The Project Gutenberg EBook of Coleccin de viages y expedicines  los
campos de Buenos Aires y a las costas de Patagonia, by Various

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Title: Coleccin de viages y expedicines  los campos de Buenos Aires y a las costas de Patagonia

Author: Various

Editor: Pedro de Angelis

Release Date: June 22, 2005 [EBook #16105]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COLECCIN DE VIAGES Y ***




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                  COLECCION DE VIAGES Y EXPEDICIONES
                     A LOS CAMPOS DE BUENOS-AIRES
                                  Y
                       A LAS COSTAS DE PATAGONIA.

                           Primera Edicion.

                             BUENOS-AIRES.
                         IMPRENTA DEL ESTADO.

                                1837.




=DISCURSO PRELIMINAR A LAS EXPEDICIONES A LOS CAMPOS DEL SUD=.




Son tan escasas las noticias que tenemos de la region austral del Rio de
la Plata, que no debe mirarse con desprecio la srie de documentos
oficiales que presentamos al pblico. No debe esperar el lector de
hallar en ellos datos, y observaciones cientficas. Los mas de estos
diarios han sido llevados por oficiales que no tenian mas conocimientos
que los de su profesion: pero, sin pretension y sin orgullo, relataban
sencillamente lo que veian, y describian con una fidelidad apreciable
los parages que exploraban. Estas relaciones suelen  veces presentar
detalles nuevos  importantes, como los cantos populares que brillan por
rasgos inslitos de una vulgar poesia.

Tienen tambien el mrito de conservarnos la fisionomia original de una
naturaleza inculta, y del hombre de la creacion, cuyas costumbres envano
se esforzaron de indagar los filsofos en el silencio de sus gabinetes.

A pesar de los grandes progresos que ha hecho la geografia, cual es el
hombre, versado en estos estdios, que deje de explorar las relaciones
de los primeros viageros, para comparar, y rectificar  veces las
especies de los que marcharon despues en sus huellas, con mas
instruccion y auxilios? Cuanta luz arroja aun sobre el Asia su primer
historiador Herodoto, y su mas antiguo viagero Marco Polo? Y que otra
cosa son los _gegrafos menores_ que recogi  ilustr con tanto afn
Hudson, sino nuestros Cardiel, Hernandez, Pavon, y Amigorena?

Si hay una ciencia que procede lenta y paulatinamente, es ciertamente la
geografia. Cuantas observaciones para determinar la verdadera situacion
del Cabo de San Antonio, y calcular con acierto la latitud del de Santa
Mara? Y sin embargo los mas ilustres navegantes han pasado delante de
estos promontrios, y cada uno de ellos reincidi (para enmendarlos
despues) en los errores de sus predecesores. As se perfeccionan los
conocimientos, que hubiera sido imposible llevar de otro modo al grado
de madurez que han adquirido en nuestros dias. Y cuando  las causas que
suelen retardar estos adelantamientos se agregan otras que los
paralizan, se percibe entonces toda la importancia de estos ensayos, que
son como los arranques que se dejan en los edificios para continuarlos.

Algunos de estos documentos disfrutaban de una celebridad que estn
lejos de justificar: tales son los informes de S y Farias, y Villarino
sobre los puertos y establecimientos de la costa patagnica. Mas
interesante nos parece el diario de Amigorena, y el de Hilario Tapary,
que, sin recursos y _escoltado por dos perros_, emprendi el viage mas
largo y desastroso que haya sido egecutado hasta ahora en nuestras
pampas.

En su estilo sencillo expresa al vivo las sensaciones que experiment al
aspecto del desierto, y cuando tuvo que separarse de su compaero, y de
uno de sus perros, que, en su desamparo, habian llegado  ser parte
necesaria de su existencia. Estos incidentes no pertenecen  la
geografia: pero cual es el alma insensible que nos condene por haberlos
reproducido en nuestra coleccion!

Todos estos documentos nos han sido franqueados por el Seor Cannigo,
Dr. D. Saturnino Segurola,  cuya generosidad debemos tambien la
_Descripcin de las Misiones de Tarija_ que encabeza el presente
volmen.

_Buenos-Aires, Setiembre 4 de 1837_

=PEDRO DE ANGELIS=.




                        =VIAGES Y EXPEDICIONES=.




_=Extracto  resmen del diario del Padre Jos Cardiel, en el viage que
hizo desde Buenos Aires al Volcan, y de este siguiendo la costa
Patagnica, hasta el Arroyo de la Ascension=_.


Dice que de Buenos Aires al Volcan habr como 100 leguas. Que desde el
Volcan, caminando por cerca de la costa del mar, hay como 100 leguas
hasta el Rio Colorado, que en ese y en el de Sauce, que est como 30
leguas mas all, y en su intermedio, habita la nacion Tehuelches, que
tiene muy poca comunicacion con los cristianos, y que por aquella parte
puebla esta nacion las orillas del mar. Que mas all de l, habitan
otras muchas naciones hasta el Estrecho, no por la costa del mar, que es
tierra estril, sino por tierra adentro, segun las noticias dadas por
los Serranos, Aucaes y Tehuelches.

Que los Pampas de Buenos Aires hicieron su poblacion  43 leguas de esta
ciudad, y tres leguas del Rio de la Plata, en que se juntaron 300 almas.

Que fu dicho Padre al Volcan[1] en el ao de 1747, y que empez 
formar un pueblo con el nombre de Nuestra Seora del Pilar del Volcan.
Que en esta ocasion se comunic con unos pocos Puelches del Rio del
Sauce, que estaban cazando yeguas baguales: que le pareci nacion mas
bien dispuesta para el evangelio que los Serranos y Aucaes; y que unos y
otros indios le habian dado muchas noticias del gran nmero de gente que
habia entre los Rios Colorado y Sauce, y de los bosques y otras
utilidades que all habia, necesarias para fundar pueblos, y de que
carecian los dos pueblos de Pampas y el Volcan.

     [Nota 1: Volcan no es de fuego, sino una abertura de sierras que
     los indios en su idioma llaman _Vuulcan_.]

Que parti de Buenos Aires  mediado de Marzo de 1748, con un estudiante
para ayudar  misa, y cuatro mozos que conducian las cargas, y que
llegaron al pueblo de los Pampas, que se intitula la Concepcion.

Que salieron de este pueblo  17 de Abril: que no hallaron agua en 25
leguas por la mucha seca; y que cuando esta no es mucha, se halla en
cada jornada, de lagunas, que no hay arroyos hasta una jornada antes de
las Sierras del Volcan.

Que  20 de Abril lleg al comenzado pueblo del Pilar, donde estaba el
Padre Tomas Falkner[2] y el Padre Matias Strobel: que del pueblo de los
Pampas  dicho Pilar hay cosa de 60 leguas; las 40 de solas campaas,
sin rboles ni matorrales, y estn pobladas de infinidad de yeguas
silvestres, cimarronas  baguales, como ac dicen: hay en ellas
abundancia de venados, cerdos, avestruces, quirquinchos y perdices.

     [Nota 2: Mr. Falkner, ingles, hizo mi relacion circunstanciada en
     Londres en 1774.]

Que del pueblo del Pilar llev por guia  intrprete  dos infelices
Serranos por una considerable paga adelantada, y sali de dicho pueblo
en 6 de Mayo. Que se ponian de marcha  las diez, y sin parar 
mediodia, se hacia alto antes de ponerse el sol, en parage de lea, agua
y pasto, que no siempre le encontraban, caminando seis  siete leguas
cada dia.

Que hasta el dia 9 se detuvieron por varios azares en el corto espacio
de ocho leguas, que hay del pueblo al propio Volcan  abertura, del cual
sali el dia 10, rumbo casi  poniente, habiendo caminado en l ocho 
nueve leguas.

El dia 11 salieron  medio dia, y  dos leguas de distancia encontraron
un arroyo de tres palmos de hondura, y despues  poca distancia entre
s, otros tres que estaban secos, luego otro de mas de tres palmos de
agua. Que salieron de las cuestas enderezando algo hcia el mar, por ver
que los arroyos,  causa de la seca, no estaban tan crecidos como lo
pensaban. Camin cosa de tres leguas.

El dia 12,  distancia de cuatro y media leguas del ltimo arroyo,
pasaron otro de poca agua; tres leguas mas adelante otro de dos pies de
agua; una legua mas all, otro de una vara de ancho con grandes
barrancas de ocho y diez varas en alto, y hallaron vado con dificultad;
cuatro leguas mas adelante otro mas hondo y de mas altas barrancas,
donde hallaron vado, y caminaron cosa de nueve leguas.

El dia 13,  dos leguas, pasaron un cerro algo alto; dos leguas mas
adelante un arroyo de poca agua. Desde cerca de este arroyo escaseaba
mucho el pasto y lea que hasta aqu era abundante: tres  cuatro leguas
mas adelante hicieron noche junto  un charco. Caminaron como siete
leguas.

El dia 14, caminando al SE por acercarse al mar,  dos leguas entraron
sin pensar en una tierra sin pasto ni yerba, como campaa recien
quemada, algo arenisca, y todo el dia fu de la misma calidad. Siguiendo
el rumbo del S, por dar pronto con el mar, hallaron unas piedras
menudas, entre las cuales algunas coloradas y otras blancas, muy duras y
redondas; y algunas tenian al rededor una raya como canal y como para
atar un cordel: los indios las llaman _piedras del Diablo_. En tan mala
tierra hicieron noche, habiendo caminado como siete leguas.

El 15, despues de haber caminado por aquella tierra pelada cosa de legua
y media al S, llegaron  tierra de pasto, y luego  un pequeo arroyo,
de donde se veian altos cerros de arena, que era la orilla del mar:
habia cerca de ellos arenales, mucho pasto y mucha lea de los
matorrales que llaman _Margarita_. Pararon tres dias para descansar las
cabalgaduras.

El 19 partieron del lugar antecedente, y  las dos leguas de distancia
encontraron un mediano arroyo; y cosa de cinco leguas mas adelante
hicieron noche.

El 20,  tres leguas, pasaron un buen arroyo, y por l habia una
abertura sin arenales hasta el mar como de 600 pasos, y los montones de
arena no eran tan altos. Aqu se perdi el Padre, saliendo  buscar
agua, lea y pasto.

El dia 21 lo abandonaron el guia y el intrprete, y se resolvi hacer la
vuelta por la playa del mar hasta el pueblo de los Pampas.




                         _Advertencia del Padre_.


Qudese, pues, sabido para todos, que este camino desde la Sierra del
Volcan hasta cuatro leguas mas all del Arroyo de la Ascension, de donde
se volvi, es como de 70 leguas. Es camino no solo para cabalgaduras,
sino tambien para carretas, sin pantano alguno, con pasos por los rios,
aun por los dos grandes de las Barrancas, con lea para pasar: porque,
aunque en algunas partes hay muy poca, se puede cargar en las que la
hay; con abundancia de agua, de manera que casi siempre se puede hacer
mediodia en un arroyo, y noche en otro camino de tierra adentro y  la
orilla de los arenales.

Para llegar al Rio Colorado, que dicen ser grande y con mucha abundancia
de sauces altos y gruesos, no faltaban, segun lo que pude averiguar,
sino cosa de 30 leguas. Este trecho debe ser de las mismas calidades que
el de 70 leguas andado.

Del Colorado al Rio Sauce, habitacion de las tolderias de los
Tehuelches, debe haber otras 30, y hablan mucho los indios de su
fertilidad: con que seguramente se puede ir con carretas hasta el Rio
del Sauce, y si se quiere adelantar aun hasta la otra banda, con el arte
con que pasan los espaoles con carretas los grandes rios que hay desde
Santa F al Paraguay, pasando la carga en pelotas, tiradas de un caballo
nadando con su ginete, y tirando los bueyes la carretas unidos y
nadando: y lo hacen con facilidad, segun he visto.


Mejor camino es, y mas frtil en todo este trecho, desde el Volcan al
Rio del Sauce, (siendo lo poco que resta que andar, de las calidades de
las 70 leguas, como se presume), que el que hay desde Buenos Aires al
Volcan: pues en este falta muy frecuentemente el agua, por no haber
arroyos mas que uno de agua buena, y dos de salobre, y son pocas y no
permanentes las lagunas y muchas salobres; y tambien falta lea y no
poco pasto.

Todos los arroyos de dichas 70 leguas son de agua buena, y los demas
hasta el Rio del Sauce, dicen los indios que son as: todas las lagunas,
que se retiran una legua de los arenales por donde los hay, son asimismo
de agua buena. Donde no hay arenales son as, aun las que estn  la
orilla de la costa. Las arrimadas  los arenales son de agua salobre,
excepto tal cual entre los arenales, que es de agua muy buena: y tambien
hay algunas de buena agua de las as arrimadas por donde se angostan
los arenales. Todos los arroyos entran esplayndose en el mar con mucho
menos fondo que por mas arriba, dando paso  las cabalgaduras, excepto
el rio y puerto de San Jos, en creciente de marea. El mar est muy
furioso, con soberbias olas de cinco y mas varas en alto en todas las
orillas de la costa, aun en tiempo de calma, sin dar lugar  desembarco
sin gran peligro.

La costa no v al SO, como la ponen comunmente los mapas, sino al O SO.
Desde el Rio del Sauce debe delinear al SO, y despues casi al S, de otro
modo no podremos componer la longitud que not el Padre Quiroga, cuando
navegamos aquellas costas el ao de 1745.

     41 30' latitud |
     45longitud     | Rio Negro  Baha sin fondo.
     155 leguas abajo del Rio de la Plata.
     20 leguas despues del Rio Colorado.

_Nota_ 1. El Padre Cardiel, en su regreso por la costa, tom tres
alturas, y ninguna cuando marchaba al Rio Colorado, porque no las
expresa en su diario: y as la distancia de 70 leguas del Volcan al
Arroyo de la Ascension, y cuatro leguas mas al S, son arbitrarias por
estimacion, en que puede haber mucha diferencia. Las que observ son las
siguientes:

     Rio San Jos........................... 38 20'
     Entre rios de San Pablo y San Clemente. 36  30
     Rio de San Clemente.................... 35  45   [3]

     [Nota 3: Estas latitudes no son exactas, y se hallan con un grado
     de menos en cada observacion.]

_Nota_ 2. El Padre Cardiel cuenta 70 leguas, desde las Sierras del
Volcan hasta cuatro leguas mas al S del Arroyo de la Ascension, y segun
las leguas espuestas en su diario, no pasan de cuarenta y ocho y media:
por lo que el dicho arroyo queda mas al N. El las cuenta en el rden
siguiente:

     Del pueblo del Pilar al Volcan......... 8 leguas.
     El dia 11 de Mayo...................... 6
     El dia 12.............................. 9
     El dia 13.............................. 7
     El dia 14.............................. 7
     El dia 15.............................. 1-1/2
     El dia 19.............................. 7
     El dia 20.............................. 3
                                            ------
                                            48-1/2




                                  II


_Viage que hizo el San Martin, desde Buenos Aires al Puerto de San
Julian, el ao de 1752: y del de un indio paraguayo, que desde dicho
puerto vino por tierra hasta Buenos Aires_.

Diario, que yo Jorge Barne, Piloto prctico de la costa de Guinea, del
navio rebajado nombrado _San Jorge_, que con licencia de S.M., y la Casa
de Contratacion  Indias de Cdiz, lleg con carga de ropas y negros
esclavos  este puerto de Buenos Aires, desde el cual fu despachado por
D. Domingo de Basabilbaso, vecino de esta dicha ciudad en el bergantin
nombrado _San Martin_ (alias la tartana San Antonio) que tambien con
licencia de S.M. vino  este dicho puerto; el cual hace viaje por cuenta
de dicho D. Domingo al Puerto de San Julian,  cargar sal y pescado, con
licencia del Seor D. Jos de Andonaegui, Mariscal de Campo de los
Reales ejrcitos de S.M., y Gobernador y Capitan General de las
Provincias del Rio de la Plata, por cuya rden y encargo he de ir
llevando puntual diario de ida, reconociendo la costa lo mejor que
pueda, y el tiempo me ayudare, hasta dicho Puerto de San Julian, estada
en l y vuelta de dicho viaje hasta los Pozos, en frente del Convento de
Nuestra Seora de la Merced de esta dicha ciudad de Buenos Aires, los
que estn  poco mas de tiro de fusil de la lengua del agua:--que,
empezando desde la Boca,  salida de este Rio de la Plata, es como se
sigue:


                               1752.


DICIEMBRE 16, SABADO.

Estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, con vientos del N  NE. Al
ponerse del sol, la sierra alta, que habia al E de Maldonado, estaba
NNE: distancia media legua, de donde cuento la distancia meridional,
rumbo corregido de ello, S 40 grados al E: distancia 58 millas:
distancia meridional, 37 minutos al E: longitud echo 43 millas al E:
altura por observacion, 35 grados y 44 minutos al S.


DOMINGO 17.

Estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, con vientos del E al NE.
Sondeamos dos veces, pero no hallamos fondo con 16 brazas: rumbo
corregido, S 30 grados al E: distancia 88 millas: distancia meridional
87 millas al E: longitud echo 90 millas al E: altura por observacion, 37
grados y 18 minutos al S.


LUNES 18.

Estas 24 horas tuvimos tiempo apacible, con viento del N  E, un cuarto
al NE, y una mar muy alta: rumbo corregido, S 12 grados al E: distancia
105 millas: distancia meridional, un grado y 41 minutos al E: longuitud
echo 2 grados y 3 minutos al E: altura por observacion 38 grados y 52
minutos al S.


MARTES 19.

Estas 24 horas tuvimos muchsimo viento del N al O, un cuarto al SE, con
el tiempo por la mayor parte nublado y la mar muy alta: rumbo corregido,
S 10 grados al O: distancia 120 millas: distancia meridional, 80 millas
al E: longitud echo un grado 42 minutos al E: altura por observacion, 40
grados y 50 minutos al S.


MIERCOLES 20.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido mucho viento del S, un
cuarto al SE, SO con turbonadas, mucho frio y mar alta: rumbo corregido
E: distancia 49 millas: distancia meridional 2 grados y 9 minutos al E:
longitud echo 2 grados 47 millas al E: altura por observacion, 40 grados
y 52 minutos al S.


JUEVES 21.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido vientos frescos entre el
OE y SE, con aguaceros algunas veces: rumbo corregido, S 20 grados al
OE: distancia 119 millas: distancia meridional 88 millas al E: longitud
echo 110 millas al E: altura por observacion, 42 grados y 38 minutos al
S.


VIERNES 22.

Al principio de estas 24 horas tuvimos vientos frescos, despues no
habia tanto, pero el tiempo siempre nublado: rumbo corregido, S 3
grados al OE: distancia 95 millas: distancia meridional 1 grado y 23
minutos al E: longitud echo 103 al E: altura por observacion, 44 grados
y 12 minutos al S.


SABADO 23.

La major parte de estas 24 horas estuvimos en calma con tiempo nublado:
rumbo corregido, S 81 grados O: distancia 53 millas: distancia
meridional 31 millas al E: longitud echo 30 millas al E: altura por
observacion, 44 grados; 17 minutos al S.


DOMINGO 24.

Estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, con viento del S, un cuarto al
SO  O un cuarto al NE. Sondeamos dos veces, pero no hallamos fondo con
80 brazas de sondaleza: rumbo corregido, S 67 grados al O: distancia 99
millas: distancia meridional, 60 millas al O: longitud echo un grado 37
minutos al O: altura por observacion, 44 grados 56 minutos al S.


LUNES 25.

Todas estas 24 horas ha sido nublado, con vientos del NE, un cuarto al O
 S cuarto de SE. (Vimos muchas yerbas, y en tres dias pasados hemos
visto lo mismo): rumbo corregido, S 46 grados al O: distancia 91 millas:
distancia meridional 125 millas al O: longitud echo 3 grados 9 millas O:
altura por observacion, 45 grados y 53 minutos al S.


MARTES 26.

Estas 24 horas tuvimos tiempo claro, con vientos del O al SE, vimos
yerbas como ayer: rumbo corrido, N 54 grados al O: longitud echo 4
grados 8 millas O: altura por cuarta, 45 grados 23 minutos S.


MIERCOLES 27.

Estas 24 horas tuvimos vientos frescos con turbonadas grandes;  veces
el tiempo nublado, y solamente dos horas antes de medio dia aclar:
rumbo corregido N 29 grados al O: distancia 115 millas: distancia
meridional 3 grados: 41 millas al O: longitud echo 5 grados, 25 millas
al O: altura por observacion, 43 grados 50 minutos S.


JUEVES 28.

Estas 24 horas tuvimos vientos frescos del S al OSE, con algunas
turbonadas; el tiempo nublado: rumbo corregido N 38 grados al O:
distancia 83 millas: distancia meridional 4 grados 19 millas al O:
longitud echo 6 grados 17 millas O: altura por observacion 42 grados 33
minutos S.


VIERNES 29.

La mayor parte de estas 24 horas el tiempo ha sido nublado con vientos
del NNE al SO, y mezclado con calma: rumbo corregido S 66 grados O:
distancia 50 millas: distancia meridional 7 grados 26 millas O: longitud
echo 10 grados, 36 millas O: altura por observacion 44 grados, 3 minutos
S.


SABADO 30.

Estas 24 horas tuvimos buen tiempo, con vientos del NO al SO: rumbo
corregido S 38 grados O: distancia 125 millas: distancia meridional 6
grados 40 minutos al O: longitud echo 9 grados, 32 millas al O: altura
por observacion 43 grados, 55 minutos al S.


DOMINGO 31.

Todas estas 24 horas hemos tenido el tiempo apacible con poco viento del
ONO al SO, mezclado con calma: rumbo corregido S 66 grados al O:
distancia 50 millas: distancia meridional 7 grados, 26 minutos O:
longitud echo 10 grados, 36 millas O: altura por observacion 44 grados,
3 minutos al S.



                                   1753.


ENERO, LUNES 1.

Estas 24 horas hemos tenido vientos fuertes del NNO al ESO, mezclado con
turbonadas y el tiempo nublado: rumbo corregido S 38 grados al O:
distancia 87 millas: distancia meridional 7 grados, 32 millas O:
longitud echo 10 grados, 44 millas O: altura por cuenta 45 grados, 8
minutos al S.


MARTES 2.

Estas 24 horas los vientos han sido frescos con turbonadas, y el tiempo
nublado: rumbo corregido S 38 grados al O: distancia 57 millas:
distancia meridional 8 grados, 7 minutos al O: longitud echo 11 grados,
31 minutos al O: altura por cuenta 45 grados, 53 minutos S.


MIERCOLES 3.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido vientos frescos del O al
S, con el tiempo nublado. Sondeamos en 58 brazas, arena fina, mezclada
con lama verde: rumbo corregido N 54 grados al O: distancia 67 millas:
distancia meridional 9 grados al O: longitud echo 12 grados, 51 minutos
O: altura por observacion 45 grados y 10 minutos al S.


JUEVES 4.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido el tiempo nublado, con los
vientos alguna cosa frescos, mezclados con turbonadas fuertes; muchos
relmpagos y aguaceros: rumbo corregido S 81 grados al O: distancia 75
millas: distancia meridional 10 grados, 13 minutos al O: longitud echo
14 grados, 33 minutos al O: altura por observacion 45 grados, 24 millas
al S.


VIERNES 5.

Estas 24 horas tuvimos el tiempo por la mayor parte nublado, con vientos
de SSO, y mar alta:  media noche sondeamos y hallamos fondo en 45
brazas, lama azul; y al ponerse del sol vimos tierra sobre el rumbo de
O, cuarto al SO: distancia 4 leguas, y al levantarse del sol vimos
tierra otra vez sobre el rumbo de O SO: distancia 7 leguas. A las ocho
del dia vimos tierra al NO y al SO, cuarto de S: distancia de la mar
cerca de 4 leguas. A medio dia la tierra mas al N estaba N cuarto de NE.
Una isla que hace la entrada del S de la Baha de los Camarones, estaba
E SO: distancia de la tierra firme, milla y media: rumbo corregido S 78
grados al O: distancia 29 millas: distancia meridional 10 grados y 41
millas al O: longitud echo 14 grados, 59 millas O: altura por
observacion 45 grados 5 minutos al S.


SABADO 6.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido pocos vientos, con buen
tiempo, y mar muy recia. A las dos y media de la tarde dimos fondo en
15 brazas de agua en la Baha de los Camarones. La isla mas al E, E
cuarto de SE; otra isla S: la tierra firme mas al S, cuarto de SO; dicha
mas al N, NNE, distancia milla y media. A las siete de la tarde nos
levamos y salimos bordeando afuera de la baha, con un vientecito al NE.
A las diez de la noche arribamos;  las cuatro por la maana vimos la
tierra sobre el rumbo de NO, cuarto de N: distancia 6  7 leguas, de
donde cuento la distancia meridional: rumbo corregido S 26 grados al O:
distancia 48 millas: distancia meridional 7 millas al O: longitud echo 8
millas O: altura por observacion 46 grados y 2 millas S.


DOMINGO 7.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos, mezclados con calma y buen tiempo;
y  las dos de la tarde sondeamos en 48 brazas: lama blanca, azul; y 
mediodia vimos Cabo Blanco: estaba S SO: distancia 7 leguas. Parecia
como una isla no muy lejos de la tierra firme: rumbo corregido S 12
grados al O: distancia 39 millas: distancia meridional 15 millas al O:
longitud echo 17 millas al O: altura por observacion 46 grados, 37
minutos S.


LUNES 8.

Estas 24 horas tuvimos buen tiempo, con vientos del N cuarto del NO  NE
cuarto del N, mezclado as  lo ltimo con turbonadas y tiempo nublado;
y  las cuatro de la tarde vimos tres peas muy grandes que estn S SE,
distancia 5 leguas; y  las seis vimos tambien el cuerpo de Cabo Blanco
que estaba O SO: distancia 4 leguas, y al mismo tiempo sondeamos en 17
brazas en fondo de piedritas, conchuelas y arena:  las seis y media
vimos alguna cosa que parecia aguas quebradas: orzamos y anduvimos
arrimados  ellas, sondeando, y hallamos de 15 brazas  5, y 4 y media,
piedritas, y tres veces vimos peas: distancia de la tierra firme 5
leguas: rumbo corregido, S 18 grados O: longitud echo 48 millas O:
altura por observacion, 48 grados 39 millas al S.


MARTES 9.

Por la mayor parte de estas 24 horas hemos tenido pocos vientos, con
algunos aguaceros y relmpagos, y  la postre turbonadas al NO; y  las
5 de la tarde pasamos entre una isla y la tierra firme, y la distancia
entre las dos es 5 leguas. Hay muchas peas por toda la costa: fuimos
sondeando, y tuvimos de 15 brazas  10, 6, 5-1/2, 7, 10, 15, y despues
no hallamos fondo, y por la orilla toda es tierra recia y arena: pero
cosa de 2 millas por dentro, es tierra muy alta por toda la costa.
Altura por observacion, 49 grados al S, y  mediodia nos hallamos 10
leguas por el N del puerto de San Julian.


MIERCOLES 10.

Estas 24 horas tuvimos el tiempo muy nublado, los vientos entre el N y
NE. A las cinco de la tarde vimos la sierra mayor, que estaba O SE,
distancia de la tierra mas cerca de una legua. A las seis dimos fondo
porque el agua era muy baja, y estuvimos en 6-1/2 brazas, el fondo duro:
distancia de la tierra mas cerca de 2 millas, y  la media hora de haber
dado fondo se nos parti el cable, y luego inmediatamente largamos el
foque y el velacho, y despues de tener 5 brazas de agua, gobernamos 
entrar en el puerto: pero en poco tiempo nos hallamos en 8 pies de agua,
y entonces toc la embarcacion y conocimos se habia lastimado, y
esperimentamos fuertes reventazones. Empezaba  crecer con fuerza la
marea con lo que en poco tiempo nos zaf de una barra que hay  la
entrada de dicho puerto, que sino hubieramos perecido. Y esta desgracia
nos sucedi por habernos gobernado por el mapa que llevamos hecho en la
expedicion de D. Joaquin de Olivares; pues en l no se seala la dicha
barra tan grande que hay  la entrada del puerto, que en baja mar queda
en 8 pies de agua, aunque en pleamar hay tanta agua que el mayor navio
puede entrar sin riesgo por encima de dicha barra, y las mareas son
regladas:  las once y media, el flujo mximo en confusion y oposicion:
 las siete entramos en el Rio de San Julian, y dimos fondo en 4-1/2
brazas. Lama negra, y por la maana nos levamos y fuimos mas arriba  la
canal del SE y dimos fondo en 3 brazas. Lama blanda, y amarramos la
embarcacion entre dos anclas, una por el NE y la otra por el SE:
distancia de la tierra del E un tiro de escopeta.

La primera cosa que hicimos, fu de ir en busca de las salinas y
estuvimos dia y medio, antes que hallasemos la menor de las dos, y la
grande la hallamos despues. Agua buena: no pudimos hallar mas que un
pozito en el camino de la salina grande. Si llueve hay parage  donde el
agua se junta, pero si no se toma pronto, se seca.

Lea, como algarrobo y otras calidades, toda madera recia, bastante
gruesa, pero baja, hay en todas partes y bastante: la mayor y mejor est
por la banda del E.

Pastos hay muy buenos, y fuertes para el ganado, con bastante
abundancia.

Y por dos semanas en dicho puerto de San Julian, no tuvimos otros
vientos sino del N y NE muy fuertes, y el resto del tiempo que estuvimos
en el expresado puerto, eran del ONE al O y OSE: solamente un tal vez
algun viento N  S, pero nunca vino  E del S, solamente en airecitos,
que no duraban mucho tiempo.

Animales no hay sino guanacos, zorros, gaviotas, batutues, muchos patos
de varias layas, y otros pajaritos chicos muchisimos, como tambien
bastantes avestruces.

El 24 de Enero fuimos al arroyo,  donde acabamos de carenar la
embarcacion, y cargamos de sal: tambien cortamos dos pies del palo del
trinquete porque estaba demasiado largo.

Un dia que estuvimos en busca de la ancla perdida, fuimos mas adentro
por tierra, y vimos 2  3,000 casitas  sepulturas con una pared que
corre entre ellas, las que estn del desembarcadero sobre el rumbo del
N, distancia cosa de 12 millas  4 leguas.

Los peces de dicho puerto de San Julia son pescada, pejerrey y sardinas:
de todo lo expresado con abundancia.

En la serrana inmediata  dicho puerto, como cosa de 2  3 leguas,
hallamos bastante bosta de caballos; por lo que se infiere anden en
algunas temporadas del ao algunos indios por aquellos parajes.

Tambien entre dichos cerros hay un charco  laguna bastantemente grande,
de agua llovediza buena,  donde vienen  beber los guanacos, avestruces
y demas pjaros que antecedentemente expreso, y discurrimos que se
mantenga en dicha laguna agua todo el ao, y que en dicha sierra haya
agua de manantiales, que por no tener tiempo no pudimos reconocer, y al
rededor de dicha laguna habia vestigios de muchos fogones  donde hacian
fuego, y al lado de ellos bastantes huesos de guanacos y de avestruces,
como tambien cscaras de huevo de avestruz; y se conoce por esto que no
hacia mucho tiempo que habia andado gente en dicho paraje.

Tambien del puerto expresado de San Julian, como cosa de una legua al S,
hallamos un sombrero negro que todavia no estaba muy podrido, y al lado
del N del expresado puerto, distancia fuera de la barra como cosa de 2
leguas, hallamos lastre y maderas de roble de alguna embarcacion que se
perderia en el parage.


MARZO, MARTES 13

Este dia, hallndonos prontos para hacer nuestro regreso  Buenos Aires,
nos juntamos todos, y proponiendo el que era conveniente se quedase
alguna gente para cuidar de los animales y demas avios para el trfico
de la sal, tres de los que se hallaban presentes se ofrecieron 
quedarse de su propio moto y voluntad: que el uno es nombrado
Santiago Blanco, natural de Galicia, en el reino de Espaa; otro
nombrado Hilario, natural de la provincia del Paraguay, y el otro, Jos
Gombo, natural de las Indias Orientales: que reflexionando  sus
ptrias, se puede decir que se quedan en esta tierra uno de cada parte
de las cuatro del mundo: porque ademas de los tres arriba nominados, se
nos queda un negro de nacion Angola, que habr veinte dias que se nos
huy, tierra adentro, y no ha vuelto  parecer. Y para resguardo nuestro
y de nuestro armador, se dispuso que los tres que quedaban, hiciesen una
contrata, cuya copia es la siguiente:

"En el rio de San Julian, lunes, Marzo 12 de 1753. Nosotros que tenemos
los nombres aqu apuntados, prometemos cumplir con los artculos
seguidos, y sino hemos de perder la soldada, desde que se vaya el
bergantin nombrado el _San Martin_, hasta que vuelva del Rio de la
Plata, con la voluntad de Dios.

"El primero: para tener una carga entera de sal, sacada en tierra en el
embarcadero, pronta para cuando llegue aqui otra vez, y que sea la mejor
que podamos procurar, y  tener cuidado cuando llueva que la sal no se
gaste.

"El segundo:  tomar cuidado con los bueyes, carretas, chanchos, pipas,
barriles, maiz, pan, carne, tocino, lona, ollas, escopetas, plvora y
balas, etc.

"El tercero: para hallar agua fresca, si es posible, con hacer pozos 
cualquier otro modo, y cuando llueva  llenar todas las pipas y
barriles, y para tenerlos afuera del sol para que no se caigan en
piezas, y tambien que no se descubran por los indios.

"El cuarto: para no ir muy lejos de la casa, sin tener cada hombre su
escopeta  trabuco bien limpio y cargado pronto.

"El quinto: para tomar cuenta como estn los vientos, y tambien cuando
llueve, y en tiempo de la luna lo que sucede.

"El sexto y ltimo, para vivir hermanablemente y  convenirse en todas
cosas por el provecho de los dueos del barco."

_Santiago Blanco_, natural de Galicia en el reino de Espaa.--_Hilario_,
natural de la provincia del Paraguay.--_Jos Gombo_, natural de las
Indias Orientales.--Testigos, _Tomas Cary y Juan de Acosta_.


MIERCOLES 14.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos del NO cuarto de O al NE, y todas
las dichas horas nos llovi, y  las ocho del dia salimos del Arroyo, y
dimos fondo en 6 brazas de agua en la canal del O, en donde en el fondo
hay bastante lama.


JUEVES 15.

Pocos vientos tuvimos estas 24 horas del NE al NNE, con repetidos
aguaceros, (al principio con vientos del norte).


VIERNES 16.

Estas 24 horas hemos tenido el tiempo nublado, tambien con aguaceros, al
principio con vientos del N, y despues del NE, cuarto de N al NE, cuarto
de E.


SABADO 17.

Al principio de estas 24 horas era calma, despues vino el viento al SO
con tiempo nublado; y  las seis de la maana nos levamos y fuimos por
la canal del O con la marea crecida, y  las siete el puerto de San
Julian estaba NNE; y  las ocho pasamos la barra con una mar muy alta,
fuimos sondeando y tuvimos de 10 brazas  9-1/2, 9, 8-1/2, 8, 7-1/2, 7,
6-1/2, 5 menos un cuarto 6, 7, 8-1/2, 9 etc. A las once el puerto de San
Julian estaba SO poco mas al O: distancia 6 leguas, el monte mayor SO
cuarto de O poco mas al O, la tierra mas al N estaba NNE, variacion de
la aguja, 19 grados al E.


DOMINGO 18.

Estas 24 horas hemos tenido el tiempo nublado, con aguaceros y los
vientos variables, del SSE al E y N. La distancia meridional contada de
ayer  las once: rumbo corregido, N 85 grados al E: distancia 75 millas:
distancia meridional 75 millas E: longitud echo 1 grado 57 millas al E:
altura por cuarta, 49 grados y 24 minutos al S.


LUNES 19.

Estas 24 horas tuvimos vientos frescos del NE al NNE, con turbonadas y
una mar muy alta: rumbo corregido, S 77 grados al E: distancia 46
millas: distancia meridional 2 grados al E: longitud echo 3 grados 6
minutos E: altura por cuarta, 49 grados 34 millas al S.


MARTES 20.

Estas 24 horas tuvimos vientos de NO, cuarto de O al SSE y el tiempo
nublado, con aguaceros y la mar muy alta: rumbo corregido, N 18 grados
al E: distancia 117 millas; distancia meridional 2 grados 37 millas al
E: longitud echo 3 grados 59 millas al E: altura por observacion, 47
grados y 39 minutos al S.


MIERCOLES 21.

Estas 24 horas tuvimos vientos alguna cosa frescos, mezclados con
turbonadas y mar alta: rumbo corregido, N 15 grados al E: distancia 135
millas: distancia meridional 3 grados 12 minutos al E: longitud echo 4
grados 50 minutos al E: altura por observacion 45 grados 29 minutos al
S.


JUEVES 22.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos al principio, y al postre vientos
frescos de NO  SO cuarto de S, y turbonadas de cuando en cuando: el
tiempo nublado con algunas gotas de agua: rumbo corregido, N 16 grados
al E: distancia 104 millas: distancia meridional 3 grados 39 millas al
E: longitud echo 5 grados 29 millas al E: altura por cuenta, 43 grados y
37 minutos S.


VIERNES 23.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido vientos frescos de O,
cuarto de NO al ONO, mezclado con algunas turbonadillas; la mar alta, y
 medio dia el banco frances estaba por la cuenta nuestra NE cuarto de
N, 5 grados al E: distancia 142 leguas: rumbo corregido, N 8 grados al
E: distancia 141 millas: distancia meridional 3 grados 59 millas al E:
longitud echo 5 grados 57 millas al E: altura por observacion, 41 grados
y 8 millas al S.


SABADO 24.

Estas 24 horas tuvimos vientos del N, cuarto de NO al O, cuarto de SO;
el tiempo nublado, y  medio dia sondeamos y hallamos 49 brazas, arena
parda y negra: rumbo corregido, N 40 grados al E: distancia 50 millas:
distancia meridional 4 grados 56 millas al E: longitud echo 6 grados 46
millas al E: altura por observacion 40 grados 28 millas al S.


DOMINGO 25.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido el tiempo nublado, con
relmpagos todo redondo; los vientos pocos del O SO al S, cuarto de SE:
rumbo corregido, N 30 grados al E: distancia 30 millas: distancia
meridional 4 grados 46 millas al E: longitud echo 6 grados 59 millas al
E: altura por observacion, 39 grados y 58 millas al S.


LUNES 26.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido los vientos al S SO y SE,
cuarto del S, el tiempo nublado, y  las siete de la maana vimos tierra
sobre el rumbo de O, 5 grados al NO: distancia 7 leguas, y  las nueve
estaba O SO, distancia 9 leguas: rumbo corregido N 27 grados al E:
distancia 154 millas: distancia meridional 5 grados 56 millas al E:
longitud echo 8 grados 29 millas al E: altura por observacion, 37 grados
47 minutos al S.


MARTES 27.

La mayor parte de estas 24 horas tuvimos vientos frescos del O  NNO y O
otra vez con frecuentes turbonadas, y  las dos de la tarde sondeamos en
22 brazas, arena parda con conchas quebradas, y  las tres de la maana
otra vez 37 brazas, arena fina parda con granizos negros y conchuelas:
rumbo corregido, N 66 grados al E: distancia 70 millas: distancia
meridional 6 grados 59 millas al E: longitud echo 9 grados, 49 minutos
al E: altura por cuenta, 37 grados 18 millas al S.


MIERCOLES 28.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos con calma y buen tiempo, sondeamos
de 35 brazas  25, arena parda y negra con conchuelas: rumbo corregido,
N 20 grados al E: distancia 55 millas: distancia meridional 7 grados 18
millas al E: longitud echo 10 grados y 12 millas al E: altura por
observacion, 36 grados 26 millas al S.


JUEVES 29.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos, mezclados con calma y tiempo
nublado; solamente  las ocho de la tarde nos vino una turbonada muy
fuerte, y dur cosa de una hora, con truenos y relmpagos, todo en
redondo, y tambien nos llovi hasta una  dos de la maana, cuando
sondeamos en 18 brazas hasta 12; rumbo corregido, N 50 grados al O:
distancia 25 millas: distancia meridional 6 grados 59 millas al E:
longitud echo 9 grados 49 millas al E: altura por observacion 36 grados
y 9 millas al S.


VIERNES 30.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, los vientos
del S SO al ESE, y  las siete de la maana vimos la tierra del O,
cuarto de SO al SSE: distancia 4 leguas: es tierra baja con rboles en
partes: anduvimos costeando cosa de 4 millas de la tierra: rumbo
corregido, N 73 grados O: distancia 84 millas: distancia meridional 5
grados 39 millas E: longitud echo 8 grados y 10 millas E: altura por
observacion, 35 grados y 35 minutos al S.


SABADO 31.

Estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, con vientos del SSE al SE, 
las seis de la tarde vimos la tierra que estaba del N, cuarto del NO, 5
grados al E  ESE, distancia de la mar cerca; cosa de una legua; la
tierra mas al O era punta de piedras. A las siete de la maana vimos los
navios de la Ensenada de Barragan, y  las tres de la tarde dimos fondo
en los pozos en frente de esta ciudad de Buenos Aires,  poco mas de
tiro de fusil de la orilla del agua, en tres brazas y media.

El bergantin nombrado _San Martin_, (alias la tartana San Antonio),
volvi de segundo viage al puerto de San Julian, al descubrimiento de
aquella costa, y conducir sal para el abasto de esta ciudad de Buenos
Aires, de cuenta de su armador D. Domingo de Basabilbaso, vecino de
ella. Saliendo de este puerto el dia 7 de Octubre de 1753, lleg  su
destino el dia 17 de Noviembre de dicho ao,  los 24 dias de su salida;
y habiendo hecho su carga de sal,  los 27 dias de haber salido de aquel
puerto, el dia 9 de Enero de 1754, entre diez y once de la noche
naufrag  distancia de dos millas, en frente de la fortaleza de esta
ciudad, en el viril del banco que esta  la entrada del parage que
llaman _los Pozos_, salvndose toda la gente, y ninguna parte de su
carga, equipages de la tripulacion, ni el casco, por haberle brevemente
cubierto las arenas; y no habindose libertado ningun diario de los
pilotos, declaran estos y la demas gente de su tripulacion, lo
siguiente:

Primeramente; que cuando llegaron  dicho puerto de San Julian, no
encontraron ninguno de los cuatro hombres que dejaron el viage
antecedente, ni tampoco sal alguna arrimada al puerto, como contrataron
cuando se quedaron; y que de las armas, bastimentos, canoa, carreta y
demas cosas que les dejaron, encontraron solo la carreta cerca del
puerto y la canoa barada y atravesada en tierra, con dos escopetas
dentro, y en la isla se hallaron cuatro sacos de maiz y uno de afrecho y
un marranito: y se discurre que dichos tres hombres se hubiesen ido
tierra adentro, llevando consigo las demas armas, municiones y
bastimentos, sin poderse hallar ningun vestigio.

A los siete dias de haber llegado  aquel puerto, andando ocho hombres
en solicitud de agua, encontraron  distancia de tres leguas varias
lagunas de agua dulce, que corria en abundancia, y en este tiempo se
hallaron con 150 indios  caballo, y pensando les pudiesen hacer dao
procuraron retirarse  su embarcacion. Estos los atajaron sin hacerles
dao alguno, antes s muchas demostraciones de amigos, y los llevaron en
sus caballos hasta el puerto.

A pocos dias despues, en las expresadas lagunas hallaron mas de 1,400
indios  indias, con sus hijos, y les recibieron con la misma paz y
cario que antecedentemente, y dicen son de grande estatura, tanto
hombres como mugeres, y que entre ellos habria como 600 hombres de
pelear, y tienen tres caciques, uno de ellos espaolado: que tenian sus
tolderias de cueros de guanacos, de cuyas pieles hacen mantas para
taparse, y cojinillos para andar  caballo en recados  albardones de
cuero de caballo; y las dichas mantas, y cojinillos teidos de varios
colores muy alegres, y otros de pinturas mas ordinarios. Tienen
bastantes caballos, fuertes y buenos, y gastan frenos de palo, y tal
cual indio con espuelas grandes de fierro  la moda de las que gastan en
el reino de Chile. La situacion de las tolderias estaba  dos  tres
leguas del puerto, entre unos cerros grandes, en una hoyada  valle,
donde tenian agua llovediza en unos zanjones echos de la misma lluvia, 
con su industria, y el agua era muy abundante y buena. No tenian otras
armas que bolas, y de los arcos de fierro de los barriles y pipas, que
quedaron el viage antecedente, habian hecho cuchillos y sables. La
ocupacion de los indios es todo lo mas del tiempo cazar todo gnero de
animales que hallaban, como son, huanacos, avestruces, quirquinchos y
otros, que es lo que abunda en aquel parage; y aunque hay muchos patos
de varias clases, gaviotas y otros pjaros, no los podian tomar, porque
sus armas no les ayudaban, y se admiraban mucho de ver que con la
escopeta, con que solian tirar algunos de la tripulacion, mataban tres 
cuatro pjaros de un tiro. Lo que hacen es en bajamar tomar muchos
huevos de dichos patos y pjaros, de que hay mucha abundancia, y se los
comian crudos llevaban  sus tolderias.

Las indias tienen su ocupacion en levantarse por la maana temprano, ir
 traer los caballos  sus tolderias y ensillarlos, para que los indios
vayan  cazar, dndoles primero su almuerzo de carne azada  cocida de
aquellos animales, y entredia se ocupan en descarnar las pieles y
cocerlos con nervios de los mismos animales, con aleznas de espinas,
pintarlas y adornarlas para el uso de ellas, de los toldos, y para sobre
los caballos en que andan los indios: y tienen la precaucion de que la
caza que toman hoy les sirve para comer maana, y as viven hasta que se
les apura la caza  llega el tiempo de mudarse  otra parte.

Tanto indios como indias, comian bien, y aun con mejor gusto que su
bastimento, las miniestras y carne salada que diariamente se les daba
guizada en la embarcacion,  la cual venian algunas veces  comer lo que
se les daba, y ver la embarcacion que les admiraba mucho, y mas cuando
dispararon un caon. Pero diariamente venian porcion de indios al
puerto,  donde se les llevaba de dichas miniestras y carne salada, y
ellos igualmente ofrecian  la gente si querian comer de aquellas sus
viandas, trayndoles carnes de los animales que mataban. Solo uno de los
caciques con su gente se reconoci bebia vino y aguardiente cuando le
daban, pero los demas n, pues con un solo vasito pequeo que se les
di, se brindaban muchos unos  otros, mojando el dedo en el aguardiente
como quien toma agua bendita, lo tiraban para arriba y despues se
metian el dedo en la boca y se daban golpes en los pechos, que era la
demostracion que hacian.

Son aficionados con extremo  abalorios y cuentas, y todo gnero de
chucherias y cosa de ropas y lienzos, aunque sean pedacitos, y tambien
cascabeles y vasinicas; lo que se reconoci por lo que de todos los
dichos gneros les di el capitan, para cuyo fin los remiti dicho
armador: y en alguna manera les sirvieron de bastante, porque como
tienen tanta aficion  cosas de fierro, de las pipas de la aguada que
tenian en tierra deshicieron una para aprovecharse de sus arcos de
fierro, y habindoles regalado abalorios, cascabeles y de todas las
demas cosas que llevaron, suspendieron, pues sino, aunque estaban por
muy amigos, su mucha aficion les hubiera impedido  no deshacerlas
todas, como hubiera sucedido, sino les hubieran regalado con dichas
chucherias. No obstante tuvieron por bien devolverlas  bordo de la
embarcacion, y quedaron tan agradecidos de estos regalos, que desques se
ofrecieron  ayudarles  acarrear la sal al puerto, y ellos tambien
regalaban al capitan bastantes mantas y cojinillos pintados, y ofrecian
que darian mas si les daban de aquellos juguetes, y encargaron que 
otro viage, segun sus seas se comprendia que habian de volver por la
primavera, que es la estacion que se reconoce tienen elejida para vivir
en aquellos parages les trajesen muchos abalorios, cuentas, cascabeles,
medallas y otros miriaques, espuelas y frenos de fierro, ofrecindoles
que les darian muchas de aquellas pieles, piedras bezares, lana de
huanaco, aunque algunos dicen que era de vicua: pero como todo naufrag
no se ha podido averiguar la realidad y distincion de dicha lana. Uno de
los caciques traia su poncho bueno, y tambien tal cual traia poncho;
pero estos los cuidaban mucho. Tambien se reconoci que los caballos de
los indios tenian miedo de llegarse  los bueyes, pues  mucha fuerza
les hacian acercarse  ellos.

Tres  cuatro dias antes de la salida de la embarcacion se vinieron 
despedir los indios del capitan y su gente, y volvieron  encargar que
les llevasen de aquellas cosas, pues daban  entender su mucho
agradecimiento con demostraciones de amistad, y que querian entablar
correspondencias y tratos, sealando por los dedos que  las tantas
lunas, segun se discurre, volverian: y con esto se fueron tirando la
costa adelante al sur.

Confirma dicha gente que hay muchos pastos y buenos, como tambien
abundancia de lea, aunque de rboles bajos, pero fuertes. Y hcia l
ONO descubrieron otras quince salinas mas, y entre ellas una muy
especial, en seco, que es menester partirla con achas y azadas: la que
est distante del puerto de tres  cuatro leguas, y al rededor de ella
se observ la particularidad que, cavando media vara apartado, se halla
agua dulce, buena y con abundancia.

A dichos indios no se les pudo comprender cosa alguna de su lengua, ni
tampoco que nacion era; y sucedi que  las primeras veces que se vieron
con la gente, oyeron una india que dijo, _adios paisano_, y habindola
solicitado no la pudieron hacer decir otra palabra mas que la dicha, la
que repetia  tenor de la gente nuestra que le preguntaba, ni fu
posible comprenderla quien se la ense,   donde la aprendi, ni que
hablase otra palabra en castellano, aunque le dijeron muchas, por ver si
las entendia y tampoco lo consiguieron. Y deseando el referido D.
Domingo de Basabilbaso, armador, y por esta razon descubridor de aquella
costa y su contenido, tom apunte de varias palabras que les tomaron la
tripulacion para que al hacer otro viage mandase  su costa un
intrprete y lenguaraz, por los deseos que tiene en hacer este servicio
 S.M., descubrindole aquellos parages incultos, pero al parecer
ocupados de inumerables indios, como se evidencia por el acaso
siguiente; y es, que el dia 17 de Enero de 1754, llegaron  esta ciudad
de Buenos Aires 18  20 indios del partido del cacique Bravo, para dar
noticia al Seor Gobernador y Capitan General, como habian tenido una
funcion muy sangrienta con los indios que en el mes de Julio del ao
pasado de 1753, vinieron  insultar, robar y matar en el partido que
llaman de la Matanza, y que en la accion mataron muchos indios, entre
ellos tres caciques, los cuales hice venir  mi casa, y por los
lenguaraces que traian les hice preguntar si sabian el significado de
las palabras que habia aprendido mi gente, tomadas de aquellos indios, y
entre ellos huvo, uno el mas alto, que tendria muy cerca de 2-1/3 varas,
bien formado y no muy renegrido, y con efecto comprendi algunas de
ellas, y el no comprenderlas todas seria por lo mal que las aprenderian
dicha mi gente, demostrando el indio alegria en solo oirlas; y
preguntndole que como siendo del partido del cacique Bravo, (quien le
tenia dado el grado de capitan) comprendia aquellas palabras de indios
que habitaban tan distantes de los de su partido, me respondi que
porque eran de su nacion nombrada _Tehuelches_, de la cual se separ
pequeo y vino  parar al partido de dicho cacique. Y habindole
preguntado que si se acordaba de aquellos parages donde naci, y me dijo
que s, y que habia muchos indios mas que en ninguno de los varios
partidos que por la Sierra y Pampas conocia, y que todos eran de grande
estatura y buena gente; y tambien que su cacique tenia tratado
casamiento de una hija suya con uno de los caciques mas prximos  su
partido, y que estos, aunque en muy larga distancia, se comunican con
los que andaban por la costa. Con cuyo motivo le regal y encargu
encarecidamente que si los cuatro hombres, que se discurre se internaron
del puerto de San Julian, llegasen  su partido, los recogiese y
convoyasen  esta ciudad, que le gratificaria bien su trabajo, lo que
admiti gustoso: aadiendo que con motivo del nuevo casamiento se veria
con los de su nacion y se lo encargaria tambien, y que pasase la noticia
mas adelante, y sobre todo, que me prometia traermelos,  avisar de su
paradero; con cuyo medio es fcil se consiga que dichos cuatro hombres
vuelvan  esta ciudad, como hay ejemplar de dos marineros de un navio
ingles, que perdindose en en aquella costa,  internndose, vineron 
parar  esta ciudad.

Que es cuanto se ha podido adquirir, con acuerdo y uniformidad de las
declaraciones del capitan, sus pilotos y tripulacion. Y ahora, como ha
sucedido el naufragio y prdida de la embarcacion y su carga, que valia
lo menos 10,000 pesos, se est tratando de otro armamento para seguir la
expedicion  expensas del expresado D. Domingo de Basabilbaso, por estar
constante en hacer este servicio  su Rey y Monarca, el Seor D.
Fernando VI, que Dios guarde y prospere por muchos aos.

                  *       *       *       *       *

_Relacion que ha hecho el indio paraguay, nombrado Hilario Tapary, que
se qued en el Puerto de San Julian, desde donde se vino por tierra 
esta ciudad de Buenos Aires_.

El dia ltimo de Marzo,  primero de Abril de 1753, que fu  los 15 
16 dias de haber salido el bergantin, nombrado _San Martin_, del Puerto
de San Julian en su primer viage, en los cuales hubo frecuentes lluvias,
se acercaron  la isla como 200 indios, y con la bajamar pasaron al
rancho que tenian hecho los tres hombres que se quedaron, 
inmediatamente empezaron  tomarse todos los bastimentos que tenian, de
bizcocho, yerba y tabaco, y deshicieron los barriles de carne salada,
tocino y agua para aprovecharse solo de los arcos de fierro, arrojando
la carne y tocino, y despues se fueron. Al dia siguiente volvieron 
acabar de llevar lo poco que habia quedado, juntamente con la ropa que
tenian fuera de su cuerpo; y aunque el dicho Hilario confiesa que no
conoci en los indios accion ni inclinacion de querer hacer dao  su
persona, antes bien al contrario, pues los indios le manoseaban  l y 
su compaero, sin atreverse ni querer quitarle ropa alguna de la que
tenian puesta, con poca reflexion determin salir de aquel parage con
otro (su compaero) indio chino, llamado Jos, por miedo que no le
matasen, por no tener ya cosa alguna que tomar de su rancho. A que se
agreg, que el gallego, nombrado Santiago,  la primera vista de los
indios se fu ocultamente y sin decir nada, de miedo de ellos, tirndose
 escapar por la parte opuesta de ah  donde habian avistado los
indios, sin saber lo que se hizo. Vindose en estas confusiones, por
ltimo se resolvi  salir de aquel parage con su compaero Jos, y lo
egecut por la noche, tomando el rumbo para venirse  Buenos Aires por
la costa del mar: y por ella vinieron caminando  pi sin ninguna
providencia, mas que unos avios de encender fuego, y dos perros
pequeos, los cuales solan cazar algunos zorrillos y otros bichos con
que trabajosamente se alimentaban. Pero lo mas penoso era la falta de
agua dulce, por lo que a la orilla del mar hacian _cazimbas_, con lo que
se humedecan las bocas, pues lo salado de ella les permita beber muy
poco, porque se les seguia mayor dao: como le sucedi al nombrado Jos,
que por haber bebido algo mas se enferm, de modo que  las tres semanas
de haber caminado en esta forma, qued tan aniquilado que no pudo
proseguir, por mas que le animaba Hilario, siendo la mayor pena su
excesiva sed, pues tenia la boca sin la mas leve humedad.

El Hilario se detuvo all dos dias, por ver si por aquel contorno
encontraba alguna agua dulce para refrescarle, pero no lo pudo
conseguir; y viendo el mal estado de su compaero, y sin poderle
remediar, porque no le sucediese otro tanto, determin dejar  su
compaero con bastante sentimiento, llorando tan fatal suceso, y tom su
derrota, con sus dos perros: y  los tres dias encontr una laguna
pequea rodeada de porcion de guanacos que habian consumido toda el
agua, dejando solo la humedad entre el lodo, y lleg tan fatigado que se
consolaba con poner la boca sobre aquella humedad, que no obstante le
sirvi de algun corto alivio. Habindose acercado un poco mas  la
orillas del mar, consigui matar un lobo marino con un palo que llevaba,
y luego se bebi la sangre de l, que le supo muy bien, y haciendo su
fuego se lo comieron entre l y sus perros, y el pellejo se lo sac en
disposicion que le pudiese servir para echar agua. Y siguiendo su
camino,  los dos dias lleg  donde habia un manantial pequeo, en el
cual se refriger l, y sus dos perros, y discurriendo poder socorrer 
su compaero le pareci intil, pues le contemplaba ya muerto: por lo
que llen el cuero de lobo de agua, siguiendo su rumbo, que regularmente
era como media legua distante del mar, mantenindose con varios
animalitos y bichos que l y sus perros tomaban, y bebiendo cosa corta
del agua que llevaba en el cuero para conservarla. As fu caminando,
hasta que encontr un brazo de mar que se internaba un poco, en donde
habia porcion de lobos marinos, con lo que l y sus perros saciaron su
hambre y sed, y de ah fu siguiendo, con la pension de faltarle el
agua, porque toda la que hallaba era salada, aunque estaba en lagunas
algo distante del mar: y siguiendo varios dias sin comer porque nada se
encontraba, uno de los dos perros corri una bandada de avestruces, y se
alej tanto que se perdi, cuya falta le sirvi de congoja, pues le
contemplaba como compaero, y que por l remediaba algunas veces sus
necesidades. Y por ltimo hall unas matas que tenian una especie de
fruta redondita y negra, con lo que se mantenia trabajosamente: y aunque
bajaba  la costa  su pesca de lobos marinos, ya no los habia. Pero
caminando algun tiempo, encontr un riachuelo de agua dulce que se
internaba tierra adentro, bastante angosto, pero con mucha corriente y
hondo, y  la boca que hacia el mar tenia poca agua: no obstante no lo
pudo vadear, y encontrando en sus orillas muchos maderos de sauces
secos, que se conocia eran traidos de adentro con la corriente, pudo
lograr echar uno de ellos al agua, embarcndose en l con su perro, y lo
pas, costndole algun trabajo por la corriente.

A la orilla de este rio habia algunos sauces pequeos, y habindose
refrescado, sigui su derrota; y  una semana de haber caminado, avist
unas serranias muy altas, speras  intransitables, desde tierras
adentro hasta la orilla del mar, de modo que para salir de su aspereza
se baj  la playa, y cuando bajaba el agua, caminaba: cuya estacion le
dur dos semanas: y aun despues caminaba por el campo, avistaba algunas
sierras pequeas y montes, encontrando tambien algunos montecitos de un
rbol, nombrado chaar, cuyas frutas, aunque muy escasas, solian templar
su hambre, ayudado con su poca pesca y otros bichitos del campo que
podia lograr: pues ninguno reservaba, por inmundo que fuese, porque para
l todo le era comida delicada y gustosa, siendo lo peor y mas trabajoso
que le faltaba algunas veces; pues asegura que en la estacion de su
viaje se le pasaban ya los cuatro, ya los seis dias sin comer ni un
bocado, en lo que se afirma muy de cierto y aun le parece que hubo
temporada de dos semanas. Pero como es un indio tan poco experto no se
le ha podido averiguar el tiempo fijo que tardaba en las estaciones de
un trnsito  otro, sin saber hacer cuenta ni por dias, ni por semanas,
ni por meses, ni por lunas. Y as al cabo de estas estaciones, que no
sabe el tiempo que tard, pues unas veces dice que sern dos meses,
otras tres, y otras uno, lleg  un rio de agua dulce muy caudaloso, que
lo hall yendo desviado de la costa como cinco leguas,  ignora la
situacion hcia la boca del mar, pero asegura que ser muy grande por
ser el rio muy ancho y caudaloso. Apenas se acerc, cuando vi venir 
s dos indios  caballo con sus lanzas, con cuya vista pens ir  ver la
de Dios: pero llegndose los indios  l, le cogieron de los brazos,
preguntndole qu hacia por aquellos parages? segun demostraban por las
seas. Pero ni uno ni otro se entendian, y al fin permiti su fortuna
que se acordasen que era de la especie humana, pues sea por esto, 
porque le vieron hecho un esqueleto de flaco y consumido, siendo por su
naturaleza bien fornido, se condolieron de l, y mostrndolo lo
condujeron un poco mas adelante, en donde habia como unos 20 toldos de
indios con sus familias de mugeres y hijos, y le recogieron en unos de
los toldos, y le daban de comer avestruz, venado y caballo que son sus
manjares, y le daban de sus cueros para que se tapase y durmiese, por
ser la estacion muy fria por las heladas que cayan. De este modo lo
pasaba razonablemente, hasta que logr restablecerse, ponindose capaz
de andar  caballo,  ir con ellos  cazar y correr yeguas cimarronas,
que ya habia algunas: y despues de algun tiempo dispusieron pasar el rio
los indios con las familias, y lo ejecutaron  nado en unas pelotas de
cuero, en donde se ponian ellos con sus mugeres y sus hijos, y dentro
ponian los toldos, que son de cueros de caballos, y con guascas, 
cuerdas de cuero amarradas de los caballos, que tienen muy especiales
para pasar el rio, se echaron, las pelotas y pasaron todos con felicidad
 la otra banda, y alli volvieron  acamparse, siendo su egercio el
cazar avestruces en venados y otros bichos y animales para comer,
pasndose muchsimo tiempo en jugar, perdiendo cueros de caballo que se
ganaban los unos  los otros, y no se reconoci que huviese ningun
cacique entre ellos, pues todos igualmente mandaban y tenian sus
pendencias, y  veces habia varias muertes. Tambien solian ausentarse 6
 8, y despues de algun tiempo venian con caballos que, segun se
reconocia, los hurtaban de otros indios, y algunas veces no venian todos
los que fueron, por lo que se comprendia que eran muertos por los
enemigos. Estos solian venir  su campo, y tambien se llevaban caballos,
que regularmente sucedia de noche: y este modo de vivir observ todo el
tiempo que estuvo entre los indios, que no puede decir cuanto, pero dir
que experiment mucho frio y mucho calor en varios tiempos y parages,
durante el tiempo que estuvo con los indios. Pues, despues que
estuvieron algunos dias  las orillas de aquel rio, se mudaron  otro
parage, siempre buscando las aguadas para s y sus animales, y caza con
que mantenerse en lagunas  arroyuelos; que nunca volvieron  encontrar
mas rio, y fueron muchas las mudadas que hicieron los indios de sus
toldos: pero como se reconocia que se acercaban  las campaas de Buenos
Aires, y como ninguno de los indios se metia con l para hacerle dao,
se mantuvo entre ellos, y solo les preguntaba la distancia que habria
hasta la costa del mar: y unas veces le parecia que estaria como 6  8 
10 leguas, y otras se dejaba ver desde lo alto de algun cerro. Por fin
llegaron  las cercanias de estas campaas, y l lo reconocia por la
abundancia que habia de yeguas cimarronas de que se mantenian: y un dia
se destacaron 12 indios, y pregunt, aunque por seas, porque nunca se
entendieron, qu destino llevaban? y pudo comprender que venian  las
campaas de Buenos Aires, y les di  entender que l los queria seguir,
y no se lo impidieron. Y tomando su caballo mancarron viejo, que desde
el principio le dieron, se enderez  seguirlos, y resagndose, vino la
noche, y dej el rumbo, tomndole hcia la costa del mar, que caminando
toda aquella noche y el medio dia siguiente, se puso en ella, y  las
orillas de un pequeo riachuelo, con algunos sauces,  su sombra seste:
y  hora de visperas vi venir  l un indio  caballo que le di
bastante susto, pero el tal indio era de la gente del cacique, que
nombran D. Nicolas Bravo, quien de paz comunica y comercia con esta
ciudad.

Lleg pues el indio  donde estaba nuestro Hilario, haciendo juicio que
el caballo era uno que se le habia perdido y lo andaba buscando: y
habindose podido entender un poco, porque el indio hablaba en
castellano, con mucho gusto lo acarici, y le dijo que se viniese con l
que pronto lo pondria en Buenos Aires. Y tomando su camino, poco despues
de haber anochecido, se hallaron en una toldera que era la del indio y
gente del cacique Bravo, que estaba situado en el parage que llaman el
Zanjon, en donde fu bien recibido, y aquella noche mataron el caballo
de Hilario y fu la cena que tuvieron: y no dej de estraarlo, pues mal
correspondia el recibimiento que le habian hecho, y el matarle su
caballo. Pero al dia siguiente por la maana le dieron otro caballo muy
bueno, y pidi que le diesen de comer carne de vaca, y se la trajeron, y
lo mismo hicieron en los 15  20 dias que estuvo con ellos.

Estos indios le preguntaban por sus compaeros que se habian quedado en
San Julian, pues tenia encargo de D. Domingo de Basabilbaso para
recojerlos y conducirlos  Buenos Aires, y les habia ofrecido que los
regalara, y que algunos de ellos habian estado en su casa, con motivo
de ser tesorero de guerra, y en ella se les subministraba la yerba y
tabaco, y el Seor Gobernador los regalaba por ser amigos, hermanos y de
paz; (que estas eran sus palabras) y con esta ocasion les habia
agasajado y hecho sentar en sillas, encargndole mucho los cuatro
hombres; los tres de su voluntad, y un negro huido, que su navio dej en
el Puerto de San Julian: y as le dijeron, que siempre que quisiere irse
 Buenos Aires, que se lo dijese para darle lo necesario. Despues de
dicho tiempo dijo Hilario que se queria venir, y le dieron un buen
caballo y lo trajeron convoyado de cuatro indios hasta un fuerte que
est en las fronteras de las estancias de esta ciudad,  donde le
entregaron, con encargo de que le condujesen, como as se ejecut.
Llegando  esta ciudad el dia 6 de Enero de este presente ao de 1755,
en donde se halla con nimo de volverse  embarcar para el trfico de la
sal y descubrimiento de la costa, y  pedimento de D. Domingo de
Basabilbaso, hizo esta declaracion en Buenos Aires,  12 de Enero de
1755, y no firm por no saber escribir.




                                 III.

_Observaciones extraidas de los viages que al Estrecho de Magallanes han
egecutado en diferentes aos los Almirantes y Capitanes, Olivares de
Noort, Simon de Cordes, Jorge Spilberg, Francisco Drake, Juan Childey,
Tomas Candish, Juan Narborough; y noticias adquiridas en las
expediciones egecutadas desde esta isla por los Franceses, con la
fragata_ Aguila.


Ha sido siempre mirado el reconocimiento del Estrecho de Magallanes por
las potencias martimas, como una de las empresas de mayor riesgo, as
por la diversidad de vientos que suelen reinar, como por las irregulares
mareas y corrientes que se experimentan: prescindiendo del cuidado que
es preciso tener en el reconocimiento de las tierras por estar pobladas
de indios de diferente gnio y naturaleza. Pero ya en el dia se puede
caminar con mas acierto, mediante las noticias que han producido los
viages egecutados en distintos tiempos por las diferentes naciones
europeas; y as solo queda  la constancia vencer y superar los
indispensables inconvenientes y fatigas que motiva la navegacion,
pertrechando de todo lo necesario la embarcacion  embarcaciones que se
destinen  este fin.

El Cabo de las Vrgenes en la costa de Patagones, y el del Espritu
Santo en la Isla del Fuego, son las demarcaciones de la entrada del
Estrecho por la parte del E. El primero est situado  la altura de 52
grados y 40 minutos: es alto, blanco y algo redondo. Se puede fondear al
abrigo de los vientos ONO, y las mareas suben de siete  diez brazas.

A distancia de 14 leguas del referido Cabo de las Vrgenes, se reconoce
la primera boca  estrecho, al OSO y ONO, que en su mayor ancho tendr
media legua. Hay en l un bajo de arena de un cuarto de legua, cuya
sonda consta de 98, 76 y 5 brazas.

Al lado meridional de esta boca hay indios de una altura regular, que
tienen pintado el rostro y el mirar muy airoso. Su vestimenta se compone
de una manta muy grosera: el pas abunda en caza.

La costa de la Tierra del Fuego en este parage consta de diferentes
montecitos cubiertos de arena.

Desde la expresada boca, y  unas diez  once leguas, se encuentra otro,
 cuyo lado meridional sale una punta de tierra cuya costa tira al S, y
se nombra el _Cabo Nasau_. En la costa septentrional se puede fondear en
15 brazas.

Al ONO, dos leguas, hay dos islas: la que est mas al N es la mas chica:
en ella se encontraron salvajes que hicieron alguna resistencia, pero
vindose acosados, se refugiaron en una cueva, que est en lo escarpado
de la costa.

Llevaron los holandeses  su bordo un muchacho y dos nias, y habiendo
aprendido el primero la lengua, se supo que esta nacion se llama _Enoo_:
que dicha pequea isla se nombra _Talcke_, y la mayor _Castenme_; que
abunda de pjaros nios, que los indios comen y visten de sus pieles.
Que sus habitaciones se reducen  cuevas practicadas en la tierra: que
en el continente hay avestruces, conocidos entre ellos con el nombre de
_Talcke_, y que ademas se encuentran animales cuadrpedos, nombrados
_Casoni_, que se cree sean venados  vicuas.

En este parage, ademas de la nacion _Enoo_, hay otras que se llaman
_Kemeneies, Kennekas y Karaykes_, siendo iguales todos en la estatura y
fisionomia  los Enoo que son regulares: el pecho ancho y levantado, la
frente pintada como el resto del rostro, los cabellos largos y
pendientes de la frente,  excepcion de las mugeres, que son cortos. Los
pjaros nios se llaman _Compoggres_.

Tierra adentro, hay otra nacion nombrada _Tirimenen_, que habita el pas
de _Coin_. Son estos indios de estatura extraordinaria, que por lo
regular estn en guerra con los antecedentes,  quienes provocan con
llamarles "comedores de avestruces."

Hallndose  tres leguas de dichas islas, y navegando para el
continente, se puede fondear en once brazas de arena. Abunda en este
parage el mar de ballenas, y en la tierra firme hay un rio que atraviesa
el pas, cuyas orillas estn pobladas de rboles y papagayos. La costa
se extiende al N con una gran punta, al N de la cual, y  distancia de
dos leguas, se halla una grande baha  golfo en que se puede entrar,
que es _Puerto Famina_, situado  los 53 grados y 18 minutos. Tiene el
Estrecho cuatro leguas de ancho: la costa est rodeada de altos montes
con rboles, cuya corteza pica tanto como la pimienta. Con toda
seguridad se puede dar fondo en dicho puerto en 15 brazas, bien
entendido que en la costa del N del Estrecho es preciso atracarse muy 
tierra para encontrar fondo.

Del referido puerto se pasa al _Cabo Fruart_, que se reduce  una punta
muy escarpada, y la mas al N de todo el Estrecho: y adelantndose cuatro
leguas mas se reconoce una grande baha, en la cual se puede hacer
aguada. Produce la costa un herbaje muy parecido  los berros, que puede
servir de preservativo contra el escorbuto.

Siguiendo la costa, y  poca distancia, hay otra baha,  la cual
Olivier de Noort di su nombre.

Tres leguas de esta hay otra, en la cual se puede dar fondo en la
inmediacion de un cabo, que los ingleses llaman _Galant_, que segun
estos y los holandeses, es la mejor rada de todo el Estrecho: prueba de
ello que se han mantenido anclados la mayor parte del invierno cinco
navios, sin haber experimentado la menor incomodidad.

Se reconoce en este sitio una isla, y otras dos chicas en su travesia.
Abunda la ribera de lapas, y de una especie de conchas redondas, que por
su delicadez prefieren  las primeras: ademas de este socorro se
encuentran en los matorrales una frutilla encarnada.

Es preciso tener gran cuidado con las corrientes, que son muy vivas, y
las mareas suelen subir y bajar hasta doce horas.

En la costa meridional del Estrecho hay un cabo y una baha grande: se
puede anclar en esta  lo mas al O, cerca de una pequea isla de figura
redonda, detras de la cual hay una rada en que se est  cubierto del O:
es muy profunda y se nombra _Baha Mauricio_. Extindese al SE con
varios brazos; en sus inmediaciones hay algunas de agua dulce, que por
lo regular estn heladas en todos tiempos. Los indios de esta parte son
muy bravos, y sus armas se reducen  unas robustas mazas, y flechas, que
disparan con grande ligereza y acierto: abunda de rboles, y en la
partida del E los hay  propsito para construir. Los montes son muy
elevados y estn casi siempre cubiertos de nieve.

Media legua mas all hay otra baha nombrada _Henri_, que por hallarse
desabrigada al O, no es propia para fondear.

Navegando al E cerca de dos leguas, se encuentra un cabo que est en la
costa septentrional: llamado _Voluto_: se extiende de tal manera la
horizontal mirando al ONO, que con facilidad creer cualquiera estar en
plena mar; pero aun faltan 20 leguas de camino penoso: tiene el Estrecho
dos leguas de ancho.

Entre el cabo Voluto y el Deseado, hay dos bahias, nombradas _Ministe_ y
_Gucux_: es muy conocido este ltimo cabo, porque tiene tanta elevacion,
como cualesquiera de los demas montes del pas. A sus inmediaciones hay
dos islas, y su costa septentrional tira mucho al N: de manera que
mirado por este lado, no se le distingue por tal cabo.

Mas al N de esta costa se encuentran cinco islas que todos conocen por
_las Anegadas_, y se hallan al desembocadero del Estrecho por la parte
del mar del. S.

_Malvinas, 12 de Febrero de 1769_.

MIGUEL VERNAZANI.




                                   IV.

_Diario que el Capitan D. Juan Antonio Hernandez ha hecho, de la
expedicion contra los indios Teguelches, en el gobierno del Seor D.
Juan Jos de Vertiz, Gobernador y Capitan General de estas Provincias
del Rio de la Plata, en 1. de Octubre de 1770_.


Se componia la armada de 166 hombres, incluyendo sargentos y cabos.

     Comandante, D. Manuel de Pinazo.
     Sargento Mayor, D. Pascual Martinez.


                           _Capitanes_.

     D. Jos Bagu.
     D. Juan Antonio Hernandez.

                          _Tenientes_.

     D. Francisco Macedo.
     D. Felipe Galves.

                          _Alfereces_.

     D. Gernimo Gonzalez.
     D. Domingo Lorenzo.

                           _Ayudante_.

     D. Bernardino Galves.

                           _Capelln_.

     El presentado, Fray Juan Simon Rodriguez, del rden militar.

Todos los expresados,  excepcion del capellan, son vecinos de la
jurisdiccion de la Villa de Nuestra Seora de Lujan.

Cuatro carretillas, que conducian dos caoncitos de menudear, y las
municiones de boca y guerra.

_Los Caciques que concurrieron  dicha expedicion, son_:

     Lepin Naguel, que en nuestro idioma significa _la pluma con el
     tigre_.
     Lincon Naguel, _el grillo con el tigre_.
     Lican Naguel, _piedra de tigre_.
     Caulla Mantu, _brilla el sol_.
     Calfingere, _zorro azul_.
     Epullanca, _dos piedras verdes_.
     Alcaluan, _guanaco macho_.
     Tanamanque, _buitre arrojado_.
     Cadupani, _leon negro_.
     Guente Naguel, _el tigre encima_.
     Lepiguala, _pluma de cuervo_.
     Pallaguala, _echado de espaldas_.
     Guayquibilu, _lanza de vbora_.

El nmero de indios que estos caciques llevaban, se componia de 291: los
123 de lanza, y el resto de bolas potriadoras y sueltas, que llaman los
indios _sacay_.

En 1. de dicho mes de Octubre, camin esta armada de la laguna que
llaman Palantelen, hasta el Mdano Partido, distancia 14 leguas,  que
fu preciso hacer alto  esperar la resulta de un chasque que el
comandante habia hecho al Seor Gobernador. En todo el tiempo que dicha
armada estuvo parada en el mdano dicho, no acaeci otra novedad que la
de haber muerto la gente algunos leones y tigres, de que abunda mucho
este campo.

Dia 2. Nos mantuvimos en dicho mdano, de donde se despach al alferez
D. Gernimo Gonzalez con 18 hombres en busca de ganado para la
subsistencia de dicha armada: cuya partida lleg  las cuatro de la
tarde, conduciendo 80 cabezas y algunos toros. A las cinco de la tarde
lleg el chasque que se esperaba, con las cartas de nuestro Capitan
General, en las que ordenaba se incorporase la compaa de la frontera
del Salto  dicho cuerpo.

Dia 3. A las ocho de la maana lleg el Sargento Mayor D. Pascual
Martinez con 66 hombres, y en su compaa venia la de dicha frontera del
Salto, mandada por su alferez. Esta misma tarde nos llovi desde
temprano hasta ponerse el sol.

Dia 4. Marchamos de dicho mdano  las siete de la maana, y llegamos 
la Cruz de Guerra  las once del dia, siguiendo el camino de Salinas; y
 distancia de dos leguas mas adelante dejamos dicho camino y tomamos el
rumbo de SE, al que caminamos como once leguas, parando en una laguna
bastantemente grande, dejando otras dos  nuestra retaguardia, aunque
crecidas, pero sus aguas salobres. Estas dos ltimas son bien conocidas,
por unos mdanos de arena que estn inmediatos, y el uno de ellos de
lejos parece la tolda de una carreta: llmase la laguna en donde par
dicha armada, de Mara de la Cruz; y hasta ella se anduvieron 17 legua,
poco mas  menos.

Dia 5. Se march de maana al rumbo de SSE, pasando unos grandes
esteros, donde se maltrat la caballada que conducia el tren: este mismo
dia pasamos por unos mdanos de arena muy altos, que en su concavidad
conservan una laguna de agua dulce, y  su orilla vimos un toldo, y en
l un indio muerto, pariente de nuestro aliado el cacique Lepin, el que
hacia poco tiempo habia fallecido de viruelas, por cuyo motivo se le
puso  dichos mdanos, el nombre de _Indio muerto_. Y habiendo pasado
adelante como 5 leguas, llegamos  otros mdanos,  donde paramos por
ser ya casi puesto el sol:  cuya hora se divisaron dos humos, el uno al
E, que dijo Lepin ser en sus toldos, y el otro al S, que le parecia era
hcia la Laguna Amarilla. Este dia se caminara como 18 leguas, y por
haber muerto unos toros se le di el nombre de _Mdanos de los toros
muertos_.

Dia 6. Caminamos de maana, y  una distancia de 5 leguas se divis la
Sierra de Cair. Este dia empez  llover desde muy temprano hasta las
tres de la tarde: se atravesaron unos grandes esteros, dejando dicha
sierra sobre nuestra izquierda, siguiendo el camino al SE, y  la tarde
paramos  la orilla de un arroyo crecido y pantanoso, y se le puso el
nombre de _San Bruno_. Se caminaron este dia 14 leguas, poco mas 
menos, llegando todos mojados.

Dia 7. Se march de maana, atravesando grandes esteros, hasta que
llegamos  una gran laguna, que los indios llaman en su idioma
_Tenemeche_, y nosotros le pusimos el nombre de Santiago Apstol. Tiene
dicha laguna de circunferencia cosa de cinco leguas, y de N  S como
dos, antes mas que menos: es muy honda, pues inmediatamente que cae el
caballo nada; su fondo es arena, tiene por partes barrancas; es agua muy
dulce, suave y clara, no tiene pajonal ni broza alguna: mantiene mucho
pescado, como bagres amarillos, blancos y otros peces que parecen
truchas. Le entran por la parte del S dos arroyos, y desagua por otro
que corre al E: al N de dicha laguna tiene dos mdanos pequeos, en los
que se crian mariscos, en el cual parage acampamos: y  las 6 de la
tarde llegaron dos indios del Cacique Lepin, enviados del capitan Lican
(que manda la gente de dicho Lepin, y es el heredero del cacicazgo por
fallecimiento del Cacique Lepin). Estos dieron noticia al Comandante,
que estaban acampados hacia la Sierra del Cair,  distancia de cinco
leguas de nuestro acampamento para unirse  nosotros; con cuya noticia
volvi  despachar el Comandante estos dos indios, mandando llamar 
Lican, el que con efecto lleg  las ocho de la noche, y dando razon del
nmero de los indios que tenia, se retir.

Dia 8. Marchamos de maana, y llegamos  donde estaban acampados los
indios  cosa de las tres, y estos nos esperaron formados en lnea,
armados con sus coletos y lanzas, saludndonos con escaramusas y
griterias (que es su costumbre), vindonos precisados  usar aquellas
mismas acciones en correspondencia: y unindonos, marchamos, dejando la
Sierra del Cair al E, acampando  media tarde, por habernos sobrevenido
una gran tormenta, y habernos llovido todo el resto de ella. Esta misma
tarde llegaron  nuestro campamento dos indios enviados del Cacique
Lincon, manifestando estar pronto el dicho y los demas caciques con sus
indios, para seguir nuestra derrota.

Dia 9. Con el motivo de haber amanecido lloviendo, y todos mojados, pues
fu preciso pasar el agua  caballo, se par todo este dia,  fin de que
secasen las ropas.

Dia 10. Marchamos de maana, y habiendo caminado  distancia de 6
leguas, poco mas  menos, estando inmediatos  una laguna, lleg
Francisco Almiron y Luis Ponce, intrpretes que llevabamos de nuestra
parte, y dijeron al Comandante de parte de dicho Lincon y demas
caciques, hiciesemos alto, que querian recibirnos en aquel parage. Con
este motivo orden dicho Comandante hacer alto: form la gente, tomando
por espaldas la laguna. Mand poner la artillera en tierra y montarla,
y que la punteria, para en caso necesario, la hiciesen  la cabeza de la
silla  lomillos del ginete, teniendo las mechas prendidas y encendidas
en el guarda-fuego, distribuyendo el rden de lo que debian egecutar los
de la formacion. Y estando prevenidos,  cosa de las once  doce del
dia, se vi venir la indiada, formada en batalla con sus armas, coletos
y algunas cotas de malla: y estando  distancia de cuatro cuadras de
nosotros, largaron sus caballos, y  todo correr, tomando nuestro
costado izquierdo, pasaron del otro lado de la laguna por nuestra
retaguardia, dando vuelta por nuestro frente, lo que egecutaron por dos
ocasiones, formndose por nuestro costado izquierdo. A poco rato se
vinieron todos los caciques, y unindose el Comandante con la
oficialidad, salimos  recibirlos: y despues de grande razonamiento que
dichos caciques hicieron y le fu esplicado  dicho Comandante por los
intrpretes, se dieron las manos uno  uno hasta el ltimo oficial, y
retirndose el Comandante y dichos oficiales con los caciques, los
regal, mandando  un mismo tiempo echar pi  tierra  nuestra gente,
para que acampase y comiese: y antes de ponerse el sol se retiraron 
sus toldos.

Dia 11. Se march de maana, y habiendo caminado como cosa de 4 leguas,
llegamos  la toldera del cacique Lincon, dejando  la banda del N la
del cacique Alcaluan y otros: (este cacique mantiene una majada de
ovejas y cabras). Este, luego que llegamos, nos mand dar providencias
de ganado, y acampando nuestra gente, paramos hasta el siguiente dia.
Esta misma tarde pas revista  su gente dicho cacique, en que hicieron
varias escaramusas y egercicios de  pi y  caballo.

Dia 12. Marchamos  cosa de las ocho del dia, y el motivo de salir 
estas horas fu, porque determin el Comandante dejar en los toldos de
dicho Lincon, tres carretillas, llevando solo una con los dos caoncitos
y municiones, para con este motivo abreviar las marchas. Y llegando  un
rio, que llaman el Salado, acampamos entre las cinco  seis de la tarde,
 cuyo rio se le puso el nombre de _Nuestra Seora del Pilar_, por haber
llegado este dia. Es muy pantanoso, y el agua muy salada, pues habiendo
un manantial que los indios tenian abierto de propsito, con dificultad
se podia usar de ella: este dia se marcharian como 12  13 leguas.

Dia 13. Marchamos de madrugada, y llegamos al Rio de los Sauces, que
est de esta banda del N de la Sierra de Casuat, de donde se divisa
dicha sierra. Este rio es de mucha agua, buena y dulce; tiene muchos
pasos de piedra, sauces y pescados (este, dicen los indios, entra en la
laguna de Santiago Apstol, que ellos llaman _Tenemeche_.) Aqu hicimos
nuestra parada, y se camin como 14 leguas, habindosenos ido una parte
del ganado que llevabamos, por descuido de los que lo arriaban, sin
avisarlo al Comandante, hasta los tres  cuatro dias.

Dia 14. De madrugada se despach una partida  esplorar el campo, y 
las tres del dia rompimos la marcha, costeando dicho rio: y habiendo
caminado cosa de 8 leguas, pasamos por la toldera que fu del cacique
Lincon,  donde los indios de nacion Teguelches lo habian avanzado.
Estaban los toldos armados y muchos indios muertos; pues estos brbaros
 donde los llegan  avanzar, y matar alguno  algunos, ya no viven mas
all, ni llevan los toldos, porque todo lo abandonan. Y pasando dicha
toldera como cuatro leguas, llegamos  campar  la orilla del propio
rio, habiendo caminado cosa de 12 leguas.

Dia 15. Nos mantuvimos en propio parage, por habernos llovido toda la
noche y parte de la maana: esta tarde se revist toda la armada, y
hallamos que se componia de 231, como queda dicho. Toda la armada se
divirti en pescar, y los indios llaman al pescado _chalthua_.

Dia 16. Habiendo caminado de maana como tres leguas, llegamos  pasar
un arroyo que viene del lado del S, de una abra de la sierra, y este
entra en el de los Sauces, el que lleva bastante agua y es pantanoso. Lo
pasamos con bastante trabajo; y habiendo caminado como cosa de tres
leguas, llegamos  parar sobre la barranca del de los Sauces,  la banda
del E, y los indios se pasaron de la otra parte, que hace como una
pennsula, donde le sirvi de asilo al Cacique Lincon cuando le
insultaron los indios Ranqueles. Esta misma tarde lleg la partida que
se habia despachado, y no hallaron vestigio alguno, aunque llegaron  la
falda de la sierra. Este dia se caminarian como 12 leguas.

Dia 17. Dejamos el rio de los Sauces, y comenzamos  caminar por dentro
de la sierra, de la cual se despean muchos arroyos. Las que se pasan
son sierras muy altas, y en ellas no se encuentra rbol alguno, por ser
todas ellas de piedra muy pelada y limpia: y habiendo caminado como ocho
leguas, dimos con un gran rio, el que pasamos casi  nado, y est tan
poblado de sauces muy grandes y gruesos, que por eso le dan el nombre de
los Sauces. Corren sus aguas al S, y el otro, antes de entrar en la
sierra, al N. Habiendo pues caminado como tres leguas de donde lo
vadeamos, llegamos  campar en su propia orilla, la que est poblada de
muchos nabos, que son muy grandes y no de mal gusto: vnse as mismo en
dicho rio diferentes rboles de chaar, piquillin y espinillos. Esta
tarde, se despacharon tres indios  que fuesen  viajar rio abajo. A
este parage se le daba el nombre de Ventana, siendo cierto que todas las
piedras tienen  su remate muchas quebradas, por donde entran y salen 
uno y otro lado de las pampas. Se camin este dia como 13 leguas.

Dia 18. Se march de maana por la dicha sierra y rio, y  las cinco de
la tarde lo volvimos  pasar  la banda del SE, en el que se nos volc
la carretilla, y se mojaron algunas municiones. Este dia nos llovi 
media tarde: paramos  cosa de las seis.

Dia 19. Marchamos de maana: dejando el rio de los Sauces, atravesamos
la sierra para el SE; y caminando  dicho rumbo por entre unas breas y
cerrillos con mucho trabajo, llegamos  salir  la pampa que yace del
otro lado de dicha sierra, llegando  las cinco de la tarde  un arroyo
en donde paramos; habiendo caminado este dia como 12 leguas, quedando 
nuestra retaguardia otro arroyo  distancia de cinco leguas, y muchos
mdanos que se hallan poblados de chaares y algunos rboles de
piquillin. Esta tarde misma lleg la partida que se habia despachado de
madrugada, con la noticia de haber hallado un rastro que tiraba hcia la
costa del mar: se despacharon en el acto seis indios, cada uno con tres
caballos,  viajar la campaa: al nominado arroyo se le di el nombre de
San Pedro de Alcantara.

Dia 20. Se dispuso la marcha de madrugada, y fu grande el trabajo que
nos di la carretilla para pasarla por dicho arroyo, por ser pantanoso y
barrancoso; de suerte que fu preciso con los sables y lanzas cavar
alguna cosa para hacer bajada, pasando las municiones  pi, y poniendo
en la carretillas 20 hombres  caballo, que con lazos  la cincha la
fuesen deteniendo por lo perpendicular de dicha bajada. Ultimamente se
sigui la marcha al SO, por mdanos bastantemente incomodos, que en los
mas de ellos se encuentran algunos rboles pequeos de chaar, que con
sus espinas maltratan mucho  las cabalgaduras. Asimismo se encuentra en
dichos mdanos bastante tomillo, parrilla y otras yerbas medicinales: y
siguiendo pasamos un gran estero con mucha agua, que tenia de largo mas
de inedia legua, y saliendo  un albardon, paramos hasta el otro dia,
habindose caminado como 11 leguas, poco mas  menos.

Dia 21. Se camin de maana, y comenzamos  pasar el Saladillo, de mucho
pantano y agua, que tiene de largo mas de seis leguas, siendo
imponderable el trabajo para pasar la carretilla; pues aun de los que
pasaban en su caballo cayeron varios, y entre ellos el Comandante,
metiendosele el caballo de ancas hasta el cimiento de la cola, vindose
precisado  echar pi  tierra y sacarlo de la rienda. Pasamos en este
trecho 22 arroyos, de suerte que  las cuatro de la tarde, con corta
diferencia, salimos  unos mdanos en donde paramos, que se hallan  la
salida de dicho baado, en donde fu preciso cavar pozos con los sables
y lanzas para poder beber agua, que, aunque abundaba, era toda salada.
Esta misma tarde se dispuso el despachar 10 indios con nuestro vaqueano
Jos Funes, (aunque este solo lo era de nuestros campos) porque de
aquellos que transitbamos no habia mas vaqueano que la india Cacica,
muger de Lincon, que era la que nos guiaba. (A esta india en la sorpresa
que  su marido le hicieron los indios Teguelches, la llevaron cautiva
hasta el Rio Colorado, de donde tuvo la felicidad de escaparse por medio
de dos indios amigos de su marido). A cuya partida le di rden el
Comandante no volviese sin traer noticia fija del paradero de los indios
enemigos, respecto  que la dicha cautiva decia haber dejado de esta
banda del Rio Colorado 42 toldos.

Dia 22. Nos mantuvimos en el propio parage, aguardando las resultas, y
solo determin el Comandante mandar dos partidas  los costados de
derecha  izquierda, por si se hallaba algun rumor  rastro de los
enemigos.

Dia 23. Nos mantuvimos en nuestro campamento, sin noticia alguna de las
partidas que se habian despachado. Este dia tuvimos ventarron, con
algunos aguaceros y granizo, que dur lo mas del dia.

Dia 24. Mantenindonos en el mismo parage, llegaron las dos partidas
ltimas sin novedad alguna. Esta misma tarde  las seis lleg la partida
de los 10 indios con nuestro Funes, trayendo la noticia de haber hallado
los vestigios de dos tolderias, una mayor que otra, que habia pocos dias
se habian mudado; hallando asimismo dos perros bayos que se consideraba
ser de los enemigos. Por cuyo motivo se determin  pasar el rio un
indio de dicha partida, siguiendo el rastro, que hall del otro lado, y
solo pudo descubrir cuatro caballos, los que dijo habia corrido con
nimo de tomarlos y traerlos  nuestro campo; pero que no pudo
conseguirlo  causa de hallarse solo, en pelo en su caballo y desnudo,
afligindole el frio. Con cuya noticia se determin el Cacique Lincon 
ir  bombearlos y dar aviso de lo ocurrido: con efecto march antes de
ponerse el sol.

Dia 25. Nos mantuvimos en dicho acampamento, esperando el aviso de dicho
Cacique. En estos pocos dias se nos aniquil la caballada por defecto de
los pastos y la agua salada, y  un mismo tiempo se nos iba acabando el
bastimento, pues no habia mas de siete toros: no obstante que el
Comandante por divertir los pensamientos de la tropa, los hacia formar 
las tardes, mandndoles hacer algunas evoluciones.

Dia 26. A las tres de la maana lleg un indio, despachado de Lincon,
con la noticia que habian bombeado  los indios, que fuesemos cuanto
antes; y efectundolo, marchamos inmediatamente, aunque con grandsimo
trabajo por los muchos mdanos y arena suelta que habia. Llegamos  una
laguna  las cinco de la tarde, poco mas  menos, habiendo caminado como
16 leguas, en cuya distancia no se encuentra aguada, y en ella se di
providencia de dejar la caballada. Y con efecto, dejndola al cargo de
un oficial reformado, D. Roque Galeano, con 20 soldados, luego que
oscureci marchamos, llevando cada uno un caballo de diestro; y
caminando la noche toda, aunque con bastante trabajo por los muchos
rboles que se encuentran en el camino, y ser la noche oscura, llegamos
antes del amanecer dos leguas distantes del paso del rio,  donde
encontramos con el cacique Lincon.

Dia 27. Habiendo comunicado el dicho Lincon con el Comandante, le di la
noticia que, habiendo enviado cuatro indios de la otra banda del rio,
estos le avisaron que habian visto hacienda, por cuyo motivo habia
mandado el chasque al Comandante, dicindole habia bombeado los indios
que estaban  distancia de 8  10 leguas, del otro lado del rio. Y
caminando despues que el sol sali, todos juntos, rio abajo, como cosa
de dos leguas, y reconociendo los parages donde habian estado las
tolderias, se hallaron 45 fogones, por donde se ha discurrido ser otros
tantos toldos: y preguntndoles por el paso de dicho rio, respondieron
ser aquel en donde estabamos, y se infiere, porque las sendas que
parecen camino de carretas paraban alli mismo  la orilla de dicho rio.
Tiene de ancho este rio mas de 300 varas en dicho paso y todo  nado. En
este mismo dia se determin mandar una partida de 10 indios con un cabo
de los nuestros y dos soldados, los que pasaron  nado en sus caballos,
llevando la ropa en una pelota de cuero, y los indios en unos palos 
modo de balsa, la que iba amarrada  la cola de un caballo. En esto
intermedio dispusimos el armar unas balsas y un bote de cuero, interin
aguardbamos las resultas de dicha partida.

Dia 28. Entre nueve y diez del dia llegaron los que habian pasado 
vigiar la campaa, y dieron noticia los indios que habian visto hacienda
de yeguas, y nuestro cabo dijo de no haber nada: que lo que se habia
visto eran pajonales, y no es de admirar se padeciesen estas
equivocaciones, pues estas diligencias del bombeo se hacen de noche.
Viendo la perplejidad en que quedabamos, determin dicho Comandante
enviar otra partida y con ella al teniente D. Francisco Macedo, con un
soldado, llamado Lorenzo Barrio-nuevo, para que trajesen razon cierta de
los enemigos: en cuyo intermedio fueron pasando todos los indios amigos
 la otra banda del rio, aunque con grandsimo trabajo,  causa de
haberse levantado un gran viento que causaba bastantes olas en dicho
rio.

Dia 29. Lleg la partida, y con ella el teniente Macedo, quien di la
noticia habia llegado  los toldos de los indios enemigos, quienes
habian hecho una precipitada fuga, luego que nos sintieron esa noche,
por cuyo motivo se vi precisada nuestra indiada  pasar el rio de esta
banda donde nosotros estabamos. A poco rato de haber llegado este
oficial, divisamos un grande fuego que los indios enemigos hicieron, que
naturalmente fu hecho para que en caso que los siguiesemos no
pudiesemos dar con sus huellas: pero atendiendo  que estabamos
enteramente sin bastimento alguno, nos vimos precisados  retroceder, y
solo dimos lugar  que los indios amigos acabasen de pasar  esta banda,
y  estas mismas horas, que serian como las cinco de la tarde, se dio
orden para marchar. No quiero dejar en blanco lo formidable de este rio,
pues antes de llegar al paso se v por diferentes partes que tiene de
ancho mas de cuatro cuadras, y en otras mas. Tiene diferentes islas 
bancos de arena, es muy rpido y caudaloso; sus aguas son dulces y
suaves, y en el rio son bermejas: se ven lobos marinos y en su orilla
hay algunos rboles de sauces de los que se forman las balsas que quedan
referidas, y por su mucha corriente v robando las barrancas y
hacindose cada vez mas ancho. Continuamos marchando hasta las once de
la noche.

Dia 30. Marchamos al salir el sol, y llegamos  nuestras caballadas, en
donde paramos cosa de dos horas, interin la gente tomaba un poco de agua
caliente: y volviendo  marchar, seguimos hasta las dos de la maana que
hallamos agua: aqu se par hasta el dia.

Dia 31. Caminamos  las siete de la maana, y  cosa de una hora
entramos en el Saladillo, pero por mejor parte, porque era el rumbo del
N y el que habia llevado nuestra vaqueana cuando se vino del Rio
Colorado, y nos iba guiando con su marido el Cacique Lincon. Aqu se
volvieron  pasar los 22 arroyos y los grandes baados, y habiendo
salido de ellos, llegamos  las seis de la tarde al arroyo de San Pedro
de Alcantara, adonde se hizo noche, este dia se cazaron algunas liebres
y venados, que nos sirvieron de sustento.

Dia 1. de Noviembre. Caminamos de madrugada por la costa de dicho
arrojo cosa de cinco leguas, y habindolo pasado, caminamos por unos
grandes cerrillos muy guadalosos, y llegamos al Rio de los Sauces  las
cinco de la tarde, mas abajo de la sierra. Aqu se hizo noche este mismo
dia, ayudando los mismos indios  cazar  nuestra gente, aunque no
dejaron de hallarse bastantes huevos de avestruz, con lo que se saciaba
el apetito.

Dia 2. Caminamos de madrugada rio arriba como dos leguas, buscando paso,
y habindolo pasado con bastante trabajo por estar casi  nado y tener
que pasar las municiones  pi, luego que nos pusimos de la otra banda,
di rden el Comandante para que el Teniente D. Francisco Macedo se
aprontase con 30 hombres del Cacique Lepin y Alcaluan, y marchasen con
la carretilla  incorporarse con los demas que estaban en la toldera
del Cacique Lincon, y unidos con las familias de estos caciques
marchasen al Arroyo del Cair, con la rden de esperarnos all hasta
nuestro regreso. Y habindonos despedido, caminamos rio abajo el rumbo
del S, y  las seis leguas, poco mas  menos que caminamos, vimos la
toldera que el Cacique Lincon habia avanzado  los Teguelches el ao
pasado, y caminando tres leguas mas adelante, hicimos alto. Esta tarde
se despach una partida  esplorar el campo, y se tom bastante caza.

Dia 3. De maana marchamos, dejando el Rio de los Sauces, y tomando el
rumbo del E. Caminamos como 14 leguas, y paramos en la costa de un
arroyo:  eso de las seis de la tarde lleg la partida que se habia
despachado el dia antecedente, con la noticia de no haber rumor alguno.

Dia 4. Nos mantuvimos en el mismo arroyo para dar descanso  las
caballadas. Este mismo dia se despach otra partida de maana, para que
fuese  correr el campo hcia la costa del mar, y volviendo esa misma
noche no trajo novedad alguna, habindose divertido la gente de la
armada en cazar: y aunque no falt que comer, pero no hallaba lea, y la
que suplia era bosta de caballo, aunque escasa.

Dia 5. Caminando de maana al rumbo del E como cuatro leguas, llegamos 
otro arroyo de bastante agua, y habindolo pasado, hallamos en su orilla
un rastro de ganado de tres  cuatro vacas y de una mula, como que
arriaban dichas vacas: por cuyo motivo fu preciso hacer alto y
despachar al hijo del cacique Lincon, con una partida al reconocimiento
de dicho rastro, enviando al mismo tiempo otra partida de nuestra gente.
Y habiendo vuelto esta ltima,  la una del dia, con la noticia de no
haber hallado novedad alguna, determinaron los caciques el marchar
aquellas horas: pero nuestro Comandante se opuso, por no haber venido la
partida primera que se habia despachado, sobre que tuvieron sus
contiendas; pero al cabo, cediendo  las instancias de los caciques,
marchamos. Y habiendo caminado como 6 leguas, alcanz un indio de los de
aquella primera partida, con la noticia de haber visto bajar algunos
indios con cargas hcia el arroyo, con cuya novedad mand el Comandante
que inmediatamente se mudasen caballos; retrocediendo con una marcha
bastantemente larga, volvimos al mismo arroyo,  cosa de las nueve 
diez de la noche. Debiendo prevenir, que al tiempo de romper la marcha,
lleg el hijo de Lincon, asegurando haber visto dichos indios, por cuyo
motivo, luego que mud caballo este indio, se envi adelante con cinco
indios, y nuestro vaqueano Funes, dndoles la rden los bombeasen,
enviando uno  dos  encontrarnos por estar la noche muy oscura y no
perder el rumbo. A este mismo tiempo nos empez  llover, y serenndose
la noche, nos mantuvimos sobre el mismo arroyo, y luego que mudamos
caballos seguimos el arroyo arriba como cosa de 4 leguas: y habiendo
amanecido, se despacharon tres partidas por todos aquellos contornos.
Volvieron  nosotros como  las siete de la maana, diciendo no habian
podido divisar cosa alguna, por lo que nos volvimos para el propio campo
 unirnos con nuestras caballadas.

Dia 6. Habiendo descansado como dos horas, poco mas  menos, seguimos
nuestra derrota, y en todo el dia no hallamos agua, por cuyo motivo se
nos rindieron algunos caballos, vindonos precisados  dejarlos y 
parar  puestas del sol: habindose adelantado los indios en solicitud
de agua, no comiendo nada este dia por defecto de lea y agua.

Dia 7. Caminamos de maana, y llegamos donde estaban nuestros indios,
que se hallaban acampados en una laguna muy grande, cuyas aguas son
salobres: pero habiendo cavado algunos pozos, paramos como cuatro horas
para que la gente comiese, y bebiesen las caballadas. Y habindolo as
egecutado, nos pusimos en marcha, y  las cinco de la tarde llegamos 
un arrojo bien grande y barrancoso, pero el agua es salobre. Aqu
paramos; nos pusimos  pescar con unos anzuelos que se hicieron de unas
agujas, con los que se pescaron muchas truchas. Todo el campo que este
dia se camin abunda mucho de leones, de cuyas carnes se provey la
gente para comer, y de las pieles se calzaron muchos, hacindose botas
por estar descalzos, y entre ellos el capitan D. Juan Antonio Hernandez,
quien habiendo muerto uno se hizo unas botas, con las que concluy todo
el resto de la expedicion. La indiada nuestra pas adelante hasta
perdernos de vista; y  las seis de la tarde lleg un indio mandado del
cacique Lincon, el que di la noticia  nuestro Comandante que su
Cacique habia hallado un rastro en que reconocia que los indios enemigos
estaban cerca, porque habia visto muchos fogones, y las carnes de los
animales que habian cazado para comer estaban aun frescas:  cuya
noticia di rden el Comandante nos pusiesemos en marcha, lo que
habindose egecutado nos comenz  llover, y caminando hasta las doce de
la noche, paramos por ser muy obscura: no teniendo vaqueano para ir
adonde los indios nuestros estaban, pues el que vino con la embajada
dijo, no podria dar con los compaeros, por cuyo motivo nos mantuvimos
parados hasta que viniese el dia.

Dia 8. Caminamos de maana; y  distancia de cinco leguas y entre unos
cerrillos,  cuya falda corre un arroyo, hallamos  todos nuestros
indios acampados. Aqu paramos el resto del dia para que descansase la
caballada, dndole noticia dichos indios al Comandante iba el rastro
como para el Rio de Quequen arriba. Estos campos son muy doblados y sin
lea.

Dia 9. Se march de maana, siguiendo el rumbo del E, (que fu el rumbo
que se seguia desde que dejamos el Rio de los Sauces) y  distancia de
seis leguas, hallamos un estero y laguna muy grande, y en dicho estero
ocho cerdos, que matndolos se provey la gente de carne con estos, y
algunos avestruces y venados que se asaron: hubo este dia que comer 
satisfaccion. Divisamos el Cerro de la Tinta al N, con las demas
sierras, y reconocimos estar muy internados al S de ellas, y llegando 
un arroyo  las cinco  seis de la tarde paramos en l, divisndose  un
mismo tiempo gran porcion de yeguada, y saliendo los indios  correrla,
se proveyeron de carne para mucho tiempo. Esta misma tarde se di rden
al cacique Caullamant, para que saliese con 15 indios  esplorar la
campaa y nos esperase en el Rio Quequen. Se congetura marchamos este
dia de 15  16 leguas.

Dia 10. De maana, antes de madrugada, se despach al Capitan Lican con
10 indios, para que fuese esplorando el campo por la banda del E, por
cuanto Caullamant llev el rden de internarse al S hasta dar con el
Quequen. Y habiendo marchado todos unidos con el silencio posible,
llegamos  un arroyo, despues de haber caminado mas de 14 leguas, cuyas
aguas son salobres y muy barrancoso (este entra muy al S en el Quequen):
y queriendo nuestro Comandante seguir  las sierras, le previnieron los
indios no era posible, por hallarse todo aquel campo sin agua, por cuyo
motivo caminamos arroyo abajo, y  distancia de cinco leguas encontramos
al Capitan Lican, quien nos di noticia haber hallado una yunta de
caballos, que hacia el juicio fuesen de algunos potreadores que los
habrian perdido. Aqu se hizo la noche.

Dia 11. Madrugamos de maana, y  las cinco  seis leguas encontramos
con el Cacique Caullamant: este venia costeando el Rio Quequen, y dijo
no haber encontrado novedad alguna. Costeamos dicho rio, y  cosa de las
doce del dia lo pasamos con grandsimo trabajo por ser muy barrancoso, y
cuanto mas internado al S es mucho mas: sus aguas son dulces y buenas:
es necesario buscar parage para pasarlo en donde haya alguna restinga de
piedra, porque no siendo as, es pantanoso y es preciso pasarlo  nado.
De aqu seguimos la marcha hasta un arroyo, que siguiendo el mismo rumbo
del E est  distancia de seis leguas, y con motivo de parar en l, se
le puso el nombre de Arroyo de San Martin. Esta misma tarde despach el
Comandante dos partidas de indios, incluyendo en cada una tres hombres
de los nuestros, la primera que diese vuelta  las Sierras del Tandil y
Volcan, y la otra al S. Caminamos este dia 14 leguas, poco mas  menos,
y aunque este campo abunda de mucha bosta para hacer fuego por haber
mucha yeguada, pero se encontraba muy poco que guisar en l.

Dia 12. Habiendo caminado de maana distancia de cinco leguas, llegamos
 pasar un gran arroyo de mucha barranca y profunda: y siguiendo el
mismo rumbo del E, llegamos  las doce del dia  un arroyo pequeo,
donde paramos para que comiese la gente de lo que se habia cazado, y
descansase la caballada un poco. A las dos de la tarde seguimos la
derrota, hasta enfrentar con la Sierra del Volcan, tenindola  nuestro
N muy distante, donde paramos en otro arroyo,  aguardar las partidas
que se habian despachado. Este dia se caminaron como 14 leguas: los
campos son muy abundantes de agua, por tener muchos arroyos que vienen
de las sierras, pero muy pobres de lea, pues no se encuentra mas que
bosta.

Dia 13. Se march de maana: se pasaron este dia cinco arroyos, no muy
distantes unos de otros, y paramos  media tarde en los Cerrillos del
Volcan,  la orilla de un arroyo hcia la costa del mar,  aguardar las
partidas: y  cosa de las cinco de la tarde, despach el Comandante 
Nagualpan, hijo del cacique Lincon, con seis indios,  saber de las
partidas. Este dia se caminaron como 10 leguas.

Dia 14. Antes de romper la marcha, lleg un indio de la partida que tir
al S, con la noticia de haber encontrado unos caballos maneados, y  un
mismo tiempo, previnindonos nos fuesemos arrimando para la costa. Y
puesto en egecucion, marchamos por entre unos cerrillos que ocultaban la
marcha, pasando cuatro arroyos algo distantes unos de otros: al quinto
pasamos  cosa de la una  dos de la tarde, y  poco rato, lleg Pedro
Funes con la noticia de haber visto animales de color y dos ginetes que
los arreaban, y que sin duda estaban all los enemigos. Y preguntndole
el Comandante, qu trecho habria desde donde estabamos acampados, 
donde congeturaba estaban los enemigos?--le respondi que de seis  ocho
leguas. Con esta noticia, mand dicho Comandante tomar caballos para
marchar, lo que se egecut inmediatamente, pasando muchas quebradas,
hasta que al tiempo de ponerse el sol, estando mudando caballos, lleg
la partida que habia tirado hcia el Tandil y Volcan, sin novedad
alguna: y haciendo estos la misma diligencia, luego que concluyeron
mand dicho Comandante repartir entre los indios las divisas que para
este fin llevaba, y as  cada indio de los de bolas se le di una banda
blanca de platilla para que pusiesen como turbante, y  los de lanza se
les di para que pusiesen en ellas como bandera, y de esta suerte fuesen
conocidos de nosotros en la refriega. Concluida esta diligencia se
march con grande rden y silencio, hasta que llegamos  donde estaba el
resto de la partida que di el aviso, y un indio de los del cacique
Lincon avis al Comandante haberlos bombeado, y  un mismo tiempo le
avisaron del potrero en donde tenian dichos enemigos la yeguada: con
cuya noticia di rden de dejar las caballadas en una quebrada que hacia
dos sierras, y al cuidado de ella 16 hombres, mandando  aquellas mismas
horas una partida de 40 indios con 10 soldados de armas de fuego, con la
rden que esperasen el dia en el parage que les pareciese mas oculto 
inmediato  la puerta de dicho potrero, para que luego que amaneciese
sorprendiesen  aquellos indios que se consideraban estar en la puerta
de dicho potrero, como custodia, para que no saliesen de l dichas
yeguas. Luego que march dicha partida, march tambien nuestra armada
con el resto de los demas indios  distancia de dos leguas, en donde se
hizo alto esperando el dia para avanzar de madrugada por la banda del S.

Dia 15. A las tres de la maana march nuestra armada, y  distancia de
legua y media dimos con un grande estero  baado muy pantanoso, que no
se podia romper con los caballos: y llegando  un arroyo que pasamos 
nado, corrimos mas de una legua, y reconociendo que los indios iban
perdidos por una gran niebla que nos sobrevino esta maana, volvimos 
pasar dicho arroyo, caminando al SE, y habiendo salido el sol,
atendiendo el Comandante que aquella partida que despach la noche antes
ya habria llegado  la accion, y que oyendo los tiros era natural
pensasen los enemigos tenian  todo Buenos Aires sobre s, y que con
este motivo tirasen  huir, dispuso en aquel pronto desparramar en
pelotones indios y cristianos. Y con efecto de esta suerte se logr el
lance, pues conforme iban huyendo, iban cayendo en las manos de los
nuestros; pues fu tal el susto, que yendo un indio enemigo de huida, se
encontr con Francisco Almiron, soldado de la compaia de D. Juan
Antonio Hernandez, y preguntndole en su idioma, qu  donde iban? le
respondi dicho indio, "voy de huida, porque nos han avanzado":  cuya
respuesta le enristr la lanza, arrojndole muerto del caballo abajo.
Ultimamente, se penetraron todas aquellas breas, y no hallndose mas
indios, se di rden  que se uniese nuestra gente, porque los indios
amigos acudieron al pillage de los animales, que en mi juicio pasaban de
4,000, entre yeguas y potros. Luego se dispuso el que contasen los
cuerpos, y se hallaron 102: no se duda el que fuesen mas los muertos,
pero como fu tanto el desparramo y los lugares tan escabrosos, no se
pudo saber con exactitud esta diligencia. En esta refriega perdimos un
hombre. A poco rato le trageron al Comandante dos indios que se tomaron
vivos, y hacindolos examinar por medio de los lenguaraces, declararon
lo siguiente:

"Que el Flamenco se hallaba 5  6 leguas distante de aquel parage, con
cinco toldos; que este habia bajado  Buenos Aires trayendo una cautiva,
y lo que volvi  sus toldos envi recado  los indios Teguelches (
dentro), que engordasen la caballada, que dejaba engaados  los
cristianos, y que actualmente se hallaban seis espaoles en los toldos
de dicho Flamenco, y entre ellos Diego Ortubia, haciendo trato con
yerba, tabaco y aguardiente. Que la tarde antes  este avance llegaron
dos indios de chasque, enviados del cacique Guayquitipay, avisando  los
ya muertos, que nuestra armada habia marchado al rio Muyelec, en
seguimiento de ellos, y que no hallndolos, tirabamos hcia la costa del
mar: que eramos pocos, que se uniesen y nos acabasen, y que de los dos
chasques el uno habia muerto en la sorpresa. Que para que no entendiesen
este enigma las cautivas que del cacique Lincon tenian dichos
Teguelches, echaron la voz estos chasques que iban huyendo de dicho
Guayquitipay, que los queria matar." Hasta aqu lo que declararon, y
fueron pasados  cuchillo.

Asimismo se tomaron 11 indias cautivas con sus familias  dichos
Teguelches; y el motivo de no haberse tomado mas, fu, porque como
dichos indios no estaban de asiento, sino en el servicio de potrero,
habian dejado sus familias al otro lado del Rio Colorado, y se tomaron
tambien 5 de las 11 que habian cautivado al cacique Lincon,  quien se
le entregaron. No se pas este dia  sorprender al dicho Flamenco, por
haberse huido 7 indios, y es natural fuesen  refugiarse  l, y con el
aviso huyesen unos y otros; y por estar distante como 5  6 leguas.
Concluido lo dicho, nos retiramos  donde estaban nuestras caballadas, y
despues de haber comido la gente, y mudado caballos, caminamos
atravesando toda la cerrillada, hasta salir de la banda del E de ella: y
siendo las cinco de la tarde paramos en una laguna muy grande.

Dia 16. Habiendo caminado de maana, corriendo la sierra por la banda
del E, y siguiendo el rumbo del NE,  mediodia llegamos  parar en un
arroyo. Pasada la Sierra del Volcan, y habiendo comido de lo que se
habia cazado, seguimos la marcha hasta las 6 de la tarde, y se acamp
hasta el dia siguiente. Este campo tiene muchos arroyos, y en ellos hay
pescados. Desde el Volcan corre un grande estero  baado, caminando
retirado de dicha sierra como cuatro leguas al N: habindose hecho de
jornada como 13 leguas.

Dia 17. Se rompi la marcha siguiendo el mismo rumbo: pasamos cuatro
arroyos y paramos en el ltimo, por ser el sol muy fuerte, y habernos
llovido de maana. De aqu se despacharon dos indios de Lepin, de
chasques, con cartas del Comandante al teniente D. Francisco Macedo, que
se hallaba en la Sierra del Cayr, para que, siguiendo el arroyo de
dicha sierra, se incorporase con nosotros. A cosa de las tres de la
tarde caminamos; y  las seis, con corta diferencia, hicimos alto,
acampando en la costa de un arroyo, en que se pescaron muchos bagres. Se
caminarian este dia 12 leguas, poco mas  menos.

Dia 18. Marchamos de maana, y llegamos  hacer mediodia en frente de la
Sierra del Tandil; y habindose comido, caminamos y llegamos  parar en
una laguna  la oracion; no hallando lea para cenar la gente, de lo que
se habia cazado. Se caminaria este dia como 14 leguas, antes mas que
menos.

Dia 19. Caminamos de maana, y llegamos despues de mediodia al Arroyo de
la Tinta, cuyo arroyo es mediano: tendr de ancho como 25 varas, nadan
los caballos en partes; tiene bancos  saltos de piedra, sus aguas son
muy cristalinas y dulces, mantiene mucho pescado, especialmente truchas
en abundancia. Aqu acampamos (habiendo marchado cosa de 10 leguas) por
determinar el Comandante echar una partida  correr el campo, por ver si
se daba con la toldera del cacique Guayquitipay; y entre las cuatro 
cinco de la tarde llegaron los dos indios que se habian despachado de
chasque  D. Francisco Macedo, dndonos aviso de haberlos corrido dos
indios armados, y que se habian escapado  ua de caballo, perdiendo lo
que llevaban por delante. Luego que el dicho Comandante tuvo esta
noticia, mand llamar los caciques y les dijo, que por ningun pretesto
caminaria  parte alguna interin no se juntaba con su gente y
carretillas que tenia en el Cair: y habiendo convenido dichos caciques,
quedaron de acuerdo para egecutarlo as el dia siguiente.

Dia 20. A las cinco de la maana, poco mas  menos, se rompi la marcha
enderezando  la sierra que llaman de Cuello, y sin parar en todo el dia
se march largo hasta llegar  ella, atravesndola toda por una abra 
quebrada que corre del E al O:  internados adentro hallamos cuatro
indios de Lepin que el cacique Currel enviaba al capitan Lican, con la
noticia que el cacique Guayquitipay, en el tiempo que estuvimos
internados hcia el Rio Colorado, quiso sorprender las familias de
Lincon y demas caciques, convidando para este fin dicho Currel, quien no
solo se escus sino que se separ del dicho Guayquitipay: y qu
haciamos que no iba mas  acabarlo? Que yendo  sus toldos nos guiaria 
los del dicho Guayquitipay:--hasta aqu dichos chasques. Luego que
paramos vino el cacique Lincon, y hablando con el Comandante le dijo,
que un dia de camino habia  la Sierra del Cair  donde estaba la gente
y las carretillas, que no convenia el que pasasemos  dicha sierra,
porque yendo sabria su gente y los demas la sorpresa que habiamos hecho
 los Teguelches, y el avance que pretendiamos hacer  Guayquitipay, que
no dudaba tendria este aviso: y as, que le daria un vaqueano, y que
enviase la gente que quisiese, con rden que viniese el teniente Macedo
con la que tenia el Cair y carretillas. Y con efecto, habindose as
egecutado, esta misma tarde despach el Comandante al alferez D.
Gernimo Gonzalez con 25 hombres para el referido efecto.

Dia 21. Nos mantuvimos en el propio parage aguardando la gente y
carretillas, habiendo tenido este dia una gran porcion de agua, truenos
y viento, desde las once del dia hasta la oracion. La gente fu  caza y
no hall sino algunos avestruces y huevos, aunque escasos, por cuyo
motivo no lo pasaron muy bien.

Dia 22. A las nueve del dia lleg un indio, dando razon que venia la
gente y carretillas, y que l se habia adelantado para dar esta noticia
al cacique Lincon, que no habia habido novedad en la toldera, y que el
cacique Alcaluan conducia dos indios presos por parecerle ser espia del
cacique Guayquitipay, y que nos traia el mismo Alcaluan ganado para la
manutencion. A la una de la tarde lleg la gente, carretillas, ganados 
indios, pues vinieron 53 de refuerzo: asimismo vino el cacique Cadupani
con sus tres hijos, y habindoseles dado  la tropa las reces
suficientes, yerba y tabaco, qued contenta, y los dos indios presos se
pusieron debajo de guardia, con nimo de que nos sirviesen de vaqueanos.
Esta misma tarde concurrieron los caciques  manifestar al Comandante
todas las traiciones que dicho Cadupani y su hijo mayor habian usado,
despues que este ltimo se nos ocult en el Rio de los Sauces para
volver  sus toldos, y el primero se volvi del Rio Quequen sin avisar
al dicho Comandante: y que en vista de ellas era de parecer se les
quitase la vida  todos cuatro;  que respondi el Comandante que de
madrugada se haria esta diligencia.

Dia 23. Estando la gente formada para marchar, di rden el Comandante
al Sargento Mayor, D. Pascual Martinez, que siguiese la marcha, y luego
que se traslomase  distancia de media legua, hiciese alto: y quedndose
el dicho Comandante con 12 hombres, el cacique Lepin y Lincon,
habindoles dado la rden  estos de lo que habian de egecutar, viendo
ya que era hora, sacando un pauelo blanco del bolsillo, que era la
sea, acometieron  dichos indios y los mataron. Y llegando el
Comandante con los dichos 12 hombres, donde lo esperaba la armada, mand
juntar  todos los demas caciques, manifestndoles el hecho, y porque; y
que esto mismo dijesen  sus indios, que mientras fuesen leales no se
les castigaria: y todos respondieron que estaba bien hecho, que aquellos
enemigos tenian menos. Y siguiendo nuestra marcha al N, paramos  la
orilla de una laguna, como  las cinco y media de la tarde, habindose
caminado este dia como 12 leguas.

Dia 24. Habiendo caminado de maana con la pension del campo malo, por
ser todo esteral y baado con bastante agua,  las doce del dia paramos
para que comiese la gente, y  las dos de la tarde comenzamos  seguir
nuestra marcha, habindose levantado  estas horas una gran tormenta de
truenos, relmpagos y agua, que nos dur toda la tarde, y nos oblig 
parar como  las cinco, buscando un albardon, porque todo el campo
estaba anegado, por cuya causa nos mantuvimos  caballo. Se caminaron
como 11 leguas habindose perdido la sierra de vista  mediodia.

Dia 25. Nos amaneci lloviendo, pues nos dur el temporal 24 horas, en
las que nos mantuvimos siempre  caballo, y nos hallamos todos metidos
entre el agua: y habindose serenado como  las tres de la tarde, fu
preciso hacer con el barro como unos altos para hacer fuego, para de
este modo poder la gente chamuscar un poco de carne, que con algunas
charcadas, aunque escasas, favorecidos del sebo de las reses, se pudo
conseguir que tomasemos algun sustento.

Dia 26. Se march de maana, y saliendo  un albardon aqu paramos,
dando rden el Comandante se despachase una partida: y con efecto se
despacharon cinco indios y siete espaoles llevando uno de los indios
presos que sirviese de vaqueano, y habindola perdido de vista continu
la marcha, comenzndonos  llover hasta la tarde. De la vanguardia
divisaron un ginete que iba costeando un arroyo, al que corrieron mas de
dos leguas, y habindolo tomado lo condujeron al Comandante, y
preguntndole de que toldera era, respondi que de la de Currel, que
venia de potrear de las islas, que habia tres meses que faltaba de
dichos toldos, y tres dias que los buscaba sin poder dar con ellos; que
sus compaeros se habian quedado atras, y que alli cerca tenia sus
caballos: y mandndolos buscar, se hallaron, y nuestros indios dijeron
lo conocian que no era indio de sospecha, y siendo ya tarde y estar
todos mojados, buscamos un albardon para pasar la noche. En este
intermedio lleg un indio de los de la partida, con la noticia que el
indio preso habia reconocido donde nos hallabamos: que estabamos cerca;
que por la maana, en almorzando la gente y secndose, caminsemos 
donde ellos estaban. Este dia se andarian como 9 leguas.

Dia 27. Muy de madrugada se levant el Comandante, y puesto  caballo
encarg generalmente  todos, que esa maana asasen carne y llevasen
fiambre, en la inteligencia que no se habia de hacer fuego hasta no
sorprender al cacique Guayquitipay y los suyos. Con esta advertencia
marchamos entre ocho  nueve del dia, con grandsimo trabajo, por la
mucha agua y esteros que no se puede ponderar: y  las dos de la tarde
llegamos donde nos esperaba la partida, la que nos di notica de haber
visto algunos animales vacunos, por cuya causa nos paramos hasta las
cuatro de la tarde que seguimos. Habiendo salido  una loma, hicimos
alto, despachando tres indios que fuesen con gran cuidado  bombear, y
trajesen noticia cierta, en cuyo intermedio se di rden de mudar
caballo y estar prontos para lo que se ofreciese. Este dia se caminara
como 8 leguas.

Dia 28. Llegaron los tres indios de madrugada, diciendo habian bombeado
esa noche los toldos, pero que les parecia no eran los de Quayquitipay
sino los de Currel: que eran sus parciales, que no se les debia hacer
dao alguno. Con cuyo motivo se determin mantenernos en el propio lugar
por no ser sentidos, no permitiendo se hiciese fuego en lugar alguno, y
que  la noche caminariamos y cercariamos los toldos  fin de que no se
escapase alguno, y de ellos se sacarian vaqueanos para que nos
condujesen  los toldos de Quayquitipay, para cuya empresa se
despacharon dos partidas, y que estas estuviesen con bastante cuidado y
nos aguardasen hasta que llegasemos. A las cuatro de la tarde lleg la
partida de tres indios, que conducia un indio preso de nacion Teguelche,
y siendo examinado por medio de intrpretes dijo: que Guayquitipay lo
habia enviado  recoger el ganado que con el temporal se les habia
desparramado: que los toldos del dicho Guayquitipay estaban inmediatos:
que eran 25, y 15 del cacique Alequete, pero que estos estaban un poco
distantes, y que el cacique Currel se habia separado. Con esta noticia
mand el Comandante nos pusiesemos en marcha siendo las seis de de la
tarde, y  la oracion llegamos  un arroyo en el que se mud caballos, y
pasndolo  nado, se dej  sus orillas las caballadas y carretillas al
cuidado de 20 hombres, marchando nosotros el resto de la noche hasta
ponernos inmediatos  dicha toldera, llevando al indio Teguelche con
gran custodia. Luego que este dijo que estabamos muy cerca, despach el
Comandante dos indios del cacique Lincon,  satisfacerse si estaban  n
los toldos, y viniendo con la noticia que era cierto, y que los indios
estaban durmiendo, mand dicho Comandante sacasen retirado al indio
Teguelche y le quitasen la vida. En este rato de dia con el resto de la
noche, se caminarian de 6  7 leguas.

Dia 29. Luego que nos dispusimos  marchar para hacer el cerco y
sorprender la toldera dicha, al mandarlo poner en ejecucion el
Comandante, se llegaron  l los caciques amigos y le suplicaron no
diese rden de hacer fuego  nuestra gente, despues de cercados los
toldos, hasta que ellos avisasen, porque querian sacar muchos parientes
y amigos que estaban en dichos toldos. Y habiendo marchado ya que
aclaraba, picando los caballos, teniendo la gente en rden y avistando
los toldos, fuimos de improviso y los cercamos en forma de media luna,
llevando al costado izquierdo, hcia la parte del N, los indios amigos,
y al costado derecho nuestra gente de lanza, y en el centro las armas de
fuego divididas en cinco mangas de  10 cada una: mandada la primera por
D. Jos Bagu, la segunda por D. Juan Antonio Hernandez, la tercera por
D. Gernimo Gonzalez, la cuarta por D. Domingo Lorenzo y la quinta por
D. Felipe Guelves: pero fu tal el susto que dichos cercados recibieron,
que totalmente no sabian lo que se hacian, pues solo el cacique se
mostr en esta ocacion guapo como un Bernardo. Finalmente muri este,
con todos los demas que los indios amigos dijeron no ser sus parciales.
Este dia se hubieran muerto sobre 150 indios si no les hubieran servido
de asilo los caciques amigos; pero qued enteramente destrozada esta
toldera y nuestros parciales llenos de despojos y de aquellas familias
de los muertos, en que no quiso tener parte nuestro Comandante, ni
ninguno de los nuestros  fin de no disgustar  dichos indios amigos.
Luego que se concluy, se di rden  la gente se retirasen  descansar
y comer, pues habia 24 horas que no comian, mandando al mismo tiempo
dicho Comandante se trajesen las caballadas y carretillas que estaban
distantes como cuatro leguas. Entre 11 y 12 del dia lleg un indio
ladino, llamado Jos, de la parcialidad del cacique Lincon, herido,
quejndose al Comandante, que yndose  pasear  unos toldos inmediatos
lo hiri un indio amigo del cacique muerto, con cuyo motivo mand dicho
Comandante un recado al cacique Lincon, pidindole 30 indios armados,
los que inmediatamente estuvieron prontos, y haciendo montar 40 hombres
de los nuestros, marchamos  aquellas horas en seguimiento de dichos
indios, y yndolos corriendo  distancia de una legua se nos cay muerto
repentinamente del caballo el alferez D. Gernimo Gonzalez, y habindole
avisado al Comandante, volvi atras, y preguntando que habia sucedido,
le respondieron--no es nada: y volviendo  alcanzar su gente, luego que
se incorpor con nosotros, mand se detuviese la que iba adelante pero
sin dejar de correr. Y  poco trecho se alcanzaron tres indios y una
china, y matndolos se les quit la caballada, as  estos como  los
demas que iban huyendo, de la que se aprovech nuestra gente: con lo que
nos retiramos  nuestro campamento, y unidos marchamos hasta aquel
arroyo en donde la noche antes habiamos dejado las caballadas y
carretillas, y en donde acampamos hasta el otro dia.

Dia 30. Caminamos, y todos los indios con nosotros, pasando unos
grandes esteros muy pantanosos; y  las cinco de la tarde, habiendo
salido  un albardon y caminado todo el dia, paramos para hacer aqu
noche, y habiendo concurrido todos los caciques amigos, se despidieron
del Comandante y demas oficialidad, dicindonos pretendian retirarse al
otro dia de maana para sus toldos. Lo que oido por el dicho Comandante,
les hizo un razonamiento para que condujesen los rehenes ofrecidos en
las paces, por el mes de Mayo cuando bajasen  nuestra frontera: lo que
ofrecieron harian con gran gusto.

Dia 1. de Diciembre. Caminamos al rumbo del N muy de maana, y todos
los caciques en vuelta de sus toldos, y llegando nuestra armada  las
tres de la tarde al Rio Dulce, fu preciso pasar la gente  nado por
estar muy crecido: en cuyo transporte se hubieron de ahogar 3 hombres, 
no haberseles acudido inmediatamente  favorecerlos: los que se pudieron
libertar, aunque con bastante trabajo. Se dispusieron de algunos cueros
pelotas para pasar los caoncitos, pertrechos y demas equipages,
habiendo acaecido el haberse ido  fondo en medio de dicho rio una
pelota con siete armas y ropa de la gente de la compaia del Salto, la
que no se pudo sacar por ser ya de noche y estar la gente rendida de
nadar, y se dej para el dia venidero.

Dia 2. De maana se hizo buscar la pelota, y se consigui el hallaria y
sacar todo lo que en ella habia,  excepcion de dos pistolas que no se
pudieron hallar. Desde este parage determin el Comandante despachar al
capitan D. Juan Antonio Hernandez, de embajador con los pliegos al Seor
Gobernador, de lo acaecido en la expedicion; quien se determin 
caminar con 6 hombres de su compaia. Y puesto en camino  las ocho del
dia, tom el rumbo del N, habiendo pasado dos arroyos  las tres de la
tarde; y siguiendo la derrota hasta las doce de la noche, que se vi
precisado  parar por haberle sobrevenido una gran tormenta de lluvia,
truenos y relmpagos, y tan oscura, que fu preciso el hacer un crculo
para poder sugetar la caballada que llevaban por delante. Y habindose
serenado  las tres de la maana, se puso en marcha, llegando al aclarar
el dia al Rio Salado, el que hall crecido y pas el vado  caballo.

Dia 3. Siguiendo  trote y galope, fu preciso ir dejando algunos
caballos por el campo, por estar cansados, y no dilatarse en llegar; y 
las seis de la tarde lleg  vistar las chacras de la frontera de Lujan,
de donde camin toda la noche.

Dia 4. Lleg  la ciudad de Buenos Aires  la una y media del dia, y
habiendo entrado al Fuerte y siendo avisado nuestro Capitan General,
mand Su Seora subiese arriba:  quien entregndole los pliegos, y
leidos, se sirvi permitirle fuese  descansar hasta el otro dia de
maana, pues ya hacia tres dias y dos noches no habia dormido ni
descansado dicho capitan.

Dia 5. A las doce del dia fu servido el Seor Gobernador despacharle
con cartas en respuesta del pliego al Comandante D. Manuel de Pinazo,
por no haber si lo posible antes, pues se hallaba ocupado en la Junta
con el Ilustrsimo Seor, y saliendo de la ciudad camin toda la noche,
y entreg dicho pliego al otro dia 6 al dicho Comandante, y se le
permiti el retirarse  su casa por estar nuestra armada  las
inmediaciones de la Choza.

               *       *       *       *       *

_Calidades y condiciones mas caractersticas de los indios Pampas y
Aucaces_.

Primeramente, son de estatura, por lo regular, dichos indios mediana, de
cuerpo robusto, la cara ancha y abultada, la boca mediana, la cariz
roma, los ojos pardos, y sanguinolentos, la frente angosta, los cabellos
lacios y gruesos, la cabeza por atras chata.

Su vestimenta se compone de muchos cueritos de zorrillos, pedazos de
leon y otros de venado, los que van ingiriendo, y hacen uno de dos y
media varas de largo, que le llaman _guavaloca_, y nosotros _quiap_,
con lo que se cubren desde el pescuezo hasta los tobillos, fajndose por
la cintura con una soga de cuero de potro, y cuando tienen frio 
llueve, lo alzan y quedan tapados.

Las indias gastan _quiap_, lo mismo que los indios, con la diferencia
de que no lo atan por la cintura, sino por el pescuezo, que lo apuntan
con unos punzones de fierro pequeos, teniendo las cabezas de ellos como
espejos de plata  de hoja de lata, y desde la cintura un tapa-rabo
corto,  medio muslo por delante. Gastan y quieren mucho los abalorios,
cuentas de cualesquiera calidad y cascabeles, con los que hacen
gargantillas en pescuezo, muecas y piernas, tanto las mugeres como los
indios. Su comida se reduce  comer yegua, caballo, avestruces, venado y
cuanto animal encuentran, pero lo que mas apetecen es la yegua, y si se
ven afligidos, la comen cruda. Principalmente procuran para almorzar
cazar un venado, y apenas lo bolean (pues es su modo de cazar), le
agarran de las piernas y le dn contra el suelo un golpe, y dndole un
puetazo en cada costillar, lo deguellan, no permitiendo que le salga
sangre alguna, sino que se le vaya introduciendo todo por el garguero, y
medio vivo lo abren por entre las piernas, cosa que quepa la mano, y
echndole fuera todas las tripas, sacan la asadura entera y se la comen
como si estuviera bien guisada, sorbindose el, cuajo, como si fuera un
pozillo de chocolate. El sebo, panza y lebrillo de la vaca lo comen
crudo y gustan mucho de ello, de suerte que cuando hacen invasion en
nuestras fronteras, no son sentidos, porque como no necesitan de fuego
para comer, se introducen con facilidad.

Son sumamente viciosos en toda clase de vicio: son grandes fumadores: el
aguardiente lo beben como agua, hasta que se privan enteramen: beben
mucho mate, y luego se comen la yerba, y con la bebida se acuerdan de
todos los agravios que han recibido ellos y sus antepasados, las peleas
que han tenido y las invasiones que han hecho: todo lo cantan y otros
lloran, que es una confusion oirlos. Luego que se levantan de maana se
van al rio  laguna que tienen mas inmediata, y se echan unos  los
otros gran porcion de agua en la cabeza, con lo que se retiran  dormir.

Sus armas, de que usan, son lanzas y bolas, en lo que son muy diestros,
y tienen sus coletos y sombreros de cuero de toro, que con dificultad le
entra la lanza, y esta ha de ser de punta de espada: algunos usan cota
de malla, pues se contaron hasta nueve. Entre ellos su modo de insultar
es al aclarar el dia, guardando un gran silencio en su caminata, pues si
se les ofrece parar por algun acontecimiento, con un suave silvido para
todos, que no se llega  percibir aun entre ellos rumor alguno, y
llegando  vista del parage que van  invadir, pican sus caballos, y 
todo correr, metiendo grande estrpito y algazara, no usando formacion
alguna sino que cada cual v por donde quiere. En cuanto al despojo, el
que mas encuentra ese mas lleva, y al retirarse, llevando la presa,
aunque maten  sus mejores amigos  parientes, no vuelven  defenderlos,
sino que cada uno procura caminar sin aguardarse unos  los otros,
llevando  las indias con ellos para que estas se hagan dueas de las
poblaciones que invaden, y roben lo que pudieren, mientras ellos pelean.

En cada toldera tienen su adivino,  quien llevan consigo cuando van 
invadir alguna parte, y mientras no estn cerca, por las tardes   la
noche, se ponen  adivinar. El modo es clavar todas sus lanzas muy
parejamente, y al pi de ellas es que su dueo sentado, ponindose en
medio, al frente el adivino, y detras de l todas las indias, y teniendo
en la mano dicho adivino un cuchillo, comenzndolo  mover como el que
pica carne, entona su canto al que todos responden, y de all  media
hora, poco mas  menos, comienza el adivino  suspirar y quejarse
fuertemente, torcindose todo y haciendo mil visajes, siguiendo los
demas dicho canto, hasta que all  un rato, que pega un alarido muy
grande, se levantan todos. Preguntndole el cacique, (quien est en la
derecha del mencionado adivino, con un machete en la mano) sin mirarlo 
la cara, todo lo que l pretende saber, l le v respondiendo lo que le
d gana, y esto lo creen tan fuertemente, que no hay razones con que
convencerlos, aunque les sale todo nulo: pues estn persuadidos que con
aquel canto que hacen vieron el _gualichu_, que as llaman al diablo, y
que este se introduce en el cuerpo del adivino, y les habla por l,
revelndole todo lo que quieren saber. Despues de concluido le dan 
beber un huevo de avestruz crudo, y agua, hacindole fumar tabaco, que
es el regalo que le hacen al _gualichu_, dndole al adivino vmitos
fingidos: y entonces comienzan  gritar todos, y echando fuego al aire,
que tienen prevenido, se despiden de dicho _gualichu_, que dicen sale
del cuerpo del adivino, y se retiran  sus toldos.

Sus mdicos son como los adivinos, pues estando alguno enfermo, sea del
mal que fuese, llaman  la mdica, y puesta al pi del enfermo, y todos
los amigos y parientes en rueda, toma la dicha mdica unos cascabeles en
la mano y comienza  sonarlos, cantando al mismo tiempo,  lo que todos
responden: y de ah  poco rato comienza  quejarse y torcerse toda con
muchos visajes, y comenzando  chupar la parte que al enfermo le duele;
est as mucho rato, prosiguiendo los demas cantando. La mdica escupe y
vuelve  chupar, siendo esta la medicina que le aplican; y vimos en una
ocasion que una gran mdica de estas dej  la muger del cacique
Lincon, tuerta, de tanto chuparle un ojo, por haberle ocurrido en l un
humor: esto lo sobrellevan muy gustosos, en la inteligencia que pende
del _gualichu_.

Las casas  poblaciones son de estacas de tres varas, y cueros de
caballos, por los lados y techos, que ellos les llaman _suca_ y nosotros
toldos. En cada uno vive una familia, y en medio de dichos toldos tiene
el cacique su habitacion, la que no es fija, pues en un parage viven un
mes, en otros quince dias  veinte, con cuyo motivo es difcil dar con
ellos.

No tienen subordinacin  sus caciques, pues cuando quieren, dejan  uno
y van  vivir con otro; y si el cacique emprende  tiene que hacer
alguna empresa,  todos se lo comunica y cada uno d su parecer.

Cada uno tiene las mugeres que pueda comprar, y vindose aburrido de
ellas las rende  otros; y si llegan  tomar algunas cautivas, luego que
llegan  sus toldos se casan con ellas: y si dichas cautivas, mas que
sean indias, no van contentas, luego las lancean y las arrojan del
caballo, y aunque estn medias vivas, las dejan.

El trabajo de ellos se reduce  tomar yeguas y potros silvestres, cazar
zorrillos, leones, tigres y venados, de cuyas pieles hacen las indias
_quiaps_ y _guasipicus_, y de las plumas de avestruz hacen plumeros,
siendo ellas las que todo lo trabajan, pues les dn de comer, cargan las
cargas, mudan los toldos y los arman: y aunque las vean los indios,
quienes estn echados de barriga, no se mueven  ayudarlas en nada;
antes s, si es poco sufrido, se levanta, y con las bolas que nunca las
dejan de la cintura, le dan de bolazos, y  esto no llora ni se queja la
india.




V.

_Diario de D. Pedro Pablo Pabon, que contiene la explicacion exacta de
los rumbos, distancias, pastos, baados y demas particularidades que
hemos hallado en el reconocimiento del campo y sierras; comisionados por
rden del Ilmo. Cabildo del Puerto de la Santsima Trinidad de Buenos
Aires, en 12 de Octubre de 1772.


DIA 18 DE OCTUBRE DE 1772.

A las cuatro de la tarde emprendimos la salida:  las seis paramos en
la chacra de D. Juan Piego Flores, hicimos el camino de dos leguas. El
dia 20 llegamos  la Villa de Lujan, habiendo caminado 12 leguas:
observamos este puesto, y se halla en la latitud S de 34 grados 28
minutos.

Dia 23. Llegamos  la Guardia del Salto, habiendo caminado 26-1/2
leguas: observamos aqu la latitud S de 34 grados 35 minutos. El dia 24
registramos su arroyo lo mas que pudimos, y lo hallamos con su curso al
oriente, con alguna violencia, y mayor en algunos parages: motivo de la
desigualdad de fondo, siendo este en partes de una y media varas hasta
un pi: en unas su agua es salobre, y en otras gruesa, y turbia usual
para todo ganado. Su orgen, dicen, es dimanado de varias caadas; su
fondo en lo mas pantanoso, y en sus orillas cantidad de rocas en ella
porcion de manantiales, con buena agua para los habitantes. Cuando hay
avenidas, segun nos informaron, crece este arroyo mas de cuatro varas, y
sale de su cajon  barrancas.

Dia 26. A las ocho salimos del Salto, en conserva del Capitan D. Juan
Antonio Hernandez, quien nos dijo seguiamos el destino  Melincu.
Llegamos  parar en la laguna de las Saladas, habiendo caminado 6 leguas
por el rumbo del O. Reconocimos su agua, que es salobre, clara y
accidental: en su orilla se hallan manantiales, haciendo mas verdico un
arroyo chico que de esta sale con su curso al N: es algo pantanoso y de
poco fondo.

Dia 27. A las cuatro de la maana continuamos la marcha hasta las once
para observar. Se egecut en la latitud S de 34 grados 16 minutos. A las
tres seguimos lo mismo, hasta las cinco y media que paramos en dos
lagunitas accidentales: anduvimos 14 leguas por el rumbo del O cuarto
NO: en este terreno vimos el pasto regular.

Dia 28. A las doce y media de la noche seguimos la marcha hasta las seis
de la tarde que hicimos alto en la caada de unos arbolitos que llaman
chaares. Hicimos el camino de 20 leguas por el rumbo del NO, y se
compone de igual pasto y varias lagunitas accidentales. Es bueno este
terreno para siembras, por componerse de lomitas suaves.

Dia 29. Llegamos al puesto de Melincu, habiendo caminado cuatro leguas
por el rumbo del N. De este punto en distancia de una y media legua al
NO se halla una laguna grande que toma el nombre de este puesto: la
reconocimos dndole vuelta, su agua la hallamos inservible para los
animales por ser muy salitrosa, poco fondo y pantanosa. No pudimos
observar ni hacer otra diligencia por no permitirlo varias turbonadas de
viento y aguas.

Dia 30. Levantamos el plano de Melincu en el cual se hallar la
discripcion de este terreno; no pudimos observar.

Dia 31. Observamos en la latitud S de 33 grados 36 minutos. A las cuatro
y cuarto emprendimos la marcha para el Cerrito Colorado. A las seis
paramos en unas lagunas chicas accidentales; anduvimos tres leguas por
el rumbo del S cuarto SE. El terreno y pastos son como los anteriores.

Dia 1. de Noviembre. A las tres de la maana seguimos la marcha hasta
las once para observar, y hallamos la latitud de 34 grados 9 minutos. A
las cuatro continuamos la marcha hasta las seis y tres cuartos, que
paramos en dos lagunitas accidentales: hicimos la marcha de 12 leguas
por el rumbo del SSE. Este terreno logra de igual ventaja que los ya
dichos: entre las lomas hay caadas, donde se hallan variedad de
lagunas, que se forman cuando llueve.

Dia 2. Amaneci lloviendo y con neblina, por lo que no se pudo marchar:
 las once aclar;  las doce observamos en 34 grados 15 minutos S. A
las dos seguimos la marcha, costeando la cerrillada, que son unos
mdanos y corren NS. A las siete hicimos alto en una lagunita, anduvimos
siete leguas por el rumbo del SSE: hallamos varias lagunitas como las
demas y buen pasto.

Dia 3. A las cuatro de la maana empezamos  caminar,  las siete
llegamos al Cerrito Colorado, anduvimos 8 leguas por el rumbo del SE;
pasamos el resto del dia en registrar este puesto y observar: hallamos
acampado al Sargento Mayor D. Francisco Sierra.

Dia 4. Hicimos el reconocimiento de Carpincho, y lo hallamos de mas
valimiento para todo que el Cerrito: por cuyo motivo levantamos su plano
en el que se hallar la descripcion de los dos lugares por extenso: la
latitud del ltimo es 34 grados 52 minutos. A las dos de la tarde
hallndonos prontos, seguimos la marcha en conserva de dicho mayor y en
demanda del Bragado Grande, costeando la cerrillada por la parte del E.
A las seis paramos junto  una lagunita, habiendo andado 6 leguas por el
rumbo del SE: se halla este terreno con la ventaja que el del dia
primero.

Dia 5. Al amanecer continuamos la marcha hasta las once:  las dos
caminamos lo mismo, costeando la cerrillada hasta las seis que llegamos
al Bragado Grande, donde se halla acampado el Sargento Mayor D. Pascual
Martinez. Anduvimos 10 leguas por el rumbo de E: hallamos el terreno
como el del dia anterior.

Dia 6. Lo pasamos reconociendo este terreno y levantamos su plano, en el
cual se hallar su descripcion: observamos en 35 grados S.

Dia 7. Al amanecer seguimos la marcha  los manantiales de Casco, y
dicho Mayor con nosotros:  las ocho llegamos, habiendo caminado cuatro
leguas por el rumbo del E. Pasamos al instante  reconocer otro puesto
que se halla mas al N, y no lo hallamos tan capaz como este, por lo que
levantamos su plano donde se hallar su explicacion. Observamos en la
latitud S de 35 grados: anduvimos 4 leguas como se dijo, cuyo trecho se
compone de buenos pastos, llamados cebadilla, alfilerillo y trebol. En
este puesto hallamos acampado al Capitan D. Jos Bagu, quien sigui con
nosotros.

Dia 8. Al amanecer seguimos la marcha  los Manantiales de Galeliar,
donde llegamos  las ocho:  cuya hora hicimos el reconocimiento de este
terreno, el que no nos pareci  propsito para fortificacion ni
poblacion: lo primero por hallarse en un bajo, lo segundo por carecer de
pastos, lo tercero por una pequea laguna que tiene, donde se recoge un
poco de agua de los manantiales. Con todo de haber llovido hace dos
dias, la hallamos casi seca, pues no hay agua para los caballos. Ademas
la tierra no promete fertilidad, su color es pardusca y mezclada con
arena, el agua de los manantiales es algo gruesa pero azul, y ser con
mas abundancia siempre que los caven. Se halla en la latitud S de 35
grados 3 minutos, distando este del anterior 5 leguas EO. A las dos y
tres cuartos emprendimos la marcha para las Lagunas del Trigo:  las
siete se hizo alto, habiendo caminado siete leguas por el rumbo del E
cuarto SE. Este terreno se compone de algunas lomitas llenas de
vizcacheras, que es preciso gran cuidado para su trnsito; los pastos
son muy pocos y de mala calidad, pues no hay otros que espartillo y
algunas matas de pajonal: no hallamos agua.

Dia 9. A las cinco de la maana seguimos  nuestro destino, donde
llegamos  las once, habiendo caminado 7 leguas por el rumbo del ESE. En
este terreno se hallan mejores pastos y frtiles; se compone de lomitas
suaves, buenas para siembra: hallamos varias lagunitas accidentales; se
halla acampado en este puesto el Comandante de la expedicion, y Sargento
Mayor D. Manuel de Pinazo. La tarde la empleamos con su compaia, en
registrar el terreno, lagunas y el Salado.

Dia 10. Levantamos el plano de lo que contiene este terreno, en el cual
se hallar su explicacion: observamos, y se halla en latitud S de 35
grados 12 minutos.

Dia 11. Pasamos  reconocer el sitio de la Laguna de los Huesos, que se
halla del E 7 leguas al O cuarta SO. Por si se quiere sea este puesto
mas favorable por lograr de otras ventajas,  promediar las distancias,
se hizo por otro el reconocimiento de parte del Salado.

Dia 12. No se pudo emprender la marcha,  causa de estar todo el dia
lloviendo.

Dia 13. A las nueve seguimos la marcha en busca del Rio de las Flores,
seguimos al SE 5 grados E, y caminamos 7 leguas. Paramos en una laguna
de poca y mala agua; pero habiendo hecho escavar la tierra, man  las
tres cuartas agua muy especial y fresca.

Dia 14. A las tres de la maana caminamos, y  las once llegamos al Rio
de las Flores, donde se hallaba acampado el Sargento Mayor D. Bernardo
Lalinde: anduvimos 10 leguas por el rumbo del E cuarto SE: observamos en
la latitud S de 35 grados 20 minutos. Este camino se compone de grandes
llanadas, con algunas lomas suaves, los pastos pocos hasta el rio, y no
otros que espartillo y pajonal: se hallan muchas lagunas de gran tamao,
pero enteramente secas.

Dia 15. Todo este dia se mantuvo lloviendo, por lo que no se pudo hacer
el reconocimiento de este puesto y su rio.

Dia 16. Amaneci claro, y pasamos al reconocimiento dicho; levantamos su
plano con los rios segun se hallar en l y su explicacion.

Dia 17. A las siete de la maana empezamos la marcha  fin de ir al
sitio de los Camarones:  las doce y media se hizo alto (habiendo pasado
el Salado  las diez), caminamos 8 leguas por el rumbo del ESE, en cuyo
terreno hallamos en partes baado, en otras pajonal, y en lo demas buen
pasto.

Dia 18. A las seis seguimos la marcha,  las diez paramos en una laguna
chica accidental; anduvimos 6 leguas por el rumbo del SE, observamos en
35 grados 38 minutos S. A las tres de la tarde continuamos la marcha,
hasta las cinco, que paramos en el Arroyo del Comandante, el que es
chico. Anduvimos 4 leguas por el rumbo del E. El terreno de este dia se
compone de grandes llanadas, muy abundante de pastos frtiles, y muchas
lagunitas accidentales.

Dia 19. A las seis seguimos la marcha, hasta la una que llegamos  la
laguna de los Camarones y su arroyo, habiendo hecho en esta marcha
variedad de rumbos, y el directo es el SE cuarto E, con 10 leguas de
distancia: cuyo terreno se compone de buen pasto y campo, solo algunos
baados, en los que hay porcion de lea de duraznillo, la que sirve para
el fuego. En este puesto se hallan acampados el Sargento Mayor D.
Clemente Lopez, y el Capitan D. Juan de Mier. No hicimos reconocimiento
este dia porque llegamos muy cansados.

Dia 20. Este dia lo empleamos en hacer el reconocimiento de este
terreno, y levantar su plano, donde se hallar su descripcion.
Observamos en la latitud S de 35 grados 42 minutos.

Dia 21. Nos mantuvimos en este puesto.

Dia 22. A las ocho de la maana seguimos la marcha en demanda de las
Sierras del Volcan. A la una y cuarto se hizo alto en una laguna algo
grande, pero accidental, y poco fondo: su agua es algo salobre, y es
menester hacer pozo para los habitantes. Anduvimos 7 leguas por el rumbo
del S; se compone este terreno de llanadas y algunos retacitos de
baado, buenos pastos, cebadillares altos y muy frtiles; hallamos
algunas lagunitas accidentales. De este puesto vimos una toldera de
indios, compuesta de unos 30  40, algunos separados. A las cuatro de la
tarde lleg  este sitio el cacique Caullaman con 20 indios  indias,
con el fin de hablarnos.

Dia 23. A las siete de la maana volvieron los mismos indios, los que
dieron noticia al Comandante que el paso para el Volcan estaba
intransitable por la mucha agua y baado que habia: y para cerciorarse
de esto determin dicho Comandante despachar una partida y vaqueanos 
fin de que reconocieran el terreno, internndose bastante. Observamos en
la latitud S de 36 grados 2 minutos.

Dia 24. A las tres de la tarde lleg la partida dicha, diciendo se podia
transitar.

Dia 25. A las seis emprendimos la marcha  dichas sierras:  las diez y
media se hizo alto en una lagunita accidental. A las dos y media
continuamos lo mismo hasta las seis y media, que paramos en otra laguna
como la dicha. Se anduvo 9 leguas por el rumbo del S cuarta SE: una
legua al S de este puesto hallamos una toldera de indios sobre una loma
llamada el _Monton de Huesos_, y al pi de una laguna algo grande.
Recelosos no les daramos, procuraron mudar de puesto, y en una hora
llevaron los toldos y se internaron en la pampa, siguiendo al O. Al NE
de nosotros, como dos y media leguas, se v otra toldera chica, de la
que vino el cacique Tomas Yaty  hablarnos, quien nos di unas cuantas
reses de las que tenian.

Dia 26. A las seis y media seguimos la marcha:  las diez y media
paramos en otra laguna como las antecedentes. Anduvimos 6 leguas por el
rumbo del S: observamos en la latitud S de 36 grados 48 minutos.
Seguimos lo mismo hasta las seis y media, que paramos en igual puesto.
La marcha fu de 5 leguas por el rumbo del S:  distancia de tres leguas
al NO est una toldera de indios, y al N, como una legua, otra de seis
toldos.

Dia 27. A las seis empezamos  marchar hasta las once. A las cuatro y
cuarto hicimos lo mismo hasta las seis y media, que hicimos alto en una
lagunita, de la cual corre un arroyo chico para el E. Es el primero que
hallamos de las sierras: la marcha fu de 8 leguas por el S. En la
caminata de la tarde se vieron las Sierras del Volcan. La primera se
llama la _Tahona_: demora al S cuarta SE. Dista de 18  20 leguas;
corren segun la vista ENE y OSO.

Dia 28. A las seis seguimos  la primera sierra, por el rumbo  que
demora. A las diez paramos en un arroyo que sale de las sierras: su
curso para el E tiene poco fondo y corriente. Caminamos 8 leguas;
observamos en 37 grados 38 minutos. A las tres continuamos la marcha: 
las seis paramos en una laguna accidental. Caminamos 6 leguas, y pasamos
la noche en un continuo aguacero.

Dia 29. Amaneci lo mismo, y mantenindose todo el dia as no caminamos.

Dia 30. Amaneci claro, por lo que seguimos la marcha. A las nueve
llegamos al pi de la dicha sierra, habiendo caminado cuatro leguas:
observamos, y la hallamos en la latitud S de 38 grados 35 minutos; Dos
leguas antes de llegar  este sitio hallamos buen pasto y frtil, seal
de hallarnos fuera del baado, como se explica en la nota siguiente:

_NOTA_.--Parte del terreno que hemos caminado, desde el _Monton de
Huesos_ hasta 6 leguas antes de llegar  la sierra, se han encontrado
algunos retazos de baado, pero no de consideracion, y dicen los
inteligentes que en tiempo de agua es intransitable este terreno, para
la breve comunicacion de las sierras con esta ciudad.

A las tres de la tarde fuimos  reconocer la cumbre y circunferiencia de
la primera sierra, y  medio camino nos di un gran aguacero, motivo
porque nos retiramos.

Dia 1. de Diciembre. Con motivo de adelantar la Comision, determinamos
(como siempre as lo hicimos), dividirnos, dos  hacer el reconocimiento
de las Sierras del Volcan, y uno al de la costa del mar, y reduccion que
fu de los Jesuitas. Los primeros, habindolo conseguido, dicen ser este
terreno  propsito para estancia, por hallarse buenos pastos, lomas
grandes y las aguas buenas y abundantes con corrientes. En caso de
quererse poblar puede hacerse en cualquier sitio, separado de las
sierras, por causa que en las inmediaciones hay unas grandes y speras
lomadas, y sus valles sin campo, donde en el menor de ellos por lo
profundo, puede ocultarse el nmero de crecida gente sin ser vistos ni
sentidos en una media legua. La sierra principal del Volcan fu
registrada por su cumbre y circunferencia: tiene de elevacion 200 varas;
es bastante spera por estar llena de piedras, por cuya causa es
intransitable  caballo, solo por la entrada que demuestra el plano. Su
cumbre es buena para potrero, por ser llana y sin salidas: en el
reconocimiento que hicimos, en las demas que toman su mismo nombre,
hallamos las entradas y salidas con sus distancias: en todo lo
registrado no hemos hallado senda ni camino de indios.

Dia 2. A las cuatro de la tarde lleg el piloto de la costa del mar, y
habiendo examinado los tres uno y otro terreno, convenimos para en caso
de quererse poblar, ser el mejor sitio donde tenian la reduccion los
Jesuitas, el que se halla al ESE de la Sierra del Volcan,  7 leguas de
distancia: logra las ventajas de buen campo para siembras, y estancias,
con buenas y abundantes aguas. Igualmente un monte de durazno, y por sus
inmediaciones algunos retazos de monte de sauco y chisca: pero todo ese
terreno es tan indefenso como el anterior. Desde esta reduccion  la
costa del mar hay tres leguas, y en su orilla han visto abundancia de
lobos marinos.

Dia 3. A las seis de la maana continuamos la marcha por parte del N de
las sierras, y en distancia de una legua, para ir viendo su figura y
demas circunstancias. A las doce paramos en un arroyo de poca y mala
agua, el que sale de las sierras: anduvimos 10 leguas por el rumbo del
NO cuarto O, cuya distancia es, subiendo y bajando unas grandes y
suaves lomas, pero su repecho cansa la caballada. A las tres nos di una
gran turbonada de agua y piedra gruesa como nueces, la cual espant 
hizo disparar las caballadas:  las siete ces.

Dia 4. A las seis y media seguimos, costeando, y haciendo las mismas
diligencias que ayer, hasta las once y media que paramos en un arroyo
chico, habiendo caminado nueve leguas por el rumbo del NO: hallamos
buenos pastos y algunos arroyos buenos; observamos en la latitud de 37
grados 57 minutos. A las tres continuamos la marcha, y  las cuatro
paramos en otro arroyo de igual circunstancia. Anduvimos una legua por
el mismo rumbo, y en esta distancia se hallan dos arroyos con poca agua,
su curso para el NE. Los pastos han sido buenos, y demuestran ser
permanentes en tiempo de secas, por haber visto la tierra en partes
abierta, y con todos los pastos altos, verdes y frtiles.

Dia 5. A las seis seguimos la marcha, hasta las doce que hicimos alto en
un arroyo de poca agua y corriente: anduvimos nueve leguas por el rumbo
del NO observamos en 37 grados 44 minutos. Este terreno se compone la
mayor parte de baado, y el resto de unas grandes lomas y valles, los
pastos han sido pocos, han ido dos pilotos caminando por las abras y
valles, los pastos son pocos. Por entre estas sierras han examinado bien
todo, y dicen han entrado y salido por donde quisieron; y dieron vuelta
 muchas tierras.

Dia 6. A las seis y media continuamos la marcha, y los dos pilotos la
suya como el dia anterior, hasta las dos de la tarde que paramos en el
Arroyo de la Tinta, habiendo caminado 10 leguas por el rumbo del ONO:
hallamos muy pocos pastos, solo en la inmediacion de este arroyo, que
son frtiles y abundantes. A las cinco de la tarde lleg  este puesto
el Sargento Mayor D. Bernardo Lalinde, quien pasa  la Sierra de la
Tinta con su gente: llegan los pilotos de su reconocimiento, y han visto
y hecho lo mismo que ayer.

Dia 7. Este dia fu uno de los pilotos  reconocer el Arroyo de la
Tinta, por la parte del N, y otro por la del S, y descubrir la sierra de
este nombre, habiendo caminado 8 leguas cada uno en su comision.
Regresaron  las seis de la tarde; y dicen tiene este arroyo su origen
al E de la sierra de su nombre, y su arroyo al N y NE. Este v haciendo
grandes codillos: lo mas ancho de lo visto es de 14 varas y disminuye
hasta 6; es barrancoso, su fondo desigual, en partes tiene 7 palmos que
es lo mas, y de 2 que es lo menos; su piso es tosca, y en partes algunas
piedras anchas; tiene como medio palmo de agua, y este es el paso para
carretas. Se hallan variedad de peces como son truchas, palometas y
bagres: su corriente es de media milla por hora.

Dia 8. A las seis marchamos, hasta las once que hicimos alto en el
Arroyo de la Sierra de Cuello, habiendo venido costeando y registrando
las sierras como siempre. Este arroyo es desigual, por partes se pasa 
nado, por otras al encuentro del caballo que es la menos agua: todo l
es pantanoso, esto es, de lo que est figurado su curso al E; en sus
orillas baados con pajonal. A las tres y media sigui la marcha, y
nosotros con una partida de 25 hombres y un vaqueano,  pasar al campo
del S de esta sierra, y reconocer la menor entrada y salida que aqu se
halla. A la noche, despues de haber reconocido las infinitas entradas y
salidas de estas sierras, nos retiramos al campamento  causa de una
gran turbonada que amenaza, la que desagu lo bastante, y vent. Las
entradas y salidas que hemos visto y andado en estas sierras son
innumerables, todas transitables con carruajes. Fuera de estos sitios
tan anchos referidos, desde el Cerro de la Tinta hasta la de Cuello, son
las sierras muy bajas: por la mayor parte de ellas se puede transitar 
caballo, y dar vuelta  su cumbre, solo tal cual que abunda de peazcos.
Los pastos de estos sitios son escasos y de poco valimiento, solo en
algunos valles por donde pasan arroyos que abundan y fertilizan. La
tropa anduvo 7 leguas por el rumbo del ONO. El terreno es llano, y los
pastos regulares en este camino.

Dia 9. A las ocho determinamos la marcha  pasar al campo del S de las
sierras, para cuya comision destinaron al capitan D. Juan Antonio
Hernandez, con 50 hombres y un vaqueano, quedando en el acampamento un
piloto, para si quieren seguir la marcha, la que se efectu hasta las
diez y media, que hizo alto en un arroyo que sale de la Sierra de
Cuello, habiendo caminado dos leguas por el OSO. En distancia de una y
media leguas de este sitio al SE cuarta E, est una sierra chica, en la
cual se halla un corral de piedra movediza, puesta  mano y sin mezcla
alguna: su figura es cuadrada, con 60 varas de largo; las paredes de una
vara de alto, y de grueso media, el cual se halla algo destrozado.

Dia 10. Este dia no se movi el campamento, aguardando la partida y
pilotos, la que lleg  las siete de la tarde, despues de haber
transitado dos dias las sierras y campo del S de ellas, por distintos
parages, quienes dicen han sido infinitas las entradas y salidas, y
pocas las sierras que no se pueden transitar  caballo, y la mayor parte
de ellas se puede con carruages. Han visto buenos pastos y muchos
arroyos de las sierras, con buena agua: la pampa igual  la del N, por
donde transitamos. Todo el camino se compone de lomas, unas suaves y
otras algo speras con algunas piedras; en su cumbre hay grandes valles
y profundos, donde se puede acampar  esconder el nmero de gente que
fuere; y hay sitios donde no pueden ser vistos hasta no estar encima.

Dia 11. A las cinco y media seguimos la marcha, costeando las sierras
como siempre. A las once se hizo alto en un arroyo de poca agua, el que
baja de las sierras. Caminamos 8 leguas por el rumbo del O: observamos
en la latitud S de 37 grados 39 minutos. A la una volvimos  marchar
hasta las cuatro y media, que paramos en una laguna accidental, llamada
del _Cair_: se anduvo 4 leguas por el rumbo del ONO; hallamos buenos y
frtiles pastos en este camino.

Dia 12. A las siete seguimos la marcha en igual forma. A las nueve
paramos en el Arroyo de Barranca, que sale de las Sierras del Cair.
Luego de registrado hasta donde se pueda, se pondr su explicacion:
hicimos el camino del SO dos leguas de distancia.

Dia 13. A las seis marchamos hasta las nueve y media, que paramos en la
Laguna del Cair, la cual es accidental; caminamos cinco leguas por el
S,  cuya hora estando en la inmediacion del Cair, hizo el Comandante
junta general de todos los oficiales,  fin de concluir el todo de esta
expedicion:  lo que le respondieron que no se podia por ningun motivo,
respecto  estar ya la proximidad de la siega tan avanzada, y que con
motivo de haber sido el ao tan estril, se hallaban las gentes tan
deterioradas, que les era indispensable tener que llegar  lo menos
quince dias antes para que cada uno con su arbitrio pudiese proveerse de
lo necesario para recoger sus granos. Ademas de esto, que las caballadas
venian ya muy deterioradas, y diariamente se venian quedando los
caballos por los campos. A esto respondi dicho Comandante, diciendo que
 lo menos, cuando no se hiciese el todo de la comision, iriamos hasta
la Sierra de Casuat, de lo que se le daria gran complacencia al Seor
Gobernador y Capitan General, como asimismo se evitarian otros nuevos
gastos en concluir: porque no quedando que hacer otro reconocimiento que
el de Salinas; este se hace  poco costo, respecto de corresponder 
hacer viage  estas el ao venidero. A esto dijeron que por ningun
trmino se podia proseguir adelante, porque ademas de lo expuesto,
quedaban las caballadas en estado de no regresar con ninguna: por lo que
dicho seor determin retroceder, y que los pobres se alivien. Concluida
la junta determinamos pasar con una partida  reconocer el Arroyo de
Barrancas y Sierras del Cair, en lo que empleamos todo el dia. El dicho
arroyo tiene su curso al ENE, haciendo grandes codillos: todo l es muy
barrancoso, su corriente muy rpida, como de tres millas por hora. Su
piso de tosca, y en este se halla abundancia de bagres. Todas las
sierras de Cair son transitables, pues la mayor parte de ellas son unas
lomadas con muy pocas piedras movedizas, y de golpe subimos hasta la
cumbre de todas ellas.

Dia 14. A las seis y tres cuartos marchamos hasta las once y media, que
paramos en una laguna accidental. Hicimos el camino de 7 leguas al N: el
terreno es llano, con algunos baados y muy escaso de pastos. Observamos
en la latitud S de 37 grados 7 minutos. A las tres y media continuamos
la marcha, hasta las cinco y media que paramos en otra laguna como la
dicha. Se camin dos leguas por el N: el camino  terreno es igual.

Dia 15. A las seis marchamos, hasta las once y media que paramos en un
albardon de un baado, habiendo caminado 7 leguas al N. Observamos en la
latitud S de 36 grados 45 minutos: el terreno de este dia se compone de
baado y esteros. Por estos habia dos  tres palmos de agua, y nos dur
este camino tres horas: los pastos son pajonales, juncos y espartillos.

Dia 16. A las seis marchamos, hasta las diez que hicimos alto en una
lagunita inmediata al Arroyo Dulce, habiendo caminado tres leguas al
NNO. A las tres continuamos la marcha, y  dicha hora sigui para su
poblacion D. Clemente Lopez y D. Juan de Mier. A las seis paramos en un
albardoncito de un baado, habiendo caminado 5 leguas al N cuarta NO:
todo el terreno es como el del dia anterior.

Dia 17. A las seis marchamos, hasta las once que paramos en la Cruz de
Guerra. Hicimos el camino de 8 leguas por el N: todo este terreno se
compone la mayor parte de baado. Observamos en 35 grados 55 minutos S.
Este puesto de la Cruz de Guerra es una laguna chica accidental al pi
de un mdano, con algunas quebradas bajas: pasa por aqu el camino de
Salinas.

Dia 18. A las cinco y tres cuartos marchamos, hasta las doce y media que
paramos en dos lagunitas como las otras, llamadas las _Dos Hermanas_.
Hicimos el camino de 10 leguas por el rumbo del NNE: todo este terreno
se compone de lomas y valles suaves; el pasto es regular: pasa por aqu
el camino dicho.

Dia 19. A las cinco marchamos, hasta las ocho y media que hicimos alto
en la Laguna de Palantelen, habiendo caminado cinco leguas por el rumbo
del NNE 5 grados N. La laguna es accidental, de poco fondo, el agua
gruesa, salada y hedionda, por efecto de la porcion de animales que aqu
se hallan muertos. Es menester cavar para beber. Observamos en la
latitud S de 35 grados 17 minutos: pasa por aqu el camino de Salinas.

Dia 20. A las tres y media marchamos:  las cuatro pasamos el Salado, y
lo hallamos seco. A las diez paramos en una lagunita accidental: hicimos
el camino de 9 leguas por el rumbo del NNE. Todo este terreno es llano y
muy escaso de pastos, por causa de la gran seca que se ha experimentado
y quemazones. A las tres y media de la tarde seguimos la marcha, hasta
las cinco que paramos en las Saladas, habiendo caminado una y media
leguas por dicho rumbo. Estas lagunitas  las que dan el nombre de
Saladas, las hallamos sin agua. Reciben este nombre por estar en baado,
y cuando tienen agua es salobrosa.

Dia 21. A las cuatro de la maana marchamos, hasta las cuatro de la
tarde que llegamos  la Guardia de la Frontera de Lujan, habiendo
caminado 10 leguas por el ENE. Toda nuestra marcha fu por el camino de
Salinas, cuyo terreno es llano con algunas lomaditas, los pastos
regulares. Cuando empezamos la marcha se fu el Sargento Mayor D.
Pascual Martinez, habindonos acompaado el Comandante D. Manuel de
Pinazo y el capitan D. Jos Bagu, quienes han quedado en sus
respectivos puestos, dejndonos, para que nos acompaen  Buenos Aires,
unos cuantos soldados y un cabo.

Dia 22. A las cinco de la maana seguimos  Buenos Aires, hasta que
paramos en la Capilla de Merlo, habiendo caminado 14 leguas.

Dia 23. A las cuatro de la maana seguimos  la ciudad por el rumbo del
ENE, donde llegamos  las once, habiendo caminado 7 leguas.

_NOTA_.--Los rumbos, de que se habla de este diario, son corregidos de
15 hasta 18 grados de variacion NE. Las leguas son martimas  de 20 en
grado.

_Buenos Aires, y Diciembre 23 de 1772_.

PEDRO PABLO PABON.




                                VI.

_Relacion individual que dan los dos Pilotos comisionados al
reconocimiento de la campaa, de los parages que contemplan mas al
propsito para fortificar y poblar_.


Los mejores puestos para poblaciones estan en la frontera de esta
ciudad, de que luego se har mencion, y por ningun trmino en las
sierras: sus motivos son, por carecer de la defensa contra los enemigos,
tener  estos en las mismas sierras, porque en estas hallamos lo
indefenso, en el supuesto de que aunque se tapen con artillera  gentes
algunos valles, quedan otros innumerables sin este asilo, por donde el
dicho enemigo puede entrar sin ser visto y hacer sus depredaciones. En
caso de quererse poblar, sea como unas 15  20 leguas antes de llegar 
las sierras, porque aqu logran ver venir los enemigos  campo
descubierto. Carecen aqu de lea: (la que tampoco se halla en las
sierras) el agua no se halla en lagunas, solo en esteros y baados, que
para los animales es gran trabajo, y para estos no hay pastos: mas
haciendo pozos tendrn los pobladores buen agua. Los que aqu poseen se
hallan entre los enemigos de las sierras, y los que,  ttulo de paz, se
hallan con sus tolderias inmediatos  las guardias que en el dia estn
puestas. En caso de hallarse en alguna funcion con ellos, y ser tiempo
de aguas, (que aunque son brbaros no dejan de tener arddes para el
logro de sus avances) es casi imposible puedan estos habitantes dar
aviso de pronto  ninguna parte; y as es menester mantener fuerza de
gentes en aquellos sitios para estos lances, lo que es de mucho costo.
Con todo, aunque se quiera poblar en las sierras, por varios pareceres
que haya, son los nuestros, ser de mucha ventaja para la Corona poseer
las dichas sierras, por hallarse mucho campo avanzado para las siembras
y ganados: pero resulta dejarles abierta la entrada de la distancia de
las Salinas hasta la costa del Paran, que no es menos que de 220
leguas; y para conseguir que se haga un cordon de guardias y
poblaciones, desde dicha costa  la Patagnica, es necesario nmero
crecido de gente. Las sierras de por s tienen de largo 180 leguas, y de
ancho en partes 8 hasta 20: es necesario, para que estos pobladores
serranos logren algun sosiego, y cultiven tranquilamente sus tierras,
que hagan guardias, con armas de fuego de 15 en 15 leguas  lo largo, y
de 5 en 5  lo ancho. Las que se quieran poner desde Salinas hasta la
costa del Paran, pueden distar 24 leguas: hecho esto, es necesario
matar las bagualadas silvestres, de las que hay una porcion en estos
sitios,  fin de dejar  los indios sin este asilo, lo que se puede
hacer con anticipacion. Decimos tambien ser los terrenos inmediatos 
las sierras, buenos para siembra y ganado, pero los cosecheros no
lograrn la ventaja de espender sus ganados con mediana ventaja, por
tenerles muchos costos la conduccion,  causa de vivir muy distantes, y
ser el terreno muy penoso.

Nos parece que se pueble en el valle de Carpincho, por lograr este las
ventajas de ser casi permanentes las aguas y tener muchos ojos de agua
el terreno: ademas de las ventajas para siembra y procrear ganados,
ofrece otras para los habitantes. Lo mismo decimos de los manantiales de
Casco, que dista del primero 20 leguas, y logra de iguales ventajas. Las
lagunas del Trigo distan del anterior 17 leguas: se halla su terreno con
8 lagunas accidentales, y el Salado muy inmediato,  cuyas orillas se
ven varios manantiales de especial agua: el campo logra igual fertilidad
que los anteriores. Es igualmente parecer nuestro que se pueble en el
Arroyo de las Flores, que dista del tercero 20 leguas, pues logra la
ventaja de ser permanente el agua de este arroyo, y tener una laguna
crecida de 6 leguas en circunferencia, buena para toda especie de
ganado: pasa por esta el Salado. La ltima; mas ventajosa, que dista de
la anterior 27 leguas, hallamos ser el sitio de los Camarones: logra de
arroyo y lagunas crecidas; toda su agua buena, el terreno muy frtil, y
tiene inmediatas las islas, donde se podrn proveer los habitantes de
lea, como asimismo de palos para fabricar sus ranchos y corrales: se
halla en dicho terreno abundancia de duraznillo, como tambien paja para
techar las casas. Todos tienen buenos pastos y abundantes: creemos sean
continuos, por razon de que cuando registramos estos terrenos: era
tiempo de una seca tan grande como se esperiment el ao prximo pasado
de 72. Logran igualmente dichos terrenos en sus lagunas y arroyos
abundancia de pesca; caza, como as lo esperimentamos. Aunque los demas
puestos no igualan  los Camarones por el beneficio de la lea,  poco
que trabajen los pobladores conseguirn el tenerla abundante por la
fertilidad del terreno.

Los otros tres puestos de que aqu no se habla, que son Melincu,
Bragado Grande y los Huesos, no tienen las aguas tan permanentes, ni
los pastos con tanta abundancia, y se hallan los dos ltimos muy
inmediatos  los otros puestos.

_Buenos Aires, 22 de Enero de 1773_.

RAMON EGUIA.--PEDRO RUIZ.




                                VII.

_Extracto resumido de lo que ha ocurrido en la expedicion del
descubrimiento de la_ Baha sin Fondo, _en la Costa Patagnica_.


Sali esta expedicion de Montevideo, compuesta de cuatro embarcaciones
armadas en guerra, con 114 hombres de tropa con sus respectivos
oficiales, en 15 de Diciembre de 1778, comandada por el Comisario
Super-intendente D. Juan de la Piedra; y navegando despues de salir del
Rio de la Plata en 7 de Enero, entraron en una gran Baha por la latitud
de 11 grados 30 minutos, y dentro de ella  la parte del S de su
entrada, un excelente puerto de 10 leguas de extension y 6  8 en sus
mayores anchuras. A este puerto se puso el nombre de _San Jos_, el cual
tiene su entrada de casi una legua de ancho con 40 brazas de fondo, y
para el interior de ella en diferentes lugares, y la baha tiene en
partes 80 brazas. Ni en esta, ni en el Puerto de San Jos se encontr
bajio, ni escollo, ni isla alguna, pues todo es limpio y con un fondo
prodigioso.

A la derecha de la entrada de esta Baha se hall otro puerto, que se
denomin de _San Antonio_, el cual es mas pequeo que el de San Jos, y
solo sirve para embarcaciones menores. El terreno del de San Jos, en
que desembarc la tropa, demostraba capacidad para sembrar, pero falto
de agua dulce, pues todas las que se hallaban en pozos que se abrian,
era salobre y salitrada, sin embargo que en algunos se hall mas
sufrible. Con todo, en 31 de Enero hallaron  distancia de 4  5 leguas
del establecimiento, tres manantiales de agua dulce muy buena y en
bastante cantidad, y vieron que el terreno prometia mas fertilidad que
el antecedente, y con mejor pasto y lea. Hicimos algunas mudanzas de
lugar, para establecernos con mas ventajas junto al puerto. En este no
encontramos vestigio de gente ni indios, mas s mucha abundancia de sal
muy especial con visos de rosada. Encontraron liebres, guanacos, lobos y
perdices, cochinilla silvestre, yeso, ocre y canchalagua.

Al SSO de dicho Puerto de San Jos, se descubri otro de igual  mayor
grandeza, formando la tierra entremedia de ambos una pennsula, cuya
garganta en su parte mas angosta no llega  tener una legua de ancho:
pero su entrada es de mayor grandeza que la de San Jos, y aun no se ha
podido examinar con precision.

De este primero establecimiento, se mand reconocer la entrada del Rio
Sauce  Negro, que se habia visto antecedentemente y no se habia podido
entrar: para cuya diligencia se mand una embarcacion que sali de San
Jos el dia 13 de Febrero, y en el 18 se vieron seales de tierra por la
corriente, palos quemados sobre el mar, color del agua y otros
vestigios.

El dia 22  las cinco de la maana se avist la boca del rio que se
buscaba, la cual se reconoci llena de bajios y dimos fondo en tres
brazas, y echando el bote al agua entramos en dicha boca con la sonda en
mano, y desembarcamos en tierra. Hallamos rboles grandes de sauces
secos que habian traido las corrientes del rio: en tierra hallamos
plantas como las del puerto de San Jos, apio, llanten y otras: patos,
chorlitos, perdices  infinitos lobos, de admirable tamao. Y observando
que la marea crecia con velocidad, y que estabamos en media marea, sale
 la barra  hacer las seas prevenidas para entrar el bergantin que
llev el bote por su proa, y di fondo dentro del espresado rio en tres
brazas de agua, y soltando la gente en tierra hallamos perdices, liebres
y muchos lobos de aceite, con que se diverti la gente en matar algunos,
aumentando la alegria de haber entrado.

El dia 23 di la vela el bergantin llevando el bote por la proa,
siguiendo rio arriba para reconocer el pas y sus habitantes, pues el
fuego y los perros daban indicios de haber gente: y con efecto, se vi
un pelotoncito de gente, y se mandaron venir  bordo los primeros indios
que aparecieron, que eran ocho, antes que llegase una multitud de ellos
que  toda priesa caminaban. Entre estos venian dos desertores del
pueblo de San Jos, que se habian desertado con otros nueve, de los
cuales solo estos dos vivieron, habindose muerto los otros y el negro
de D. Juan de la Piedra, al rigor de la inclemencia de estos campos,
excesivo calor, hambre y sed,  mas 18 que se mandaron buscar entre
hombres, mugeres y criaturas. Se les di de comer, y se regalaron con lo
poco que teniamos. Dise fuego  un caon y al principio se
amedrentaron, pero luego se alegraron con mucha algazara, y al ponerse
el sol se mandaron  tierra.

Hasta el dia 25 continuaron los indios  venir  bordo, y en este
vinieron los indios con una cautiva que era india pampa y hablaba el
espaol regularmente: la cual dijo que estos indios no tienen adoracion,
solo un poco veneran al sol, comen guanacos, avestruces y carne de
caballo: que sacan de bajo de la tierra unas batatillas muy chicas, que
comen ya crudas ya cocidas, y raices, que tostadas hacen de ellas harina
con que componen sus _poleadas_, y asimismo de una semilla muy chica que
parece mostaza, tambien la muelen entre dos piedras y hacen poleadas.
Dijo mas, que rio arriba hay muchos indios Aucaces y Teguelches, pero
que estn lejos: que los Teguelches son pobres, y los Aucaces ricos,
pues tienen ganado vacuno, caballar y ovejuno con abundancia: que hacen
mantas, pellones y ponchos; que amazan y siembran. Dijo que estuvieron
mucho tiempo entre cristianos, y que nunca vieron ni entre estos indios
hubo noticia de ver otra embarcacion en este rio, ni en sus costas, ni
jamas habian visto cristiano alguno.

Hasta el dia 11 Marzo continuaron las visitas de los indios: se ofreci
un indio  pasar en el bergantin, que no se admiti sin beneplacito de
su cacique por no digustarlos, y conseguido, lo embarcaron, y l muy
contento queria arrojar al agua el pellejo con que se cubria. No pudimos
salir la barra hasta esta dia, sin embargo de haberse largado para este
fin el dia 28 del antecedente mes, lo que hicimos por 13 palmos de agua,
y con felicidad llegamos el dia 18, donde hallamos la noticia de haber
D. Juan de la Piedra seguido viage  Buenos Aires, y que se hallaba
comandando aquel establecimiento D. Francisco de Viedma.

Con las noticias referidas del Rio Sauce, resolvi D. Francisco Viedma
pasar  aquel parage, lo que puso en prctica en el dia 11 de Abril, que
salieron del Puerto de San Jos, y en el dia 18 entraron la barra de
dicho rio, y se di fondo  tres leguas de la boca, y luego se continu
 navegar rio arriba hasta las seis horas de la tarde en que se fonde
segunda vez, y en el siguiente dia se subi mas arriba, como  distancia
de 9 leguas de la boca del rio.

Los indios continuaron  venir  bordo, y los nuestros  tratar con
ellos, dndoles de comer y algunos regalos: y sin embargo de mostrar en
sus movimientos algunas desconfianzas, no hubo novedad por el cuidado
con que nos manejabamos: y en el dia 23 de Abril se empez el trabajo de
levantar un fuerte, cortndose madera para l, abriendo un foso, las
oficinas y ranchos precisos, habindose escogido terreno para el
establecimiento en la mrgen del S de dicho rio; lo que se continu
hasta aquel.

Dia 20 de Mayo, llegaron los toldos que tenia el Cacique Negro, que se
conserva de paz con nosotros en Buenos Aires, entre los cuales venian
dos negros que habian cautivado en el dristito de Buenos Aires, y una
muchacha que tendria 12 aos, que se rescat. El cual cacique entreg al
Comandante una carta del Exmo. Virey D. Juan Jos de Vertiz, que se la
habia confiado para conducir por tierra.

Hasta el dia 13 no hubo cosa notable que espresar: este dia creci tanto
el rio, impelido por la agua del mar agitada de vientos muy frescos, que
inund toda la nueva poblacion empezada de la parte del S, creciendo el
agua tres cuartas sobre el terreno: de suerte que la gente se subi
sobre los ranchos para escapar, la cual no tuvo de duracion mas de media
hora, ni hizo perjuicio  los gneros y provisiones, por no haberse
desembarcado. Por cuya causa juzg el Comandante, que era preciso
mudarla para la parte del N en que habia terreno alto y  donde no
podrian llegar las crecientes: lo que se egecut inmediatamente, y se
queda trabajando en un fortin de 55 brazas en cuadro, con su foso para
cubrir las provisiones, gente y pertrechos, de alguna invasion que
intenten los indios, en que se montarn algunos pequeos caones.

Estas son las noticias que se tienen de estos nuevos descubrimientos
hasta el presente.




                                 VIII.

_Diario que principia el 21 de Setiembre de 1778, en que se d noticia
de la expedicion y destacamento, que por rden del Exmo. Sr. Virey, D.
Juan Jos de Vertiz, march al campo del enemigo, reconocindolo hasta
llegar  las Salinas, que se hallan en las campaas yermas del Sud_.


Comandaba dicha expedicion el Maestre de Campo D. Manuel de Pinazo, y la
escoltaba el capitan D. Juan de Serdens, con un destacamento, que se
componia de un teniente, un alferez, tres sargentos, tres cabos, un
tambor y 65 dragones. Las carretas que se conducian para traer carga de
sal eran 580 y 20 del equipage, carretillas y carretones: los picadores
de dichas, 600, los soldados de guarnicion, 400 entre blandeguez,
milicianos y dragones, y los carpinteros, boyeros, interesados y
agregados pasaban de 300. Las caballadas se componian de 2,600, y la
boyada pasaba de 12,000 bueyes.

Desde el referido dia 21 de Setiembre hasta el 4 de Octubre, fueron
concurriendo todos  la frontera de Lujan, distante 20 leguas de esta
capital, rumbo al N. Dicho dia 4 de Octubre se pusieron en marcha para
las referidas Salinas, con 250 carretas, y se fu  dormir al parage del
Durazno, 5 leguas distante de la frontera de Lujan, al O, donde hay
lagunas medianas; y esta noche llegaron mas carretas.

Dia 5. Al amanecer, segun lo acostumbrado, se toc la generala y se
march al mismo rumbo, poco mas  menos, hasta parar en el parage de las
Saladas, distante 6 leguas del antecedente, donde llegaron ya 415
carretas: y en dicha parada se encuentra muy poca agua dulce para la
gente.

Dia 6. A la misma hora se march hasta el parage de Chivilcoy, distante
dos leguas del antecedente, donde igualmente hay muy poca agua dulce, y
aqui pasaban de 470 carretas las que se juntaron. As un este, como en
los demas parages sobredichos, se encuentra suficiente cardo para
guisar.

Dia 7. A la misma hora se emprendi la marcha, y fu  parar al parage
de Palantelen, distante 10 leguas, y en medio de ellas est el Rio
Salado, que se pasa con el agua hasta la falda; y en la parada solo hay
lea de duraznillo, pero agua suficiente.

Dia 8. Se hizo descanso en el sobredicho parage de Palantelen, donde se
junt en un cuerpo toda la expedicion arriba relacionada.

Dia 9. Al amanecer sigui la marcha; y fu  parar al parage del Mdano
Partido, distante 12 leguas, en medio de cuyo distrito se encuentran 
la izquierda tres lagunas, iguales y bien grandes, que se llaman las
_Tres Hermanas_, y en la abra y bajo que forma el mdano, hay agua
sobreabundante y muy esquisita, y no falta lea con que guisar.

Dia 10. A las siete sigui la marcha, y fue  parar al parage de la Cruz
de Guerra,  distancia de 6 leguas, donde se encuentra una laguna
grande, pero sin lea.

Dia 11. A la misma hora se emprendi la marcha, y fu  parar al Juncal,
que es una laguna grande, distante del parage 10 leguas, sin lea.

Dia 12. A las cinco y media de la maana sigui la marcha, y par 
distancia de 5 leguas, en unas lagunas, que por no tener nombre se le
puso del _Pilar_, donde hay alguna lea de cardo.

Dia 13. Se march  la misma hora, y se fue  parar al parage de la
Cabeza del Buey,  distancia de 8 leguas del antecedente. Es lugar de
muchsima agua, y alli sali el cacique Tipa, de los de paz con esta
capital, trayendo consigo varios indios  indias  vender cueros y otros
efectos; y se reconoci en dicho lugar vestigio de haberse ausentado
poco h los indios enemigos de l: no hay lea, pero suple en su lugar
la mucha osamenta que se encuentra.

Dia 14. Por la tarde sigui la marcha, y par en una caada muy hermosa,
 las 5 leguas de distancia, la cual por no tener nombre se le puso _de
Vertiz_. Tenia muchsima agua, aunque parecia no ser permanente; no
habia llena. All lleg el hijo del cacique Zorro Negro, con varios de
sus indios, (que son de paz con esta capital),  hacer varios
cambalaches: digo de paz con esta capital porque con Crdoba no la
tienen, ni estos ni los antecedentes de Tipa.

Dia 15.

Se march al romper el dia, y se par  media legua, en unos mdanos de
mucha agua, llamados el _Juncal_,  7 leguas de distancia; y los dichos
indios de Zorro Negro siguieron sobre la marcha.

Dia 16.

Sigui la marcha  la misma hora, y par  las 8 leguas en un campo sin
nombre. Este dia  las cinco y media de la tarde dieron parte de verse
10 indios; y habindose hecho alto en un bajo, fu la gran guardia 
reconocerlos, y viniendo formados con sus lanzas,  distancia de un tiro
de fusil hicieron alto, y se adelantaron solo tres, hasta cerca de la
avanzada,  la que preguntaron  qu venian y qu buscaban; y sin
aguardar respuesta alguna se retiraron  galope, y vindose con los
demas, se huyeron y desaparecieron.

Dia 17.

Se march hasta parar en la Laguna del Monte,  distancia de 7 leguas:
dicha laguna es muy grande, y tiene un monte en medio.

Dia 18.

Sigui la marcha hasta los Manantiales de Chaves, distante 5 leguas: es
lugar sin lea.

Dia 19.

Se march hasta parar en la Laguna de los Paraguayos,  distancia de 6
leguas: este dia se coste la laguna de San Lucas,  la izquierda del
camino, que es tambien criadero de sal. Huvo mal camino y se ahogaron
dos bueyes en el carril por la mucha agua, y en dicha laguna de San
Lucas hay mucha lea, que llaman de _cachiyuyo_.

Dia 20.

A las seis sigui la marcha, hasta parar en el parage de las Toscas, 
distancia de 7 leguas. En este parage se encontraron cenizas de 35
fogones de indios enemigos, donde habian tenido otros tantos toldos; y
se hallaron una porcion de odres partidos, de los que habian tomado los
dichos indios  las dos tropas de arrias que mataron en el camino de las
Tunas, pocos dias antes.

Dia 21.

Se camin  la misma hora, y se arreal en la Laguna de los Patos, 
distancia de 6 leguas, en donde no se halla lea.

Dia 22.

A la misma hora sigui la marcha, al poniente recto, y pasado de
mediodia se lleg  la Laguna de Salinas,  distancia de tres leguas del
parage antecedente; y no se ha declarado el rumbo de las anteriores
caminatas por lo variable de l. Pero segun la prctica de los
vaqueanos, se halla dicha laguna en semejante situacion, y las
distancias que se demuestran segun el _pitipi_, tanto de esta capital
como de la jurisdiccion de Crdoba, Punta de San Luis, Santa F y camino
del comercio. A distancia de 16 leguas de dicha laguna, rumbo al S, se
halla otra dicha, igual  la antecedente por lo respectivo  la sal.

La mencionada primera laguna de sal tiene de circunferencia 8 leguas, y
 la mrgen de la parte del N varios manantiales de agua dulce, que
nacen de unos mdanos pequeos y corren hasta entrar en ella. A la parte
del S tiene unas montaas inmensas de arboledas muy frondosas, capaces
de trabajar tablas, casas y cuanto se quiera de ellas; y son el paradero
y albergue de los indios enemigos que bajan de la sierra. Ultimamente, 
distancia de dos leguas de dicha laguna,  la parte del N, se hallan
juntos muchos manantiales de agua dulce, muy copiosos: que  cortas
distancias de su nacimiento forman otras tantas lagunas, que se
mantienen sin que tengan curso ni desague para otra parte.

Aqu se mantuvieron gordas las boyadas y caballadas de la referida
expedicion, y se mantendrian del mismo modo, aunque fuesen tres tantos
de ganados. Este parage es el puerto primero donde descansan, se juntan
y refuerzan los indios enemigos que salen de la sierra para pasar 
invadir y asesinar nuestra fronteras y caminos, y  la tornavuelta les
sirve no solo de descanso, sino tambien de invernar, lo que tambien
egecutan en varias estaciones del ao, que se mantienen en aquel lugar,
potreando y tomando animales baguales y cimarrones, que hay
innumerables. No se puede encontrar parage mas aparente y  propsito
para egecutar lo proyectado en el prrafo 54, de la relacion de 22 de
Febrero del presento ao de 1779; pues ocupado este por los nuestros del
modo que all se previene, como que as lo demanda la necesidad
presente, se les coarta absolutamente la libertad de la entrada 
invasiones de este enemigo: pues aunque les queda campo para poder
entrar sin ser sentidos, como para llegar  asesinar en los caminos y
fronteras, es necesario que se internen lo menos ciento y tantas leguas
 dentro, dejando atras esta guia avanzada de los nuestros, es
dificultossimo que se atrevan  ello, por la contingencia de la salida,
teniendo privado el lugar de su descanso  invernada.

Con semejante ocupacion quedarian por nuestras las campaas yermas, y
resultarian otros innumerables beneficios que omito deducir, sin que
haya en todo lo dicho la mas leve duda ni dificultad: bien entendido
que, resultando estos  todas las provincias circunvecinas, es muy de
razon y justicia trabajen todas ellas, igualmente en la consecucion y
conservacion de semejante fortaleza: que aunque se padezca algo al
principio, nunca ser equivalente al beneficio que se lograr, como ni
tampoco los gastos que se puedan impender. Y es lo que puedo decir,
exigido del sumo amor al real servicio, de mis superiores y de la
patria, y del deseo positivo de la libertad de enemigo tan temerario,
salvando en todo el mejor dictmen y parecer.




                                  IX.

_Informe sobre el puerto de San Jos, por D. Custodio S y Farias_.


EXMO. SEOR:

En egecucion de la orden de V.E. expresada en el oficio de 21 del
presente mes, por la cual se sirve V.E. mandarme que, en vista de las
reales rdenas expedidas en Junio del ao prximo pasado, sobre los
nuevos establecimientos en la Costa Patagnica, de los diarios y planos
que han resultado de la expedicion que V.E. mand hacer en dicho parage,
le diga yo mi sentir muy reservadamente acerca de la calidad del puerto
de San Jos, si puede ser el de San Matias  Baha sin Fondo, y que
utilidades  ventajas proporcionar para la navegacion y comercio, pues
aunque no sea el que se busca, habr de mantenerse, si debe recelarse
que con el tiempo suceda lo que la real rden anuncia: y asimismo que
reconocimientos han de continuarse para la perfecta instruccion de la
situacion y puerto de San Jos antes de hacer un formal establecimiento;
si por sus circunstancias puede contarse con su segura permanencia, 
convendria desde luego abandonarlo; y que apunte yo todo lo demas que
considere conveniente  los fines propuestos.

Despues de agradecer  V.E. la confianza que concepta de mi dbil
capacidad para haber de formar juicio en una materia de tanta
consideracion  importancia, y tan recomendada por su Magestad, pasar
con el celo con que deseo emplearme en su real servicio,  expresar 
V.E. lo que siento en este particular.

En el papel remitido  V.E. de la Corte, he leido una descripcion bien
circunstanciada del Rio Negro y del Rio Colorado, y los urgentes motivos
que su Magestad tiene para hacer en ellos los nuevos establecimientos; y
que se halla informado que las riberas del mar son tierras areniscas:
pero que en lo interior del pas entre los dos rios, es el suelo
excelente y adaptado  todo gnero de cultivos.

En la expedicion que pas presentemente  esta costa, mandada por D.
Juan de la Piedra, veo que se ha descubierto una gran baha, y en ella,
de la parte del sud, un puerto por la latitud de 42 grados 10 minutos,
que por su dilatada grandeza y admirable fondo puede admitir en s las
mayores armadas. La descripcion sobredicha, mandada por la Corte, pone
la Baha sin Fondo en 41 grados 30 minutos, que es la misma latitud con
poca diferencia de minutos en que se halla esta baha (nuevamente
descubierta) en su medio, y siendo la propia, debera desaguar en ella
el Rio Negro, que no consta hallarse en dicha baha: y solo en su
entrada, de la parte norte, trae el plano presentemente levantado, un
rio que denomina Colorado, en 41 grados 5 minutos, que dice el diario no
se pudo examinar: y por la latitud de 39 grados 38 minutos al norte del
antecedente, coloca otro que nombra del Sauce, de que tambien no trae el
exmen. Si estos son los dos rios que se buscan, vienen en dicho plano y
diario con los nombres trocados, pues el que queda de la parte del norte
debe ser el Colorado, y el que queda al sud, el Negro, esto es, el
Sauce: pues el informe remitido por la Corte as los considera, y todos
los mapas antiguos y modernos, de esta suerte los colocan. Y ltimamente
se confirma por el diario de la expedicion que V.E. mand contra los
indios Teguelches, mandada por D. Manuel de Pinazo el ao de 1770, que
pas (caminando por las pampas de Buenos Aires) hasta el Rio Colorado,
que atraves; y asegura que el Rio Sauce  Negro queda mas al sud del
antecedente.

Esto supuesto, parece que hasta ahora no se ha examinado y descubierto
mas que una baha y puerto, y que falta por examinar los rios
mencionados en las reales rdenes, porque de ellos debemos inferir que
dicha baha es la denominada _sin fondo_,  si en la entrada del Rio
Negro hay otra baha  que mejor convenga este nombre: pues en el papel
remitido de la Corte, se dice:

"Que en la embocadura del Rio Negro hay un puerto mediano sobre la
derecha, que llaman de _San Matias_."

Y no solo este se debe examinar, pero tambien el del Rio Colorado, en
donde su Magestad manda que en su embocadura se ponga un fuerte de menor
consideracion para defender igualmente su entrada.

Toda la circunferencia de la baha que se acaba de descubrir, se debe
examinar escrupulosamente para ver si en ella desemboca algun rio
caudaloso y navegable: porque hallndose, ser esta baha buscada.
Tambien se debe visitar la sierra opuesta  su entrada, que queda al
lado del oeste, pues parece natural que de ella desague algun rio, 
corra por sus faldas alguno que venga del interior de la campaa:
finalmente se deben examinar de la misma suerte los dos Rios Negro y
Colorado, y su terreno intermedio.

El diario del Padre Cardiel que V.E. conserva, del viage que hizo 70
leguas del Volcan para el sud por tierra, dice lo siguiente:

"Desde el Volcan, caminando por cerca de la costa del mar, hay como 100
leguas hasta el Rio Colorado, sin habitacion de indios: en este y en el
de Sauce que est como 30 leguas mas hall, y en su intermedio, habita
la nacion Teguelche, que tiene poca comunicacion con los cristianos;
_puebla esta nacion las orillas del mar por aquella parte_, y mas all
de l habitan otras muchas naciones hasta el Estrecho, no por la costa
del mar, que es tierra estril, sino por tierra adentro, segun las
noticias que nos dn los Serranos, Aucaes y los Teguelches."

Lo que comprueba las noticias de la Corte, referidas, es la relacion
circunstanciada de Mr. Falkner, que certifica ser el terreno entre los
rios muy adaptado para poblaciones, y aun en las orillas del mar, como
se verifica del citado diario, que en otro discurso dice lo siguiente:

"Que los Serranos y Aucaes dieron noticia al dicho Padre del grande
nmero de gente que habita entre los dos Rios, Colorado y Sauce, y de
los bosques y otras utilidades que all habia, necesarias para fundar
pueblos."

A mi entender no se debe abandonar el Puerto de San Jos, nuevamente
descubierto, porque de l se puede salir  examinar los sobredichos rios
y terreno intermedio, con mas comodidad que de otro lugar que no tenemos
en aquella costa. Me hago cargo de la falta de agua que en l se
experimenta: mas la diligencia y trabajo la podrn facilitar. Se debe
examinar si los manantiales de agua dulce, que dicen estar distantes 4 
5 leguas, estn en parage de no poderse conducir al puerto, esto es, si
tiene declivio el terreno: porque con cualquiera pequea abertura se
podr conseguir; y no pudiendo vencerse, si el terreno prximo  dichos
manantiales[4] es capaz para cultivo, mudando la poblacion  l, y
dejando en el puerto un fuerte para respeto del establecimiento. Tambien
se podr mandar de aqu un cierto nmero de bueyes mansos y carretas
para conducir el agua que se ha de beber, en cuanto no se descubren
otras providencias.

     [Nota 4: El diario de D. Francisco Viedma, Comisario
     Super-intendente de la Baha de San Julian dice:--Que la tierra de
     aquel parage manifiesta mucha mas bondad que la en donde se hallan,
     y que abunda mas de lea.]

El mismo recelo que tiene su Magestad (y pretende evitar) por los dos
mencionados rios Negro y Colorado, debe haber por este puerto: porque
siendo tan fcil el desembarque  cualquiera nacion, est facilitado
igualmente el poder internarse  las campaas inmediatas y  los
sobredichos rios, (que no pueden estar lejos) y seguir por ellos su
navegacion cuando lo intentasen.

Me ocurre tambien una reflexion,  mi parecer digna de atencion, para no
despreciar dicho puerto, y es, que en el caso de que los rios Negro y
Colorado no dejen entrar embarcaciones en sus puertos por falta de fondo
y otras incomodidades inevitables, vendr  suceder que todo el peligro
que en ellos considera S.M., recaer en el puerto nuevamente
descubierto, lo que pide una deliberacion muy sria y prudente.

Cuanto  las ventajas de la navegacion, me parece que seria muy til el
dicho puerto, tanto para los que naveguen  Malvinas y  San Julian,  
algun otro establecimiento que se verifique en la costa, teniendo en el
camino un puerto en que entrar en caso fortuito, como  los navios que
fueren y vinieren para el mar del sud: cuya utilidad no menos resultar
 favor del comercio de quien puedan ser dichas embarcaciones. El que se
podr hacer con los establecimientos que nuevamente se levantasen, aun
lo ignoramos, en cuanto no se descubra el terreno adyacente  ellos, sus
frutos y producciones, y que se tomen medidas proporcionadas para
hacerlos tiles.

Con respecto  la calidad del Puerto de San Jos, tiene este las
grandes ventajas de su excelente fondo para toda clase de embarcaciones,
sin obstculo en su entrada, sin bancos ni escollos en que puedan
peligrar los navios; y solo hallo que por su grande extension y anchura
ser expuesto  los temporales. Pero como los mas peligrosos los
considero del semicrculo de este hasta oeste por el sur, y que las
embarcaciones pueden fondear muy cerca de tierra, me parece que no
quedan tan expuestas de este lado de la poblacion, por venir el viento
de sobre la tierra, que, aunque sea baja, siempre de este lado har que
junto  ella se minore la agitacion de la mar, y las buenas amarras
serian el remedio y seguridad de los buques que all entraren.

El puerto denominado de _San Antonio_ en el nuevo plano, se debe
examinar, observando con exactitud sus bancos, escollos, fondo y
canales; porque poblndose entre los dos rios mencionados,  en alguno
de ellos, podr venir  ser muy til el cubrir y asegurar tambien este
puerto; y mas, siendo el camino como refiere el mismo Padre en su
diario, en el dia 29 de Mayo, que es el siguiente:

"Quede pues sabido para todos, que este camino desde las Salina del
Volcan hasta cuatro leguas mas hall del Arroyo de la Asumpcion de donde
nos volvimos, que por tierra adentro es cosa de 70 leguas, es camino no
solo de cabalgaduras sino tambien de carretas, sin pantano alguno, con
pasos por los rios, aun por los dos grandes de las barrancas, con lea
para pasar: porque, aunque en algunas partes hay muy poca, se puede
cargar donde la hay; con abundancia de agua: de manera que casi siempre
se puede hacer mediodia en un arroyo y noche en otro.

"Para llegar al Rio Colorado, que dicen ser grande y con mucha
abundancia de sauces altos y gruesos, no faltan, segun lo que pude
averiguar, sino cosa de 30 leguas: este trecho ser de las mismas
calidades que el de 70 andado. Del Colorado al Rio Sauce, habitacion de
las tolderias de los Teguelches, debe haber otras 30, y hablan mucho los
indios de su fertilidad: con que seguramente se puede ir con carretas
hasta el Rio Sauce."

Es cuanto me ocurre expresar  V.E. en cumplimiento de su rden,
deseando haber acertado en alguna cosa que pueda resultar en utilidad
del real servicio.

_Buenos Aires, 25 de Marzo de 1779_.

CUSTODIO SA Y FARIAS.




                                   X.

_Segundo informe de D. Custodio S y Farias sobre el Puerto de San
Jos_.


EXMO. SEOR:

Muy Seor mio:--En egecucion de la superior rden de V.E., en que me
manda exprese mi dictmen sobre los establecimientos de la Costa
Patagnica, en vista de los documentos y oficios que se han producido
desde que se di principio al importante objeto de estos
descubrimientos, siendo el de mayor consideracion el de evitar que otra
cualquier nacion se pueda establecer en aquella costa, en grave
perjuicio del derecho incontestable que tiene el Rey Nuestro Seor 
aquellos terrenos: de que igualmente podria resultar el grande
inconveniente de que se internasen por aquel continente, procurando la
comunicacion con nuestras poblaciones inmediatas  la cordillera de
Chile: y que siendo este el fin principal, no es de menor consecuencia
el til establecimiento de la pescaria de la ballena, formndose una
fbrica en lugar  propsito para conseguirse; sin perder de vista la
extraccion de la sal, ramo tan considerable para el abasto de esta
provincia, como para la salazon de carnes que se mandan conducir 
Espaa: lo que todo consta con evidencia por el contesto de las reales
rdenes expedidas  este superior gobierno.

Sin embargo de que considero estos delicados  importantes puntos
superiores  mi dbil capacidad, no puedo dejar de sugetar mi obediencia
 los preceptos de V.E., exponiendo mi dictmen, sino con el acierto que
desera, con aquel celo y fidelidad con que mi deseo procura acreditarse
en el real servicio.

En consecuencia de las averiguaciones y exmenes que se han producido
hasta el presente en la costa Patagnica, consta no haberse descubierto
puerto mas  propsito que el de San Jos, en que puedan entrar toda
calidad de embarcaciones, aunque sean de alto bordo, sin embarazos ni
bajios, ni falta de fondo que pongan en peligro su navegacion: y sin
embargo de haber en sobre dicha costa otros puertos, estos solamente
pueden dar entrada  las embarcaciones, con la circunstancia de deber
esperar la subida de las mareas y vientos favorables para introducirse
en ellos, siendo obligados  fondear sobre la costa con el peligro de un
viento de travesia que las estrelle en ella, lo que no sucede en el de
San Jos, pues en la baha que antecede  este puerto, que tiene 20
leguas de abra, y mas de profundidad, con un fondo admirable, no hay que
temer su entrada. De esta se pasa, al lado del sur por un estrecbo de
tres cuartos de legua de ancho, que d trnsito al puerto, que es otra
baha capaz de contener en su seno una armada, de la misma suerte limpio
y de buen fondo.

Si alguna potencia extrangera intentase establecerte en esta costa, no
despreciara el puerto de San Jos, no solo por lo que llevo expuesto,
mas porque podria entrar en l con mayor nmero de navios, para con
ellos poder hacer oposicion, cuando se intentase expulsarla de all: por
ser natural que no emprendiese una conquista en pas ageno, sin fuerzas
suficientes para sostentarla.

En la informacion que present  V.E. el teniente de infanteria D. Jos
Salazar, sobre las calidades de la situacion del Puerto de San Jos,
donde existi 17 meses, se expresa que el temperamento es saludable, sus
aguas sanas, aunque algo gruesas; que son muchos los manantiales de
ellas; que el trigo y cebada que sembr, produci, que tiene abundante
lea de arbustos de espinillo y poleo: que la pennsula es abundante de
pastos y muy defendida, porque su garganta  angostura no tiene mas de
media legua, y que est segura, y cierra 50  60 leguas que dicha
pennsula tiene de largo. Que en el puerto entran muchas ballenas; que
vi una salina de sal de piedra de 4  5 leguas de circunferencia; que
en aquella costa hay ricos y abundantes pescados y mariscos, y que aquel
campo abunda de liebres, huanacos y leones, de que se sustenta aquel
destacamento.

De cuya exposicion se debe inferir que las primeras informaciones se
dieron sin preceder las exactas averiguaciones que pedia un asunto de
tanta consecuencia, y que por sus circunstancias, sino debe despreciar
aquel puerto y su continente, es de necesidad explorarlo con mas
proligidad, antes de decidirse por ningun proyecto de poblaciones.

Se ha supuesto segun las primeras noticias, que el terreno de dicho
puerto no es propio para sementeras; pero esto era preciso que la
experiencia lo demostrase, haciendo repetidas pruebas en diferentes
situaciones. Alegan que no hay aguas suficientes, sin embargo, de haber
algunos pozos en que la hay salobre; mas que  distancia de 3  5 leguas
se hallan manantiales de agua muy buena, de donde se puede conducir para
gasto del establecimiento. Tambien en este se pueden fabricar balsas 
algibes en que se puedan recoger las llovedizas, supliendo el arte el
defecto de la naturaleza. La falta de leas es otro obstculo que se
propone para su permanencia, pero no se niega que hay bastantes de
pequeos y delgados arbustos. La ltima dificultad consiste en ser el
puerto desabrigado en su fondeadero, por ser el terreno que lo cerca
bajo; pero esto se puede vencer con buenas amarras, buscando el fondo
mas adaptado para las anclas, y me consta lo hay y mas abrigado al lado
del oeste, prximo  tierra. Hay muchos puertos que tienen este y
mayores defectos; pero con todo no se abandonan, cuando de ellos resulta
utilidad al soberano que los posee.

Es innegable que este Puerto de San Jos es el mas  propsito para el
establecimiento de una armazon de ballenas, pues antes de entrar  l,
existe la gran baha, en donde se podr hacer la pesca, sin salir al mar
largo, aun dentro del mismo puerto; pues en l, en menos de dos meses,
se pescaron y beneficiaron 14 ballenas, como lo afirma el teniente D.
Juan Salazar.

Los Portugueses, en todas las armazones que tienen establecidas en la
costa del Brasil, salen en lanchas pequeas al mar alto  hacer la
pesca, y  remolque con las mismas lanchas conducen  tierra las
ballenas para beneficiarlas. Me hago cargo de no haber en esta situacion
leas gruesas para el abasto de una semejante fbrica, pero esta falta
se puede prevenir conducindola de donde la haya mas prxima, en
embarcaciones proporcionadas  este tragin. Mayor inconveniente tienen
las embarcaciones extrangeras que vienen de tan lejos  estos mares, y
benefician las ballenas y la esperma sobre sus cubiertas; para lo que
necesariamente deben conducir leas, y este embarazo no los priva de
continuar en este trabajo todos los aos, en la estacion propia.

Es tambien dicho Puerto de San Jos muy til para la extraccion de la
sal, por la gran cantidad y buena calidad que en l existe, de cuyo
artculo podrn cargar las embarcaciones, que  l naveguen con vveres
 comercio; siendo tan importante este ramo para el abasto de estas
provincias, y salazon de carnes que deben pasar  Espaa.

Semejantes establecimientos en sus principios, Exmo. Seor, no se pueden
conseguir sin expensas y sin inconvenientes; pues si todo se hallase 
medida de nuestros deseos, ni el arte, ni las diligencias y trabajos
tendrian mrito.

De la conservacion de este puerto y de este establecimiento se sigue
igualmente la utilidad de que nuestros navios que pasan al mar del sur,
y de este al del norte, sabiendo que pueden en l recalar  arribar en
urgente necesidad, tendrn la consolacion de hallar un tal abrigo en
unos mares tan tempestuosos y en los dominios de su Agusto Soberano.
Bien considero que las embarcaciones que alli arriben no hallarn los
socorros que necesiten; pero los podr haber con el tiempo, formndose
un depsito de los gneros mas precisos, para poder con ellos acudir 
las necesidades de las embarcaciones arribadas. Y siendo las aguadas
para las mismas el renglon mas importante, ninguna dificultad considero
en que se vayan  hacer en el puerto del Rio Negro, que se halla tan
prximo de aquella baha, enviando los toneles  pipas en embarcaciones
que demanden poco fondo.

Parece que la Providencia ha permitido que las naciones extrangeras,
principalmente la inglesa, no haya descubierto este puerto, porque si
esto hubiera acontecido, sin embargo de sus incomodidades, que me
parecen insignificantes, se hubiera aprovechado de l; pues ansiosamente
lo ha solicitado conseguir en la costa Patagnica.

El Rey de Inglaterra, Carlos II, expresamente orden al Caballero Juan
Narborough, pasase  reconocer el Estrecho de Magallanes y la costa
Patagnica entre dicho estrecho y las poblaciones espaolas, con rden
de abrir, si le fuese posible, alguna correspondencia con los indios de
Chile, estableciendo con ellos cualquiera especie de comercio. Las
vistas de este soberano en ordenar este viage, no eran solamente de
hacer alianza con estos pueblos brbaros para intimidar  los espaoles
y encerrarlos por este lado, mas se extendian  otras ventajas
independientes de estos motivos polticos. Consideraba que el comercio
inmediato con estos indios, podria ser sumamente til  la nacion
inglesa, extrayendo por los mismos indios el oro de las minas mas ricas
que los indios de Chile ocultan  los espaoles, dndoles en cambio
armas y municiones de guerra y otras comodidades que les hiciesen abrir
sus minas; y que por la asistencia de los ingleses y su proteccion,
vendrian  formar estos indios un pueblo considerable, eta. (_Voyage de
Anson tom. I, pg. 231_.) Estos mismos pensamientos y deseos pueden aun
existir, y me parece muy importante el prevenirlos en semejante caso, y
mucho mas despues de llegar  su noticia esta descubierta, y teniendo
noticia de ser este un puerto capaz de contener la mayor armada, y de
una entrada tan fcil y segura.

Paso  reflexionar que, sin embargo de no poder entrar en el puerto del
Rio Negro sino embarcaciones de pequeo porte, con todo no debemos
abandonarlo, porque de las mrgenes de su rio  islas, se pueden extraer
leas para el abasto de la armazon que se pretende establecer en el de
San Jos, por ser el lugar mas vecino de este; se pueden en dicho rio
hacer las aguadas para los buques que la necesiten, siendo para este y
otros fines indispensable conservar aquel presidio, para que cubra y
defienda de los indios estos trabajos, y para procurar de atraer estos
brbaros al comercio de ganados y caballos, que pueden pasar de all,
como han pasado por tierra 100 caballos y 80 reses vacunas el ao de
1783, tiempo en que dicho Salazar pas desde San Jos al establecimiento
del Rio Negro: y segun la extension de aquella pennsula y sus
abundantes pastos, se podr aumentar el ganado, de suerte que pueda
ministrar carnes  todas las poblaciones que se establecen en la costa
Patagnica; pues si los ingleses pretendian tener habilidad para extraer
por medio de los indios el oro de Chile, y comerciar con ellos, porqu
no la tendremos nosotros para extraer de los indios Pampas ganado y
caballos?

El descubrimiento de este Rio Negro no se ha concluido: el piloto de la
real armada, D. Basilio Villarino, lo hizo hasta la latitud de 39
grados, y me parece muy conveniente que se concluya; pues con bien
fundadas razones debemos arguir, que desde su orgen encamina su curso
hcia las inmediaciones de la ciudad de Mendoza; y verificndose, como
es de presumir, podr dar la mano esta ciudad y las poblaciones
circunvecinas, con la del Rio Negro, trayendo vveres  ella, y llevando
en retorno la sal: cuya averiguacion tambien facilitaria un camino de
tierra, para de Mendoza conducir ganados y caballos al Rio Negro. No
dejo de advertir que el camino de tierra no se podr transitar sin que
sea por un cuerpo de tropas milicianas: pero como esto no se practicaria
sino raras veces, no cansaria grande incmodo, quedando el camino del
rio conocido para los viages mas repetidos. Este camino de tierra
tambien seria importante en caso de ser preciso bajar un socorro de
gente al Rio Negro  Puerto de San Jos, desde Mendoza y demas ciudades
vecinas; pues de no haberlo se veria en la precision de hacer el gran
rodeo de venir  buscar las campaas de Buenos Aires.

Esta averiguacion y exmen no se debe hacer en faluas ni pequeas
embarcaciones de quilla, mas s en canoas, porque encontrando estas
obstculos en el rio, se sirgan con facilidad, pasndolas por encima de
los arrecifes, y si encuentran saltos, se descargan y arrastran por
tierra hasta vencer las dificultades en donde se vuelve  cargar; lo que
no se puede practicar con embarcaciones de quilla. De esta suerte
navegan los portugueses por todos los rios del Brasil, sin que les
impida ni saltos ni arrecifes. Yo mismo navegu en canoas 324 leguas,
desde la ciudad de San Pablo, en el Brasil, hasta la poblacion del Rio
Igatim, bajando por el Rio Tiet, que tiene 30 arrecifes y dos grandes
saltos, la mayor parte de aquellos en que es preciso descargar las
canoas, y saliendo al rio Paran, que navegu 80 leguas aguas abajo,
sub el rio Igatim que tiene 16  17 arrecifes, trabajosos de subir, y
los mas de descargar las canoas y subirlas  la carga; y en dos meses
llegu  aquella poblacion, con ocho canoas cargadas de gente y vveres.
Igual tiempo gast en el regreso  San Pablo, y cuando se quiera adoptar
este mtodo, que es el mas propio, lo circunstanciar con toda claridad.

De abandonarse la poblacion del Rio Negro, se signe el abandonar los
medios que nos pueden facilitar el descubrimiento de los terrenos
incultos que median entre nuestras poblaciones de Mendoza vecinas  la
cordillera de Chile y este establecimiento, por ser incontestable, que
por este rio y sus brazos se facilitar con mas comodidad, de que por
tierra: ni me hacen fuerza las dificultades halladas por el piloto
Villarino en la navegacion del rio; pues as como l lo descubri hasta
el parage donde lleg y dej de continuar por falta de socorro, porqu
no se podr continuar lo que falta hasta donde sea posible? Ademas, que
en semejantes rios hay cierta estacion del ao en que corren mas
caudalosos, que es el tiempo de las lluvias, y en este rio con mayor
razon, en el tiempo en que se derriten las nieves de la cordillera, de
la cual necesariamente han de bajar muchos brazos y orgenes que le
forman, y escogindose esta estacion para la navegacion, se har la
misma con mas facilidad y menos inconvenientes; mas siempre en las
embarcaciones que quedan indicadas.

A V.E. he oido reflexionar muchas veces cuanto seria importante al real
servicio y en utilidad de los moradores de esta capital, que las
guardias que guarnecen la frontera para embarazar las incursiones de los
indios Pampas, se avanzasen  mas distancia de la en que se hallan, no
solo para desahogo de las estancias de ganados, como para prevenir  que
los indios no llegasen con tanta facilidad  los sitios poblados  robar
y matar los pobladores. Este proyecto seria muy conveniente poderle
poner en prctica, pues vemos la opresion en que est la frontera h
tantos aos, sin poderse dilatar sus moradores fuera del cordon que
forman las guardias.

Por esta misma razon, sobre las que llevo expuestas, me parece
importantsima la conservacion del establecimiento del Rio Negro, que d
la mano al de San Jos, y queda mas prximo de esta capital: as fuera
posible formar  lo menos otro en la punta del E de la Sierra del
Volcan, que podria ser en el sitio donde los Jesuitas habian dado
principio  una reduccion de indios pampas, llamada _Nuestra Seora del
Pilar_, que se abandon. Sin duda se pondrn muchas objeciones  un tal
establecimiento tan separado de la capital; pero es cierto que si no se
procura el ir avanzando terreno, siempre nos conservaremos en el mismo
estado oprimidos.

Esta poblacion,  presidio en un sitio del Volcan, me parece
importante, porque con ella iremos poco  poco facilitando y asegurando
un camino de tierra para los establecimientos de la costa Patagnica que
juzgo indispensablemente preciso, ya para la comunicacion con ellos, ya
para en caso de ser necesario por algun incidente enviar de aqu socorro
de tropas, tener estos puestos de reserva para vveres, pertrechos y
transportes por un camino carretero hasta el Rio Negro, y mas adelante.
El estar el Volcan 80 leguas de esta capital, no debe servir de
obstculo  su fundacion, pues todos los establecimientos de Amrica
tuvieron sus principios distantes de los socorros, y no por esto dejaron
de conservarse. Mucho mas distantes estn los del Rio Negro y San Jos,
rodeados de indios brbaros, y con todo no recelamos que los indios nos
obliguen  desalojarlos[5].

     [Nota 5: Lo mismo se verifica respecto del establecimiento del Rio
     Negro, segun la informacion de D. Francisco Viedma, en que muestra
     que aquel terreno tiene todas las circunstancias propias para deber
     existir la poblacion en l.]

Despues que V.E. se dign facilitarme el parecer del Super-intendente D.
Antonio Viedma, sobre los establecimientos del puerto Deseado, y Baha
de San Julian, he mudado el concepto que formaba de estas situaciones,
que se habian figurado antecedentemente con un aspecto melanclico,
faltos de todas aquellas circunstancias que pudiesen animar la empresa
de poblarlos. Pero este Ministro, celoso del servicio del Rey, y muy
inteligente observador, demuestra con evidencia las ventajas que l
mismo experiment, y que principalmente el puerto de San Julian merece
todas las atenciones para repoblarse. Su informe es expresivo,
convincente y claro, y contiene cuanto se puede desear sobre el asunto.

Presento el mapa geogrfico que V.E. fu servido mandarme ordenase de
los terrenos descubiertos, lo que hice por las noticiar adquiridas, y
planos que se han elevado de los nuevos puertos descubiertos: por l se
conocer la correspondencia que tienen unos con otros, y la que tiene
esta capital con ellos. Sera yo feliz si V.E. aprobase el celo con que
deseo desempear el concepto con que V.E. me honra, cuando me dispensa
las ocasiones de emplearme en el real servicio, y de haberlo hecho con
acierto.

Dios guarde  V.E. muchos aos. Buenos Aires, 12 de Agosto de 1786.

CUSTODIO SA Y FARIAS.




                                 XI.

_Noticia individual de los Caciques,  Capitanes Peguenches y Pampas que
residen al Sud, circunvecinos  las fronteras de la Punta del Sauce,
Tercero y Saladillo, jurisdiccion de la ciudad de Crdoba: como asimismo
 la del Pergamino, Rayos y Pontezuela de la capital de Buenos Aires y
Santa F: el nmero que gobierna cada uno, y de los lugares y aguadas
que ocupan, y distancias, los cuales se hallan situados sobre los
caminos hollados; el de las Vboras descubierto por el Coronel D. Jos
Benito de Acosta, y el Maestre de Campo D. Ventura Montoya en la
expedicion que se hizo el ao de 76, y el nuevamente descubierto,
llamado el de las Tunas, por los Maestres de Campo Diego de las Casas y
D. Ventura Echeverria, en la presente expedicion, y ao de 79_.

CACIQUES.                                                NUM. DE INDIOS.

  1. Pualeph, anciano, vive sobre el camino de las Vboras, en el
     parage de Colchague, y gobierna 10 indios con sus familias, en 10
     toldos: siendo sus aguadas 7 pozos cavados: dista de la Punta del
     Sauce, 100 leguas poco mas  menos..............................10

  2. Lepian, anciano, tiene 20 en 10 toldos, y vive en Tenel, que
     quiere decir _recado hallado_. Tienen dos aguadas cavadas y
     cercadas, y dista un dia de camino de
     Calchague.......................................................20

  3. Yanquelemus, asimismo anciano, tiene otros 20 en 10 toldos.
     Vive en dicho Tenel, y tienen dos pozos cavados y
     cercados....................................................... 20

  4. Curruguil, que al presente relaciona esta noticia con Jos
     Bruno, en mi presencia y capitanes. Tiene 10 indios en 6 toldos,
     siendo la aguada una laguna llovediza y pozo cavado, y viven en
     Antoru, que quiere decir _toro muerto_, y dista un dia de camino
     de Tenel........................................................10

  5. Culucalquin, que quiere decir _aguila_: tiene 16 indios en 10
     toldos, y habitan en Maripl, que quiere decir _vbora_. Sus
     aguadas son 5 pozos pequeos, y dista de Antoru medio dia de
     camino..........................................................10

  6. Ancapichui, de mediana edad, que quiere decir _perdices_, cuado
     de Curruguil, tiene 15 indios en 10 toldos: vive en Chadelanguen,
     que quiere decir _agua salada_, y sus aguadas son 5 pozos cavados:
     dista un dia de camino de Maripl...............................15

  7. Tumuilemu, que quiere decir _monte_, hermano de Curruguil,
     tiene 6 indios en 6 toldos. Vive en Metrenquel, que quiere decir
     _poste parado_. Sus aguadas son 4 pozos cavados, y dista un dia de
     camino de Chadelanguen...........................................6

_NOTA_.--Los lugares y parages que van mencionados, quedan al poniente
del camino, con rumbo al naciente, y confinan con los caciques y lugares
nuevamente descubiertos sobre las Nuevas Tunas, por dichos Maestres de
Campo D. Diego de las Casas y D. Ventura Echeverria, hallndose dichas
tolderias en el medio del referido camino y de las espresadas Nuevas
Tunas descubiertas: siendo las tolderias avanzadas en la presente
expedicion hecha, por los citados Maestres de Campo Casas y Echeverria.

  8. El cacique Maripol tiene 10 indios en 5 toldos, siendo la aguada
     dentro de un mdano grande que se llama _Tegus_, y dista tres
     dias de camino de Metrenquel...................................10

  9. En el citado parage se encontraron 3 tolderias mas, y unos y
     otros con los antecedentes componian 22 indios,  los que se les
     trajo la chusma de 48 piezas...................................22

 10................................................................

 11. Llancan tiene 30 indios en 10 toldos, vive en Colulanquen, que
     quiere decir _laguna grande_, como en efecto lo es, con tres ojos
     de agua que la forman, y dista cinco leguas de Tegus, y en el
     mismo camino, rumbo al sud................................. ...30

 12. Rainao, que vive en el mismo Colulanquen, y es el que mas
     supone entre aquellos indios, tiene 30 indios en 15 toldos.....30

 13. Aygopillan, que reside en la dicha laguna, tiene 20 indios en
     10 toldos......................................................20

 14. Catruen, que vive  la vista de las antecedentes tolderias,
     tiene 8 indios en 4 toldos, siendo la aguada 2 pozos cavados....8

 15. Painemanque, que quiere decir _Condor anciano_, tiene 14
     indios, inclusos cuatro hijos, en 7 toldos: vive en el parage de
     Quilquil, que quiere decir _pajaro chiquito_, cuyas aguadas son 4
     pozos cavados y cercados. Dista dos leguas del antecedente, sito
     sobre el mismo camino, tras de un cerro pequeo................14

 16. Guaiquiante, que quiere decir _Sol_, anciano, tiene 15 indios,
     con inclusion de cinco hermanos en 10 toldos: vive en Arpiel, lugar
     de monte por el que pasa el camino rumbo al sud; y sus aguadas son
     6 pozos cavados. Dista dos leguas de Quilquil, y hay lagunas de
     agua llovediza.................................................15

 17. Canipay, que quiere decir _pericote_, de mediana edad, tiene
     15 indios y 5 hermanos en 7 toldos, viven en Chin. Sus aguadas son
     2 pozos grandes cercados, distantes de Arpiel como dos leguas..15

 18. Carimanque, que quiere decir _condor_, tiene 10 soldados en 7
     toldos: vive en Mamucanan, siendo su aguada un pozo cercado y tres
     lagunas llovedizas, y reside  la vista de Chin................10

 19. Antuanque, que quiere decir _avestruz_, tiene 20 soldados en 16
     toldos: vive en Conqua, que dista medio dia de camino de los
     antecedentes. Sus aguadas son 2 pozos cavados y tres lagunas
     grandes llovedizas.............................................20

 20. Pichuimanque, tiene 10 soldados en 6 toldos: vive en
     Chaquilque, en distancia de medio dia de camino de Conqua: sus
     aguadas son 3 pozos cavados. Este lugar est sobre el camino de
     las Nuevas Tunas, descubierto  la izquierda y rumbo al sud....10

 21. Marianco tiene 10 indios en 6 toldos: vive en Chad,  la
     vista de Chaquilque............................................10

 22. Maliguenu, que quiere decir _piedras_, tiene 10 indios en 6
     toldos, y vive  la vista de Chad.............................10

 23. Antemanque, tiene 11 indios en 6 toldos, y vive en dicho Chad;
     siendo la aguada 3 pozos cavados...............................11

 24. Nancopillan, ya viejo, tiene 20 soldados en 10 toldos, vive en
     Checau, que dista tres leguas de Chad. Su aguada es un pozo cavado
     y cercado, bastante grande.....................................20

 25. Curripulqu, anciano, tiene 18 indios en 10 toldos: vive en
     dicho Checau, que dice _mdano colorado_. Est  la vista del
     cacique Nancopillan, y tiene pozos cavados.....................18

 26. Lanquenerr, tiene 20 indios en 9 toldos, vive en Caichigua,
     que dista un dia de camino de Checau sobre el mismo carril. Sus
     aguadas son pozos cavados y pequeos...........................20

 27. Chaal tiene 30 indios en 20 toldos, y vive en Relanquen,
     distante medio dia de camino de Caichigua. Sus aguadas son pozos
     cavados y pequeos.............................................30

 28. Marip tiene 26 indios en 14 toldos, y dista un dia de camino
     de Caichigua, siendo sus aguadas 10 pozos cavados..............26

 29. Creyu tiene 20 soldados en 10 toldos, y que vive en Rarrin, un
     dia de camino de Colulanquen, siendo sus aguadas pozos cavados.20

 30. Painequeo tiene 17 indios en 8 toldos: vive en Meuco. Sus
     aguadas son 8 pozos cavados pequeos, y dista un dia de camino,
     sin agua, de Meuco.............................................17

 31. Cheuquel, viejo, tiene 20 soldados en 10 toldos: vive en
     Checalgo, distante un dia de camino de Meuco, y tiene pozos
     cavados........................................................20

 32. Caip tiene 10 soldados en 6 toldos: vive en Colc, que quiere
     decir _mdano_, y dista un dia y medio de camino de
     Checalgo......................................................10

 33. Carip tiene 20 soldados en 10 toldos, y vive en Trobalanquen,
     dos dias de camino de Colc, siendo sus aguadas 7 pozos
     cavados.......................................................20

 34. Calloani tiene 17 indios en 10 toldos: vive en Checalgo un dia
     de camino de Trobalanquen, siendo sus aguadas pozos
     cavados.......................................................17

     =_Del carril citado se aparta otro al naciente, en el que viven
     los Caciques siguientes:--_=

 35. Puianco tiene 30 indios en 20 toldos: vive en Curruman y se
     mantienen en pozos cavados....................................30

 36. Anteanco tiene 20 indios en 10 toldos, y vive en Trobal, junto
      una laguna salada, que dista un dia de camino de
     Curruman......................................................20

 37. Labangenri tiene 20 indios en 10 toldos, y vive en Caichigoa
     que quiere decir _agua de cerro_, y que es laguna permanente:
     dista dia y medio de camino de Trobal.........................20

 38. Canigurri tiene 10 soldados en 8 toldos: vive en Renanco, un
     dia de camino de Caichigoa....................................10

 39. Catrinaoel tiene 30 indios en 20 toldos, y vive en el mismo
     parage de Renanco.............................................30

 40. Colomilla tiene 24 soldados en 11 toldos, y vive en Guadameo,
     que quiere decir _calabaza_. Sus aguadas son pozos cavados,
     distante un dia de camino de Renanco..........................24

 41. Curuante que quiere decir _sol_, que tiene 10 soldados en 5
     toldos, y vive en Remeloo, distante un dia de camino de Guadameo,
     siendo sus aguadas pozos cavados..............................10

 42. Cauchuante tiene 30 indios en 10 toldos: vive en Cunlo, medio
     dia de camino de Remeloo, y tiene pozos cavados...............30

 43. Tipayante tiene 10 soldados en 6 toldos: vive en Intimeu, un
     dia de camino de Cunlo, y tiene pozos cavados................10

 44. Rapimanqui tiene 8 soldados en 4 toldos: vive en Noalmap, un
     dia de camino de Intime. Su aguada son pozos cavados...........8

 45. Runcapay tiene 8 soldados en 4 toldos: vive cerca de
     Noalmap.......................................................8

 46. Viscalanxen tiene 8 soldados en 4 toldos: vive en Chadilanquen,
     medio dia de camino del antecedente. Sus aguadas son pozos
     cavados........................................................8

                       Suman todas las partidas 748.

_NOTA_.--Siguiendo el mismo camino y rumbo al sud, con tres dias de
camino, se encuentran las tolderias del cacique Painemanque, que tiene
60 indios, y vive sobre el Rio Chadil, que es hondo y barrancoso, y que
lo pasan por puentes de sogas, que llaman _quanpie_, y son Peguenches. A
las riberas del mismo rio, segun la relacion de los intrpretes, habitan
los caciques Ancaloan, Gaiquillan, Guanchupan, Nobolueni, Yanquetur,
Buenomilla, Umiguanqui, Antemanqui, Llanquel, que vive en Potot: y sobre
el mismo rio, donde hay dos puentes en distancia de media legua una de
la otra, Colomanon y Cologoan, todos caciques. Los dichos intrpretes no
dicen el nmero de indios que gobierna cada uno, y solo dan  entender
que tienen mayor nmero que los anteriores nombrados; y dan noticia de
que mas adentro, hcia las faldas de la Cordillera, hay otros rios
caudalosos, distantes dos dias de camino de Chadileu, y que se llaman,
_Vucilco_ y _Neuquen_, cuyo trnsito dicen ser sin agua. Que los indios
Huilliches son enemigos de estos, y que nacen dichos rios de las
Cordilleras: asimismo declaran de los cautivos cristianos que tienen los
caciques  indios particulares,  saber:--El cacique Lepian tiene una
nia y un negrito, de los que llevaron del Saladillo, y tropa del
Cannigo: y un soldado del dicho, llamado Peegant, tiene otra nia
chica: y otro, llamado Lemudes, tiene otro negro. Villaguili, hermano de
Currugul, tiene una nia del Saladillo. Antiguanqui, cacique, tiene
otro nia chica. Marianeco, cacique, tiene una seora mayor.
Antemaique, cacique, tiene un nio. Currupulqui, cacique viejo, tiene un
nio que habla castellano. Guaichullanqui tiene un mozo grande.
Cariqueu, sobrino de Quedequeu, cacique, est casado con una seora.
Puillalef, hijo de Colomilla, cacique, tiene una nia chica. Ayllaph,
hijo de Cheuquemilla, tiene un mulato grande, llamado Jos. Carigoan,
soldado de Carimanque, tiene una seora grande muchos aos h. Humiante,
soldado de Canipay, tiene un mozo. Ruiquilante, hermano de Canipay,
tiene un hija de Bengolea del Rio Cuarto, que porque le mataron un
hermano se la dieron en pago. Yucanante, hermano de Canipay, tiene un
mozo grande desde mucho tiempo. Guanquemilla, yerno de Raianeo, tiene
un mozo grande, llamado Juan, de la jurisdiccion de Buenos Aires, el que
dicen lo hallaron perdido.

Todas estas noticias, parte de ellas son dadas por Jos Largo y su muger
Teresa Lopez, pampas cristianos que fueron de la reduccion de Jesuitas,
y que al presente se hallan en el Chaco, y parte por Jos Bruno renegado
cristiano, por el cacique Curuil, y el sobrino del cacique Lepian, que
se hallan presentes. Los que asimismo dan razon de los renegados
cristianos que habitan en el Chaco, Luis Ramon y Juan Antonio, pampas de
la reduccion del Rio Cuarto que residen en Tenel, Lepian y Llanquelemus.
Es lo que se ha podido adquirir de los referidos indios, y aunque he
procurado inquirir con preguntas y repreguntas, no se ha podido
conseguir mas individual noticia. Dada en esta frontera del Rio Tercero
y Saladillo, en 14 de Agosto de 1779.

                                                     DIEGO DE LAS CASAS.

Por el seguimiento del enemigo que hicimos en la invasion que se egecut
en esta frontera del Saladillo, y la presente expedicion de 12 de Junio,
se ha logrado la ventaja de haberles descubierto  dichos enemigos, los
carriles, y desentradoles en parte sus habitaciones, para mejor lograr
castigarles en lo sucesivo: mayormente con la vaquia que se ha tomado,
de que se carecia en tantos aos, como que ni aun los capitanes
fronterizos conocian el parage de las Tunas que se est fortaleciendo.
En el dia pueden guiar las marchas aun los mas escasos de luces, de los
que concurrieron  dicha expedicion.

                                                                  CASAS.




                                   XII.

_Diario de la expedicion, que de rden del Exmo. Seor Virey acabo de
hacer contra los indios brbaros Peguenches_.


El dia 18 de Febrero de este ao, (para el que tenia anteriormente
dispuesta la marcha para campaa) sal de esta ciudad de Mendoza entre
tres y cuatro de la tarde, con un corto nmero de gente que se junt,
sin embargo de tener citadas para aquel dia todas las compaas: y
puesto en marcha llegu al ponerse el sol  la barranca del rio, donde
me mantuve aquella noche.

Dia 19. En este dia pas revista de la gente que tenia, y siendo muy
corto el nmero, me fu preciso dar parte de ellos al Justicia Mayor de
esta, (que en mi ausencia habia quedado con el mando de las armas) para
que inmediatamente hiciese salir y seguirme todos los que se habian
quedado; y asimismo me mandase la caballada destinada. Y por este motivo
tuve que mantenerme en aquel parage hasta la resulta de mi rden.

Dia 20. Todo este dia estuve esperando la gente y caballos que tenia
pedidos; hasta que viendo no parecia ni lo uno ni lo otro, egecut lo
que expresa el dia siguiente.

Dia 21. Viendo la total inobediencia de los vecinos y moradores en
concurrir al cumplimiento de su obligacion, mand  la ciudad al capitan
de infanteria, D. Pedro de Encinas, con dos subalternos y 30 hombres,
con rden de que hiciese salir todas las personas tiles,  excepcion de
las empleadas en justicia y rentas, bajo las penas que ya tenia
publicadas por bando.

Dia 22. Como con lo que practicaba ya el capitan Encinas me iba llegando
alguna, aunque poca gente, emplee este dia en alistarla  incorporarla
con la otra, que ya estaba. Pero habiendo observado en toda que muchos
se presentaban de dia, y se desaparecian de noche, regresndose  sus
casas, tuve que tomar otra resolucion que cortase este inconveniente.

Dia 23. A las doce de l, viendo que aun no parecia el expresado capitan
Encinas, mand aprontarse  la gente para marchar de aquel parage; 
cuyo tiempo tuve aviso de que ya venia aquel, marchando con la que habia
recogido. Como de facto lleg de all  poco con solos 53 hombres, entre
patricios, portugueses y santiagueos: y hacindome presente el capitan
que aquella gente y sus caballos no habian comido en dos dias, les mand
dar racion, con rden de seguirme luego; pues yo en el instante me puse
en marcha con la que tenia, hcia el Fuerte de San Carlos, y habiendo
llegado al ponerse el sol  la Caada del Carrizal, (7 leguas de
distancia) hice alto para que cenase la gente: lo que practicado, march
 las ocho de aquella noche hasta la Estacada, que dista de este ltimo
parage 10 leguas, donde llegamos  las cuatro de la maana; y  las
nueve y media me alcanz all la partida, que se habia quedado atras.

Dia 24. En este parage me detuve hasta la una para las dos de la tarde,
en que march y llegu al citado Fuerte de San Carlos, distante 12
leguas,  las nueve y media de la noche.

Dia 25, 26 y 27. Estos los emple en formar y alistar toda la gente; que
hasta entonces mucha parte de ella habia andado desparramada por las
estancias circunvecinas, en recoger ganados y caballos. Arregl hasta
diez compaas, cada una de  60 hombres con sus respectivos oficiales:
lo que no me di poco que hacer, por haberse presentado aquellas tan
escasas de gente, que unas solo tenian 10 hombres, otras 7 y alguna 3.
Hecho el arreglo y repartidas las listas  cada capitan, se dieron estos
y sus subalternos  reconocer  la respectiva gente que debian mandar;
que componia el nmero de 681, inclusives 10 artilleros que manejaban
cuatro caones y tres pedreros de bronce.

Dia 28. Este dia me fu preciso detenerme  esperar los vveres que
habia quedado mandarme el Justicia Mayor: de los que por fin llegaron
siete cargas solas, de las veintiuna que debian ser: cuyas raciones
distribu  los soldados, por ahorrar el costo de las cabalgaduras de su
conduccion, respecto  ser aquellas de bizcocho, tabaco y charque.

Dia 29. A las diez de este dia, sin embargo de no haber llegado lo
restante de los vveres, me puse en marcha, y llegu  las tres y media
de aquella tarde  lo de Alvarado, distante 7 leguas.

Marzo 1. Al romper el dia me puse en marcha, y  las once de l llegu
 Llaucha, distante 8 leguas.

Dia 2. Sal de este parage, y como a las diez de la maana llegu  la
Cinaga de los Papagayos, distante tres leguas, donde hice alto para
esperar el aviso de la partida que anteriormente habia mandado  las
junta de los rios Atuel y Diamante,  bombear el campo del enemigo, por
ser el parage preciso de su establecimiento.

Dia 3. En este dia mand a las rdenes del reformado D. Melchor
Sanabria, 12 hombres, al Paso de las Salinas, que llaman _Orillas del
Diamante_,  esperar el correo, llevando rden de mandar los
exploradores de la junta de los rios, acerca de que notasen.

Dia 4. A la una de este, viendo que no habia aviso de uno ni otro de
dicho parage, march al Arroyo de las Cortaderas, distante 6 leguas,
donde llegu  las cuatro y media de la tarde; del que despach  dicho
Sanabria dos hombres al Paso de las Salinas, participndole la nueva
determinacion que habia tomado, y el parage  donde me podia salir 
encontrar.

Dia 5. En el mismo parage me mantuve todo este dia, esperando a ver si
en l venia algun aviso de alguno de los dichos parages.

Dia 6. Como  las doce de este lleg un hombre despachado por Sanabria,
participando no haber novedad alguna hasta el presente, y pidiendo
refresco para su gente, que se le mand; y previno que al siguiente dia
7 marchaba con el cuerpo para el Arroyo de la Faja. Pero como a las
nueve y media de la noche recib aviso de Sanabria, participando
habrsele juntado el capitan D. Mateo Urtubia, que fu reconocer la
junta de los rio Atuel y Diamante, diciendo que en todos aquellos
parages no se notaba rumor ni rastro alguno; y si solo se reconocia la
huella vieja, por donde habia pasado el enemigo el ao anterior.

Dia 7. Al salir el sol segu mi marcha para el Rio Diamante, distante 5
leguas: llegu y acamp en l  las diez y media de aquel; y
distribuyendo racion  la gente, segui para el rio Atuel, distante 16
leguas, que fue forzoso andar de trasnochada, por no haber donde
refrescar la gente, ni pastorear los animales.

Dia 8. A las tres llegu al rio Atuel, donde me detuve todo l; y de
all despach una partida de 55 hombres, los 5 para recorrer el campo, y
los otros para sostenerlos en caso necesario.

Dia 9. A las tres de este recib aviso del capitan D. Jacinto Lemus, en
que me decia haber recibido un correo del capitan de los indios
santiagueos, Mateo Delgado, quien le participaba, que por el parage que
salieron los enemigos con el robo de Chile, se veian cinco rastros, y
que estos habian retrocedido: que aquellos llegaban hasta el parage de
los Chacayes, distante de Atuel 6 leguas. Que en este concepto era de
parecer me mudase al rio de los Sauces, por estar bueno de pastos. Con
este aviso me puse en marcha  las dos de la tarde, y como media legua
antes de llegar  los Chacayes, recib otro correo del expresado capitan
Lemus, reiterndome pasase  dicho rio de los Sauces, respecto  que los
antedichos cinco rastros se encaminaban al sur, no quedando duda ser de
indios. Con esta noticia aceler la marcha, y como  las once de la
noche recib otro correo del mismo, avisndome hallarse ya en el rio de
los Sauces; pero con bastante cuidado de ser asaltado por el enemigo, y
as me diese prisa en llegar. Como de facto llegu  las dos y media de
la maana, donde acamp todo aquel dia; mandando 14 hombres  explorar
el campo, respecto  contemplarme ya una jornada del parage donde
podrian estar las tolderias del enemigo; y poco antes de ponerse el sol,
se divis un humo hecho de aquel. Esta partida me di aviso  las ocho
de la noche de haberse internado los rastros antecedentes como hcia el
Potrero, que llaman del Rio de San Pedro; y que por la Sierra de la
enderecera del Corral de los Huanacos se observaba otro humo: y que con
esta novedad hacian nimo de internarse  su reconocimiento; y que en
esta atencion procurase yo avanzarme al Rio de San Pedro para
sostenerlo: lo que egecut como se ver por el dia siguiente.

Dia 10. Al salir el sol me puse en marcha, y habiendo llegado  dicho
rio  las once y media, que dista del de los Sauces 6 leguas, luego que
apost, recib aviso de la dicha partida, previnindome su oficial no
notarse novedad alguna hasta el Corral de Huanacos, ni por el otro lado.
Que l proseguia su marcha, y que no dejase yo de llegar en toda aquella
tarde al expresado Corral de Huanacos: como de facto lo verifiqu  las
seis de la tarde, distante este parage del antecedente 7 leguas. La
expresada partida lleg  mi campo  las doce de la noche, trayendo dos
cautivas, madre  hija; dejando otra muerta, por haberse querido huir al
pillarla, y parecerle  la gente de lejos ser hombre que pudiese dar
aviso en las tolderias.

Dia 11. Este dia, con la ocasion de haber examinado por el lenguaraz,
Justo Antonio Guajardo,  dichas prisioneras, y haber declarado que los
caciques Guentenau y Troco habitaban 14 leguas de all, segu la marcha
con las precauciones que pedian las circunstancias, y en ella volv 
examinar  aquellas, y preguntndoles por el cacique Ancan, dijeron que
acababa de llegar de las Pampas de Buenos Aires con bastante hacienda
robada y una cautiva; y que acompaaba al expresado Ancan el cacique
Troco. Y examinadas nuevamente se justific lo contrario, porque
habiendo hecho la empresa en sus tolderias, y examindolas con las demas
cautivas, han declarado que dicho Ancan se hallaba por Buenos Aires, con
la determinacion de asaltar  aquellos pagos, y se ha verificado ser
cierto todo lo dicho respecto que  vuelta de nuestra marcha hemos
encontrado la toldera del referido Ancan vacia, que  la sazon hizo
fugar sus familias, por habernos sentido el dia antecedente.

En este mismo dia llegu  los altos de la Sierra del Rio Grande,
internndome todo el dia por las laderas y cumbres de aquella, sin
embargo de su aspereza; no obstante de que entre medio de las sierras se
hallan varios valles abundantes de pastos y aguadas. Dista este parage
del antecedente 12 leguas, donde hice alto: pero habindose divisado, al
ponerse el sol, hcia su horizonte, una eminencia, en que parecia haber
tolderias, mand una partida de 25 hombres  su reconocimiento; y
dejando la hacienda y caballada custodiada en aquel parage, march
luego, siguiendo la ruta de los exploradores, con los que d  las dos
leguas, y me dijeron no haber novedad alguna, y que lo que nos habia
parecido tolderias no lo eran: con lo que acamp en dicho parage.

Dia 12. Al amanecer de este, march hasta la orilla del Rio Grande, que
dista dos leguas, donde me detuve hasta las cuatro y media de la tarde,
por no ser sentido del enemigo: en que segu la marcha por su orilla
hasta la oracion, encontr su vado y lo pas; no siendo posible por otra
parte, por lo caudaloso de l; pues  la verdad le llaman con razon el
_Rio Grande_ de aquellos parages. Pasado el rio me fu encaminando por
la misma huella de los animales que hallabamos del enemigo, y siguiendo
siempre la partida avanzada que mand  cargo del lenguaraz Guajardo.

Dia 13 y 14. A las cuatro de la maana de este, despues de haber andado
10 leguas en la noche anterior, me di aviso dicho Guajardo, que
marchase prontamente, por estar ya inmediato una toldera, que era
preciso avanzar antes de amanecer. Con esto, acelerando yo la marcha,
llegu antes de salir el sol  las tolderias, que rodeamos y asaltamos
con la mayor presteza: pero sin embargo, nos habian sentido los indios y
empezaron  querer huir por la barranca del rio, ocultndose entre sus
peascos; sin dejar muchos de ellos de hacer frente: por lo que fu
preciso hacer fuego, que no fu mi primera intencion, siempre que no
fuese preciso. Lo primero, por ver si los podia tomar  todos vivos; y
lo segundo por no alborotar la comarca y perder el lance con otras
tolderias que pudiese haber inmediatas. Como de facto habia una 
distancia de tres cuartos de legua; de lo que, cerciorado de las
patrullas, mand 300 hombres  embestirlas, que, aunque puestas en fuga,
se logr matarles 28, y tomarles prisioneros 19.

Entre los muertos de la primera toldera, lo fueron los tres caciques,
Lliguenquen, hermano de Ancan, y el famoso Guentenau, el mas anciano de
esta nacion Peguenche, y el mas terrible ladron de nuestros campos y de
las Pampas; y el tercero, el capitanejo Longopag. Yo sent mucho la
muerte pronta de estos tres perillanes, pues  haber vivido, hubiera
tenido el gusto de mandarselos  V.E., para que por su edad y proezas
hubiera sabido cosas que la casualidad de su muerte nos ha ocultado.
Estas dos tolderias las hallamos en el parage que llaman el
_Campanario_, (as dicho por un cerro eminente que tiene figura de tal)
en medio de ambas cordilleras, jurisdiccion del Rio de la Plata, y  las
dereceras de Maule, al E de dicho parage; que segun las marchas se
regulan 129 leguas desde Mendoza hasta el expresado Campanario.

Luego de la accion despach 200 hombres para arrear nuestras caballadas
y ganados, que como he dicho las dej  6 leguas de distancia, con la
custodia correspondiente, y me mantuve en el campo de batalla todo aquel
dia, corriendo los cerros inmediatos por ver si se dejaban ver enemigos:
como de facto se logr tomar algunos; y como  las cuatro de la tarde se
descolg de la serrana una china montada en una yegua, y se nos
entreg, creyendo fuesemos de los suyos, segun despues dijo.

Puestas al anochecer las patrullas avanzadas, que pedian las
circunstancias del tiempo y del terreno, en parage rodeado de enemigos,
segun lo que habian dicho las prisioneras,  breve rato me di aviso uno
de los oficiales, que respecto de la claridad de la luna habian
divisado 6 indios, que habian bajado del cerro  bombearnos, pero que
inmediatamente se habian desaparecido: y de la otra banda del rio, me
avis otro oficial de otra patrulla haber divisado algunos enemigos, y
que  las dos de la maana los habia acometido, sin mas suceso que el
haber disparado  uno, dicho oficial, su carabina y haberle muerto el
caballo, marchndose el ginete, pero herido, segun pensaba, por el
parage donde hiri el caballo; no determinndose el oficial  seguirlos
hasta el dia, por no caer en alguna emboscada. Y llegando despues al
parage donde habia derribado al caballo, lo hallaron muerto, y  su lado
un sombrero de cuero, forrado de alquimia y una lanza, como tambien un
caballo ensillado: por lo que es de creer que muerto el dueo, lo
retiraron sus compaeros.

Con lo ocurrido del dicho tiro, se alborot nuestra caballada, que no
estaba lejos; de tal suerte que estuvo para llevarnos por delante 
descomponernos la formacion: y lo hubiera hecho si no hubiera sido por
algunos fusilazos que se le tir por delante, con lo que mud su tropel
de rumbo; al que acudiendo yo con 25 hombres los pude contener y
sosegar, no habiendo mas desgracia en toda la accion de nuestra parte,
que un hombre herido, que despues muri, de haberle alcanzado, por
hallarse desviado, uno de los tiros.

De los enemigos murieron 106, en que se deben contar algunas mugeres y
chicos, que en la confusion no se pudo evitar su estrago; y hubiera sido
total,  no contener yo el justo despique de los nuestros: digo justo,
porque algunos llevaban consigo el reciente dolor de la muerte inhumana
de aquellos mismos brbaros; y lo mas, la total disolucion de sus
haciendas y campos. Se han tomado 123 prisioneros entre mugeres, nias y
nios de 10  11 aos para abajo; y de las primeras una nieta del
cacique Guentenau, que ya era reconocida entre ellos por cacica, aunque
soltera, por no haber en su nacion quien pudiese comprarla en 100 pagas,
en que segun su rito estaba avaluada su mano. Se les han tomado 99,
entre caballos y yeguas, 17 vacas lecheras, 1,114 ovejas, 200 cabras,
que unas y otras se les dieron de raciones  nuestra gente. En sus
toldos se encontraron cuatro cotas de malla de acero, 58 lomillos y 131
lanzas; 11 de las que en otras ocasiones les habian tomado  los
nuestros, y las 20 suyas: dos llaves de fusil del Rey, una plancha de
otra, varias menudencias, como algunos frenos chapeados, espuelas de
plata, tembladeras y otros chismes de este uso. A las prisioneras se les
trata con la humanidad con que se me esplic la prevencion de V.E., no
permitiendo se les llegase  su ropa; conducindolas  esta, donde
quedan distribuidas en casas de mi satisfaccion, para su cuidado y
educacion. No se ha traido indio grande alguno porque los que no
pudieron escaparse en la accion (que fueron pocos) quisieron mas bien
morir que entregarse.

Dia 15. Bien queria yo haber proseguido con otras empresas, pero me v
precisado  no internarme mas: lo primero, por contemplarme muy falto de
caballada, que en una marcha tan larga y de caminos tan fragosos la
miraba muy aniquilada: lo segundo, por estar cerciorado de las
prisioneras, que por todas aquellas serranias eran muchas las tolderias
 indiadas que habia: y lo tercero, el tener presente la proximidad de
las cosechas de este pas. Por esto pues, d la rden de marchar, y
estando ensillando me dieron aviso de que por la orilla opuesta del rio
se divisaban seis indios, con lo que hice salir una partida en su
alcance, mandada por el Comandante del Fuerte de San Carlos, D.
Francisco Esquivel y Aldao, quien por mas que se empe no les pudo dar
alcance, pues se habian ya retirado aquellos  los cerros. No obstante,
el expresado Aldao me mand pedir 50 hombres de fusil para seguirlos, lo
que no tuve por conveniente por la imposibilidad de alcanzarlos, y el
temor de acabar de fatigar nuestros caballos y acaso perder la accion.
Respecto  lo dicho, y  que conceptu que, aunque no se dejaban ver mas
que aquellos pocos enemigos, podria estar oculto entre la aspereza del
cerro algun trozo: como se empez  conocer despues que, retirndose de
mi rden dicho Aldao, se empezaron  divisar detras de aquellos seis
indios otros, al parecer, como 40, sin poderse acabar de conocer por el
estorbo de las peas, si eran estos solos  mucho mayor nmero, como
verosimilmente podia suceder.

Incorporado conmigo dicho Comandante Aldao, segu la marcha al parage de
las Arenillas, distancia del Campanario seis leguas, y adonde llegu 
la una del dia, donde d descanso  la gente. A poco rato me dieron
aviso, de que por la retaguardia nos venian siguiendo 10 indios, y as
mand 60 hombres que luego volvieron diciendo que con su vista se habian
retirado los enemigos  las alturas. A las tres de la tarde me puse en
marcha, y  poco rato hallndome en la cuesta de los Chacleis, (donde
par esta noche) y que dista tres leguas de las Arenillas, divis en la
cumbre del otro lado del Rio Chiquito un humo, que nos hizo este mismo
enemigo que se acababa de retirar, y me presum que lo harian para
avisar nuestra inmediacion  otras tolderias de indios, para que viesen,
como se verific al dia siguiente, la ruta de este camino  cuesta de
los Chacleis. Se determin internarnos por este camino: lo primero, por
reconocer los valles que entre medio del Rio Grande se ofrecen, con
abundantes pastos y aguas que en ellos se encuentran, y ser aqu la
precisa residencia del cacique Ancan y sus aliados; y por practicar la
diligencia con eficacia, para poderles invadir en caso de encontrarlo, y
por descubrir dichos valles que entre estas serranias se hallan: como de
facto se han verificado, segun y en los mismos trminos que se me tenia
informado por el prctico,  lenguaraz, Joaquin Antonio Guajardo.

Dia 16 y 17. Puesto en marcha al aclarar el dia, dimos  las diez de l
con las tolderias que dijimos el dia antecedente, y en ellas conocimos
hacer poco rato se habian huido sus habitantes, pues encontramos en
ellas varias menudencias, sacos de sal y ponchos  medio tejer: y
habindose aprovechado de estos despojos la gente, les hice dar fuego 
aquellas y segu la marcha hasta el Arroyo Bullinco, que dista cuatro
leguas, y de all hasta el parage Minchemelinqu, que dista tres leguas:
es de muchas aguas y pastos.

Dia 18. Marchamos y llegamos al valle,  Cabecera del Yeso,  la una y
media de la tarde; y  las dos continuamos, y llegamos al ponerse el sol
al parage llamado el Rio de Montaez, que dista 4 leguas y 8 del Arroyo
Bullinco.

Dia 19. En este dia pasamos dos veces el Rio Grande, y llegamos  la una
y media de la tarde,  la junta de los rios, que dista 4 leguas; y
caminando despues de comer, llegamos  puestas de sol  las Cuevas, que
distan otras 4 leguas, donde hicimos noche, por ser parage de muchos
pastos, bellas aguas y buena lea.

Dia 20. Sal despues de mediodia, y llegu  las cinco de la tarde al
parage de las Cuevas, que dista tres leguas; y como  las nueve de la
noche me di parte el capitan Ortubia, que venia cubriendo de
retaguardia,  las rdenes del capitan D. Jos Garcia, que se divisaban
10 ginetes enemigos que seguian nuestra marcha, y que  su retaguardia
se notaba mucho polvo, como que los seguia mayor nmero. Con este aviso
mand acercar  nuestro campo nuestras caballadas, y despach dos
partidas  reconocer el terreno, quedando yo con la tropa sobre las
armas toda la noche: pero habiendo amanecido y disipada la novedad, di
rden de marchar.

Dia 21. Al amanecer de este dia march y llegu  las once y media al
Valle Hermoso, en donde hice alto por ser ameno, pues le rodean dos
arroyos, de los rios el Cobre y Santa Helena; y asimismo hay una laguna
de media legua de largo, capaz por su fondo de recibir un barco de los
del Rio de la Plata: y  poca distancia del camino se hallan unas
salinas, y para pasar  las Diaretas, donde hice noche, hay que pasar
una ladera,  cerro muy encumbrado.

Dia 22. Al aclarar march, y llegu  las diez y media del dia al parage
del Alberjal. March  la una y media de la tarde, y llegu  las cinco
al Valle de las Animas, donde hice noche.

Dia 23. Al tiempo de marchar mand 50 hombres de fusil y lanza,  las
rdenes del teniente D. Francisco Barros y un prctico,  recojer 36
caballos, que por flacos habiamos dejado hcia el Rio de los Sauces; y 
poca distancia por la costa del rio encontraron un perro de los indios y
varios rastros de caballos. Siguiendo al perro 4 de los nuestros,
hallaron dos indios muertos  balazos, segun las heridas de las cabezas,
y con visos haca poco los habian muerto: de que inferimos que habrian
estado all algunos indios  la recogida de la fruta, de que hacen
chicha, y que por alguna altercacion los habrian muerto. Siguiendo yo la
marcha llegu  las Cortaderas, que es el desemboque de la sierra, por
donde se descuelga el Rio Salado, que dista 5 leguas, donde hice alto.
Siguiendo la marcha  la una de la tarde,  las cinco y media de la
tarde llegu al Rio Atuel, donde pas la noche; y de donde determin,
como lo hice, mandar tres hombres  dar parte de todo lo hasta all
acaecido al Corregidor de esta.

Dia 24. A las doce de este dia me puse en marcha, y llegu  las cinco y
media de la tarde al cerro y aguada que llaman de los Buitres, distante
7 leguas; de cuyo parage despach un oficial con dos hombres, para que
el Comandante del Fuerte de San Carlos me aprontase  mi llegada, en el
Valle de Uco y Potrerillo, 300 caballos, por estar falto de ellos el
ejrcito.

Dia 25. Al romper el dia march, y llegu  las cinco de la tarde al Rio
Diamante,  hice alto en una isla que hace el rio mismo, y el cerro que
est al N: cuya situacion tom, por ser la mas adecuada respecto  ser
ya tarde, para que el cuerpo subiese  la cumbre  plano de dicho cerro,
que es preciso para tomar camino real. A las diez y media de la noche se
arm una tempestad, que despues de muchos relmpagos y truenos descarg
una copiosa lluvia, de que provino un gran ruido que parecia caer
piedra: hasta que, parando yo mejor el oido, conoc ser una grande
avenida que de facto bajaba por entre dos quebradas de dicho cerro: y
conociendo el peligro en que estabamos en aquel parage, mand que todos
tomasen  toda priesa las armas y me siguiesen, como lo hicieron; pero
no sin que, para pasar el poco trecho de la caada por donde venia, nos
diese la agua hasta cerca de la cintura: pero al fin,  la prontitud de
aquella extraordinaria evolucion se debi el que acaso no hubiesen
varias desgracias, (pues el plan de la isla iba como el rio) y cuando
menos el que no pereciesen  se imposibilitasen todas,  las mas de las
armas, pertrechos y municiones. Tomada la altura del cerro, mand hacer
muchas fogatas para que se calentase la gente y enjugasen su ropa: y
luego que aclar, mand bajar  que cada uno buscase sus avios y demas,
cuya diligencia dur hasta las nueve de la maana.

Dia 26. A esta hora me puse en marcha, llegando  las dos leguas al
parage del Carrizalito, donde me detuve  hacer tiempo, para que nuestra
caballada y ganados pasasen la expresada cuesta, tan penosa y dilatada:
lo que verificado,  las dos de la tarde march, y llegu al ponerse el
sol al Arroyo de la Faja, que dista otras tres leguas, donde hice noche.

Dia 27. Al venir el dia me puse en marcha, sin embargo de la lluvia que
amenazaba, y llegu al ponerse el sol al parage de los Papagayos,
distante 9 leguas; en donde me alcanz un cabo del Fuerte de San Carlos,
que lo habia despachado su Comandante, con 100 caballos para remonta del
ejrcito, que en viage tan penoso venian todos,  los mas de ellos casi
imposibilitados da caminar.

Dia 28. Este dia amaneci lloviendo, y cesando algun tanto el agua, me
puse en marcha, y llegu  las doce de l al Corral del Viejo, de la
estancia de Llaucha, en que me encontr un sargento del mismo Fuerte de
San Carlos, despachado por su Comandante, con otros 130 caballos y
mulas: y para mudarlos, y que descasasen algun tanto los prisioneros que
venian ateridos de frio, me detuve hasta la una y media; en que
prosegu, y llegu  las Piedras Blancas, (distancia 8 leguas)  las
cinco y media de la tarde.

Dia 29. March, y como  las once y media del dia, llegu al Fuerte de
San Carlos que dista 7 leguas, en que me detuve el rato preciso para
separar y hacer se quedasen en l aquellos soldados de su guarnicion que
me habian seguido en la expedicion, y  que otros, que habian al paso
tomado armas all, las entregasen  disposicion del Comandante, como se
hizo: y march  la estancia de Correa, que dista dos leguas, en que me
detuve hasta el dia siguiente.

Dia 30. Luego que amaneci, hice que se separasen y marchasen  cada
estancia las respectivas caballadas que habian servido, como asimismo se
dej todo el ganado sobrante,  excepcion de aquel poco que se
necesitaba hasta la ciudad. Y marchando, llegu  las cuatro de la tarde
al parage de la Estacada, que dista 6 leguas: y dando algun descanso 
la tropa, march de trasnochada, y llegu al salir el sol  la quinta de
D. Jos Lagos, que dista de la Estacada 16 leguas, y del pueblo tres,
donde me mantuve todo aquel dia.

Dia 31. Luego que amaneci me puse en marcha, y un poco antes de llegar
 la ciudad, me sali  encontrar el Sr. Corregidor, acompaado de los
reformados y demas nobleza del pueblo, tomando cada uno su respectivo
lugar. Continuamos la marcha, entrando en la ciudad entre el inmenso
gento de todas clases, que con sus incesantes vctores y aclamaciones
de _Viva el Rey_, y continuo disparar de fuegos artificiales, daban bien
 entender su jbilo y alegria por el castigo de su comun enemigo: dando
el ltimo realce  esta general aclamacion el general repique de las
campanas de todas las iglesias y conventos, y el no interrumpido
estruendo de la artillera y fusilera; vindome precisado  dar vuelta
 la ciudad en esta conformidad, para contentar  un pueblo que acaba de
seguirme con tanto honor en la campaa. De este modo entr en la Plaza
mayor, en cuyo Ayuntamiento me esperaba y recibi su Cabildo, dndonos
mutuos parabienes de la parte que cada uno habia tenido en el buen xito
de la expedicion. Concluidas estas precisas ceremonias, y entregadas en
su almacen las armas, pertrechos, y municiones, y desfiladas las
compaas, me retir  mi casa.

La noche del dia 1. de Pascua, en cuya tarde recibi este Corregidor la
noticia que le despach desde el Rio Atuel, del buen xito de la
empresa, mand poner luminarias en toda la ciudad, y hubo repique
general de campanas: y al dia siguiente se cant misa de gracias en la
Iglesia Mayor,  que concurri este Ilmo. Cabildo y todo el pueblo; con
que dicho Seor acredit, que si durante la expedicion di las mas
acertadas disposiciones, tanto para el abasto del ejrcito, como para
mantener el pueblo en la mayor tranquilidad, fu tambien el primero en
las demostraciones nada equvocas por el bien de su repblica y gloria
de nuestras armas. En cuya empresa se ha esmerado  competencia en la
campaa el honor de los oficiales de estas Milicias, y el amor y
constancia al real servicio de la tropa patricia y extrangera.


_Mendoza, y Abril_ 1. _de_ 1780.

JOSE FRANCISCO DE AMIGORENA.




                                  XIII.

_Informe de D. Basilio Villarino, Piloto de la Real Armada, sobre los
puertos de la costa Patagnica_.

=OFICIO DEL SUPER-INTENDENTE=.


Como ninguno de cuantos sugetos hay en este establecimiento han
trabajado como Vd., en los reconocimientos de la costa del mar, puertos,
rios y terrenos, ni tienen tan general inteligencia en estas materias,
me informar Vd. si por la dificultad que se experimenta en la
navegacion de este rio, y la barra de su boca, que no permite paso para
mas embarcaciones que pequeas, est imposibilitada y defendida por
naturaleza la comunicacion que puede temerse de los enemigos de la
corona: teniendo presente en este informe los puertos de San Jos y San
Antonio, como todo aquello que Vd. advierta y pueda conducir sobre los
frutos que ofrecen estos terrenos, aguas, indios, y demas que hay en
cuanto  reconocido, y noticias que ha adquirido.

Dios guarde  Vd. muchos aos. Fuerte del Carmen, Rio Negro, 19 de Abril
de 1782.

=FRANCISCO DE VIEDMA=.

Seor D. Basilio Villarino.


_=Respuesta=_.

Muy Seor mio:--En cumplimiento de la rden de Vd., en que me manda en
primer lugar, le informe si por la dificultad que se experimenta en la
navegacion de este rio y la barra de su boca, que no permite paso para
mas embarcacion que pequea, est imposibilitada y defendida por
naturaleza la comunicacion que puede temerse de los enemigos de la
corona, teniendo presente los puertos de San Jos y San Antonio; debo
decir  Vd., que no solo no est defendida  imposibilitada por
naturaleza la expresada comunicacion de los enemigos de la corona, sino
que la naturaleza misma tiene franqueada y facilitada la entrada por la
barra de este rio, con cuantas embarcaciones, municiones y pertrechos
quiera conducir  l cualquiera enemigo: probaremos esta verdad  fin de
no dejar lugar  la duda. Es evidente que la naturaleza form el pueblo
de San Jos, tan limpio l y su entrada, que cualquier escuadra sin
prctico alguno, puede entrar y fondearse dentro con toda seguridad; y
en todo esto est la facilidad y franqueza con que la naturaleza tiene
proporcionada la entrada de la barra de este rio: porque qu dificultad
puede haber en que venga una escuadra enemiga al puerto de San Jos, y
con ella un nmero suficiente de embarcaciones del porte de las con que
navegamos este rio, y desde dicho puerto, vengan estas con los
transportes y pertrechos necesarios, y entren por la barra como nosotros
diariamente lo estarnas haciendo? Cierto que ninguna, y mas cuando es
una navegacion con tiempo hecho tan corta, que se puede hacer de 12  14
horas, y no solo con embarcaciones de porte de las que en el dia
navegamos, sino con chalupas como las que en el dia entran sirviendo en
este rio para conducir paja: como se les ponga cubierta, se puede
barquear desde el puerto de San Jos  este rio, y al contrario. Y para
inteligencia de esta corta navegacion y seguridad del puerto de San
Jos, tengan el plano por m levantado de esta costa y dicho puerto  la
vista, por si hubiere alguno que quisiera contradecir este informe.

En las embarcaciones que estn entrando y saliendo en este rio, y
navegan desde l  Buenos Aires, no tengo yo la menor dificultad en
navegar con ellas  Europa y  cualquiera parte del globo, pues son
suficientes para ello. Del mismo modo, embarcaciones de igual porte
pueden venir de cualquiera parte del globo al puerto de San Jos,
conducidas por los enemigos: y viniendo estas acompaadas de algunos
navios, que traigan lo necesario para lo que quieran intentar al puerto
de San Jos, de all con muchsima facilidad pueden venir  este rio con
las embarcaciones menores, dejando los navios asegurados en dicho
puerto; y aun en las mismas lanchas de los navios, previnindoles
falcas, pueden venir al Rio Negro.

Despues de haber llegado al puerto de San Jos al principio de la
expedicion, y despues de haberse abandonado la entrada de este por el
capitan graduado D. Pedro Garcia, y el primer piloto de la real armada
D. Manuel Bruel, se me mand  m  dicha comision con el bergantin que
hoy tengo  mi cargo. Sal del puerto de San Jos, y consegu su
entrada; y despues de mi regreso  dicho puerto, dispuso Vd. venir 
este rio con el expresado bergantin de mi cargo, y la zumaca San Antonio
la Olivera, y hemos entrado en l con la facilidad y felicidad sabida.
Pues porqu no podrn egecutar esto mismo los enemigos de la corona?
No son hombres como nosotros, Y nada menos peritos en la navegacion? Y
ltimamente no estamos entrando y saliendo diariamente en el rio? No le
consta  Vd. que yo he entrado y salido de noche y de dia con vientos
contrarios, y aun ahora entr con vientos enteramente opuestos  la
entrada, como lo pueden certificar los tres capitanes, D. Jos Ignacio
de Merlos, D. Nicolas Garcia y D. Pedro Garcia, sin que el viento ni la
naturaleza me lo hayan estorbado? Pues porqu esta ha de defender la
entrada en este rio  los enemigos de la corona, y  nosotros se nos ha
de demostrar tan propicia, que ni la barra, ni los vientos contrarios,
ni las noches, dejan de franquernosla? Y es posible que caigamos en
tal error!

Me parece que dejo suficientemente probado, que la naturaleza tiene
auxiliado con el puerto de San Jos la entrada de este rio  todos
cuantos quieran venir  l, y que no est defendida por ella: antes bien
soy de sentir, y se evidencia de las razones expuestas (omitiendo otras
muchas por no abultar este informe) que el arte debe intervenir para
defenderla por medio de la fortificacion.

Asimismo dejo  parte el puerto de San Antonio, pues con el de San Jos
tienen bastante auxilio los enemigos de la corona para venir  este rio,
y para egecutar desde l todas las operaciones  que los conduzcan sus
ideas. Para cuya inteligencia tocar aqu algo sobre los males que se
nos podrian originar en caso de que los enemigos llegasen  fijarse en
el puerto de San Jos, Rio Negro  Colorado.

En el puerto de San Jos puede muy bien permanecer considerable tiempo
cualquiera escuadra llevando vveres, respecto de que tiene agua dicho
puerto, aunque retirada muy cerca de cuatro leguas de la playa; pues
solo en la media circunferencia de una salina tiene mas de 30
manantiales de agua corriente: en cuyo supuesto, llevando carretas y
animales para conducirla, ya puede permanecer: pero mas fcil en
embarcaciones menores se puede conducir de este rio  dicho puerto.
Fijados que fuesen en este rio y puerto de San Jos los enemigos, ya
estaban en proporcion de invadir  Buenos Aires, Crdoba, Mendoza,
Valdivia, Valparaiso y otros muchos pueblos; pues aunados con los indios
que habitan estos vastos paises, seria dificultossimo hacerlos
retroceder.

La guardia que Vd. ha proyectado en el Choelechel, debe Vd. tener
presente que, ademas de ser til para contener los indios, lo mas
importante de ella, y por donde en mi juicio se hace absolutamente
necesaria, es porque sirve para tener los indios retirados de las
orillas del mar, que en ellas nos pueden ser tan perjudiciales en caso
de ser invadida esta costa por los enemigos de la corona, con quienes se
podrian unir por su propio interes: y convendria mucho tener siempre los
indios retirados de los puertos, para en caso de que sucediese lo que
llevo dicho, no tuviesen la facilidad de hallarse con ellos, ni aun que
los indios tuviesen ni pudiesen adquirir tal noticia.

Dejo otras ventajas que nos proporcionaria la ocupacion de aquel puerto:
como son, el tener mucho avanzado para la comunicacion de Mendoza; (que
de all la considero cerca) lo que se adelantaria para la descubierta de
este rio y camino de Valdivia, que podria descubrirse, pues no
considero, desde el Choelechel  aquel presidio, mas de 100 leguas de
distancia en lnea recta, poco mas  menos. Tnganse para esta
inteligencia  la vista las cartas geogrficas, y las ventajosas tierras
que tiene este rio, segun contestan todos los indios, en las que hay
maderas muy altas y muy derechas, y montes de manzanas, que la
naturaleza ha producido, cuyas seales parece que indican ser un terreno
frtil. Pero si no vemos, si no andamos, sino descubrimos, siempre
estaremos metidos en nuestra ignorancia, y talvez algun tiempo nos
ensearn los extrangeros nuestras propias tierras, y lo que nosotros
debiamos saber: pues no puedo ver que un ingles como Falkner nos est
enseando, y dndonos noticias individuales de los rincones de nuestra
casa, que nosotros ignoramos.

Suspendo hacer la descripcion del Choelechel, por cuanto con bastante
difusion lo tengo manifestado  Vd. antecedentemente. Tampoco quiero
hablar de las numerosas indiadas que precisamente los obliga  transitar
por este paso, y los estragos que causan  Buenos Aires, porque de todo
ello tiene Vd. muy largas noticias y conocimiento. Voy solo  hacerme
cargo de cuanto pudiere impedir  los enemigos de la corona la ocupacion
de este sitio: pues impidindoles por medio del fuerte  guardia que Vd.
tiene proyectado, el trnsito  las costas del mar, no pueden auxiliarse
de los enemigos de la corona, y en esto es  donde me parece que se debe
poner el mayor empeo, porque el domstico es el peor.

Dicen muchos (yo lo he oido diferentes veces), de qu nos puede servir
la costa patagnica? Qu hemos de sacar de ella?--Y esto por sugetos
que talvez no saben otra cosa que disfrutar sueldos, sin que puedan
formar la mas mnima idea de lo que es la costa patagnica, ni aun
entender el plano mas sencillo. Temerario arrojo, que hombres de tales
circunstancias quieran penetrar los arcanos del Soberano! Pero para que
me canso, si v cerca de tres siglos que se form la colonia de Buenos
Aires, y todavia no se sabe si hay  n Cabo de San Antonio, estando
como suele decirse detras de la puerta, y est causando una mala
navegacion su incertidumbre; siendo cierto que en la longitud en que las
costas lo figuran, no hay tal cabo; pues yo lo he pasado diversas veces
por encima, sin que le haya visto, y de seguro en la longitud de
Montevideo,  navegando desde dicho puerto al S, no se halla tierra
alguna; y ltimamente, si no hubiera sido por el empeo tan fuerte que
Vd. ha tenido en que se descubra por tierra el camino por tierra para
Buenos Aires, no se estaria en el concepto de que este trnsito era
imposible, como en realidad se creia? Pues habindome yo ofrecido 
hacer esta descubierta, y  conducir ganados para este establecimiento,
en una Junta que se hizo, se me pusieron una multitud de dificultades, y
entre ellas era la una que estaba el camino lleno de tantos
tembladerales que era imposible el transitarle. Y sin embargo de haberme
esforzado de tal suerte, que no quedaba que dudar que eran apcrifas
todas aquellas dificultades y noticias, nos hemos quedado como al
principio hasta ahora, que ha conseguido la eficacia de Vd. patentizar
el desengao.

La llanura  valle, por donde baja este rio en las 60  70 leguas que yo
anduve, tiene bellisimos retazos de tierras dispersas,  separados unos
de otros, y son aquellos parages que logran el beneficio del riego, que
frecuentemente les prestan las crecientes del rio. Desde el Chuelechel
para abajo, esto es, siguiendo el rio aguas abajo hasta su desague, se
pueden establecer muchas familias,  hacer muchas chicas poblaciones
dispersas  separadas unas de otras, en la misma conformidad que estn
los buenos terrenos; pero esto tiene el grave inconveniente de la mala
vecindad de los indios, por cuyo motivo enterado Vd. de estas
circunstancias en resulta de los expresados reconocimientos, premedit
Vd. el citado proyecto. A cuyos fundamentos debe agregarse la utilidad
que resultaria al Estado, ocupando este parage con respecto  los
enemigos de la corona.

El puerto de San Jos no tiene inconveniente alguno para que deje de ser
puerto de arribadas, y puedan refrescar las embarcaciones que all
arriben: all pueden tenerse 2,000 y mas cabezas de ganado vacuno, se
pueden tener caballos y ganado lanar sin recelo que los indios lo roben.
Habiendo ganado, se le puede conducir agua de las fuentes, y ya tenemos
los principales renglones que le puede faltar  la embarcacion 
embarcaciones que all arribasen. Por medio de cualquiera embarcacion se
pueden conducir  aquel puerto de este rio los refrescos de que all se
carezca. Por tierra cuando no haya all embarcacion se puede traer all
la noticia  caballo, que es viage de dos dias y medio hasta el rio; y
hasta este establecimiento se pueden tardar cuando mucho cuatro dias, y
de aqu se puede socorrer con lo que necesite, y all no haya.

El agua de las fuentes del puerto de San Jos no es tan fina como la de
este rio, que es muy superior  aquella, aunque algo gruesa: es agua
potable y muy sana; esto lo acredita la experiencia, pues al principio
de la expedicion, habiendo asaltado el escorbuto  nuestra gente, todos
los que entraban en el hospital no salian sino para la sepultura. En
vista de esto se mandaron  lo ltimo todos los enfermos  las fuentes,
y sin otra medicina que beber de aquella agua, todos convalecieron y
volvieron sanos: y esto comiendo carne salada, por falta de dietas, y
pan de pestilente harina. Luego parece que aquella agua es sumamente
sana y el mejor antdoto del escorbuto.

Por todas estas circunstancias, por la facilidad y limpieza de este y su
entrada, por ser su fondo de buena tenazon, y por la proporcionada
altura  situacion en que se halla, me parece muy propio para que sirva
de puerto de arribadas  las embarcaciones que navegan  la mar del sur.

He dejado correr la pluma, movido del fervoroso celo al servicio del Rey
y  la nacion; pues no quisiera que ninguna extrangera en ningun tiempo
tuviese la gloria de ensearnos lo que nosotros debiamos saber, haciendo
ver al mundo nuestra ignorancia y pereza, cuando esto sucediese.

Asimismo me he dejado arrebatar al acordarme de ver en Buenos Aires
aquel raciocinio general sobre si puede  n importar al Estado la costa
patagnica, haciendo la descripcion de sus terrenos, aguas,
temperamentos, frutas que produce y que puede producir, sin que la hayan
visto ni pintada, ni entiendan su pintura: entre los cuales representan
un gran papel aquellos que han estado aqu,  en San Jos, sin que hayan
visto que terrenos son estos; pues su inaplicacion, pereza, cobardia 
ineptitud no les ha dado lugar  que se separen talvez cuatrocientos
pasos de la orilla del agua  habitacion: y estos tienen en toda
asamblea voto decisivo, y como estn unidos con su pereza y aborrecen el
trabajo, son los mas empeados en formar corrillos contra estos
establecimientos. Pero si el fervoroso amor al servicio del Rey y 
nuestra nacion y deseo de trabajar, ha sido la causa de excederme,
espero de la benignidad de Vd., respecto  que sabe y tiene
experimentado mi procedimiento, modo de pensar y amor al trabajo,
separar todo lo superfluo de este informe,  lo olvidar todo junto,
sino tuviere nada til,  fin de que mi ignorancia se quede en el seno
del olvido.

Dios guarde  Vd. muchos aos.
A bordo del bergantin _Nuestra Seora del Carmen y Animas_,
Rio Negro, y Abril 24 de 1782.

B.L.M. de Vd. su mas atento servidor,

BASILIO VILLARINO.

Seor D. Francisco Viedma.




                                 XIV.

_Informe del Virey Vertiz, para que se abandonen los establecimientos de
la Costa Patagnica_.


EXMO. SEOR:

Muy Seor mio. Segun lo resuelto por S.M. en la real rden que V.E. me
comunic con fecha de 15 de Julio de 1781, acord con el Intendente lo
que podian minorarse los gastos de los establecimientos patagnicos,
atendidas las urgencias del real erario por la guerra y sucesos del
Per, reducindose  conservar lo poblado, y no intentando por ahora
ocupar otros puntos que San Julian y Rio Negro. Esto no obstante, no
salvaria yo el escrpulo que me queda, si no hiciese presente  V.E. lo
que me ocurre en cuanto  la utilidad  perjuicio de dichas poblaciones,
 fin de que, instruido el real nimo, pueda resolverse lo mas
conveniente.

Sin embargo de la continua observacion que he estado haciendo, por las
noticias  informes de varios sugetos imparciales que habian examinado
aquellos terrenos, y eran inteligentes en las entradas de los puertos,
fondeaderos y demas circunstancias, he estado combinando estas mismas
especies con la correspondencia de los Super-intendentes, y observando
singularmente en el del Rio Negro, las grandes dificultades que se les
presentan, pues las unas confesadas en sus oficios, y las otras en las
resultas, me iban confirmando en el dictmen, de que S.M. expendia una
gran parte de su erario, sin fruto ni utilidad conocida  su servicio, y
sin seguridad de su dominio en esta parte.

Bien conoc desde los principios, que el poblar la costa patagnica,
tenia por objeto acreditar mejor la posesion de ella, y evitar que otras
naciones se colocasen en algun punto de la misma, por donde pudiesen
introducirse  los reinos del Per y Chile: pero esto parece difcil,
por la calidad de sus terrenos, por falta de buenos puertos, por las
excesivas mareas, por lo rigoroso del clima y otras causas.

Para asegurarme mas del concepto formado en el asunto, quise recoger los
dictmenes de los pilotos y sugetos que navegan  la referida costa,
con el nimo de instruir  V.E. completamente, as del estado de las
poblaciones, como de todo lo demas perteneciente a la utilidad de ellas.
Y tratando de la Baha de San Julian, donde se halla el Comisario
Super-intendente D. Antonio de Viedma, incluyo los dictmenes nmeros 1,
2, 3, 4 y 5, que dan conocimiento de aquel parage, calidad de su
terreno, aguas, temperamento, leas, maderas y puerto: extendindose los
de los nmero 3 y 4  dar noticia de los demas puntos de la costa que se
han reconocido;  que agrego la representacion nmero 6 del poblador
Santiago Moran,  nombre de los demas de su clase, quedndose aplicados
los remedios que han sido posibles para sus alivios. Pero como sufren
tantas incomodidades, y ven perecer  sus compaeros frecuentemente,
aquellos, y los que estn aun en esta provincia, se han intimidado hasta
lo sumo, refirindome yo  lo que dichos papeles expresan, porque
conviene puntualmente con los demas informes que omito, por no hacer mas
difusa nuestra exposicion.

En cuanto al Rio Negro, Puerto de San Jos y San Antonio, expresan sus
calidades los informes nmero 1 y 3 citados, como tambien los
comprendidos bajo el 7, 8 y 9,  que agrego el de los colonos de dicho
Rio Negro, nmero 10, para dar cabal idea de sus clamores por las
circunstancias del pas, que sin duda es el menos malo de la costa
patagnica, y en donde  fuerza de muchos gastos se conseguir la
poblacion, como ya lo tengo insinuado  V.E. Pero vengamos  la utilidad
de esto y los demas.

Es principio indubitable que los puertos de arribadas deben ser seguros
y de fcil entrada, donde los navegantes se acojan impelidos de las
borrascas, de necesidad de vveres  de la incomodidad de la navegacion,
para procurarse seguridad, descanso, refresco  habilitacion del buque;
y no pudindose encontrar ninguno de estos alivios en los puertos de la
costa patagnica, ya se v por esta parte que no son de utilidad alguna:
consideracion que se extiende  que tampoco lo son para las demas
naciones, fuera de que en puertos de mareas tan variables y excesivas,
nadie querr arrojarse  la arribada, temiendo le fuese mas perjudicial
que la borrasca. Esta misma circunstancia, aunque por otro trmino,
concurre en el Rio Negro, pues ademas de ser peligrossima su entrada,
no la permite la barra sino  embarcaciones menores, como bergantines,
zumacas  lanchas que calan muy poca agua, y este es el parage en que se
encuentran tierras que cultivar, pero tan corta que es solo la que baa
el rio en sus mareas: y aunque no obstante esto pudiera continuarse la
poblacion, sin embargo de las incomodidades y riesgo de los indios, que
atrae el haber de hacer las siembras  la parte del sud, como lo explica
D. Basilio Villarino en su informe nmero 8, no veo utilidad en su
aumento, por no ser puerto capaz de embarcaciones mayores, por la falta
de comercio con esta provincia: pues por tierra median muchas naciones
de indios infieles en la dilatada pampa, desde aquel rio hasta Buenos
Aires, y por mar, es preciso esperar la estacion del verano, porque la
navegacion del rio arriba ofrece grandes dificultades en sus corrientes
y tornos. De modo que parece imposible que ninguna nacion intente esta
empresa, aun cuando dicho rio se extienda  introduzca en la
jurisdiccion de Mendoza, lo que aun no se ha podido averiguar en los
reconocimientos, y se est actualmente haciendo el ltimo esfuerzo para
aclararlo.

Para corroborar el concepto de este establecimiento, me ha parecido
tambien incluir  V.E. un oficio del Comisario Super-intendente, D.
Francisco de Viedma, bajo el nmero 11, porque en l se reconoce que,
despues de establecido tanto tiempo en el Rio Negro, donde se ha
consumido ingente caudal, intentaba la poblacion principal en el
Colorado, figurando en la Baha de Todos Santos, y la Anegada, donde
desagua dicho rio, todas las utilidades que pueden desearse: pero, aun
dado el caso de que sean parages seguros, se necesita otro fuerte,
poblacion, grandes gastos por consiguiente, y mucha tropa para contener
la indiada que all concurre, que inquietaria continuamente los
pobladores, robaria el ganado,  impediria siempre la comunicacion con
Buenos Aires.

El Rio Colorado est reconocido hasta 25 leguas por su orilla, y se ha
visto que carece de lea, pues solo hay unos pequeos sauces muy
torcidos: la mas inmediata se halla  10 leguas de la mrgen del rio. Su
terreno puede llamarse infecundo, porque, segun las seales y las
noticias de los indios, las grandes mareas lo inundan; y aunque parece
frondoso, lo causan estas inundaciones que dejan pantanos
intransitables,  lo menos en las cuatro primeras leguas de su boca. Es
rio que se vadea por muchas partes y no permite la entrada de otras
embarcaciones que pequeos bergantines, varando infinitas veces: as se
ve en el diario nmero 12, y en el plano que D. Basilio Villarino hizo
cuando fu al descubrimiento de dicho rio. La Baha de Todos Santos y la
Anegada son enteramente intiles, pues ademas de ser su terreno de muy
mala calidad, no tiene agua sino en unas pequeas lagunitas que se
forman de las lluvias: por esto el citado Villarino se vi en la
precision, cuando sali del Colorado, de dejar seis pipas  cuarterolas
llenas de agua cerca de la costa, por si se le ofrecia volver por
semejantes parages. Contribuye tambien para su inutilidad el no haberse
hasta ahora reconocido canal para llegar  dichas bahas, mas que por
una infinidad de bajos y la costa, la que se supone ser buena. Viniendo
de mar afuera no est reconocida, y se supone con fundamento que los
bajos se extienden mas de tres leguas de la costa por la reventazon que
se v, lo que har siempre  dichas bahas intiles para los fines
propuestos.

Ya V.E. est enterado de las calidades de los demas puertos que se han
reconocido en toda la costa: mas no obstante conviene hacer memoria de
aquellos en que se ha detenido mas tiempo la inspeccion de los
comisionados y de otros sugetos. El Puerto Deseado es muy angosto en el
espacio de media legua, la velocidad de la corriente en el flujo y
reflujo es de siete  ocho millas por hora, y una gran parte del fondo
est sembrada de bancos y piedras: sus campaas estn cubiertas de
arena, de modo que no se encuentra en ellas un arbusto: no hay en todo
aquel terreno, manantial de agua dulce, ni los pozos  cazimbas que se
han abierto en la playa, pueden dar la cantidad suficiente para el gasto
diario de las embarcaciones, y para llenar la vasijeria de la bodega. La
entrada y salida del puerto es sumamente peligrosa, y muy pocas veces
puede conseguirse la primera sin fondear antes sobre la costa, en cuyos
casos los vientos de travesa (que por desgracia son frecuentes en estas
mares) ponen  las embarcaciones en riesgo de un naufragio.

En un puerto de esta naturaleza no puede subsistir mucho tiempo una
colonia,  menos que esta fuese socorrida desde el Rio de la Plata con
todos aquellos vveres que se juzgan de primera necesidad: pero aun en
este caso, no podria servir de escala  las embarcaciones espaolas que
navegan  la mar del sud, por las razones que quedan expuestas. Los
ingleses,  otros cualesquiera enemigos de la Espaa que naveguen 
estas costas, solo podrn hallar en el Puerto Deseado un asilo contra
los temporales que se experimentan por el invierno  lo largo de la
sonda de la costa patagnica, pero, de ningun modo formar desde all
expedicion alguna contra los establecimientos que tenemos en la Amrica
Meridional; porque en el caso de que intentaren venir hcia el norte, y
entrar en las provincias del Rio de la Plata, se verian precisados 
atravesar unos vastsimos desiertos, en los cuales pereceria
infaliblemente la mayor parte de ellos: y si intentasen penetrar hasta
la costa del sud, no podrian conseguirlo sin pasar por la cresta de los
Andes, que se dirigen  proyectan de norte  sud  lo largo de esta
Amrica hasta la orilla septentrional del estrecho de Magallanes: y
siendo esta empresa tan difcil y peligrosa que casi raya en lo
imposible, parece que nada debemos temer por esta parte de nuestros
enemigos.

Finalmente, no podemos prometernos que en este Puerto Deseado se
establezca algun ramo de comercio, porque tiendo aquel terreno arido y
seco por naturaleza, no puede haber comercio, ni aquella especie de
industria, con la cual se mantiene un gran nmero de artistas en los
paises civilizados.

Debe concluirse, pues, que cualquier establecimiento que se forme en
Puerto Deseado, es muy gravoso al erario del Rey, y enteramente intil
para las miras polticas del Gobierno.

La Baha de San Julian no ofrece ventajas para nuestra navegacion y
comercio: tiene la nica circunstancia de ser abrigada y de buen
tenedero, todo lo demas es muy malo; en primer lugar es puerto de barra,
y para la entrada y salida se necesita esperar la marea, y que entonces
haya un viento fresco favorable: la rapidz de su corriente puede
regularse de cinco millas por hora: la barra queda con solos dos pies de
agua en la vaciante, y en la creciente tiene hasta 36, de lo que resulta
que entre el flujo y reflujo no puede haber un momento de reposo, cuya
circunstancia es poco favorable para las entradas y salidas. Ademas de
esto, hay el gran riesgo de acercarse  la costa,  dar fondo sobre ella
para esperar  que cresca el agua, pues entretanto puede soplar el
viento de travesa, y naufragar cualquiera embarcacion.

Las demas circunstancias de este puerto le hacen absolutamente
despreciable, pues concuerdan los informes en que no hay arbustos para
lea, ni rboles para hacer madera en todas aquellas inmediaciones.
Concuerdan tambien en que el agua es salobre, y en que la nica de que
pudiera hacerse uso, est  dos leguas de la poblacion; y concuerdan por
ltimo, en que las semillas de las legumbres de Europa no nacen  no
crecen, y que el trigo y cebada fructifica muy poco: lo cual no debe
extraare, porque el excesivo frio que se experimenta en esta parte de
la costa, el desarreglo de las estaciones, lo salitroso y arenisco del
terreno, su aridez y desolacion, (sobre que concuerdan todos los
informes) anuncian que sern infructuosos los trabajos de los colonos;
que estos nunca podrian subsistir con los frutos del pas, y que las
embarcaciones espaolas que naveguen  la mar del sud, nunca hallarn en
San Julian cosa alguna de las que puedan necesitar para su viage; que es
lo mismo que decir que el puerto es intil, y que sus pobladores
pereceran si no fuesen socorridos de estas provincias.

Lo ltimamente reconocido, mas al sud de San Julian en el Rio de Santa
Cruz, segun lo demuestra el plano levantado por el pilotin Jos de la
Pea, se puede hacer formal juicio de su inutilidad por todos trminos.

Este es en substancia el concepto que tengo formado de los
establecimientos de la costa patagnica, en los cuales lleva S.M.
gastados hasta el mes de Mayo del ao pasado de 1782, 1,024,051 pesos y
3 reares, segun las relaciones que me ha pasado el Intendente para
instruir este informe: y por mucho que se minoren los gastos, segun se
est practicando, ser siempre considerable suma la que se emplee, pues
no puede esperarse que el establecimiento de San Julian d para
sostenerse, ni que el del Rio Negro pueda darlo en el todo en este ao,
ni aun en el venidero.

A vista de esto, parecia como preciso el abandonar el establecimiento de
la Baha de San Julian, dejando en l una columna  pilastra que
contuviese las reales armas, y una inscripcion que acreditase la
pertenencia de aquel terreno, el cual fuese reconocido todos los aos,
al mismo tiempo que lo es Puerto Egmond en las Islas Falkland, pudiendo
entonces egecutarse tambien al Deseado. Que subsistiese el
establecimiento de Rio Negro por lo mucho que se ha gastado en l, y
porque puede de all conducirse sal: pero reducido al Fuerte, y  la
cortsima poblacion que buenamente se pudiese mantener  su abrigo;
porque mas distante es imposible conseguir que resida pacificamente:
debiendo asegurar  V.E. que aun en el Rio Negro, las cortas siembras
que se han hecho, y ganado que se ha adquirido, ha sido  fuerza de
dinero empleado en aguardiente y bujeras con que  los indios se les ha
ido agradando; y con todo ha habido robos de caballadas: siendo preciso
que cesen cuanto antes estos gastos, que son de mucho gravmen al
erario.

Tambien deber abandonarse el puerto en la Baha de San Jos, dejando la
misma seal, pues los gravsimos costos que tiene la saca y conduccion
de la sal, sobre su desabrigo y aridez del terreno, hacen intiles los
que se impenden en sostenerlos, y pudiera ser reconocido anualmente
desde el Rio Negro. En tal caso puede este tenerse al cuidado de un
Gobernador  Comandante, con menor sueldo que el que hoy goza el
Comisario Super-intendente, y podr encontrarse aqu sugeto  propsito
y benemrito para el encargo. Todo lo expuesto me ha parecido de mi
obligacion representar  V.E., para que, instruido S.M., se digne
resolver lo que estime mas conveniente.

Dios guarde  V.E. muchos aos.
Montevideo, 22 de Febrero de 1783.

EXMO. SEOR:

B.L.M. de V.E. su mas atento seguro servidor:

JUAN JOSE DE VERTIZ.

Exmo. Seor D. Jos de Galvea.




INDICE DE LOS VIAGES Y EXPEDICIONES A LOS CAMPOS DE BUENOS-AIRES, Y A
LA COSTA PATAGONICA.

I.

_Extracto  resmen del diario del P. Jos Cardiel, en el viage que hizo
desde Buenos Aires al Volcan, y de este, siguiendo la costa patagnica,
hasta el Arroyo de la Ascension_.

_Advertencia del P._ 6

II.

_Viage que hizo el San Martin, desde Buenos Aires al Puerto de San
Julian, el ao de 1752: y del de un indio_ _paraguayo, que desde dicho
puerto vino por tierra hasta Buenos Aires_.

_Relacion que ha hecho el indio paraguay, nombrado Hilario Tapary, que
se qued en el Puerto de San Julian, desde donde se vino por tierra 
esta ciudad de Buenos Aires_.

III.

_Observaciones extraidas de los viages que al Estrecho de Magallanes han
egecutado en diferentes aos los Almirantes y Capitanes, Olivares de
Noort, Simon de Cordes, Jorge Spilberg, Francisco Drake, Juan Childey,
Tomas Candish, Juan Narborough; y noticias adquiridas en las
expediciones egecutadas desde esta isla por los Franceses, con la
fragata_ Aguila.

IV.

_Diario que el Capitan D. Juan Antonio Hernandez ha hecho, de la
expedicion contra los indios Teguelches, en el gobierno del Seor D.
Juan Jos de Vertiz, Gobernador y Capitan General de estas Provincias
del Rio de la Plata, en 1. de Octubre de 1770_.

_Calidades y condiciones mas caractersticas de los indios Pampas y
Aucaces_.

V.

_Diario de D. Pedro Pablo Pabon, que contiene la explicacion exacta de
los rumbos, distancias, pastos, baados y demas particularidades que
hemos hallado en el reconocimiento del campo y sierras; comisionados por
rden del Ilmo. Cabildo del Puerto de la Santsima Trinidad de Buenos
Aires, en 12 de Octubre de 1772_.

VI.

_Relacion individual que dan los dos Pilotos comisionados al
reconocimiento de la campaa, de los parages que contemplan mas al
propsito para fortificar y poblar_.

VII.

_Extracto resumido de lo que ha ocurrido en la expedicion del
descubrimiento de la_ Baha sin Fondo, _en la Costa Patagnica_.

VIII.

_Diario que principia el 21 de Setiembre de 1778, en que se d noticia
de la expedicion y destacamento, que por rden del Exmo. Seor Virey, D.
Juan Jos de Vertiz, march al campo del enemigo, reconocindolo hasta
llegar  las Salinas, que se hallan en las campaas yermas del Sud_.

IX.

_Informe sobre el puerto de San Jos, por D. Custodio S y Farias_.

X.

_Segundo informe de D. Custodio S y Farias sobre el Puerto de San
Jos_.

XI.

_Noticia individual de los Caciques,  Capitanes Peguenches y Pampas
que residen al Sud, circunvecinos  las fronteras de la Punta del Sauce,
Tercero y Saladillo, jurisdiccion de la ciudad de Crdoba: como asimismo
 la del Pergamino, Rayos y Pontezuela de la capital de Buenos Aires y
Santa F: el nmero que gobierna cada uno, y de los lugares y aguadas
que ocupan, y distancias, los cuales se hallan situados sobre los
caminos hollados; el de las Vboras descubierto por el Coronel D. Jos
Benito de Acosta, y el Maestre de Campo D. Ventura Montoya en la
expedicion que se hizo el ao de 76, y el nuevamente descubierto,
llamado el de las Tunas, por los Maestres de Campo Diego de las Casas y
D. Ventura Echeverria, en la presente expedicion, y ao de 79_.

XII.

_Diario de la expedicion, que de rden del Exmo. Seor Virey hizo D.
Jos Francisco Amigorena contra los indios brbaros Peguenches_.

XIII.

_Informe de D. Basilio Villarino, Piloto de la Real Armada, sobre los
puertos de la costa patagnica_.

XIV.

_Informe del Virey Vertiz para que se abandonen los establecimientos de
la costa patagnica_.




INDICE DE LAS OBRAS CONTENIDAS EN EL TOMO QUINTO.

I.

_Descripcin de las Misiones, al cargo del Colegio de Tarija, por Fray
Antonio Tamajuncosa.

Proemio del editor_.

II.

_Diario histrico de la rebelion y guerra de los pueblos guarans,
situados en la costa oriental del Rio Uruguay, del ao de 1754; version
castellana de la obra escrita en latin por el P. Tadeo Xavier Henis.

Discurso preliminar del editor_.

III.

_Relacion histrica de la rebelion de Jos Gabriel Tupac-Amaru en las
Provincias del Per, el ao de 1780.

Discurso preliminar del editor_.

IV.

_Coleccin de viages y expediciones  los campos de Buenos Aires, y 
las costas de Patagonia.

Discurso preliminar del editor_.





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los campos de Buenos Aires y a las costas de Patagonia, by Various

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