The Project Gutenberg EBook of Viajes por Filipinas: De Manila  Albay
by Juan lvarez Guerra

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Title: Viajes por Filipinas: De Manila  Albay

Author: Juan lvarez Guerra

Release Date: May 6, 2004 [EBook #12275]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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Viajes por Filipinas
De Manila  Albay



Por
Don Juan lvarez Guerra



(Primera Edicin)
Madrid
Imprenta de Fortanet
Calle de la Libertad, Nm. 29
1887





Al Excmo. Sr. D. Germn Gamazo

_Dedica este libro como prueba de gratitud y respeto_

Juan lvarez Guerra.





NDICE DE CAPTULOS

CAPTULO I.

Quietismo.--_Fiebres termomtricas._--_D. Francisco_.--Una carta
y una visita.--Proyectos de viaje.--El _Sorsogon_.--Fisonoma
del capitn.--Cubierta del _Sorsogon_.--Faenas de levar.--En
marcha.--Bandera de saludo.--Baha de Manila.--Naig.--Bataan.--Primer
almuerzo.--Lus.--Monomana francesa.--Dos mestizas y un
fraile.--Razas.--Gustos y aficiones.--_El puerto y la isla_.--Cavite
y San Roque.--Enriqueta y Matilde.--Costas de Tayabas.--La oracin
de la tarde.--Francs y bicol.--Fuegos artificiales.--Discreteos.--El
cementerio protestante.--Promesa.--Sueo.--Fondo!--Tierra de Albay.

CAPTULO II.

Provincia de Albay.--Situacin.--Etimologa.--Pueblo de Albay.--Su
aspecto.--Casa Real.--La Administracin de Hacienda.--El Tribunal.--La
crcel.--Su mala disposicin.--Obras principiadas.--Principios
humanitarios convertidos en inhumanitarios.--Monumento  Pearanda.--La
iglesia.--El Gogong y el Ligion.--La raza bicol.--Estadstica.

CAPTULO III.

El Mayon

CAPTULO IV.

Iraya.--Tabaco.--Sorsogon y Cantanduanes.--De Albay  Daraga.--Cagsaua
 Daraga?--Culebras domsticas.--Etimologas.--M. Montano y sus
viajes por Filipinas.--Iglesia y cementerio.--_Pintacasi_
de Daraga.--Gustos europeos.--Banquetes
chinos.--_La bandala_.--Hospitalidad.--Recuerdos.--Das
tristes.--Estadstica.--Comparacin de razas.--El _patadeon.--_La lnea
curva.--Mercado de Daraga.--Vendedoras de sampaguitas.--Tertulias al
aire libre.--La casa de Aramburo.

CAPTULO V.

Mejoras.--Transformaciones llevadas  cabo por el canal de
Suez.--Seis meses reducidos  treinta das.--Quietismo.--Mares
bblicos.--Orientales civilizaciones.--Nuevos gustos y
aficiones.--Inmigracin europea.--Comparaciones.--Notables
variaciones.--La nipa y el hierro.--Maestrillos y
arquitectos.--Sustituciones y copias.--Nivelacin de gastos.--La
_Encarnacin_ y la _Mara Fidela_.--Puertos del Pacfico y viejos
continentes.--Intereses materiales y morales.--Reformas.--Escuelas
municipales.--Lengua espaola.--Resistencia pasiva.--Desconocimiento
del valor de las palabras.--Los enemigos del alma.--El discurso de
un Gobernadorcillo. Y punto redondo.

CAPTULO VI.

Camalig.--Su etimologa y situacin.--Proximidad al
volcn.--1814!--Barrio de Tondol.--Estadstica.--Zonas
abacaleras.--El padre Blanco y su Flora.--_Muta
textoria_.--El ramio.--_Urtica-nvea._--Competencia
imposible.--Comparaciones.--Desconocimiento
del abac.--Exportacin en 1885.--Ncleo de
produccin.--Abac colorado.--Fuerza productiva--Beneficio
del abac.--Su riqueza.--Jornaleros.--Cotizaciones y
ventas.--Mrgenes.--Enfardaje.--Setenta y cinco por ciento de
beneficio.--Precios del abac.--El _buntal_, el _nito_ y el _cabo
negro_.

CAPTULO VII.

Guinobatan.--Etimologas.--Situacin.--Estadstica.--Mauraro.--Catstrofes
originadas por el volcn.--Eternas amenazas.--La iglesia y la casa
parroquial.--El bardo del Mayon.--_Tacay_.--El Padre Lus.--Aguas y
nieblas.--El Banao.--El puente de Isabel II.--Destrozos originados
por un tifn.--Un diminuto Galeno.--Los sobanderos.--El mediquillo
herborista.--Cmica gravedad.--Pseudo enterradores.--Recetario.--Su
copia.--Autgrafo inapreciable.--Descanso.

CAPTULO VIII.

Ligao.--Su situacin.--Etimologa.--Historia.--Fundacin.--Los libros
parroquiales.--Primeras partidas bautismales.--El Padre Crespo.--La
fe y el patriotismo.--Veladas lrico-literarias.--Gramtica
bicol-espaola.--Ideas antitticas.--Frey Pedro
Payo.--Estadstica.--Os.--Su etimologa.--Su fundacin.--Jurisdiccin
de Os.--Productos y estadstica.--Prrocos europeos de la
Iraya.--Polangui.--Su etimologa.--Su fundacin.--Estadstica.--Campos
de Polangui.--Libon.--Etimologa, situacin, historia, productos,
obras y estadstica.--Antigedad de su iglesia--Regreso  la cabecera.

CAPTULO IX.

Prestacin personal.

CAPTULO X.

Legaspi.--Correras moras.--El comisario Juan.--Un viejo uniforme y una
alma grande.--Cuatrocientas orejas moras.--Estadstica.--El Tribunal,
la iglesia y la casa parroquial.--La imagen de San Rafael.--Un
deportado de tiempo de Narvaez.--El literato Fernndez.--Alguaciles
y maitines.--Las leyendas del capuntocan.--Teatro bicol.

CAPTULO XI.

Tala  la luz de un juepe.

CAPTULO XII.

La cueva de las calaveras.

CAPTULO XIII.

Partido de Tabaco.--Libog.--Su etimologa--Situacin.--Fundacin.--Una
antigua iglesia.--Tifones  incendios.--Pirateras
moriscas.--Canal de Bujatan.--Acumulacin de arenas.--Datos
estadsticos.--Ros.--Productos.--Bacacay.--Su etimologa.--Vicisitudes
de este pueblo.--Estadstica.--Malilipot.--Significacin de
esta palabra.--Barrios y estadstica.--Productos.--De Malilipot
 Tabaco.--Situacin de este ltimo.--Su fundacin.--El Padre
Llorente.--Un reloj de buena marcha y un cementerio modelo.--Barrios
y visitas.--Estadstica.--Productos.--Edificios.--Ros y
puentes.--Puerto de Tabaco.--Malinao.--Su etimologa.--Su
administracin	parroquial.--Rancheras de negritos.--Estadstica.

CAPTULO XIV.

Tigbi  Tiui.--Etimologa de esta
palabra.--Situacin.--Estadstica.--Historia.--Rancheras
de monteses.--Sus usos y
costumbres.--Bautizos.--Casamientos.--Inhumaciones.--_Day canama
olang padagoson moan simong lacao_.--El _magnaguram._--El
_dumago_.--El _tolodan_.--El monte _Putianay_.--Maravillas
geolgicas.--Solfataras.--Manantiales incrustantes de
_Maglagbong_--Lago peligroso.--Formaciones silceas.--Mr. Jagor
ante los manantiales de _Maglagbong_--La solfatara Igab.--El
cono rojo y el cono blanco.--_Geysers de Islandia_ comparados
con los de _Maglagbong_.--La tierra de las maravillas.--Nombres y
apellidos--Confusiones.--El libro de vitcora de Legaspi.--Caracteres
fsicos del agua de Tiui.

CAPTULO XV.

Los chinos en Filipinas.

CAPTULO XVI.

De Tabaco  Calolbon.--Isla de Catanduanes.--Su
situacin.--Clima, terreno y productos.--Los primeros
misioneros.--Calolbon.--Etimologa.--Estadstica.--Clero.--Medios para
que se aprendiera el espaol.--Birac.--Su extraa configuracin.--Censo
civil y eclesistico--Formaciones aurferas--La bandera y la lengua
patria--Bato.--Situacin, etimologa y estadstica.--Puente y
balsa.--_Perecederas_ obras.--Viga.--Formas de locomocin.--El gran
Cantilamo.--_Expedicioncita de recreo._--Los altos plenilunios--El
lintiance bicol.--Etimologa.--Estadstica.--Payo.--Origen de
esta palabra.--Censo tributario.--Bagamanot.--Etimologa,
situacin, estadstica y temperatura.--Ocupacin
de aquellos habitantes.--Pandan.--Origen de este
nombre.--Productos.--Estadstica.--Caramoran.--El por qu de este
nombre.--Estadstica.--Falta de una cifra.

CAPTULO XVII.

La cdula y el tributo.

CAPTULO XVIII.

ltimo rincn de la Iraya.--Manantial de Borogborocan.--Quipia.--Su
historia.--Estadstica.--Donsol.--Situacin.--Censo civil y
eclesistico.--Azcune y Melliza.--Un buen astillero.--Msica
y escuela.--De Donsol  Pilar.--Lmites.--Casero.--El remedio
cerca del mal.--Censo tributario.--El _Catalina._--Partido de
Sorsogon.--Castilla.--Su fundacin, y etimologa.--Lmites y
estadstica.--Magallanes.--La _Mara Rosario_.--Restos de un
astillero.--Las armas de Castilla.--Estadstica.--Bulan.--Seno de
Sorsogon.--Lmites.--Productos y censo tributario.--Matnog--Viaje
por tierra y por mar de Bulan  Matnog.--Etimologas y
estadstica.--Bulusan.--Derivacin de esta palabra.--Historia y cifras
comparativas.--Volcn de Bulusan.--Barrios y poblacin.--El indio y
las galleras.

CAPTULO XIX.

De Bulusan  Barcelona--Situacin y estadstica.--Gubat.--Censo
civil y parroquial.--Casiguran.--Su etimologa.--Campos
y productos.--Minas de azogue.--Estadstica.--Juban.--Sus
lmites y poblacin.--Sorsogon.--Puerto.--Iglesia y convento.--Su
poblacin.--Bacon.--Estadstica.--Su prroco.--Isla de Bataan.--Minas
de carbn.--Laguna de las Lgrimas.--El canto del calao.--Mantio.--Su
poblacin.--Resumen.--Retorno  la cabecera.--ltimos recuerdos.




CAPTULO I.

Quietismo.--_Fiebres termomtricas_.--_D. Francisco_.--Una carta
y una visita.--Proyectos de viaje.--El _Sorsogon_.--Fisonoma
del capitn.--Cubierta del _Sorsogon_.--Faenas de levar.--En
marcha.--Bandera de saludo.--Baha de Manila.--Naig.--Bataan.--Primer
almuerzo.--Lus.--Monomana francesa.--Dos mestizas y un
fraile.--Razas.--Gustos y aficiones.--_El puerto y la isla_.--Cavite
y San Roque.--Enriqueta y Matilde.--Costas de Tayabas.--La oracin
de la tarde.--Francs y vicol.--Fuegos artificiales.--Discreteos.--El
cementerio protestante.--Promesa.--Sueo.--Fondo!--Tierra de Albay.

Son las cuatro de la tarde del tres de Octubre de 1879 ... 37
marca el centgrado, y doscientas y pico de muertes acusa la fnebre
estadstica de la ltima semana, siendo originadas en su mayor parte
por una fiebre que los mdicos llaman no s cmo, ni me importa, pero
que yo le doy el nombre de _fiebres termomtricas_, pues be observado
que en casa donde un doctor _aplica_ un termmetro, hay una baja
en la vida, un pedazo de mrmol menos en los talleres de Rodoreda,
y una pgina ms en los registros trienales de _Paco_.

El _alquiler_ de cualquiera de los cuartos de los tres pisos que tiene
la _barriada_ de mi respetable _Sr. D. Francisco_, exige un pago
adelantado de tres aos; si al cabo de ese tiempo no se renueva el
inquilinato, se hace el desahucio  golpe de piqueta, sin que nadie
tenga derecho  quejarse, puesto que el _casero_, por _boca_ de la
_Gaceta_, tiene la magnanimidad de conceder un plazo de veinte das.

Por qu se llamar _Paco_ al campo-santo? Pregunta es esta  la que
jams han podido darme contestacin.

Mientras hago estas observaciones, espanto los mosquitos, rompo el
varillaje de un paypay y empapo de sudor dos pauelos.

Ha pasado un cuarto de hora y el calor es insoportable.

Mi _bata_, que para ser un completo caballero solo le falta haber
nacido en una cuna ms alta, me alarga una carta, cuyo contenido me
anuncia una espera en la visita de un amigo.

Del recibo de la carta al taconeo de mi amigo medi una hora larga,
hora que no puedo datar en mi diario de trabajo, pues la despilfarr
con la prodigalidad propia de un millonario,  de un escptico de
veinte aos.

Mi amigo, que se anunci con un resoplido digno de mejores
pulmones--pues el pobre no los tiene muy sanos--tom silln y alientos.

--Has recibido mi carta?

--S.

--Presumes  qu vengo?

--No.

--Pues vamos al grano. Quieres acompaarme  un viaje?

--Por mar  por tierra?

--Por mar.

--Pero hombre! t ests empecatado. Es la poca de los baguios. _El
Comercio_ no duerme por observar las burbujas del Pasig, _La Oceana_
mira de reojo  su vecino de enfrente, y el _Diario_ profetiza,
por boca de no s quin, que el tifn est poco menos que soplando
en los aldabones de la puerta de Santa Luca, y piensas en viajitos
por mar. Vaya, vaya, t estas malo y tratas de contagiarme.

--Pero, en fin, me acompaas  no?

--Te lo dir cuando contestes  varias preguntas:  Adonde vamos,
 mejor dicho,  adonde piensas que vayamos?

--Vamos--dijo mi amigo con todo el entusiasmo de un _touriste_
de pura raza-- la cuna del _abac_,  la tierra de los volcanes, 
dormir dos noches  la falda del Mayon,  pisar la boca de su crter,
 ser posible;  Albay, en fin.

--Quin manda el vapor? Pues presumo no pensars en barco de vela.

--El barco se llama _Sorsogon_ y lo manda X. Conque te decides  no?

--Te repito que cuando contestes  todas mis preguntas lo har  la
tuya. Deseo saber de dnde es el capitn, su edad, estado, carcter,
circunstancias de su mujer, s es casado, si tiene suegra, hijos,
fortuna y....

--Quin es el sastre que lo viste y qu come, no es verdad? Ni que
esto fuera una oficina de polica  una expendedura de pasaportes. Ya
estoy acostumbrado  tus genialidades, y como quiera que conozco
perfectamente al capitn, puedo decirte es andaluz, joven, de buen
humor, casado, su mujer es guapa y lo hace completamente feliz; tiene
un chiquitn muy mono, algunos miles de pesos y no conoci  su suegra.

--Cundo sale el vapor?

--El sbado cinco  las nueve de la maana.

--Quico!--grite  mi criado.--Ten todo listo para embarcarnos el
sbado de madrugada.

--Luego vienes? Luego no tienes miedo  los baguios?

--Baguios! Baguios montando un buen barco mandado por un capitn
inteligente, y por ende andaluz y joven, y rico, y con mujer  guapa,
y con hijos, y feliz, y sin suegra, no hay temor; yo no tengo nada de
eso, su vida responde de la ma, de modo que _l cuidado_; por otra
parte, me seduce este viaje, pues estoy aburrido de Manila y deseo
conocer los pueblos bicoles. Toca esos cinco, y hasta el sbado 
bordo del _Sorsogon_.

Mi amigo se march, yo me vest y....

       *       *       *       *       *

Han pasado dos das. Son las siete de la maana y nos encontramos sobre
la cubierta del _Sorsogon_. Un prolongado silbido pone en movimiento
cadenas, cuerdas y motones.

El complemento de la humana actividad, lo representa el acto de
levar un barco. Todo se mueve, todo cruge, todo rechina. El ancla
desgarra con sus dientes el lecho de algas en que ha dormido, el
carbn chisporrotea en las parrillas dando aliento  los pulmones
de acero de la caldera, los engranajes se ajustan, las dobles poleas
hacen alarde de su potencia, las burdas, cabos y calabrotes, prueban
su elasticidad, las cadenas hieren la cubierta, y en medio de toda
aquella vida y de aquel movimiento en que nada est quieto, el barco
se columpia libre de toda traba, combinando las palas de la hlice en
el fondo de las aguas espirales remolinos que llevan  la superficie
entrelazadas ondulaciones en las que se tejen las filigranas de espuma
que deja en pos de s la bullente estela.

El _Sorsogon_, que obedece las riendas de su timn con una precisin
matemtica, dobla el malecn del Sur plegando su bandera de saludos,
con la que ha dado un carioso adis al _Marqus del Duero_, una de
las ms hermosas naves de la Marina espaola.

De la bandera que saluda en lo alto de un trinquete  la que flamea en
lo elevado de un muro, encuentro la misma diferencia que en el pauelo
que absorbe una lgrima al que reprime una sonrisa. El muro acusa
confianza, su ensea define una patria; la nave indica un peligro, su
bandera constantemente escribe en sus pliegues un desconsolador adis
de despedida. El primero, es la quietud, la segunda, el errante viajero
que termina sus das  en la inhospitalaria playa que sepulta sus
despojos,  en las embravecidas ondas que en vertiginoso remolino lo
llevan  dormir el sueo eterno  sus misteriosos lechos de coral....

El _Sorsogon_ navega  toda mquina por la extensa baha.

Manila se achica, se contrae, se confunde, y por ltimo, al aclararse
las costas de Cavite, solo una faja de bruma seala en el horizonte
el lugar de partida. Despus, solo el anteojo percibe cual blanca
gaviota posada sobre un copo de espuma, el torren del faro: ms tarde,
la espuma se funde en el Ocano, la gaviota desaparece en los mundos
de la luz, la bruma se disuelve en los cielos, y al borrarse en la
retina la ltima lnea de la ciudad murada, se abre un nuevo registro
en los misterios de los recuerdos.

A la banda de babor tenemos las costas de Naig;  estribor las agrestes
sierras de Bataan, y  proa la isla del Corregidor.

Once campanadas resonaron en la cmara, y tres golpes fueron picados
en la campana del castillo de proa.

El almuerzo estaba servido.

La presentacin oficial  bordo se hace siempre en la primera
comida. Al tomar posesin de un barco, cada cual se ocupa en arreglar
su camarote, y en los pequeos detalles que trae en pos de s la
instalacin en un nuevo domicilio, por ms que est reducido  un
cajn de dos metros en cuadro.

En la primera comida  bordo no se descuida ningn perfil por parte
de los viajeros. Luego ms tarde entra la confianza y con ella el
desalio; pero lo que es la entrada primera en el comedor de un barco
es irreprochable. _Ellas_ se rodean de todos los pequeos detalles
de la coquetera, estrenando, por supuesto, el indispensable traje
de viaje. Antes de ponerse en marcha tienen que anunciarlo  las
amigas, y al anunciarlo es preciso ensear unas cuantas varas de
tela cortadas y cosidas con arreglo al ltimo figurn. El traje de
viaje es tan indispensable como el de boda. Decir  una joven  vieja
que _encienda_ la antorcha de himeneo sin recubrir previamente su
cuerpo con trapos nuevos y de seguro no da _chispas_: anunciarle un
viajito, que tenga siquiera un trayecto de una veintena de millas y
no le presentis antes un muestrario, y no hay viaje posible. Para
una mujer _en viaje_, su verdadero pasaporte es una factura pagada
 no pagada de una tienda de modas.

Parapetado tras una tripuda botella de lo tinto, y haciendo boca con
media libra de salchichn, esperaba pasar una escrupulosa revista 
cuanto se pusiese al alcance de mi vista.

Puesto que entre personas de tono, lo primero es la presentacin, voy
 ir presentando  mis bellas lectoras, y digo lectoras porque ellas
son siempre ms curiosas que ellos, los bocetos de mis compaeros
 bordo. Seis blancas servilletas oprimidas en otros tantos aros de
marfil, se ven sobre la mesa. Tres son las desconocidas  desconocidos
que me toca bosquejar, pues en cuanto al capitn y  mi amigo,
ya los han visto ustedes, siquiera haya sido  la ligera. En el
boceto del capitn poco tengo que aadir. Quin de mis lectoras no
conoce  un andaluz joven, buen mozo, bullanguero y galante? De seguro
todas. Por lo tanto, al capitn ya lo conocemos. En cuanto  mi amigo,
completaremos el cuadro con cuatro brochazos. Se llama Lus, tiene 26
aos, es rubio, alto, delgado, viste  la francesa, come  la francesa,
piensa  la francesa, y no es francs porque su madre tuvo la debilidad
de aligerar su carga en cierto lugarejo del prosico garbanzo y de
la juda, que Lus jams nombra porque cree es poco francs.

Lus se llama literato; pero conoce ms  Balzac que  Cervantes,
tararea msica, pero  buen seguro que no podr recordar un _aire_
de Barbieri ms siempre una _cancionette_ de Ofembach. La revolucin
francesa, las jornadas del imperio y las encrucijadas de la _Commune_
las recorre sin tropezar; en cambio da sendos traspis al entrar
en el campamento de Santa Fe  al pasear los campos de Almansa y de
Bailn. A nuestras gticas catedrales y  nuestros moriscos palacios
les encuentra el defecto de que al pi de sus muros se alce la albahaca
silvestre y el agreste tomillo, circunstancias poco en consonancia
con los monumentos franceses.

Lus, no tocndole la cuerda del _chic_, el _esprit_ y el _confort_,
es un perfecto hombre en su juicio; pero en cuanto se traspasa el
tabique de los Pirineos, enristra la lanza de Don Quijote y demuestra
que en todos los siglos nacen andantes caballeros. Lus tiene todas
las condiciones para ser feliz, y sin embargo, no lo es. Continuamente
le atormenta la idea de que no le planchan los cuellos  la francesa,
y la de que no toquen los barcos de las mensajeras en Manila. La
probabilidad de tenerse que ir en un barco espaol y el ponerse un
cuello planchado con _morisqueta_ le hacen completamente desgraciado.

En el tiempo que he invertido en dar los anteriores brochazos, han
ocupado sus respectivos sitios dos mestizas, una vestida de saya
y otra  la europea, y al lado de aquellas un anciano y reverendo
padre franciscano.

El almuerzo era servido sobre cubierta, gracias  la amabilidad del
capitn. Un doble toldo nos preservaba del sol, mas no de las brisas
marinas que acariciaban los festones de la lona y de la potente luz
de los trpicos que descompona sus rayos en las talladas copas.

Las dos mestizas coman y callaban, el capitn  serva, el fraile se
reservaba, Lus mascullaba el prosico espaol cocido, y un servidor de
ustedes espiaba la ocasin para tomar un buen punto de luz que llenase
por completo  mis modelos. Sobre la paleta tena combinadas dos tintas
desde que principi  analizar  las dos mestizas que coman frente
 m. Es imposible contemplar en criatura humana unos ojos ms negros
y aterciopelados, cual los que tena delante, un pelo ms en armona
con los ojos, y unos dientes ms en contraposicin con el color del
pelo. Las dos mestizas indudablemente eran hermanas y no dir gemelas,
pues  simple vista se notaba entre ambas una desproporcin de edades,
que si no llegaba  la suposicin de que fuesen madre  hija, en
cambio completaba la de que eran hermanas. En sus fisonomas haba
rasgos salientes y notablemente acentuados, que denunciaban la unin
de la raza europea con la raza india. La mestiza que lleva en sus
venas una sola gota de sangre china, jams puede confundirse ni con la
cuarterona ni con la mestiza de india y europeo. Es imposible encontrar
en las razas humanas una fuerza de atraccin como la que se nota en la
china y japonesa. Que haya unin de chino y europea  viceversa, y de
seguro los hijos son chinos; que la haya de india con chino y la prole
es china y siempre china, no dndose ni aun el caso del salto atrs,
pues tan chino es el biznieto de chino como el tataranieto, por ms
que este nazca en Europa y no se conozca en la familia el ms leve
recuerdo del Celeste Imperio. Los ojos chinos no los corrige ni las
conjunciones de sangre, ni el bistur del operador, ni los cosmticos
del tocador. La hija de mestiza europea y de padre europeo,  sea la
cuarterona, tambin se distingue y se define perfectamente,  no dando
lugar  que se confunda con la mestiza pura de india y europeo. Esta
ltima es morena, sus ojos por lo regular son negros, su nariz algo
deprimida, su pelo largo y de gruesa hebra y sus labios ligeramente
abultados. El rasgo caracterstico que define  la cuarterona de la
mestiza, es que esta ltima conserva en toda su pureza las tradiciones
de su airoso y pintoresco traje. La saya suelta, la diminuta chinela,
la bordada pia, el alto _pusod_, la aplastada peineta y los pequeos
aretes, constituyen su atavi, que jams deja,  no ser que la
Epstola de San Pablo se encargue de modificar trajes y costumbres,
cosa que suele acontecer, casndose con europeo. En este caso, una
de dos:  el europeo se hace indio  la india se hace europea; y
digo india, pues que las costumbres de la mestiza por regla general,
son las mismas de su madre. Las impresiones, hbitos y costumbres de
la infancia no se borran con facilidad; as que la morisqueta,  el
lechn, el pequeo _buyito_, el _lancape_,  el petate en el suelo,
el cigarrillo  hurtadillas, el pelo suelto y la decidida aficin
al _poto_,  la _bibinca_, al _sotanj_,  la _manga verde_ y al
_gulamn_ es muy difcil hacerlas olvidar: en cuanto  que dejen
de coser sentadas sobre el petate y  que hablen castellano con sus
criadas, eso es imposible. En cambio en la cuarterona es muy comn
encontrar tipos que no solamente no usan chinelas, sino que aun dentro
de casa estn oprimidas con el cors y las botitas; cuarteronas que
dicen no hablan tagalo, ni comen lechn ni morisqueta y que tienen
cama en alto, suscripcin  _La Moda Elegante_, batas encaonadas,
pendientes largos y escote cuadrado. En reserva les dir  ustedes
que con mucho sigilo me dijo en una ocasin una india que serva  una
mestiza cuarterona, que  pesar de todo cuando deca su ama, de cuando
en cuando mascaba un chiquirritn _buyito_ y saboreaba un cigarrillo;
pero que siempre lo haca teniendo cerca el cepillo de los dientes y
el agua perfumada. En cuanto al lechn--me dijo la domstica--que sola
comerlo, pero pura y exclusivamente por no _desairar_  alguna amiga.

Con arreglo  los anteriores apuntes, no nos cabe duda que nuestras
dos desconocidas son mestizas de pura raza: el traje de la mayor hace
suponer que es casada, y casada con europeo.

Durante los primeros platos que se sirvieron no tomaron parte en
la conversacin.

Miraban y coman con el embarazo propio de quien sabe es
observado. Varias veces que la hermana menor alz los ojos, encontr
frente  frente los mos, que procuraban investigar lo que se albergaba
tras aquellas negrsimas pupilas. El fondo de todo abismo es negro. Los
ojos de la primera mujer que pec no s de qu color seran, pero
los de la primera que oblig  pecar, de seguro eran negros.

Habiendo notado que por momentos se cubra de palidez el rostro de la
ms joven, no pude menos de interrogarla; su hermana se fij un ella
y repiti mi pregunta, con las circunstancias de hacerla ms familiar
y concluirla con un nombre.--Qu tienes, Enriqueta?--Nada,--replic
la interrogada,--sin duda un poco de mareo.--Vamos,--continu
aquella,--est visto que no puedes embarcarte ni en un bote; y es
extrao; pues figrense ustedes,--aadi dirigindose  nosotros,--que
est bien acostumbrada  la mar, pues ella es del Puerto y yo de
la Isla.

--Caramelo!--dije en mi interior,--pues menudo chasco me he llevado,
yo que crea habrmelas con dos hijas de este extremo Oriente y me
encuentro de manos  boca con Cdiz y San Fernando disfrazados de
saya y _candonga_.

--Bien, pero esta seorita se embarcara en ferrocarril.

--C! No seor--replic aquella con la mayor naturalidad,--siempre
nos hemos embarcado en _baroto_  en _parao_.

--Pero, seora, ni en Cdiz ni en San Fernando hay barotos, ni menos
_paraos_.

--Pero s en Cavite y en San Roque.

--Ah! vamos, con que esta seorita es de San Roque y V. de Cavite.

--Cabal, ella del Puerto y yo de la Isla.

Entonces record que las caviteas se llaman andaluzas, conociendo
 Cavite por el nombre de la Isla y  San Roque por el del Puerto,
siendo tan _marineras_ y tan resaladsimas las dichosas nias, que
en una ocasin una de aquellas, que vea que  un chiquillo lo iba 
tirar el caballo que montaba, le grit:--_Fondea,_ muchacho, _fondea_!

El mareo de Enriqueta debi ir en aumento, pues antes de concluir la
comida se levant, dicindole  su hermana:--Acompame, Matilde.

Enriqueta y Matilde, pues ya sabemos sus nombres, abandonaron la mesa,
quedando solamente el sexo fuerte.

El almuerzo termin, y siguiendo la aeja costumbre, el fraile se
despidi de nosotros para buscar una tranquila y cmoda digestin en
unas horas de siesta. En la ligera conversacin que tuvimos durante el
caf, supe que aquel reverendo padre hacia la friolera de cuarenta y
siete aos que arrib  estas playas. Mientras sabore el caf habl
largamente con su criado, quien en su larga prctica de quince aos
que estaba  su servicio, deba conocerle perfectamente sus gustos
y necesidades. Siento no poder trasladar ni una slaba de lo que
se dijeron, pues lo hicieron en bicol, nica forma de entenderse,
pues el criado no conoca ni una sola palabra de las que forman la
rica y armoniosa lengua castellana.

Sentados en cmodos sillones de bejuco y aspirando, sino el aroma,
por lo menos el humo de un segundo habano, quedamos sobre cubierta,
Lus, el capitn y mi persona. Se habl del viaje, de las costas que
bamos perdiendo en los horizontes y de varios episodios de abordo,
quedando, por ltimo, en silencio, aletargados de esa dulce somnolencia
 que predispone un buen almuerzo, una temperatura agradable y una
retorcida hoja de Cagayan.

Las horas de la tarde fueron anuncindose una  una en los golpes
del bronce, dados por el vigilante guarda de proa.

A las cinco se sirvi la comida.

Las mestizas no se presentaron.

La mar se haba rizado  las caricias de un fresco Noroeste.

Los balances cada vez ms sensibles avivaron la comida, que fu
servida en la cmara.

Cuando subimos sobre cubierta se desvaneca en los horizontes
del Poniente la luminosa transparencia del da, yendo poco  poco
borrndose los contornos de los monstruosos grupos que dibujan en
las nubes los ltimos destellos del sol.

A la tenue y melanclica luz del crepsculo divisamos  la banda de
babor una cenicienta faja. Eran las costas de Tayabas. Sobre aquellos
picachos de eterna verdura fijaba mi vista con la misma insistencia con
que lo hace el que trata de reconocer  larga distancia las facciones
de un sr querido.

La campana de proa anunci la oracin.

La marinera ces en sus faenas, rein el silencio y la plegaria
alz su vuelo  otros mundos. La ma fu un recuerdo para los seres
queridos que habitan aquella lejana tierra que iba perdindose entre
los crespones de la noche. El nombre de Tayabas arrancar siempre
una vibracin  nuestra alma.

Concluda la oracin nos dimos las buenas noches, siguiendo las
legendarias costumbres de nuestros abuelos, cubrimos nuestras cabezas
y tomamos asiento al abrigo de la camareta del timn.

En una de las discusiones que se suscitaron, Lus, siguiendo su
eterna mana, trat de convencer al Padre de que el guingn que se
fabricaba en Francia aventajaba en mucho al que producen los telares
de Barcelona; el buen Padre que no conoca Francia, ni su guingn,
que era espaol rancio y por ende castellano viejo, que se levantaba
invariablemente  las cinco, coma la prosaica olla con mucho azafrn,
sobra de jamn y falta de huesos,  las doce, que la monumental jcara
de espeso chocolate le era tan necesaria al cuerpo  las cinco, como
necesarios para la guarda de su regla los maitines  las doce, oa sin
pestaear  mi buen amigo Lus, sonriendo maliciosamente. En el curso
de la conversacin, Lus mezclaba no pocas palabras francesas. El
Padre tena constantemente detrs de su silln  su criado, quien
encenda ms de una caja de fsforos para cada tabaco que fumaba su
amo. Siempre que este diriga la palabra  aquel lo haca en bicol,
de modo que como el abuso del francs en Lus era muy frecuente y
los fsforos en el domstico no lo eran menos, puede asegurarse que
la lengua espaola estaba en minora. En un momento en que Lus se
separ de nosotros, no pudo por menos de decirme el Padre:--Pero,
diga V., por qu no quita  su amigo ese vicio de hablar en otra
lengua que la nuestra?--En aquel momento cort la interrogacin la
centsima vez que se le apagaba el tabaco, volvi la cabeza y en
perfecto bicol sostuvo una conversacin con su criado, conversacin
que sin duda debi versar sobre lo incombustible de la hoja, 
lo combustible del fsforo, pues tan pronto sealaba la escueta
caja como estrujaba la mascada colilla que para llegar  tal estado
haba pasado por la llama de cien palitos.--Con que deca V. Padre,
cuando se le apag el cigarro, por qu no procuraba quitar  Lus el
resabio de hablar francs con espaoles, pues es muy sencillo--le
dije muy bajito--porque todos tenemos nuestra correspondiente viga
en el ojo, viendo la paja en el ajeno; la viga de Lus es el francs,
la viga de V. es el bicol. Quince aos dice que le sirve ese criado,
pues bien, en ese tiempo l deba hablar espaol y no V. bicol. Esta
razn le debi parecer tan fuerte que se sonri, sac de la manga otro
tabaco, y ... en efecto, pidi en bicol  su criado el primer fsforo,
inaugurndose la segunda parte de fuegos artificiales.

Veinticinco Skerhets-Tandstikor, que es como si dijramos veinticinco
mulos de Cascante haban rozado el amorfo betn de la caja cuando
sonaron las diez en el reloj de la cmara. Polticamente dimos las
buenas noches, y en efecto, buena la fu para m, pues no tard en
quedarme dormido el tiempo que invert en contar unos cien golpes de
la hlice, golpes que entre sueos los asemejaba yo  otras tantas
pulsaciones de aquel monstruo de hierro, en cuyas entraas dorma
con la tranquilidad del que jams haba roto un plato.

Aqu vendran bien dos lneas de puntos suspensivos,  el obligado
cuentecito de duendes y aparecidos; pero como no se me _apareci_
nadie, ni so que me coga un toro,  cosa que lo valga, renuncio
 los puntitos y  soporferas relaciones, limitndome  decir que
con la luz del alba de un nuevo da volv  la vida real, entrando
en el concurso social, como dira un aprendiz  _objetivo subjetivo_,
habiendo previamente cubierto mis calzoncillos con telas menos ligeras.

Sal de la cmara. La mar estaba tan perfectamente dormida, cual
yo lo haba estado dos horas antes. Una brisita impregnada de
puras emanaciones azoadas daban elasticidad y bienestar  todo el
cuerpo. Bienestar que en m se aument al ver el inverosmil pi,
por lo pequeo, de Enriqueta, la que suba por la escalera de la
cubierta recogiendo ligeramente su saya de fuertes colores.

Con la confianza que da el vivir bajo un mismo techo, y la que presta
todo viajero, me acerqu  la mestiza, sirvindome de introductor su
pasado mareo. Hablamos de varias cosas, indiferentes al principio,
acentuadas despus,  intencionadas ms tarde. Enriqueta tena suelto
su rizado y hermoso pelo, este arranc de mis labios la primera
palabra del arriesgado lenguaje de las personalidades. La mestiza
por lo general es muy susceptible, as que es difcil abordar esos
sabrosos discreteos en que entran en juego la galante frase, la
emboscada promesa y las incipientes sensaciones.

--Con tanto pelo como V. tiene no me extraa le duela la cabeza.

--Gracias por la lisonja,--contest Enriqueta sonriendo, al par que
instintivamente jugaba con las espirales de uno de sus hermosos rizos.

--No hay lisonja alguna, pues presumo no aceptar como tal el que la
duela la cabeza.

--Antes de los dolores que solo son presuntivos se ha ocupado de
una abundancia que por mucha que sea, jams creemos excesiva las
mujeres.--Esta contestacin me hizo comprender que no solo tena 
mi lado una mujer hermosa sino tambin una mujer discreta.

A las dos horas de conversacin estoy completamente seguro que
Enriqueta lo estaba tambin de no haberse equivocado al conceptuarse
bonita, circunstancia que la sabe toda la que lo es, antes de que la
pongan el primer vestido largo, pero que las gusta comprobar siempre
que se presenta ocasin, no en la luna del espejo sino en la frase y
en los ojos del hombre con quien hablan. La mujer hasta los treinta
aos, constantemente est alerta,  la primera palabra que se cruza
con un individuo del sexo opuesto, se pone en guardia; si no le agrada
contrae las cejas y su contestacin fra y displicente le dice _atrs
paisano_, siguiendo imperturbable su camino; si por el contrario le
agrada, entonces el disimulo es imposible, en este caso procede una
proclama incendiaria y el motn es casi seguro.

La impertinente voz de Matilde llamando  su hermana cort nuestra
conversacin.

Hasta el almuerzo no volvi  salir Enriqueta de su camarote. Mientras
dur aquel se habl de distintas cosas, sin que pudiese reanudar la
conversacin pendiente, pues no bien se sirvi el caf se volvieron
 la cmara las dos mestizas.

Por la tarde tuve ocasin de acercarme  Enriqueta de quien supe
varios detalles de su vida. Aquella era mestiza inglesa, su padre
respetable comerciante escocs haba heredado de sus mayores toda la
rigidez de los principios puritanos, en cuya doctrina hacia dos aos
haba bajado  la tumba, dejando  Enriqueta bajo la guarda de Matilde,
casada hacia algn tiempo con un comerciante espaol quien  la sazn
se encontraba en la provincia de Albay dedicado  su profesin.

Enriqueta varias veces haba significado sentimiento por ausentarse
de Manila; trat de indagar la causa y  vuelta de algunos rodeos
supe que aquella iba todos los sbados al cementerio protestante,
en cuyo solitario  recinto descansaban los restos de su padre, cuya
tumba tena limpia de ramas y malezas el filial cuidado de Enriqueta,
quien me dijo que el pequeo enverjado que cierra el mausoleo estaba
recubierto de las rojas campanillas de las trepadoras enredaderas,
 cuya sombra se resguardaban gran nmero de macetas en las que se
criaban pintadas y caprichosas flores.

--Siento no estar en Manila en esta ocasin,--dije cuando concluy
Enriqueta de darme aquellos pormenores.

--Y por qu lo siente V.?--me replic aquella.

--Lo siento porque quizs cuando V. vuelva  Manila encontrar secas
y mustias las flores, mientras que si yo estuviese all las hallara
cual las dej.

--Mi ausencia ser corta, pues mi cuado trata de realizar su negocio,
y nos volveremos  en seguida; entretanto he dejado bien gratificado al
guarda, con promesa de aumentar el premio, si  mi vuelta encuentro en
perfecto estado el pequeo jardn que sombrea los dorados caracteres
que sealan sobre el mrmol el nombre de mi padre.

Enriqueta al pronunciar aquellas palabras se qued callada, vagando
su mirada por el Ocano en cuyo majestuoso desierto quiz evocara su
querida memoria. Hay silencios que deben respetarse. Enriqueta por
largo tiempo no separ sus negrsimas pupilas de las azules ondas,
cuya movible superficie retrataba las cenicientas nubes que preceden
 la noche. Esta bien pronto nos envolvi con sus sombras.

--Conoce V. la provincia de Albay?--dijo Enriqueta rompiendo el
silencio.

--No, seora; es la primera vez que voy  ella, y lo hago como el
que nada busca ni desea.

--Ya desear y buscar.

Yo no pude sondear toda la intencin de aquellas palabras.

--Y piensa V. describir su viaje?--aadi Enriqueta.

--No pienso escribir una lnea ms. Todos los hombres nacemos con
una cruz que llevar y un calvario que recorrer, la cruz del escritor
es muy pesada y su calvario muy largo, as que creo imposible el que
vuelva  emprender tan espinoso camino.

--Creo haber odo  ledo no s en donde, que la palabra imposible
no estaba en el diccionario espaol.

--Si V. la borra del mo, de seguro no estar--repliqu no con malicia
sino con ingenua seguridad.

--De modo que si yo borro esa palabra, no habr imposible para V.;
pues bien,--me dijo con gran viveza,--queda borrada, escriba V.

--Lo manda V.?

--Si tuviera derecho para ello lo mandara; Como no lo tengo solo
me limito  expresar un deseo.--Al decir esta ltima palabra, sin
duda creyendo haba ido ms all de lo que se propona, se levant,
dndome las buenas noches, al par que me tenda una de sus manos.

--Puesto que V. me manda que escriba, escribir--la dije, retenindola
un momento,--y es ms, la prometo que el primer ejemplar de mi nuevo
libro ser para V.

--No lo har V.

--Juro que s.

Al alejarse Enriqueta de mi lado experiment un triste vaco dentro
de mi alma.

A los pocos momentos o se cerraba su camarote.

Dorm aquella noche, pero no cual la anterior: so que Enriqueta y
yo arrancbamos juntos las gramas de la tumba de su padre.

       *       *       *       *       *

Al amanecer del da 7 tenamos  la vista un extenso casero.

El _Sorsogon_ disminuy su marcha, evitando con grandes precauciones
los bajos de que estaban sembradas aquellas mares.

Una boya que se balanceaba  un tiro de pistola de un rstico
pantaln de madera se puso al alcance de las maniobras del barco y
... fondo! grit el capitn, confundindose l ruido de hierro de la
cadena, con el del bronce de dos campanas que tocaban en tierra. La
una se alzaba en el torren de la iglesia, la otra en la puerta de
un almacn de depsito. La religin llamaba al cristiano, el trabajo
convocaba al obrero. Aquel pueblo se despertaba  la voz de la fe y
 la voz del trabajo. Sacrosanto lenguaje, que hace feliz  todo
el que comprende!!....

Quico qued en el encargo de recoger los equipajes. Lus y yo pusimos
el pie en la plancha; nos columpiamos dos minutos sobre las movibles
tablas del pantaln y pisamos tierra de Albay.

Estbamos en Legaspi.





CAPTULO II.

La provincia de Albay.--Situacin.--Etimologa.--Pueblo de Albay--Su
aspecto--Casa Real.--La Administracin de Hacienda.--El Tribunal.--La
crcel.--Su mala disposicin.--Obras principiadas.--Principios
humanitarios convertidos en inhumanitarios.--Monumento  Pearanda.--La
iglesia.--El Gogong y el Ligion--La raza bicol.--Estadstica.

La provincia de Albay se encuentra situada en el extremo S. de la isla
de Luzn; palabra cuya raz es _Lsong,_ nombre con que se conoce
el mortero en donde descascarilla el indio el palay; antiguamente
el _lsong_ no solo era un utensilio domstico, si que tambin un
instrumento de guerra. Cuando haba alarmas batan la cavidad del
mortero con el mazo de su servicio, dando en sus broncos sonidos
voces de alarma.

Luzn segn algunos cronistas se llam isla Manila, tomando el nombre
de la capital; otros, entre ellos el erudito Padre Coln, tratan de
aclarar la noche de los tiempos queriendo ver en las islas _Maniolas_
que marca Ptolomeo  los 142 long., en sus tablas geogrficas formadas
en el segundo siglo de nuestra era, el origen de la palabra Manila:
sea de esto lo que quiera, es lo cierto que en la llamada hoy Isla
de Luzn, y en su extremo Sur, se encuentra la provincia de Albay.

El nombre de Albay, es una corruptela segn unos, de _Ibat_, rgulo
que imperaba  la llegada de los espaoles en dicha parte de tierra,
y segn otros se la hace derivar de _Ibaln,_ voz que procede del
trmino local _ivald_, que quiere significar toda cosa que est al
otro lado de algn ro  brazo de mar.

Con el nombre de _Ibaln_ se conoca de antiguo la provincia de
Albay, tomado sin duda de su primitiva cabecera as llamada, situada
en _Gaditaan_--hoy visita de Magallanes;--este barrio lo separa un
brazo de mar de sus vecinas islas de San Diego, Tinacos y Bagatao,
como asimismo se interpone entre aquel y las islas de Ticao y Samar,
el estrecho de San Bernardino; separndole por ltimo la bocana de
la baha de Larsogon de Tumalaytay y Macalaya, donde estuvo tambin
algn tiempo la capital de la provincia, sindolo hoy el pueblo de
Albay que le da nombre.

La palabra _albay,_ es corrupcin de _albay-bay; al_ preposicin
castellana, y _bay-bay_ palabra bicol que significa playa; de modo,
que unida la palabra espaola  la bicol, resulta _albay-bay_,  sea
_ la playa_. Sabido es que antiguamente se viva por lo general
tierra adentro para evitar las sorpresas de los desembarcos moros
 de los mismos _barangayanes_ enemigos, y acaso entre aquellos
habitantes habra algn europeo que al mandarlos  la playa,
construira la palabra _albay-bay._ El abuso que hace el indio del
apcope, justifica que la palabra _albay-bay_ quedase reducida  la
de Albay. El primitivo pueblo fu el conocido hoy por el de Legaspi,
y al cual muchos naturales le siguen llamando _Vanuangdaan,_  sea
Albay viejo.

El lugar que ocupa en la actualidad la cabecera, se denominaba
_tay-tay_ que significa fila  hilera.

Albay,  sea la capital de la provincia de la que toma el nombre, se
encuentra situado entre los pueblos de Daraga y Legaspi, distando de
este ltimo, y por consiguiente de la mar, 3 km. escasos. El aspecto
del pueblo no demuestra ser la cabecera de una de las provincias
ms ricas del archipilago filipino. La Casa Real, residencia del
Gobernador, es una destartalada vivienda de construccin mixta,
predominando en ella la tabla y la nipa. La Administracin de Hacienda
tiene techo de hierro, y el Tribunal, pobrsimo edificio, es al par
que casa municipal crcel de partido. Esta crcel dividida en dos
reducidas cuadras, ocupa los bajos del Tribunal y alberga no solo
los presos preventivos, si que tambin los que procedentes de causas
sustanciadas en aquel juzgado, fueron condenados  menos de dos aos de
prisin. La provincia que nos ocupa tiene una gran masa de poblacin,
y aunque su criminalidad no es mucha, siempre hay que contar entre
los detenidos por el Gobierno, juzgado y administracin, y los que
extinguen condena, con unos 150  200 individuos por trmino medio,
amontonados en los sucios stanos de aquella crcel. Es de advertir que
Albay es una de las provincias que ms rendimiento llevan  las cajas
locales, siendo la ltima que dej de pagar la contribucin llamada
_tanorias,_ importante unos 25.000 duros. Estos ingresos, visto el
desamparo y la carencia absoluta de edificios pblicos, prueba no se
les da su verdadero destino; cierto es que  saliente de la plaza del
pueblo se alzan los muros de una soberbia crcel, pero ciertsimo
es tambin que ya se han agotado no sabemos cuntos presupuestos,
y que los muros siguen poco menos que en cimientos, que las maderas
acopiadas se pudren y que los hierros y sillares desaparecen. Y al
hablar de la crcel no podemos pasar en silencio un hecho que se
verifica, no solamente en la de Albay, si que tambin en la mayora
de las de Filipinas. Un Gobernador general prctico y conocedor de las
necesidades del indio, consigui del Gobierno supremo un Real decreto
por el que se le autorizaba  dar permisos  los jefes de provincias,
para que  los presos preventivos no solamente se les dejara salir
de las crceles, con la competente custodia,  baarse, lavar la ropa
y hacer aguada, si que tambin  ocuparlos en trabajos moderados que
revistieran caracteres puramente higinicos. Esta concesin como se ve,
teniendo en cuenta la estrechez, malas condiciones de las crceles y
fuertes temperaturas de aquellos climas, era benfica y humanitaria:
pero _en efecto_, el tiempo y las _circunstancias_ han convertido
el principio humanitario en inhumanitario y cruel, y el trabajo
regenerador, higinico y voluntario del preso preventivo, en el
infamante, dursimo y forzoso del condenado. Se dir, y el indio por
qu no reclama? Pues es muy sencillo; el indio de crcel pertenece  la
clase desheredada que ni defiende derechos ni muchas veces los conoce,
y  falta de ese conocimiento,  elevamos nuestra dbil voz  los
poderes pblicos pidindoles hagan desaparecer  este monstruoso abuso
que ha introducido  la costumbre en no pocas provincias filipinas.

Frente  la Casa Real hay un hermoso y espacioso jardn en cuyo centro
se alza un sencillo monumento dedicado  la memoria del Gobernador
D. Jos Mara Pearanda. La  iglesia es de una sola nave, y tanto su
construccin  como cuanto contiene, es muy pobre.  Su administracin
corre  cargo de un  clrigo indgena.

Nada tiene este pueblo de particular que, de contar sea, salvo recordar
la bellsima vega en que se asienta, y las aguas termales del Gogon,
cuyo manantial se encuentra  las faldas del Sigion, heraldo del
grandioso Mayon, que se alza  su espalda.

En Albay como en toda la provincia se habla el bicol siendo esta
raza inferior  la tagala, y as se ve que donde quiera que aparece
un tagalo, bien pronto se impone.

El espritu de provincialismo no est tan arraigado como en
otras provincias, no siendo por lo tanto extrao ver votar para
Gobernadorcillos  individuos de corta radicacin,  hecho que jams
se registra en los pueblos tagalos, en donde las cartas de naturaleza
tardan muchsimo tiempo en otorgarse.

Albay tiene 56 cabeceras, 1.052 tributos y 4.365 almas. Segn los
libros parroquiales, se consumaron 40 casamientos, 410 bautizos
y 282 inhumaciones. Hay en su poblacin 11 europeos y 12 chinos;
asisten  las escuelas unos 230 nios y 85 nias, siendo escaso el
nmero de las que hablan espaol. Se procesaron  15 individuos.

Sera una verdadera profanacin tourista, ocuparse de Albay y no
consagrar las primeras pginas al gran _Mayon_  _Buquid_, como le
llaman algunos indios.

Cumplamos, pues, con este deber, en el siguiente captulo.





CAPTULO III.

El Mayon.

Al hablar de Albay no es posible dejar de consagrar un recuerdo al
Mayon. El Mayon es uno de los montes ms bellos que se conocen en el
mundo. Se alza  ms de 8.000 pis en una inmensa caada, formando
su cono desde la base hasta los lmites de su altura, suaves 
iguales ondulaciones por todos sus lados, lo que hace que  cierta
distancia se asemeje  una gigantesca tienda de campaa. Al darle
esta configuracin el autor de lo creado, parece quiso recordar al
mortal lo pequesimo de sus obras. La justicia humana acampa sus
legiones en un puado de tierra cubriendo sus ejrcitos con cuatro
varas de lona; la Divina justicia hace dormir bajo dilatadas sbanas
de candente lava, poderosas fuerzas cuyo solo aliento remueve montaas
llevando la muerte y la destruccin por doquier.

Las zonas del monte son dignas de estudio por distintos conceptos. En
las primeras estribaciones fructifica toda la flora filipina. Desde la
delicada _sensitiva_ al aoso tronco de la pintada _marra_, y desde
el agreste _lagundi_  las poticas _casuarinas_, tienen all su
representacin. La _artemisa_ con las tradicionales virtudes de sus
jugos; la _yerba buena_ con las delicadas emanaciones de sus speras
hojas; el adusto _romero_ con su salvaje independencia, adornan las
faldas del coloso, esparciendo  su alrededor finsima fragancia.

Cuando el brego hiere las copas de las casuarinas produce en sus
delicadas ramas una armona extraa y conmovedora. Varias veces
hemos recorrido los bosques de casuarinas que adornan al Mayon,
y al perdernos en aquella revuelta vegetacin, hemos cado en esos
misteriosos ensueos  que tan propensos son todos los dolores,
y en medio de aquellos sueos en que el corazn palpita con fuerza
y la imaginacin vuela  otras regiones, hemos encontrado una
bienhechora sensacin en las extraas vibraciones producidas por
las casuarinas. Estas tienen un no s qu indefinible, imposible de
expresar. Las races de las casuarinas se extienden entre las muertas
cenizas, y los raros filamentos que forman sus ramas dan sombra
 extensos campos de ruinas. La sombra que proyecta la casuarina,
parece encerrar un hlito venenoso. Al pie de su spero tronco no
crece planta alguna; solo sus ramas se alzan sobre las candentes
arenas sembradas de monstruosos bloques. La casuarina tiene en el
balete un hermano que gusta de las ruinas tanto como ella. En la
dilatada planicie que se encuentra  la derecha del camino que dirige
de Daraga  Camalig, llama poderosamente la atencin del viajero, tres
grupos de exuberante vegetacin que se destacan sobre la monotona de
aquel movedizo arenal. Saliendo del camino y tomando la direccin de
aquellos canastillos de verdura, se divisa primero un roto torren,
cuyas grietas son otras tantas macetas en que la potente vegetacin
de los trpicos encuentra vida y alimento. Ms cerca, los grupos de
follaje descubren las antiguas ruinas de tres edificios. Las retorcidas
ramas de los baletes ocultan los restos de una noche de luto y de
lgrimas. Aquellos desunidos sillares formaron en otro tiempo la
iglesia, el tribunal y la escuela de Cagsaua, pueblo que fu sepultado
en la memorable noche del 1. de Febrero de 1814. Noche de terror y
espanto en que el Mayon lanz sobre los dormidos pueblos todos sus
grmenes de destruccin. De la populosa y rica Cagsaua, solo queda
la tradicin escrita en informes restos. Estos desaparecern ante el
poder del tiempo, si antes no son sepultados por nuevas avalanchas
de lavas y cenizas, y entonces Cagsaua ira  dormir el sueo eterno
del olvido al lado de otros cien pueblos que  su vez desaparecieron
en otros siglos ante las espantosas y rojizas llamas del volcn.

En las faldas del Mayon crecen adheridas  las rocas  abrazadas
 los aosos troncos gran variedad de _orqudeas_ y _parsitas,_
 las que llaman _dapos_ los naturales. La leyenda, la poesa y la
medicina tienen en aquellas especies maravillosas pginas. Segn Homero
con los jugos del _Nepenthes_-- sea el dapo que llaman los indios
_jarro_--hizo el rey de Egipto olvidar  la bella Helena todas sus
amarguras. La palabra _Nepenthes_ deriva de la partcula negativa _Ne_
y de _penthes_ que significa duelo, afliccin, melancola. Hablando
de esta parsita que tantsimo abunda en el Mayon, dice en su _Flora
filipina_ el Padre Blanco lo siguiente: Esta planta singularsima
y hermosa, es parsita y fcil de enredarse con otros rboles por
medio de los jarros  vinageras; estos casi hacen una taza de agua,
y tanto el cordn de la boca, como el del tallo y peciolos de las
hojas, son encarnados. Cada hoja tiene su jarro, lo cual hace una
perspectiva, rara y extraordinaria. No es del todo cierto que estos
jarritos se abran y cierren todos los das. Lo ms singular es la
tapadera que cierra tan exactamente la boca que es imposible se
derrame una gota de agua, aunque haya vientos fuertes,  se vuelva
el jarrito boca abajo:  esta firmeza de la tapadera contribuye el
diente  laminilla, que tiene por debajo, hacia donde suelen estar
los goznes de una vinagera, la cual encaja entre una pequea abertura
que dejan entre s los extremos del cordn. Es, pues, este vegetal
digno de admiracin y asombro por su estructura tan singular.

En los jarritos de la parsita que queda descrita, encuentra el
cansado viajero donde saciar su sed. El agua que aquellos contienen
se conserva fresca, sin que le den mal sabor las paredes que la
guardan. El _dapo mariposa_ es de lo ms fantstico que puede verse:
es de largas y flexibles ramas, oscilando en cada una de ellas cientos
de menuditas flores completamente blancas. Cuando el viento mueve
las ramas y las miles de florecillas tiemblan bajo sus flexibles
tallos, se asemejan  una bandada de blancas mariposas, revoloteando
alrededor de un canastillo de verdura. A ms de la anterior _orqudea_
se encuentran en las zonas del Mayon gran variedad de aquellas que
vienen siendo hace algn tiempo objeto de comercio, exportndose con
grandes cuidados  Europa, figurando en los suntuosos salones como
uno de los ms bellos y raros adornos.

No solo se encuentran en el Mayon curiossimos ejemplares de la flora,
si que tambin los hay de la fauna. En las hojas de los rboles se
halla una gran variedad de esos monstruosos y misteriosos seres,
llamados por la ciencia _Fasmidos_, los mismos que son conocidos
en el lenguaje vulgar por _bichos hojas,  bichos palos_ y _bichos
troncos_. Quien no haya visto uno de estos extraordinarios animales,
no es posible pueda figurarse la absoluta semejanza que tienen con
los vegetales. Son, ni ms ni menos, una rama, un tronco  una hoja
ms del vegetal en que viven. El _bicho hoja_, produce durante la
noche un canto agudo y montono, parecido al del grillo de Europa,
si bien el del primero guarda intermitencias ms cortas que el del
segundo. Los indios llaman  aquellos _fasmidos, garau-garau._

El _balor_, el _bat-bat,_ la _trtola_ y una gran variedad de palomas
tienen su nido en los bosques del Mayon. El milano de las regiones
intertropicales bate sus alas por cima de los precipicios, sindole
difcil remontar el vuelo hasta contemplar la cabeza del coloso.

A medida que se hace la ascensin del Mayon va desapareciendo
la vegetacin, hasta que, por ltimo, se entra en la zona de las
muertas cenizas. De all, solo aridez, solo precipicios, solo lagos de
movedizas arenas, salpicados de ennegrecidos bloques. En las cavidades
de las masas baslticas habita el ms terrible de los reptiles. Entre
el hueco de dos piedras suele verse la chata y verde cabeza del _Upon,_
reptil que figura en la familia de los _votrofdeos_, cuya mordedura
es mortal.

Al Mayon constantemente lo adorna un penacho de humo, que unas veces
lo abate el viento, en cuyo caso se revierte por los dentados cortes
del crter, y otras se alza orgulloso y altanero por cima de la regin
de las nubes. El humo del Mayon revela que los gigantescos cclopes de
los oscuros antros vigilan al pie de hirvientes lagos las enrojecidas
montaas de candentes bloques, cuyas monstruosas y desiguales masas
son azotadas de continuo por abrasados torrentes de cenizas y escorias.

El coloso del Estrecho con la regularidad matemtica  que necesaria
y fatalmente sujeta toda ley perfecta, acumula en sus calcinadas
entraas grmenes de espanto y desolacin. Desgraciado el da en
que abra la vlvula! Infeliz del pueblo en que sacie su clera!

Todo lo que la ilusin reviste de sombro y terrible el fondo del
Mayon, la realidad lo presenta en su exterior de sonriente, grandioso
y sublime. Dentro, impenetrables misterios, medrosas tinieblas, luto
y espanto; fuera, lmpidos horizontes, aires pursimos, melanclicas
armonas, luz, perfumes, espacios sin fin y caricias eternas de una mar
brava que viene sumisa y obediente  besar los pies del coloso, cual
besan los blancos copos de las altas nubes su altanera cabeza. Dentro,
la noche sin fin; fuera, el da sin crepsculos.

       *       *       *       *       *

La muerte y la vida, la sonrisa y la lgrima, la fuerza que destruye
y el botn que germina, el mal y el bien, el arcngel rebelde y el
arcngel sumiso!





CAPTULO IV.

Iraya.--Tabaco.--Sorsogon y Cantanduanes.--De Albay  Daraga.--Cagsaua
 Daraga?--Culebras domsticas.--Etimologas.--M. Montano y sus
viajes por Filipinas.--Iglesia y cementerio.--_Pintacasi_
de Daraga.--Gustos europeos.--Banquetes
chinos.--_La bandala_.--Hospitalidad.--Recuerdos.--Das
tristes.--Estadstica.--Comparacin de razas.--El _patadeon.--_--La
lnea curva.--Mercado de Daraga.--Vendedoras de sampaguitas.--Tertulias
al aire libre.--La casa de Aramburo.

La provincia de Albay se divide en cuatro distritos  partidos
llamados Iraya, Tabaco, Sorsogon y Catanduanes: el primero lo
componen los pueblos de Cagsaua  Daraga, pues con ambos nombres
se le conoce. Camalig, Guinobatan, Ligao, Os, Palangui, Libon,
Quipia, Donzol y Pilar. El segundo,  sea el de Tabaco, lo forman
los de Albay, Legaspi, Libog, Bacacay, Malilipot, Tabaco, Malinao,
y Tiui. El tercero, denominado como hemos dicho, Sorsogon tiene los
pueblos de Castilla, Sorsogon, Casiguran, Juban, Magallanes, Bulan,
Matnog, Bulusan, Barcelona, Gubat Bacon, y Manito: y en el cuarto,
 sean las Islas Catanduanes, se encuentran los pueblos de Calolbon,
Virac, Bato, Viga, Payo, Bagamanoc, Pandan y Caramoran.

Con el tiempo y en plazo no muy lejano, esta inmensa provincia
est llamada  ser dividida en tres, formando la Iraya y Tabaco
una de trmino, y Sorsogon y Catanduanes, otra de ascenso y entrada
respectivamente.

Para proceder con mtodo vamos  hacer una correra  toda la
provincia, visitndola por partidos. Damos la preferencia  la Iraya,
y al efecto y puesto que ya conocemos el pueblo de Albay, trasladmonos
al de Daraga recorriendo en coche y en veinte minutos la pintoresca
y bien conservada carretera que los une.

Daraga  Cagsaua, pues con ambos nombres se conoce  este bonito
pueblo, deba ser, dada su importancia, la cabecera de la provincia.

Cagsaua es trmino compuesto de _Cag_- (dueo) y _saua_ (culebra). En
el sitio que ocupa el pueblo habra quiz alguna culebra domesticada,
y en ese caso de aqu vendra la etimologa de aquella palabra,
deduccin lgica, siendo como es costumbre tener en muchas casas de
Filipinas grandes culebras completamente inofensivas y en domesticidad,
que hacen el oficio de gatos  perros ratoneros.

Lo mismo sucede en las bodegas de no pocos barcos filipinos, siendo
de notar que tales huspedes son conceptuados como de buen agero
para los dueos de las casas y barcos donde moran.

La etimologa de Daraga la encontramos ms adaptable que la anterior,
puesto que significando dicha palabra bicol, virgen, y teniendo
el pueblo por titular la Natividad de la Virgen, lgico es que se
le llamara _daraga_  virgen, en recuerdo de la pureza de la Madre
de Dios.

El comercio, la industria y la vida de Albay, afluye  Daraga en
donde radican las casas ms ricas de la provincia.

Mi querido amigo el doctor Montano en su precioso libro de _Voyage aux
Philipines et en Malaisie_ dedica no pocas pginas  Daraga, siendo
justo en sus apreciaciones, hecho digno de consignarse por escasear
obras extranjeras que juzguen  nuestras provincias de Oriente en su
verdadero valor.

La plaza del pueblo que nos ocupa est asentada  las faldas de
un montecillo en cuya amplia meseta se levanta la iglesia y el
cementerio. Como se ve, los muertos no pueden estar ms cerca de
los vivos.

Las fiestas  _pintacasis_ de Daraga son renombradas en toda la
provincia, pero al objeto de nuestro trabajo poco podremos de ellas
decir, por cuanto nuestra misin es dar  conocer costumbres indgenas
y no europeas, y es lo cierto que en aquel pueblo se van perdiendo
las primeras por el gran nmero de espaoles y extranjeros que all
viven  transitan. Los bailes, los convites y hasta los gustos lricos
 dramticos buscan recuerdos europeos, y para oir el caracterstico
_cutang-cutang_ indio hay que dejar el pueblo.

De citar es, sin embargo, los convites chnicos  de Daraga en sus
das solemnes, por figurar en las mesas de sus festines platos tan
originales como los de orejas de ratn, nidos de golondrina, aletas
de tiburn y cabezas de culebra.

En Daraga, como ya hemos dicho, hay establecidos ricos comerciantes
cuyo trfico se circunscribe  la _bandala_  sea el abac, filamento
del que extensamente nos ocuparemos en otro lugar.

La hospitalidad que se dispensa en Daraga  no tiene lmites, y si 
relatar furamos nombres y atenciones de que fuimos objeto mientras
permanecimos en aquel pueblo, llenaramos no pocas cuartillas. Estando
en aquella provincia, pasamos por amargusimas penas  consecuencia
de prdidas de seres queridos ausentes, y seramos harto ingratos
si no recordramos  Aramburo y  su bella y distinguida seora 
hijas;  toda la colonia que forman la casa comercial de los Muozes,
al chispeante al par que misntropo Avila, al decidor Carrascoso,
tan olvidado de la poltica que le llev  aquellas tierras, como
ingrata fu con l, al custico Jos Mara, al servicial Rufino, al
inteligente Pasiano, y  tantos amigos y amigas  quienes mandamos
en estas pginas un profundo recuerdo de gratitud.

Daraga cuenta con una poblacin de 19.252 almas, repartidas en
su casero, sumando 5.025 tributos. A las escuelas concurren por
trmino medio unos 150 nios y 120 nias, sabiendo el espaol 15 de los
primeros y 5 de las segundas. Hay radicados 10 europeos y 77 chinos. Se
registraron 869 bautizos, 111 casamientos y 631 defunciones. Fueron
procesados 9 individuos.

Ya hemos dicho que los bicoles son de raza ms inferior que la tagala,
y aun la visaya, y buena prueba de ello est en Daraga, en donde si
nos es admisible aplicar la palabra caciquismo, diremos que este lo
ejercen los tagalos  ilongos all establecidos.

El bicol es ms humilde, ms modesto, y menos aparatoso que los
tagalos; no predominando ni en sus fiestas, ni en sus trajes la riqueza
de que hacen gala los primeros. El _patadeon_,  sea esa fesima y
nica prenda de vestir que usa la mayora de las bicoles, es casi
desconocida en las provincias del centro de Luzn. El _patadeon_
es desde luego muy cmodo, tanto que consiste en una faja de tela
ms  menos ordinaria, que da las bastantes dimensiones de largo y
ancho para que una mujer se d con ella una vuelta, sujetndola  su
cuerpo bien con una cuerda  correa,  bien, y esto es ms general,
hacindola un nudo por cima de los pechos.

De algn tiempo  esta parte el caracterstico _patadeon_ bicol
principia en la cintura, habindose aumentado el traje con la camisa y
candonga tagala, pero de todos modos el patadeon es tan poco honesto
como buen _agente_ escultural, no escapndose  la flexibilidad de
aquellas ligeras telas ni las ms ocultas de las lneas, y sabido es
que la lnea que predomina y define la belleza en el eterno femenino
es la curva. Creemos que la coquetera en la mujer es innata en todas
las razas, y esto es tan cierto que generalmente la bicol que ms
usa, abusa y oprime el _patadeon_  su cuerpo, es la que lo tiene
ms bonito y esbelto.

En los nocturnos mercados de la plaza de Daraga, se ven no pocos
irreprochables _patadeones_ festoneados de hilo de seda, llevados
con toda la desenvoltura que consiente la escasez de la tela, por
graciosas vendedoras de olorosas sampaguitas, delicadsima flor que
crece en gran abundancia en aquellos campos.

En la plaza de Daraga, y tomando por lugar de cita la puerta de
cualquier establecimiento, se forman tertulias  las que todas las
tardes concurren cuantos europeos viven en aquel pueblo y en los de
Legaspi y Albay.

En esas tertulias se derrocha ingenio, agudeza, y hasta su poquita
maledicencia,  pesar de tener  la altura de las narices, y muchas
veces _dentro_ de ellas, el vecino cementerio que parece deba ser
con su presencia valladar  _ciertos_ y arriesgados discreteos.

En poca de lluvias, las tertulias al aire libre se trasladan bajo
cubierto invadiendo indistintamente cualquier casa de las muchas y
buenas que tiene Daraga, descollando entre ellas el verdadero palacio
en que Aramburo ha sembrado el dinero  manos llenas; habiendo dirigido
la decoracin y pinturas al fresco que all se admiran, el inspirado
pintor italiano Csar Alberoni. Lo que Filipinas ha adelantado en
confort y buen gusto de pocos aos  esta parte, merece otro captulo.





CAPTULO V.

Mejoras.--Transformaciones llevadas  cabo por el canal de
Suez.--Seis meses reducidos  treinta das.--Quietismo.--Mares
bblicos.--Orientales civilizaciones.--Nuevos gustos y
aficiones.--Inmigracin europea.--Comparaciones.--Notables
variaciones.--La nipa y el hierro.--Maestrillos y
arquitectos.--Sustituciones y copias.--Nivelacin de gastos.--La
_Encarnacin y la Mara Pdela._--Puertos del Pacfico y viejos
continentes.--Intereses materiales y morales.--Reformas.--Escuelas
municipales.--Lengua espaola.--Resistencia pasiva.--Desconocimiento
del valor de las palabras.--Los enemigos del alma.--El discurso de
un Gobernadorcillo.--Y punto redondo.

La apertura del istmo de Suez, necesariamente haba de llevar grandes
transformaciones al extremo Oriente, no solo en su vida moral y
material, si que tambin en la poltica y gubernamental. Los seis
meses de pesadas navegaciones por los derroteros del cabo de Buena
Esperanza quedaron reducidos  los treinta das que hoy separan las
costas Filipinas de las playas espaolas. La facilidad, comodidad y
relativa baratura de la travesa, despert primero la curiosidad del
viaje, y tras aquella el deseo de conocer el pas que lo termina. En la
historia de los pueblos una veintena de aos poco  nada significan,
cuando aquellos marchan dentro del universal concierto. Filipinas por
su situacin, sus tradiciones, sus costumbres, su falta de necesidades,
su desconocimiento de lo suprfluo, yaca hasta hace pocos aos en
perfecto quietismo. Aquellas provincias con su privilegiado suelo y su
hermossimo cielo, con su verano constante y sus escasas necesidades,
dorman sin que el atronador ruido de cercanas civilizaciones las
despertaran en los largos siglos en que han permanecido estacionadas.

El rumor de unirse las tranquilas aguas de los mares bblicos con
las revueltas que recuerdan grandes epopeyas, lleg poco  poco al
extremo Oriente; y el Japn dando el ejemplo avanz en tres lustros lo
que no haba hecho en muchos siglos; y el rutinario chino abri sus
infranqueables murallas, rompiendo muchos de los antiguos moldes de
sus costumbres, al par que perfeccionaba y daba novedad  las lneas
en que modela sus bronces y cermicas. Junto  estas orientales
civilizaciones se alzan pueblos de gran contingente europeo que les
despiertan y avivan todo gnero de aficiones, no ya solo de lo que
constituye lo necesario y cmodo de la vida, si que tambin  cuanto
la embellece, adorna y distrae.

La creciente inmigracin europea en Filipinas que en pos de s lleva
todas las necesidades y superfluidades de Occidente; el conocimiento
de aquellas por los naturales; el apreciarlas comparndolas con las
suyas tan sencillas como primitivas, fueron causas ms que suficientes
para operarse la radical revolucin que de pocos aos  esta parte
se viene observando en la manera de ser de aquellos pueblos. La
pobre casa de torcidos y speros harigues, de irregular distribucin
y peligrosa nipa, que por todo ajuar mostraba en las caas de sus
tabiques media docena de pintarrajeados cuadros de asuntos msticos,
cuatro toscos bancos en su cada, dos ollas en el fogn, unos cuantos
petates en el suelo, y un desvencijado aparador en la sala, hoy ha
sufrido una notable transformacin. El harigue se oculta, se talla
 pulimenta; la nipa deja el campo al hierro  la teja, quedando
aquella relegada  zonas especiales; el lugar del maestrillo lo
ocupa el hbil arquitecto imprimiendo gusto y seguridad  las nuevas
construcciones, que guardan dentro de sus muros ricos mobiliarios
que responden  las nuevas aficiones tantos aos desconocidas. El
autor de este libro conoce las Filipinas desde hace diez y ocho aos,
ha recorrido constantemente sus campos y visitado sus poblaciones, y
puede asegurar que en ese tiempo la transformacin de aquellos pueblos
ha sido marcadsima. Todo viene sufriendo sensibles evoluciones,
no solo  virtud de las nuevas costumbres que lleva el europeo que
se radica en aquellas comarcas, si que tambin por el gran nmero
de sus hijos que son mandados  educar  los grandes centros de la
civilizacin, quienes al retornar  sus hogares importan en ellos
refinamientos completamente desconocidos. Y no es solo en la casa del
que va  en la del que vuelve, donde se cambia el desnudo petate por
la torneada cama, el comistrajo indgena por los sazonados manjares,
las humildes telas por las costosas sedas, si que tambin esos mismos
cambios se operan en las casas de los vecinos que observan y copian
con orgullo todo cuanto procede de Europa.

Este cambio de vida exige mucho dinero, y ante el deseo de poseerlo se
perfecciona el arte, se ensancha el comercio y se aumenta la industria,
buscando aquel honrado pueblo en el trabajo, la nivelacin de sus
nuevos gastos.

En comprobacin de cuanto queda expuesto, no hay ms que comparar el
nmero de barcos que de _altura_ arribaban  Filipinas hace diez y
ocho aos, y los que hoy echan anclas en sus puertos. En aquella poca
hacan la derrota del _Cabo_ media docena de embarcaciones, algunas de
ellas como la _Encarnacin_ y la _Mara Fidela_ de 400 toneladas. Hoy,
por el contrario, dan fondo en aquellos puertos, poderosos vapores
cuyas inmensas bodegas ocupan constantemente todo lo que las modernas
civilizaciones americanas acumulan en sus puertos del Pacfico, y
cuantos productos se refinan y perfeccionan en los viejos continentes,
retornando esas mismas naves cargadas de valiosos productos filipinos.

Ese rpido y creciente desenvolvimiento en intereses materiales,
poderosamente haba de influir en los morales, sintindose no pocos
vacos en la vida jurdica de aquellos pueblos, y de aqu tanta y
tanta reforma como de da en da se lleva  Filipinas, y de aqu
el que el cdigo indiano resultara deficiente, y el que aquella
imperecedera recopilacin de Carlos II, base y fundamento del derecho
escrito ultramarino, no respondiera  las necesidades de las nuevas
civilizaciones, imponiendo la necesidad la promulgacin de nuevos
cdigos y leyes.

Lstima grande es que en este camino de adelantos no podamos incluir
datos que revelen la extensin de la lengua castellana en aquellas
provincias espaolas. En vano se crearon las escuelas municipales
y en vano se pensionaron jvenes de ambos sexos para que una vez
terminadas sus carreras difundieran en sus respectivos pueblos,
la lengua de la madre patria, y en vano se dictan uno y otro da
extensas circulares encaminadas  ese fin; todo es intil y todo
se estrella ante la resistencia pasiva y ante imaginarios temores
entre no pocas influyentes personalidades que creen de buensima fe
s, pero de fatales resultados, que tal adelanto podra debilitar
la base de nuestra dominacin. El remedio de este mal no hay que
buscarlo en las circulares, el remedio est en que el sacerdocio  de
la conciencia hermanado con el de la ley, emprendan esta beneficiosa
reforma, que la llevaran indudablemente  cabo en poqusimo tiempo
dadas las aptitudes del indgena, siempre que emprendieran la obra
con verdadera constancia.

Los que sigan la lectura de este libro podrn comprobar en los datos
estadsticos el escaso nmero de nios de ambos sexos, de los que
asisten  las escuelas que hablen el espaol, siendo de advertir que
la provincia de Albay costea la educacin de maestros y maestras;
pero estos al encontrarse al frente de la enseanza en sus respectivos
pueblos, se olvidan en absoluto de sus compromisos y emprenden sus
explicaciones en la lengua local, y para cubrir las formas y en
previsin de las pocas visitas del Inspector provincial, fijan en la
memoria de sus educandos algunas contestaciones en espaol, y como
el significado no puede apreciarlo la inteligencia por no conocer el
valor de las palabras, de aqu el que en una ocasin presenciramos la
gran imperturbabilidad de un maestro que oa decir en forma coreada 
sus discpulos, que los enemigos del alma eran _mimoria, intindimiento
y voluntad_.

El indio copia la escritura espaola sin entenderla, [1] y se aprende
de memoria con gran facilidad relaciones  discursos ms  menos
largos. Esa facilidad de emitir palabras que no entienden, puso 
un Gobernadorcillo en una ocasin en lance bien apretado. Visitaba
un General los pueblos del Sur de Luzn y en plena recepcin oficial
en uno de ellos, le pregunt el General al Gobernadorcillo sobre el
estado de la localidad,  lo que con gran claridad y precisin le
contest: _Con el clera, la langosta,  las viruelas y la visita de
V.E. el pueblo est al pelo_. Esta extraa salida produjo el efecto
consiguiente, y aquel _pelo_ por poco se le atraganta al muncipe
que en mal hora quiso hacer un discurso con media docena de palabras
espaolas cuyo valor no conoca.

Y con esto creemos que en ninguna ocasin est ms justificado el
hacer punto y punto _redondo_.





CAPTULO VI.

Camalig.--Su etimologa y situacin--Proximidad al
volcn.--1814!--Barrio de Tondol.--Estadstica.--Zonas
abacaleras.--El padre Blanco y su Flora.--_Musa
textoria_.--El _ramio_.--_Urtica-nivea._--Competencia
imposible.--Comparaciones.--Desconocimiento
del abac.--Exportacin en 1885.--Ncleo de
produccin.--Abac colorado--Fuerza productiva--Beneficio
del abac.--Su riqueza.--Jornaleros.--Cotizaciones y
ventas.--Mrgenes.--Enfardaje.--Setenta y cinco por ciento de
beneficio.--Precios del abac.--El _buntal_, el _nito_ y el _cabo
negro._

Cuenta la tradicin que en el sitio que hoy ocupa el pueblo de Camalig,
encontraron los primeros espaoles que pisaron aquel suelo un extenso
camarn,  cuyo alrededor se formaron algunas viviendas, dndoseles el
nombre de _Camalig_,  sea _camarn,_ y de aqu la denominacin de la
provincia de Camarines,  la que perteneci este pueblo hasta 1847,
en que se agreg al de Albay. Linda con Daraga, Guinobatan y Quipia,
distando del primero 2,50 km., del segundo 3,75 y del tercero 9,50. Se
encuentra situado en las estribaciones del Mayon, en sitio bastante
elevado, siendo el pueblo que se halla ms cerca del crter, as
que es el que ms ha sufrido en las distintas erupciones de aquel,
hasta el punto de haber desaparecido en 1814, en que todo el pueblo
qued envuelto en fuego y cenizas. Los habitantes que escaparon de
la catstrofe formaron barrio en Tondol, de donde se trasladaron 
Quilaponte y Baligan, para ir por ltimo, olvidando antiguos siniestros
y no previendo los venideros,  situarse en 1838 en el mismo lugar
que ocup el primitivo pueblo.

Camalig, con sus cinco barrios, contiene 17.457 almas y 8.889 tributos,
repartidos en 92 cabeceras, habiendo entre sus habitantes 5 europeos
y 25 chinos. Se verificaron en el ao  que se contraen estos datos
estadsticos 134 casamientos, 581 bautizos y 301 inhumaciones. A las
escuelas asisten, por trmino medio, 250 nios y 130 nias, hablando
muy pocos el espaol. Fueron procesados 14 varones y 1 hembra.

Camalig es uno de los pueblos ms ricos de la provincia, y en l tienen
las casas abacaleras, uno de los centros ms activos de acopio. Posee
buenos y slidos edificios, descollando la iglesia y casa parroquial.

La jurisdiccin de Camalig es sin disputa una de las zonas abacaleras
ms ricas, siendo el abac,  sea la _bandala_ como se llama en bicol
el producto que constituye la riqueza de la provincia.

El abac lo define el sabio botnico filipino Padre Blanco de la
siguiente manera:

_Musa trogloditarum textoria_. Musa de los trogloditas de
telares. Corola, el labio inferior, casi sin escotaduras. Estambres
cinco, sin rudimento del sexto. Fruto con tres costillas y muchas
semillas perfectas. Este pltano llamado abac le reputo por variedad
del _Musa trogloditarum errans_; l es de los ms tiles, y se cultiva
con cuidado en la provincia de Camarines y en otras partes. A primera
Vista no se diferencia de los otros. El fruto es comestible y muy
pequeo, pues el que yo he visto apenas pasaba de dos pulgadas de
largo. Las semillas llegan  su perfecta madurez. El uso que se
hace de este pltano es inmenso. De l se fabrican cuerdas, cables y
tejidos de una finura extremada. Para esto se corta el tronco por el
pie y por el extremo, cuando est prximo  dar fruto, quitndole las
hojas. Qutanse tambin uno  uno los peciolos, y se les hace por la
parte de adentro una incisin en el medio al travs con un cuchillo,
para quitarles la corteza que les cubre interiormente. Despojado ya
el peciolo de su corteza interior, todava se hace tiras de dos dedos
de ancho, las cuales se colocan una por una debajo del corte de un
cuchillo, fijo en una caa larga, que hace el efecto de un resorte,
y cuyo extremo ms largo est afianzado en la tierra. Puesta, pues,
la tira del abac debajo del cuchillo, de modo que la corteza exterior
mire arriba, se tira de ella con fuerza por una punta, lo cual se
practica una  dos veces, y entonces aparecen claros los hilos; pero
con este mtodo se desperdicia la mitad del abac. Todava hay que
pasarlos por una especie de sierra, que hace el oficio de un rastrillo,
como los que se usan en Europa para el hilo; esta segunda operacin no
la he visto hacer, pero s la otra. All quedan ordenados los hilos,
pero unos son ms finos que otros, y por eso las mujeres tienen el
cuidado de separarle en varias clases, antes del tejido, lo cual
ejecutan con suma destreza, aunque sea  oscuras.

Si el abac se ha de emplear en hacer telas, se forma de ellos primero
un ovillo apretado, como la cabeza de un nio de grande, el cual se
echa en el mortero en que pilan el arroz, y all le dan muchos golpes
con la mano del mortero que es de madera. Esta operacin hace muy
flexible el abac, y menos expuesto  quebrarse.

Hecho esto, no hay ms que ir atando un hilo con otro por los extremos,
en lo cual se ocupan generalmente las mujeres y las nias. El tejido
se hace como el del algodn; pero si el abac es demasiado fino se
meten las mujeres dentro de un pabelln para tejerle, porque el viento
quiebra fcilmente los hilos.

Hechas las telas, se meten por un da y una noche en agua, con un
poco de cal de conchas. Se lavan despus, y se estiran.

El abac se da muy bien en la provincia de Batangas, y en otras
partes; pero no es tan bueno como el de Camarines, y este parece
que es inferior tambin al de Panay y Marinduque; bien que sobre
esto hay opiniones. Pero tengo por muy probable, que estos otros son
distintos del de Camarines, pues la fruta de este es amarga y no se
come, y las de los de Batangas s.

El agua, que se recoge en un hoyo que se hace en el pi del tronco
que se ha cortado, se dice ser buena para la contraccin del miembro
viril, enfermedad singular (colo-colo), que no deja de ser frecuente
en las provincias visayas, y que regularmente viene acompaada de
contraccin en la lengua.

El ingls Dampierre, segn se lee en la historia de los viajes del
abate Prevost, se enga cuando dijo que el abac era solamente
conocido en Mindanao.

El abac se tie fcilmente de azul y de encarnado. Para teirle de
azul se empleaban ya desde tiempos antiguos las hojas de un arbusto
 enredadera que en Camarines llaman payanguit y aringuit, segn la
saba relacin que de esta enredadera ha hecho  la Sociedad Econmica
de Manila, el curioso y diligente observador P. Jos de la Mata,
religioso de San Francisco; que es quien la ha dado  conocer en
estos tiempos  los europeos de Filipinas. Las hojas de este arbusto
dan un color azul muy abundante.

Para teir el abac de encarnado, he odo que se cuece en Camarines la
corteza de la raz de la morinda con un poco de cal  de alumbre, hasta
que se logra el color deseado, y con esto se procede al teido. Pero
es mejor teirle del modo usado con el hilo de algodn; esto es,
con lega y aceite de ajonjol.

En la esfera textoria ha aparecido recientemente un producto que
lo suponen algunos superior  todos los de su clase. Este se llama
el ramio y sus partidarios creen ver en la siembra de este textil
la salvacin de la riqueza agrcola, no solamente de Espaa si que
tambin de las provincias ultramarinas.

Desearamos que las Granjas modelo de Luzn y Visayas, ensayasen el
cultivo del ramio tal como hoy se practica en Europa, siquiera esos
ensayos solo den por resultado emular ante los ojos del indio toda
la riqueza que atesora la diversidad de textiles que se cran en
sus campos. Hemos dicho tal como se cultiva en Europa, puesto que el
gnero _Urtica_ al que pertenece la especie _Utilis_,  sea el ramio,
de antiguo es conocido en Filipinas en donde crece y se desarrolla sin
que para nada entren los cuidados del hombre; y esa misma _Urtica_
es seguramente la que ya describi en 1837 el sabio botnico Frey
Manuel Blanco, en su _Flora Filipina_ con el nombre de _Urtica Nivea_,
de la que dice en la primera edicin de su obra que la corteza
preparada se hila y sirve para hacer telas. Y nada tiene de extrao
que la tan renombrada _ortiga_ fuese de tiempo inmemorial conocida en
Filipinas, pues que de sus vecinas costas de China procede. Nosotros
creemos que por razn de precio y por otras no menos atendibles, el
ramio jams podr competir con el abac. Las largas preparaciones,
labores hondas y cruzadas, estercoladuras, extraccin de races y
piedras, formacin de caballones, riegos, abonos, delicadas faenas
en la siembra, escogimiento de tiempos y lugares, toldos, abrigos,
tanto contra el fro como del viento, trasplantes, viveros, escardas,
peritacin en los cortes, desecacin al sol, almacenajes, complicadas
mquinas desfibradoras y tantos y tantos gastos y operaciones como
necesita el ramio, forzosamente han de resaltar ante la simplicidad y
baratura del cultivo y faenas  que se presta el abac desde que lleva
su germen  la tierra, hasta que extradas de su tronco sus finsimas
y blancas hebras salen al mercado prensadas formando fardos  servir de
importante factor en mltiples industrias de Inglaterra y Amrica. Este
filamento no tiene entre los de su clase ms competidor que el camo,
y esto solo en algunas propiedades de la cordelera, superndole el
abac en cambio en cuanto se refiere  trabajos de telar, del que
salen piezas tan finas que se confunden con los estimados paos de
la seda de China  [2].

El abac es poco conocido en Espaa, adonde el ao 1885 solo se
importaron 20.340 kg., y de estos solo 3.064 en rama, de los 53.331.009
kilogramos que salieron por los puertos filipinos. Este textil es
tanto ms rico cuanto que no tiene que luchar con la competencia. Lo
produce un pltano propio y peculiar de las Filipinas, y eso solo en
la parte Sur, radicando el ncleo de su produccin en la volcnica
provincia de que venimos ocupndonos.

Ni los ingleses en la India, ni los holandeses en Java, ni los
franceses en Saigon y Conchinchina han podido dar vida en sus campos
 tan preciada planta.

No teniendo los abacaleros competencia en mercados extranjeros, no
comprendemos que este producto sufra depreciaciones, siempre que la
ambicin no ciegue al agricultor, desprestigiando el filamento con
su codicia, beneficindolo fuera de sazn  llevndolo colorado al
mercado; signo evidente de que se ha hecho mal la sencilla operacin
de la extraccin de la hebra, dejndole pulpa  carnaza que si bien
la hace subir de peso la hace bajar de precio.

El abac se produce todo el ao, y las plantaciones una vez en
beneficio se reproducen  medida que se cortan de una forma, y
con una exuberancia tal, solo concebible en la fuerza productora
de aquellas tierras. No exige cava, ni arado, ni abono, y con solo
el indispensable desbrozamiento que necesariamente ha de hacerse en
campos que continuamente estn en producto, se comprender la riqueza
de este filamento.

El jornalero dedicado  las faenas de la extraccin del abac, no
recibe salario, compartiendo el producto con el propietario. Una
familia india compuesta del matrimonio y un chico, puede muy bien
extraer al da una arroba de filamento: cantidad que al declinar
la tarde y dejar en reposo la cuchilla del tosco aparato que limpia
la hebra se parte entre el trabajador y el dueo de la plantacin 
quien generalmente vende con arreglo  la cotizacin del da, pues es
de advertir que el precio del abac es objeto de fluctuaciones que
diariamente comunica el telgrafo, imponiendo precios los mercados
de Inglaterra; dando esto lugar  que con los acopios de abac se
concierten verdaderas jugadas, en las que el dueo del almacn hace
adelantos al dueo del textil, y segn que los telegramas sealan
bajas  alzas, as se cobran  se abonan _mrgenes,_ nombre que
equivale  lo que aqu se llaman _diferencias_.

Hasta la ltima operacin que precede al embarque del abac, deja un
gran rendimiento, consistiendo este en los beneficios del enfardaje
que se verifica en bultos de  dos _picos_,  sean 11 arrobas. El coste
del bejuco, petate y trabajo que representa cada fardo asciende  unos
25 cntimos de peso que con el recargo de un 5 ms en bulto que puede
apreciarse por deterioro de material y tanto por ciento del capital
invertido en el almacn, suma un total de gastos de 25 cntimos de
peso por fardo. Y como quiera que es cosa corriente  invariable el
que se recargue un peso por enfardaje, solo esta operacin como vemos
produce un 75 por 100 de su coste, y producir ms el da que estos
trabajos dejasen de hacerse  brazo realizndose per medio del vapor.

El precio del abac tiene constantes fluctuaciones, habindosele
visto subir en poco tiempo de 4  12 pesos el pico,  sean las cinco
arrobas y media. El agricultor que vende su abac  peso la arroba,
ya le queda un buen producto al capital empleado; vendido  10  12
pesos, aquellos sern muy cuantiosos  importantes.

El ramio sin quitarle toda su bondad y mrito, no tendr nunca gran
desarrollo en Filipinas, en donde con muchsimos menos gastos que
los que origina aquel producto se obtienen otros que los reemplazan,
pues no hay que olvidar que aquellos campos contienen la variedad
de textiles ms numerosa del mundo, no solamente en sus especiales
pltanos, si que tambin en la diversidad de palmas de que se extraen
el _buntal,_ el _nito_, el incorruptible cabo negro, y tantos otros
que se emplean en finsimos tejidos y preciadas cordeleras. Antes
que el ramio tratara de hacer competencia  los textiles filipinos,
ya lo intentaron sin resultado los yutes y sisales de Amrica.





CAPTULO VII.

Guinobatan.--Etimologas.--Situacin.--Estadstica.--Mauraro.--Catstrofes
originadas por el volcn.--Eternas amenazas.--La iglesia y la casa
parroquial.--El bardo del Mayon.--_Tacay_.--El Padre Lus.--Aguas y
nieblas.--El Banao.--El puente de Isabel II.--Destrozos originados
por un tifn.--Un diminuto Galeno.--Los sobanderos.--El mediquillo
herborista.--Cmica gravedad.--Pseudo enterradores.--Recetario.--Su
copia.--Autgrafo inapreciable.--Descanso.

A seis kilmetros escasos de Camaling, se encuentra Guinobatan, palabra
cuya raz _gubat_ tiene tres significados, dando  conocer lo mismo el
terreno _desmontado_ que el lugar en que se ha verificado un _asalto_,
 conseguido una _conquista_. Nos inclinamos  creer que la verdadera
etimologa hay que buscarla en el primer sentido, teniendo en cuenta la
necesidad que habra de hacer cortes y talas para formar aquel pueblo.

Guinobatan confina por Este con Camalig, por Oeste con Ligao: Tabaco
por el Norte, dejando al Sur Quipia y los mares de Burias.

Tiene con sus barrios un total de poblacin de 15.994 almas, que forman
88 cabeceras con 4.131 tributos. Se registraron 689 bautizos. 111
casamientos y 400 defunciones. Asistieron  las escuelas por trmino
medio 340 nios y 260 nias, conociendo medianamente el espaol
40 entre unas y otros. Hay radicados 4 europeos y 57 chinos. La
criminalidad figura con 15 procesados.

El pueblo que nos ocupa es uno de los mejores de la provincia de
Albay; en lo antiguo fu barrio de Camalig de quien dependi hasta
1688 en que adquiri propia autonoma. El ao 1814 fu destruido por
el fuego del volcn, formndose el nuevo pueblo en la que hoy es
visita de Mauraro. Nueva catstrofe hizo que el casero se fijara
en las playas Panganiran: volviendo por ltimo al primitivo sitio,
pesando sobre el pueblo la eterna amenaza del vecino Mayon.

Guinobatan tiene bonita iglesia y espaciosa casa parroquial, morada que
fu muchos aos del Padre Melendreras, inspirado poeta que ha dejado
escritos no pocos versos llenos de melancola y sentimiento. Este poeta
ha sido el bardo de las comarcas del _bicol_ y en todos sus escritos
palpitan tiernos recuerdos. La siniestra luz de las rojizas llamas del
Mayon, los monstruos y quimeras del Lignion, la flora de sus campos,
las leyendas de sus bosques, y sobre todo la originalsima _Tacay_,
hermosa flor ninfcea de sus lagos, de la que hizo el poeta motivo
y tema de sus versos, fueron las fuentes en que el Padre Melendreras
beba la inspiracin de sus cantares inditos en su mayora, y casi
podramos decir en su totalidad, consecuencia de su extremada modestia
que  todo trance rehua la publicidad.

La casa parroquial de Guinobatan tiene suerte con sus
inquilinos. Preguntad en toda la provincia de Albay, lo mismo  indio
que  castilla por el Padre Lus, y no oiris ms que bendiciones para
aquel prroco que durante las ltimas epidemias fu la providencia
de Guinobatan.

Aguas constantes y tenaces y espesas nieblas hacen que en aquella
localidad la humedad sea muy grande, circunstancia que favorece el
desarrollo del pltano abac cuyo textil es el principal producto de
su suelo.

El _Banao_ riega la jurisdiccin de Guinobatan y sobre dicho ro
se levantaba hasta hace pocos aos el magnfico puente de Isabel
II. Tena 1.500 pies de largo por 54 de ancho, formndolo dos grandes
ojos. Este puente fu destruido por un tifn. Igual suerte sufri
el Tribunal. En este pueblo conoc un celebrrimo mediquillo. La
rama de este _diminuto_ Galeno era general en el partido de la
Iraya. Lo vi por primera vez _maniobrando_ sobre un paciente que
seguramente quedara sin hueso sano. En los distintos _sistemas_
curativos que los mediquillos filipinos emplean, figura el de la
_soba_, ostentando los que la practican el poco tranquilizador
ttulo de _sobanderos_. Lbrelos Dios de caer en manos de uno de
esos _asesinos_, y preferid antes que tal os aconteciese, un vuelco,
un despeo,  un choque de trenes en la seguridad que de estos no
saldrais tan magullados como de los aceitosos, largos y apergaminados
dedos que la emprenden con vuestras carnes con una fe tal que no hay
dolor que no desaparezca, por aquello de que baza mayor quita menor,
y de seguro que en aquel juego, la menor es siempre la dolencia, y
la _mayor_ la que os propina el _sobandero_ en medio de resoplidos,
apretones y magullamientos.

El mediquillo  que me refiero era _herborista-sobandero_, es decir,
que participaba de ambos _sistemas_ curativos, dejando las sobas cuando
el paciente prefera las hierbas. Y no se crea que el mediquillo
ejerce su _noble_ profesin con el descreimiento del charlatn,
no; la practica con la misma fe que el ms concienzudo hombre de
ciencia, rodeando todos sus actos de una solemne y cmica gravedad,
tan rayana al ridculo, que no he podido menos de reirme siempre que
he tropezado con alguno de esos pseudo enterradores. El mediquillo de
Guinobatan tena para las _funciones_ de herboristera un recetario,
sacado de su propio caletre, recetario que de su puo y letra guardo
una copia, como un tesoro, entre otros autgrafos de igual _mrito._
No quiero privar  mis lectores de tan sabrossima lectura, y en el
mismo _castila_ en que est escrito, y con su propia puntuacin y
ortografa, lo traslado aqu, y que Dios me perdone.

Dice as:

_Recetario de yerbas y flores de Guinobatan_.

Las hojas del arbol _Calongay_ es medicinal para muchos padecimientos,
especialmente para los que provienen de _ayre_ como dolores
de Barriga con _ventocidad_ pues tomando de ellas lo necesario y
despus de _piladas_ esprimir y en el _sumo_ meter una _purcion_ de
sal hecho ascua y dando en seguida _de tomar_ al paciente se sanar,
Es un activo vegigatorio la corteza de este arbol, pues raspando y
mesclando despus un poco de sal, y calentar en el fuego y aplicar
 la persona que quiere se le _ampolle_ alguna parte del cuerpo no
hay duda que se conseguir el deseo.

Las hojas  cogollos de Guayabas colorado tambin es medicinal
para el que est atacado de _ayre_, pues se mastica bien y despus
se traga, ver que despus de momento eruptar aire. El cocimiento
de las hojas de este arbol es til para lavatorio  las heridas se
evita de gangrena y se cura pronto.

La cscara de Narangita mezclando en el cocimiento de t, y calentito
se toma y despus se arroja bien el que padece de tos por efecto de
_romadizo_ mal curado se corrije pronto.

La fruta del arbol _Sampaloc_ tomndola  manera de cagelada con
caramelo, no solo _antivilloso_ sino tambin cura al que padece
_ofrecion_ de pecho _hechando_ sangre por la boca.

El cosimiento de la corteza del arbol _Agoyo_ tomndolo la muger
que se le haya retenido el perodo, se consigue bajarlo.

Para el que tiene trastornado la memoria por causa de haber recibido
mucho fro se tomara muchas frutas de Limoncito _osua_ y se pone al
fuego y cocido, se parte y se aplica  la cabeza del paciente y sanara.

Para el que padece dolores de dientes por _cauza_ de _Gusanos_ 
irritacin, se debe tomar cocimiento de la corteza del arbol _Molare_
 _Santol_,_enjugando_ con el nicamente la _boca_. El mismo cocimiento
del Santol es til _lavar]_ con el la parte llagosa  _canserosa_ para
curarse mas pronto como con el cocimiento de la corteza del _Afenic_
para disolver el _lamparon_.

Las hojas de algodn  _Cayo_ calentndolas un poco en el fuego y
aplicndolas  la parte _dislocada_ se cura.

El _pasmo provenido de calor_ tambin se  cura raspando la corteza
del arbol Dapdap y despus de calentado al fuego se aplica al vientre
y  la espalda, para curar la _ventosidad_ y _vapor de tierra_, debe
rasparse la corteza del arbol Manugal y su cocimiento se da de tomar
al paciente.

Para contener la hemorragia en alguna herida se debe aplicar  ello
raspadura de la corteza del arbol _Nanca, Baje_,  sea _Palmabraba_.

Para el que padece ronquera se le dar de comer fruta del arbol _Sua_
 limoncito  las cuatro de la madrugada, partindose y secndose
antes al sereno y ver que la ronquera se quitar.

Para el constipado mal curado se debe tomar de la fruta de _Bayasong_
 Leimon y se asa entero en ascuas, y cocido se parte en estremo,
y el jugo se unta en el pecho abrigndose despus el cuerpo.

Para el que padece _pasmo por el calor del Sol,_ se le debe aplicar
la corteza del arbol _Borobarira_ raspada, y cocida en el fuego
envolvindolo en hojas de pltano se pone en el vientre.

Para volver su color natural al cutis que lo tenga amarillento  causa
de _irritacin_ y _fro_, debe tomarse el paciente el cocimiento de
la corteza del arbol _Malobayo_.

Para cortar los pujos no hay ms que tomar cocimiento de las hojas
del arbol Manga.

Para disolver tumores en cualquiera parte del cuerpo, se consigue
sacando un poco de calamasado con el jugo del arbol Ditadita se unta
en la parte que trata del tumor para disolverlo. El cocimiento de
la corteza de este mismo arbol, sirve para corregir un tanto las
tercianas, y para lavatorio de heridas.

Con el cocimiento de la corteza del arbol del _Mambog_ se lava las
_implamaciones elifanticas_ para curarse.

Para curar la enfermedad que llaman _culebra_ no hay mas que coger
pepitas en sazn del arbol _Sapran_ y amasadas con un poquito de agua
para estraer la parte colorada que las envuelve, y untado con dicha
agua desaparece la enfermedad.

Con el cocimiento de le corteza del arbol _Layoan_ tomndolo, es un
medio de cortar la sangre por la boca.

Untando en la herida el jugo del arbol _Balite_ sana pronto y _revive
la carne_.

La _suciedad_ que la lengua demuestra por efecto de alguna calentura,
se quita enjuagando la boca todas las maanas con el cocimiento de
la corteza del arbol _Ciruelo_.

Es muy til _dar de tomar_  las paridas cocimiento de la corteza del
arbol Tanag al objeto de echar fuera la sangre coagulada. Para este
mismo padecimiento las hojas de la Yerba _Daloydoy_ se pasan un poco
al fuego para _ahuyentar_ la frescura y se aplican al vientre. Tambin
 falta de Daloydoy suple las hojas de la yerba Peregrina bajo el
mismo mtodo de aplicacin de la Daloydoy.

Para calmar los dolores de Barriga, se debe aplicar  ella hojas
del arbol Alom.

Se cura el _espasmo_ tomando el cocimiento de la corteza del
arbol Yba.

Para un constipado mal curado se saca corteza del arbusto _Tal_
 _talago_ se _ajusta_ ambos estremos de ella y despus se pone en
forma de rosario para que el constipado _salga_.

Con el aceite del arbusto _Tagnan-tagnan misturado_ con polvos de
pimienta, se cura la _cojera_ que proviene de tumores.

La _hernia_  sea la _potra_ tambin se cura con la fruta de _papaya_
asando esta, y cuando est bien caliente se aplica hasta que se enfrie.

Cuando la matriz estuviese _hinchada_  causa de la obstruccin
de periodo, se cojen hojas del arbusto Cipris se pasan al fuego y
calentito se aplica al bajo vientre y se calmar la hinchazn.

Para las enfermedades _de punzada_ es muy util las hojas del arbusto
_Quilala_ que  despus de piladas se aplican  la parte _daada._

Para _disolver_ algn _flato_ en el estmago, efecto del _pasmo
de hambre_, es muy util tomar cocimiento de las raizes del arbusto
_Talanisog_.

Para la _opresion_ de pecho conviene que las hojas del arbusto Bani
calentarlas un poquito al fuego y aplicarlas al pecho.

Para bajar la calentura que proviene de irritacin se toman hojas
del arbusto _Payatpayat_ y se las unta jugo de limoncito y se las
aplica en el vientre.

Tambin es muy bueno para la calentura las hojas del arbusto
_Balensua_ aplicandola en la cabeza.

Tambin para disolver tumores  _implamaciones_ es muy util la
corteza del arbusto _Damos_ raspndola se aplica  la parte dolorida.

Para las mugeres de parto que _se recaen_, las hojas de _Pulli_
sacadas se amasan con sal, y despus se pasa al fuego y caliente se
aplica al vientre y se sanara.

Para mugeres que estn con la _mesturacion_ y quiere contenerla,
se saca el arbol Ydioc una especie de pelusa, y hecho ceniza se
mezcla en un vaso de agua, y lo toma, y al poco instante se contiene
la hemorragia.

Para curar el garrotillo no hay mas que raspar la corteza del arbusto
_Tagum_ y aplicar  la parte dolorida y se sanara.

Para picadura de cien pis no hay mas remedio eficaz como coger
cogollos del arbusto Anmamali y despus de calentar un poco en el
fuego aplicarlo en la picadura.

Para disolver algn _bulto en el interior del estmago_ se saca
tres pedazos de las enredaderas Balogo y se pone al fuego, y cuando
ya estn bastante tiempo, _se pila_ y bien machacado se _esplime_
y el jugo se _da de tomar_ al enfermo.

Para cortar los pujos se debe sacar hojas de la yerba Santo Angel y
se _pila_ y despus de mezclar clara de huevo se aplica en la barriga
y espalda.

La enredadera Paytan es antivenenosa, pues al que _se le haya picado_
alguna culebra ponzoosa debe _darle de tomar_ cocimiento de ella.

Las hojas de _Amargoso se pilan_ y despus se esprime para sacar
el jugo que se _dar_ de tomar al chiquillo  persona _flemativa_
para arrojarla.

Para curar la hidropesa se debe cojer planta de _Tanglad_ en
regular cantidad y con las races se cuece en una olla, echandola agua
suficiente; se cubre bien con hojas de pltano, cosa que no _respire_
de vapor y cuando ya est hirviendo, se hace sentar al enfermo en una
silla, se le cubre bien con sabanas hasta la cabeza, y despus se pone
la olla debajo del asiento y en la cubierta se forma un ahujero para
salir el vapor que el enfermo lo ir recibiendo, para que sude mucho,
pues con este sudorfico se curar.

El cocimiento de Camod es vomitivo.

El cocimiento de la yerba _Penit_ es eficaz para lavatorio _ las
heridas cancerosas_, pues _mata  los bichos que agrupan en el cutis_.

El cocimiento del arbusto Canios  Tabios es util dando de tomar 
los chiquillos que padecen _en constipado_ mal curado.

El cocimiento de la flor de Manzanilla, es remedio para _ventosidad
y constipado_. Con el cocimiento de las hojas de organo se consigue
que  la muger baje el periodo retenido por efecto de calor.

La debilidad que padezca la muger  causa del desarreglo de la
menstruacion, se corrije comiendo en ayunas flor de Coles.

Para curar el _pasmo que proviene de hambre_ se saca hojas del arbusto
_Laguindi_ y se cuece como la esplicacion de la yerba _Tantae_ bajo la
misma aplicacin para la cura de esta enfermedad. Las hojas de este
mismo arbusto ahuyenta los chinches dejndolas secar sobre sillas 
catres atestados de este bicho.

Para dolores de cabeza la _Yerbabuena_ se mezcla con un poquito de
sal, y se calienta en el fuego y despus se aplica  la frente se
mitiga el dolor.

Cuando alguno tiene el cutis amarillento por consecuencia de no
_haberse salido al sol_, se aplica al cuerpo hojas de la yerba
_Batolong_ y se sanara.

Para _hinchazon de vientre por causa de calor_ se debe tomar
cocimiento del arbusto _Lacadbulan_  salvia.

Para curar los calambres provenidos de mucho trabajo corporal
 material, las hojas de Romero se friega en la parte dolorida 
suspensa del cuerpo y se sanara.

Para que los nios de pecho _espelan por el conducto natural_ lo
_que han mamado en el vientre_, se cogen yerbas de _Corocanding_ y
despus de machacarlas con la mano se aplican al vientre, y ver en
breve el efecto tambin para este fin es bueno las de la _Tarotarayo_
 _Sorosor_ machacandolas en el agua que se le _ha de dar de baar_
al chiquillo.

Tambin es _contra aire_ la pepita de Calombibit  Dalogdog, pues
para el que padece  este mal se le debe de dar medio vaso de agua
mezclada con la pepita de dicha yerba asada y _polvoreada_ y se sanara.

Las hojas de la yerba Rang  Camantigue haciendo en cocimiento
es bueno para lavar la herida  llaga que provenga de la enfermedad
_gangrena_.

El Barang  Zarzaparrilla, tomando el cocimiento de su tronco en
agua de tiempo sirva para purificar la sangre.

Las Malvas es un refresco sano para el convaleciente, se puede
tomar en cocimiento para refrescarse  en lavativas, para retencin
de orina es bueno tomar tres cinco  siete ponos de malvas con la
raz de las que aun no han dado ninguna flor, se quita las ramas y
la parte de tallo quedando solo el tronco y raizes de que se hace un
cocimiento, y en ayunas  en cualquier hora del da se toma y ver
como se orinar. Para este mismo padecimiento el cocimiento de la
yerba _Torotogod_  grama.

Para que los chiquillos que tienen _lumbrises_ las espelan con
facilidad se debe coger muchas hojas de la yerba _Bagnagan,_ se pila
y despus se calienta en el fuego, y  las ocho de la noche se aplica
 la boca del estmago del enfermo poniendole una faja para que no se
caiga. Para picadura de Culebras ponzoosas es un remedio infalible
las hojas de la yerba _Badian na burit pilan dolas_ y aplicando 
la picadura.

Tras la anterior lectura no hay ms remedio que descansar.





CAPTULO VIII.

Ligao.--Su situacin--Etimologa.--Historia--Fundacin.--Los libros
parroquiales.--Primeras partidas bautismales.--El Padre Crespo.--La
fe y el patriotismo--Veladas lrico-literarias.--Gramtica
bicol-espaola--Ideas antitticas--Frey Pedro
Payo.--Estadstica.--Os.--Su etimologa.--Su fundacin--Jurisdiccin
de Os.--Productos y estadstica.--Prrocos europeos de la
Iraya--Polangui.--Su etimologa.--Su fundacin.--Estadstica.--Campos
de Polangui.--Libon.--Etimologa, situacin, historia, productos,
obras y estadstica.--Antigedad de su iglesia--Regreso  la cabecera.

En el partido de la Iraya, y entre Guinobatan y Os, se encuentra
el pueblo de Ligao. Est situado en un extenso y hermoso valle  la
derecha del ro Cabilogan, siendo su clima templado y agradable.

Dista de Guinobatan 12 km., 6 de Os y 42 de Tabaco por el nuevo camino
que recientemente se ha construido, bajo la inteligente iniciativa
de su ltimo Alcalde mayor D. Joaqun Beneyto. Esta va ha abierto
nuevos horizontes comerciales  la provincia de Albay, adquiriendo
gran importancia el puerto de Tabaco, mucho ms seguro y resguardado
que el de Legaspi.

Algunos creen que el nombre de Ligao est tomado de un rbol, as
llamado, que antiguamente abundaba en su trmino: nosotros respetando
esta opinin nos inclinamos  creer que aquella palabra es corrupcin
del trmino bicol _Licao_ que significa _irse_  _separarse_, no
siendo extrao se le diera tal denominacin al tener en cuenta la
situacin que ocupa aquel pueblo, _separado_ en la antigedad por
larga distancia de la carretera real.

Los reyezuelos que mandaban las rancheras que formaron Ligao,
denominbanse segn manifiesta el erudito Padre Huertas, Pagquilatan,
Macabangoy, Sampongam, Mabao y Hocoman que imperaban en la ranchera
Babasi, la misma que despus fu visita del pueblo. Dichos rgulos se
hallaban discordes entre s sobre el mando superior, dirimiendo estas
contiendas un cabo espaol, y concediendo el mando al Pagquilatan,
quien se someti  los espaoles con todas sus rancheras. La
conversin de este pueblo se comenz por los Padres Franciscanos el ao
1606, hallndose una partida bautismal de 24 de Agosto de 1608 firmada
por el Padre Lus de San Juan, segn consta en los libros de la iglesia
de Polangui,  cuya matriz perteneci Ligao en sus principios. Despus
fu agregado al pueblo de Os, y ms tarde en el ao 1665 fu separado
adquiriendo propia autonoma. La actual iglesia se construy en 1709
habiendo sufrido de entonces ac, notables transformaciones. En estos
ltimos aos y merced  la constancia de acero de mi querido amigo
el Padre Crespo, se ha cambiado completamente al gusto moderno la
iglesia y casa parroquial. E Padre Crespo es el prototipo acabado
del misionero de la fe y el patriotismo: espritu batallador, que lo
mismo sabe dominar las fatigas de su cuerpo en las largas noches de
insomnio en los hospitales de colricos, que vencer con un entusiasmo
sin lmites y una tenacidad  toda prueba los mltiples obstculos
que por doquier se le presentaron para organizar y dar carcter
permanente  veladas lrico-literarias, que peridicamente se celebran
en aquella casa, en la que el libro, la revista y el peridico tienen
un lugar preferente. El Padre Crespo es autor de una notable gramtica
bicol-espaola [3] y de sinnmero de folletos, poesas, artculos y
leyendas, todas ellas impregnadas de las notas que vibran siempre en
todos los escritos del Padre Crespo. Los antiguos caballeros tomaban
por _mote_ Dios y su dama: el franciscano que nos ocupa, su ensea
es la de religin y Espaa. De no pocas crticas ha sido objeto el
autor de estas lneas por la forma en que ha tratado  los frailes,
no viendo muchos la manera de armonizar sus ideas con las antitticas
del fraile: esto, no obstante, diremos que el mutuo respeto ha sido el
eslabn que nos ha unido,  pesar de estar tan distantes en no pocas
apreciaciones que abrigan algunos, no todos los frailes que hay en
Filipinas. Por lo dems, dejando  un lado excepciones que en toda
sociedad  institucin existen, repetir una y mil veces que en los
diez y siete aos que he vivido en aquellas provincias espaolas,
siempre he encontrado en mi camino no pocos frailes, verdaderos
modelos de patriotas y caballeros, figurando  la cabeza de esta
legin el jefe de aquellas Iglesias, el dominico Frey Pedro Payo,
que bien recientemente ha adquirido Espaa  sus gestiones un hermoso
barco, pudindose admirar cuanto contiene la Exposicin Filipina,
merced  sus esfuerzos, presidiendo aquella junta central.

Dependen de Ligao 11 barrios, comprendiendo entre estos y aquel un
total de 17.244 almas y 4.251 tributos. En el ao 1878 se verificaron
121 casamientos, 699 bautizos y 432 defunciones. Hay radicados en
aquel pueblo 23 europeos y 47 chinos. Asisten  las escuelas, por
trmino medio, 170 nios y 70 nias, hablando medianamente el espaol
unos 40 entre ambos sexos.

Al Noroeste de Ligao, y  3 km. de buen camino, se halla el pueblo de
Os. Esta palabra quizs sea derivacin del trmino anticuado bicol
_Ovs_, que quiere decir _perder en la carrera_. Hoy se sustituye
aquella palabra por la de _Ombs._

El cronista de la Orden de San Francisco, dice respecto  la fundacin
de este pueblo que, doce personas principales de varias rancheras,
bautizadas en un mismo da, fueron sus fundadores. Dichas personas
debieron ser bautizadas por los aos de 1585  1587. Del da 13 de
Setiembre de 1587 ya se registra una partida de bautismo, firmada
por el Padre Jernimo de Aguilar, quien despleg tal celo por la
conversin de este pueblo, que desde el referido da 13 hasta el 8
de Octubre del siguiente ao 1588, bautiz aquel Padre 451 personas
de 19 aos para abajo.

La jurisdiccin de Os se extiende de Norte  Sur 6 leguas, y 2
de Este  Oeste. Tiene montes con buenas maderas, bejucos, bur,
excelentes pastos y caza mayor y menor. El terreno cultivado es
de regado gran parte, y sus productos consisten en arroz, abac,
maz y caa de azcar. Sus naturales se dedican  la agricultura y
beneficio del abac.

Os, con sus 12 barrios, contiene 11.373 almas, registrndose
en 77 cabeceras 3.343 tributos; hay radicados 1 europeo y 39
chinos. Se inscribieron en los libros parroquiales 464 defunciones,
83 casamientos y 603 bautizos. A las escuelas publicas concurrieron,
por trmino medio, 340 nios de ambos sexos, de los que solo 70 conocen
medianamente el espaol. En el cuadro de criminalidad de la provincia
figura Os con 23 individuos procesados.

El epigramtico y profundo bicolista Padre Santos, prroco de Os,
juntamente con el reservado y taciturno de Polangui, el austero
y asceta de Camalig, el correcto humanista de Pilar, el furibundo
hidrpata de Daraga y el obeso y grave de Libn, constituan el ao
1880, con los ya nombrados anteriormente, el clero parroquial europeo
del distrito de la Iraya, de cuyo partido solo nos falta conocer los
pueblos de Polangui, Libn, Quipia, Donzol y Pilar, encontrndose el
primero de estos distante de Os 6 km., de Ligao 7,50 y de Libn 6.

El nombre de Polangui creen algunos fu tomado de un frondoso rbol as
llamado, que exista en el terreno de su fundacin. Eruditos fillogos
bicoles creen que Palongui se deriva de _Polangguisoc_,  sea _Pola
na Guisoc_, que es _Guisoc_,  _Gijoc_, que significa encarnado.

Se form este pueblo, segn el historiador Padre Huertas, de 5
rancheras de unas 100 personas cada una, con la singular circunstancia
que los primeros que se bautizaron fueron 25 hombres en un mismo da,
y todos ellos aparentaban tener de 60 aos para arriba. Su fundacin
debi verificarse  ltimos del ao 1583  principios del 1584, porque
en un antiguo manuscrito que se conserva en los archivos del convento
de Franciscanos en Manila, consta que Palangui ya era pueblo en esta
ltima fecha, siendo su fundador el Padre Baltasar de la Magdalena,
fijndose primeramente en el sitio llamado _Binanuan_, de donde se
traslad al hermoso valle que hoy ocupa.

Polangui, con sus 4 barrios, suma 8.490 almas, tributando 4.936 en
54 cabeceras. El nmero de casamientos, bautizos y defunciones est
representado por 93, 374 y 210 respectivamente. Asistieron 120 nios
de ambos sexos  las escuelas, de los que escasamente entienden
el espaol media docena. Hay 2 europeos radicados y 26 chinos. Su
criminalidad la representan 12 procesados.

Los campos de Polangui son fertilsimos, siendo regados por 10 ros
sobre los que hay 17 puentes. Se cultiva no solo abac, si que tambin
arroz, calculndose en 20.000 cavanes su cosecha anual.

A 6 km. de Polangui, encontramos el antiqusimo pueblo de Libn,
ltimo de la provincia de Albay entre esta y la de Camarines Sur.

_Libon_  _Libong_, pues de ambos modos se pronuncia, significan el
acto de _matar salteando. Libong_ es palabra anticuada, dicindose
hoy _Ribong_ que es _confusin intelectual,  acto de engaar  uno
en alguna cuenta_. Tomando en pasivo aquella palabra, significa
_marearse_. Me inclino  creer que la etimologa de _Libon_ hay
que buscarla en la palabra bicol _Libtong_, que quiere decir _sitio
profundo_.

El pueblo que nos ocupa fu fundado por el valiente D. Juan de Salcedo
 fines de 1573, siendo por lo tanto uno de los ms antiguos de
Filipinas. Hasta el ao 1847, perteneci como todos los de la Iraya
 Camarines Sur.

En Libon hay una magnfica iglesia de ladrillo. La bveda del
presbiterio es del mismo material, y es asombroso el ver cmo ha
resistido  tantos y tantos temblores de tierra como se han sucedido
desde que fu edificada.

Entre los objetos que posee esta iglesia, hay una campanita en la que
se lee perfectamente el ao 1600. El altar mayor, de tres cuerpos y
de orden compuesto, es exactamente igual al de San Francisco de Manila.

En el barrio de Pantao hubo un arsenal en el que hasta principios
de este siglo se construyeron buenas y slidas embarcaciones. El
lugar que ocup el astillero lo indican dos caones de hierro de
grueso calibre, que en otros tiempos resguardaron aquel puerto de
las pirateras moriscas.

El vecindario de Libon con sus barrios llega  3.666 almas, tributando
1.882 en 21 cabeceras. Su estadstica parroquial registra 29
casamientos, 156 bautizos y 75 inhumaciones. Europeo solo lo es el
prroco, contndose en aquel vecindario dos chinos. De los 60 nios
que asisten  las escuelas, no hay ninguno que conozca el espaol. No
tuvo criminalidad.

Los pueblos de Quipia, Donzol y Pilar, que estn muy distantes de la
carretera que hemos seguido, ya los encontraremos cuando hagamos la
visita al partido de Sorsogon.

De Libon regresamos  la cabecera.

En el tiempo que estuve en Albay, tuve ocasin de apreciar en todas
sus manifestaciones, lo que es la prestacin personal, siendo mis
observaciones objeto del siguiente captulo.





CAPTULO IX.

Prestacin personal.

--Queras ver funcionar lo que se llama en presupuestos prestacin
personal? Pues hla ah.--Esto me deca un amigo encontrndonos sobre
el camino que dirige  Daraga en una hermosa tarde, sealndome
una doble hilera de indios de poca edad la mayora, que _pareca_
queran trabajar en el arreglo de un terrapln. Haba unos 300 hombres,
y entre ellos poqusimos tenan herramientas.

--Y bien, si no me explicas lo que es la prestacin personal, poco
podr saber por lo que veo.

--Puesto que no tenemos prisa y hay tiempo, sentmonos bajo un rbol
y terica y prcticamente podrs apreciar esa cuestin tan debatida
en la prensa y en los proyectos, llamada prestacin personal. Todo
indio--dijo mi amigo encendiendo un cigarro,--tiene derechos y
deberes con relacin al Estado y  la provincia en que vive, estando
entre los deberes el de trabajar cuarenta das [4] dentro del ao,
en la jurisdiccin de su pueblo. De este trabajo estn exceptuados
los privilegiados por sangre, por inutilidad  por edad. No habiendo
ninguna de estas circunstancias, todo indio que cumple los 18 aos
debe trabajar hasta que llega  los 60, los cuarenta das en beneficio
de la circunscripcin del pueblo en que est avecindado. El indio
pudiente que no quiere trabajar puede redimirse, y en este caso la ley
le admite dicha exencin mediante una cuota. La redencin puede ser
total  parcial, la primera se adquiere pagando 3 pesos, al principio
del ao, llamndose esta contribucin exencin de polos. Veamos ahora
la parcial,  sea la redencin por das llamada falla. [5] El cabeza
de barangay una vez que hay dispuesto un trabajo, anuncia con tiempo
 sus polistas el da que han de salir  hacerlo, y el que quiere
redimirse de l da 12 cuartos y con ellos paga su jornal.

--Pues no exigindose ms de 12 cuartos y pagando, como en esta
provincia paga, el particular  40  ms el jornal, desde luego
se supone que todos los indios se rediman, bien por ao  bien por
das,--objet yo con la mayor candidez del mundo.

--Pues ah vers t, sucede todo lo contrario, y cuesta un triunfo el
poder llevar algunas fallas  las cajas de la provincia. La prestacin
personal es uno de los asuntos ms dignos de estudio, y sin embargo,
casi puedo asegurarte que es el que menos se ha profundizado. Se
juega continuamente con una serie de palabras, cuyos significados
constituyen los verdaderos ingresos de la colonia, y sin embargo no
se llega  definirlas en la practica en su verdadero valor. Mucho
se habla de economa poltica, de proteccionismo y de derechos y
deberes; pero pocas, poqusimas veces, vemos que se aquilaten en lo
que significan, en lo que son y en lo que pueden ser las palabras
prestacin personal, polos, fallas, comunidad y subsidio y tanorias
y guardias, palabras en las que se juegan una porcin de millones y
en las que se encierran todas las obligaciones del indio en la esfera
gubernativa, pues en la administrativa tiene otras que tienden de da
en da  regularizarse. Un administrador de Hacienda sabe perfectamente
cunto debe ingresar un pueblo por concepto de tributo, lo mismo que el
prroco conoce al centimaje la cantidad que  su iglesia corresponde
por concepto de _santorum;_ en cambio, los clculos en las oficinas
de fondos locales jams podrn ser ni aun aproximados en la cuestin
de fallas mientras dure el actual sistema. No pudiendo fijarse cifras,
dime si hay calculo posible, ni presupuesto aproximado, y dime asimismo
si esta cuestin no merece la pena de que se estudie de una vez, se
discuta, se analice y se vea la forma y manera de que obedezca  reglas
y principios fijos. Ves esos individuos, qu hacen?  pasar el tiempo
lo mejor posible. Ves aquel que lleva una esportilla? qu ha hecho en
la media hora que llevamos aqu? casi nada. Qu ha hecho aquel otro
que tiene por toda herramienta de trabajo una caa afilada? remover
dos puados de tierra y levantar un poco de polvo. En qu se han
ocupado aquellos otros, que no tienen herramienta alguna? en extender
con los pies un poco de arena. Es esto trabajo, es esto beneficio?

--Poco es en efecto--repliqu yo.--Pero  esa gente no se la
vigila? Por qu no se la reglamenta?

--T, t, t,--dijo mi amigo,--y al vigilante, qu le importa que
trabajen  no? Es suyo el camino? No, pues entonces? Sientes 
nuestra espalda el ruido de la cuchilla del beneficiador de abac, 
sea el jornalero que paga el particular? Pues bien,  ese bracero nadie
le ha preguntado quin es cuando lleg esta maana  ese late, cogi
una herramienta, cort un pono, limpi sus hebras, las acumul con
las de otros y al caer el sol colgar de la romana el montn de blanco
filamento, y ya sabe que si ha beneficiado una arroba, media es suya,
recibiendo en el acto el precio de su trabajo. Por bajo que est el
valor del abac, siempre puede ganar un bracero ms de 30 cuartos. Por
qu, pues, esos 300 hombres no prefirieron esta maana al amo que les
da 30  ms y s al que solo les data 12? La contestacin la tienes
sobre el terreno. El obrero del Estado trabaja poco  nada, el obrero
del particular, por el contrario, trabaja mucho y duro. Hace falta,
muchsima falta, escribir menos y observar en la prctica mucho ms.

--De modo que si t algn da hablaras sobre este particular con el
Ministro de Ultramar, por ejemplo, qu le diras?

--Pues le dira lo siguiente. Las fallas, tal como hoy existen,
perdieron toda su razn de ser en el mero hecho de que no responden
 la idea del que las cre. Antiguamente todas las obras de las
provincias las haca el fraile  el Alcalde con el trabajo personal,
 sea la anttesis de la falla; entonces se hacan obras que requeran
trabajo duro, constante y pesado; antes la vigilancia poda hacerse
porque se localizaba el trabajo en un punto dado al que poda llegar
la inspeccin; antes un fraile deca  un Alcalde,  un Alcalde 
un fraile, vamos  hacer una iglesia, como San Agustn por ejemplo,
 un puente como el de la Perseverancia, pongo por caso, y tras
aquellas palabras, ni ms papeles ni ms expediente, se abra  las
pocas horas un cimiento por la piqueta de la prestacin personal,
cuya prestacin personal no dejaba la obra hasta que fijaba en su
punto mas culminante una sencilla cruz con el aejo _Fins coronat
opus_. El trabajo personal entonces era una verdad, se circunscriba
al crculo de los muros de un convento  al espacio que separan
los estribos de un puente, y la prestacin personal perfectamente
vigilada saba que desde formar el horno para hacer la cal hasta
cepillar el ltimo trozo de madera, todo lo haba de hacer. Con esto,
dicho se est, que fallaban cuantos queran los encargados de la
obra. Faltaba dinero para el hierro, por ejemplo, pues se admitan
fallas y se cubra en seguida la cantidad. Pasa hoy esto? No, hoy la
prestacin personal est reducida  la recomposicin de los caminos,
 la construccin de escuelas y cuarteles, obras que necesariamente
han de ser insignificantes, pues que son de materiales ligeros, y  la
limpieza de las calles. Hoy para hacer una alcantarilla se necesita por
lo menos un ingeniero, un teodolito, media docena de banderolas, unos
cuantos metros de papel tela, un plano, un proyecto, un expediente y un
estuche de matemticas. Hoy, aadira al seor Ministro de Ultramar,
es preciso variar la forma de ser de la prestacin personal, y para
hacerlo y hacerlo con cordura es preciso oir antes no  los que la
conocen en teora, sino  los que han tenido necesidad de estudiarla
y bregar con ella en la prctica en sus menores detalles. De cada una
de las rdenes monsticas se podra designar por sus provinciales
un individuo de los que siempre han ocupado curatos en provincias,
pudindose nombrar por el Gobierno general cuatro Gobernadores de
los de ms antigedad en el pas, formada esta Junta se les pedira
informe sobre el asunto y con este primer elemento se vendra 
una buena reforma. Muchas ms cosas le dira al seor Ministro de
Ultramar sobre el particular, pero estas muchas cosas se las dira
de silla  silla y como S.E. no puede hacerme el honor de dejarme
acercar la ma  la suya por razn del charco [6] que las separa,
de aqu el que renuncie  decir ms por hoy.





CAPTULO X.

Legaspi.--Correras moras.--El comisario Juan.--Un viejo uniforme y una
alma grande.--Cuatrocientas orejas moras.--Estadstica.--El Tribunal,
la iglesia y la casa parroquial.--La imagen de San Rafael.--Un
deportado de tiempo de Narvaez.--El literato Fernndez.--Alguaciles
y maitines.--Las leyendas del Capuntocan.--Teatro bicol.

Legaspi es el primer pueblo que se encuentra en el partido de
Tabaco. Ya hemos dicho que donde hoy se levanta aquel, existi la
antigua cabecera de Albay, y que an le llaman algunos naturales
Albay viejo.

El primitivo pueblo como todos los playeros de aquella provincia,
fueron blanco en el siglo pasado y principios del presente, de las
crueldades y correras meras, en cuyas empresas vencedores unas veces 
vencidos otras, siempre dejaban  su paso huellas de sangre  incendio.

Las pirateras moras no reconocan cuartel,  salvndose nicamente
el hombre fuerte que le conceptuaban til para los duros trabajos del
esclavo,  la mujer joven y hermosa que pasaba  ser en las tolderas
moriscas vctima del insaciable sensualismo de aquellas razas.

La esclavitud, el deshonor y el incendio, eran las consecuencias 
que se entregaba el vencido, de aqu el que las resistencias fuesen
tan tenaces como el ataque.

En el potico canal que se abre frente  Albay y que divide la isla
de Bataan de la de Cagraray, achacoso y octogenario vive el clebre
comisario Juan, hroe de una de las correras moriscas. Marcialmente
viste en las grandes solemnidades un viejsimo uniforme de sargento y
peridicamente cobra una pequea asignacin en premio  sus servicios
entre los que descuella el siguiente: Una maana se encontraba el
Gobernador de Albay en su despacho, cuando se le anunci que un indio
mal herido y cubierto de sangre deseaba hablarle. Recibido el permiso
se present el hoy comisario Juan, y con el laconismo, indiferencia y
poco valor que le dan los indios  los actos y acciones de la vida,
le dijo al Gobernador al par que abra un tosco saco:--Seor;
anoche asaltaron los moros el pueblo;  todos los cogimos, y como
eran muchos, y las cabezas seguro no habra podido traer; aqu en
este saco hay ms de cuatrocientas orejas moras;--y esto dicho,
las present ensartadas en una larga cuerda de abac.

El valor del indio Juan fu recompensado con el ttulo de comisario,
uso de uniforme de sargento y pequea pensin.

El pueblo de Legaspi recibi en 1856 ese nombre en honor del clebre
navegante.

Legaspi, con los barrios que de l dependen cuenta con una poblacin de
6.411 almas. Tiene 1.587 tributos, distribuidos en 34 cabeceras. Se
inscribieron 35 casamientos, 284 bautizos y 184 defunciones. Hay
radicados 8 europeos y 13 chinos, asintiendo, por trmino medio 
las escuelas de 120  130 nios y otras tantas nias, siendo 8 y 6
respectivamente los que hablan imperfectamente el espaol.

A la estadstica criminal di 8 individuos.

Los grandes acopidores de abac poseen al pie de los almacenes que hay
en Legaspi, slidos pantalanes de madera que les facilita las faenas de
carga y descarga. Este puerto es sin disputa el ms importante de la
provincia de Albay, sosteniendo un constante movimiento con el arroz
que importa, y la gran masa de abac que exporta, dndole algunos
das extremada animacin las operaciones del puerto, el prensaje y
enfardamiento del abac en los extensos almacenes.

Fuera de la vida comercial poco notable tiene Legaspi de que podamos
ocuparnos. El Tribunal, la iglesia y la casa parroquial son pobrsimas,
sin razn de ser que justifique semejante pobreza, puesto que su
municipio lo forman no pocos mestizos ricos; y en cuanto  la iglesia,
baste decir que en ella se venera una clebre imagen de San Rafael,
que viene  representar no solo para la provincia de Albay, si que
tambin para otras de Luzn y aun de Visayas, lo que la Virgen de la
Paloma es para los madrileos  la de Antipolo para los manileos.

Las deportaciones de Narvaez, llevaron bastantes individuos  la
provincia de Albay, en donde la mayora de ellos se casaron y no
pocos hicieron su fortuna. En Legaspi, vive un antiguo deportado
maestro constructor de coches, que en sus ratos de ocio se dedica
 la literatura. Jams hemos podido amalgamar la pueril inocencia,
hbitos pacficos y bonachn carcter de aquel deportado, con los
antitticos que deban delatar al conspirador; y en efecto, esta
es la bendita hora (y cuidado que han pasado unas pocas), que no
ha podido averiguar el bueno de Fernndez el por qu una noche que
se retiraba  su casa despus de rezar unos tiernos maitines en San
Gins, le echaron mano los alguaciles encontrndose al cabo de once
meses de navegacin en pleno Filipinas.

El pueblo que nos ocupa, como todos los indios, tiene sus
correspondientes leyendas, fijando la tradicin popular una de ellas
en las cuevas que  la derecha del pueblo abren hueco en las entraas
del Capuntocan. Se cuenta que en estas cavernas habita encerrado un
genio enamorado de una diosa, que  su vez llora ausencias amarrada
 las peas del Griong de Albay, atribuyendo aquellos naturales que
este cautiverio durar hasta que rompa las cadenas el gran monstruo
que habita en las profundidades del volcn.

Yo no s si las aficiones poticas de Fernndez habrn infludo en
las del pueblo; pero lo cierto es que sus vecinos prefieren el teatro
bicol  toda otra diversin, y puesto que nos encontramos en lugar
 propsito para tomar del natural un cuadro de costumbres indgenas
no desperdiciemos la ocasin.





CAPTULO XI.

Tala  la luz de un juepe.

Encontrndome en Legaspi supe que con motivo de aproximarse el
_pintacasi_ de dicho pueblo, _bulla_ en las muncipes cabezas, entre
otros obsequios, dar una comedia, utilizando nicamente los elementos
del pueblo. Tan luego supe semejante proyecto, me propuse seguirlo paso
 paso, aun cuando tuviese que detenerme en Legaspi los dos meses que
faltaban para la fiesta, y al efecto alquil una casita inmediata 
la que habitaba la respetable persona del Gobernadorcillo, quien en
tales casos es empresario, director de escena, y hasta algunas veces
autor y actor, siendo, por lo tanto, su casa templo obligado de Tala,
y su persona su primer sacerdote.

Al segundo da de ser vecino del ms alto de los muncipes, adquir
amistades con la respetabilsima y nunca bastante cantada mi seora
Doa Tintay, Capitana en ejercicio,  moza ya entrada en aos, de anchas
caderas,  gran verbosidad, gran fama como matrona y gran influencia
como legtima esposa,  de legtimo matrimonio con el Gobernadorcillo
del pueblo de Legaspi, el Sr. Tenten, con quien haca treinta aos
comparta en paz y en gracia de Dios la distincin de Cabeza, primero,
llamndose entonces _Cabezang_ Tintay, la dignidad de Teniente mayor
despus, en que pas  ser _Tenientelang_ Tintay, y la majestad de
Capitn ms tarde, en que cambi todos los anteriores calificativos
por el nuevo y retumbante de _Capitana_ Tintay, capitana que ya jams
abandonar, pues aun cuando su consorte se despoje de la recortada y
negra chaqueta y de los tiesos y blancos faldones que le dan carcter,
sustituyndolos por los remangados calzones y la abierta camisa del
sementerero, Tintay seguir siendo la _Capitana_ Tintay.

Las caas del _batalan_ de la casa de Tintay y las de la ma, no
digamos que se besaban, pero s se araaban unas  otras.

Tintay sala con frecuencia al _batalan,_ yendo unas veces en busca
de menesteres de una casa arreglada, y otras  hacer menesteres
ajenos  la casa. Siempre que la Capitana se hacia visible procuraba
serlo yo, y cuando esto ocurra cambibamos recprocos cumplimientos,
que solan terminar con un chiquirritn _buyito_, que ella me daba,
y un negro y retorcido tabaco de Arroceros, que la daba yo. Tintay
mascaba tanto como Tenten, con la diferencia que este tena siempre
la boca llena de _buyo_, mientras que su cara mitad se las arreglaba
con las hojas de Cagayan.

Una de las tardes en que Tintay asom su arrogante figura al _batalan_,
not en ella ese embarazo propio de toda india que quiere pedir algo
 un _castila_. Primero, me dijo _deseaba dar un rato de conversar
conmigo_; despus, y antes de _darme_ nada, abrevi varias veces los
nombres de la Sacra Familia, lanzando, como por va de exordio, dos
 tres _Osus-Mara-seff,_ hasta que por ltimo, entr en materia,
y en materia muy de mi agrado, pues se trataba nada menos que de la
proyectada comedia. Tintay, fundndose en que los _urofeos_ somos _muy
masiados_ en esto de comedias, me rogaba tuviese _un poco no ms de
paciencia con ellos_. Este _poco_ me pareci de una magnanimidad ms
grande que la de Job; pero  trueque de profundizar todos los misterios
de los bastidores bicoles, la promet tener  su _disposicin,_
no un poco, sino toda la paciencia que me pidiera. Hecha mi oferta,
me dijo Tintay que aquella noche me esperaba, pues se iba  conversar
de la _funcia_.

Ms exacto que un cronmetro, me present en la casa de Tintay,
quien tanto ella como su marido me recibieron con grandes muestras
de contento. Despus del consabido _siente V. primero,_ frase en
que el indio condensa y sintetiza todas nuestras salutaciones,
me hice cargo de cuanto me rodeaba. En la sala haba una veintena
de Adanes y una mitad de Evas. Ellas y ellos, segn supe ms tarde,
componan lo ms azul de la sangre del pueblo. Me ro yo de toda la
gravedad del Reistag alemn, de toda la seriedad de los Comunes de
Inglaterra y de todo el estiramiento de la Puerta Otomana, ante la
cmica gravedad que respiraban todas las _candongas_ de las _oras_
y toda la tiesura y almidonamiento de los _faldones_ de los muncipes.

Capitn Tenten abri la boca y en perfecto bicol dijo  la reunin
que la _derramita_ que haba echado para obsequiar al pueblo haba
dado 700 pesos, los mismos que guardaba en su arca su _digna_ esposa.

Lo del _obsequio_ y lo de la _digna_ esposa no lo entend bien al
principio, ms luego lo fu comprendiendo tan perfectamente que
casi casi me atreva yo  hacer todos los meses un _obsequio_ como
aquel. En cuanto  lo de _digna_ me explicaron que en juntas solemnes
como aquella, el capitn siempre que tiene que nombrar  su mujer lo
hace anteponiendo un adjetivo ms  menos respetuoso.

Una vez que aquella alta Cmara aprob, como si dijramos, la orden del
da anterior, que eran los 700 _machacantes_, se entr de lleno en la
del da que era la _Comediajan_. La discusin fu larga y templada,
y aunque las representantes del sexo dbil abusaron de la palabra,
no se oy una ms alta que otra, viniendo todas  un perfecto acuerdo
tan luego como la digna Tintay lanzaba por entre olas de negra saliva
su consabido _osus-Mara-seff._

Se trataba de representar una comedia y ni haba cmicos--y no cmicos
as como se quiera, sino cmicos que haban de resistir ocho  diez
noches seguidas de funcin,--ni haba teatro, ni atrezzo, ni autores,
ni obra, ni apuntador, ni nada absolutamente de cuanto hace falta
para el ms modesto templo de Tala, pero esto para nada preocupa
la imaginacin del indio que formula un deseo, siendo verdaderamente
asombrosa la facilidad con que crea, remedia, adiciona  _remienda_
cualquier proyecto. Haban dicho que habra comedia y aun cuando nada
tenan, de seguro se representara.

El primer punto que aquella noche se puso  discusin fu
la designacin de _seoras_--nombre que dan los bicoles  las
actrices.--Aqu no podemos menos de hacer la salvedad--pues es de
hacer,--que el capitn de un pueblo cuenta en absoluto con todas
las voluntades, as que no hay temor de que al sealar  fulana  
mengana reciba un desaire.

Una vez aprobado que la comedia precisamente haba de tener una reina
cristiana, una emperatriz mora y tres princesas neutras, se recorri
todo el personal de _dalagas_ del pueblo, convinindose por ltimo
en que la cristiana haba de ser _Pupen,_ guapa y robusta mocetona
de 17 abriles, muy  propsito para representar toda la altivez de
una _princesa_ cristiana. Para la mora hubo un poco de discusin,
opinando unos que _Acay_ era ms  propsito que _Beten_ y otros lo
contrario, pero la opinin se decidi por la ltima, ante la justa
observacin del _Directorcillo_, quien dijo que la mora tena que
ponerse calzoncillos muy cortos y las pantorrillas de Acay eran muy
delgadas.--Como se ve, aquel _Directorcillo_ presiente el porvenir
de los Bufos en el extremo Oriente.--Para las tres princesas no hubo
dificultad alguna, en que lo fueran _Momay, Ganday_ y _Gisan_. En
la eleccin de las cinco _seoras_ supe se haba tenido un especial
cuidado en escoger _dalagas_ de lo ms _mabansay_ del pueblo.

La eleccin de reyes, prncipes y emperadores la dejaron hasta conocer
toda la _partida_ que requiriese el argumento.

En esta clase de espectculos no visten y costean los trajes de las
actrices sus familias y s las que designa la junta, quien tiene un
especial cuidado _en dar de vestir_  las casas ms pudientes del
pueblo. Se escogieron las cinco, cuyos dueos, que estaban presentes
aceptaron sin objecin alguna, y acto seguido se procedi  nombrar
director de escena, director de magia y director compositor. Para el
primer cargo se nombr al Juez mayor de polica, cuya obligacin se
reduca _nada ms_ que  construir teatro, adornarlo, iluminarlo
y darlo listo: la magia qued al cuidado de la experiencia del
vacunadorcillo y el proporcionar comedia fu encargo que se hizo al
Directorcillo,  quien por un favor especial se le agreg el maestro,
sin duda para que en sus conocimientos de letras llevase la censura
y correccin de la obra. En cuanto  la alta inspeccin de _todo_,
quedaba, como era consiguiente,  la experiencia de Tenten y de su
_digna_ Tintay.

Un _maray na bangui_ de la capitana, que es como si dijramos, buenas
noches, en tierra de Castilla, disolvi aquella pacfica reunin,
en que fu varias veces consultado, diciendo  todo _amn_, pues mi
objeto era ver y no adicionar detalle alguno.

A los ocho das de celebrarse la anterior junta, todo el pueblo estaba
en movimiento. Por maana y tarde un redoble de tambor y un alegre
paso doble convocaba  todo el que gratuitamente quera contribuir
 levantar el escenario.

Como la fiesta era para el pueblo, este en masa acuda  la gran
explanada, cerca de la mar y  la vista del Mayon, que se haba
elegido para construir el teatro. El que no llevaba una tabla, lo
haca de una docena de caas, el que no arrastraba cuatro bongas,
cargaba diez rollos de bejucos, y el que nada de esto tena, llevaba
sus manos y con ellas y su buena voluntad iba la cosa adelantando
como por ensalmo. Esto en cuanto al teatro. En cuanto  la obra,
el Directorcillo se haba hecho con una antigua comedia de magia,
que segn todos los que la conocan sobrepujaba  la del clebre
_D. Teoso_   la casi inmortal de _Los guantes amarillos_. El
Directorcillo tuvo que vencer sin embargo varios inconvenientes, pues
la comedia tena tres majestades femeninas y cinco princesas, y como
solo poda disponer de dos de las primeras y tres de las segundas,
de aqu que el hombre tuvo que _comerse_ por buen componer unos
cinco mil versos y sustituir no pocos nombres con otros. Descartado
el personal y hecho el _arreglo_, le quedaba el eplogo en que es
de _ene_ que todas y todos convertidos al cristianismo se casen en
paz y en gracia de Dios, con arreglo  su clase, unindose los reyes
con reinas, y las princesas con prncipes, y una vez atados con el
santo yugo se adelantan al pblico y ejecutan una especie de _loa_
en obsequio al Alcalde, al Cura y al Gobernadorcillo, y como los
nombres y circunstancias de los actuales seores no eran los mismos,
ni las mismas que las del original, cuyos individuos haca muchos
aos haban muerto, de aqu que mi pobre Directorcillo menudease las
consultas con el maestro, y se rascase varias veces todo lo rascable
hasta encontrar un centenar de consonantes para aliar una veintena
de quintillas, que gracias  que el Alcalde no entiende el bicol, y el
Cura no asiste al espectculo, que  no suceder lo primero  lo segundo
estaran muy seriamente amenazadas las costillas del Director coplero.

La comedia que haba _dado de ver conmigo_ mi amiga Tintay estaba
dividida en diez infolios, conteniendo cada uno de ellos unos 8  9.000
versos, formando quintillas y redondillas en su mayora. Cada parte
corresponda  una noche, de modo que la comedia haba de durar diez,
 no ser que se repitiese--pues se dan casos--y entonces la obra se
_empalma_ y se estira un mes.

No quiero privar  mis lectores de la distribucin y nombres de los
personajes, as que copio al pie de la letra todas cuantas tiene la
primera pgina de la famossima comedia de magia _El Prncipe Don
Grimaldo en el Reino de Sansuea_.

Hlos aqu:

Eurica, reina mora.

Galiana, idem cristiana.

Rogeria, Robuana, Igmidia, princesas.

Almadan, emperador.

Mahometo, rey.

Grimaldo, Bernardo Carpi, Brabonel, prncipes.

Don Aguilar, consejero.

Don Fernndez, conde.

Don Rodrguez, capitn.

Dos graciosos.

Los doce pares de Francia, ejrcitos moros y ejrcitos cristianos.

Despus de lo anterior, ni se marcaba poca, ni lugar, ni distribucin
de escena; bien es verdad que, segn iba viendo, para maldita la cosa
hacan falta tan _pequesimos_ detalles.

Lleg por fin la primera noche de ensayo, y aqu te quiero escopeta,
con ms fruicin que si fuese  ocupar una barrera de sombra en da de
plaza partida, me posesion de un banco, en la mismsima del pueblo,
que aunque no era de toros lo sera de la Constitucin si estuviese
en Espaa.

Los ensayos se hacen siempre al aire libre, no solo porque los
actores necesitan gran espacio para ejercitarse en el _moro-moro_,
si que tambin porque es justo que el pblico en general participe
de todos las incidencias del espectculo.

Una gran masa de carne humana formaba en extenso crculo, salpicado de
gran profusin de _juepes_ que daban ms humo que luz: una mesa ante
la cual se encontraban tres apuntadores llamados  relevarse unos
 otros, cuatro bancos corridos para los comediantes, estando  la
derecha ellas y  su mano contraria ellos, y las sillas presidenciales
de los maridables _Tintay_ y _Tenten_ formaban el cuadro.

Una vez todos listos empez el ensayo.

En las comedias bicoles no hay necesidad de lecturas, pases ni copias
de papeles: el actor se coloca cerca del apuntador y repite cuanto
oye sin variar de tono, parndose  cada final de verso. Con este
sistema, claro est que para nada hacen falta los papeles; bien es
verdad, que en esta clase de espectculos, lo que menos significa es
la parte literaria.

Siempre que tena que presentarse en escena un personaje, lo llamaba
el apuntador,  cuya llamada se pona en pie esperando que le avisaran
para entrar en su primer verso. Una de las cosas que ms me llam
la atencin fu que todos los actores declamaban accionando con un
bastn, cuyo adminculo lo sustituan las actrices por el abanico.

En una de las escenas en que el rey Mahometo le dice  la princesa
Rogeria que ya est al tanto de cuanto ocurre y que si cree que l se
mama el dedo est equivocada, Rogeria que sin duda no tiene ganas de
broma le contesta que eso de mamarse el dedo se lo cuente  su abuela,
y para dar mayor fuerza al argumento llama  sus ejrcitos y se provee
de daga y espada; en esto el apuntador toca un pito, la msica lo hace
del Himno de Riego, entran en plaza precipitadamente ejrcitos moros y
cristianos, y se arma una de polvo y de latigazos que da gozo. Rogeria
deja su sexo en el lugar que le corresponde, hiriendo al amigo Mahometo
que no le quedan ganas de andar en tratos con princesas.

La parte que llamaramos _de exposicin_ de la obra, lo era, en efecto,
en la que se representaba, y tan lo era, que en uno de los ejrcitos
result un estacazo tan realista que tuvieron que dar dos puntos en
la cabeza  un moro.

Todas las escenas que se ensayaron aquella noche constituan
otros tantos caramillos para acudir  las armas, siendo ellas las
ms dispuestas  resolver los problemas ms sencillos  estacazo
limpio. A las dos de la madrugada  se pronunci la ltima letra del
primer tomo de la obra, y se anunci su continuacin frente  la casa
de Capitn Perto.

Pregunt el por qu no haban de seguirse los ensayos en la plaza,
y me contestaron que solo se haca all el primero, verificndose los
dems frente  la casa del que _convidaba._--Ah, vamos! con que
hay convite?--Si seor, me replicaron, el que quiere comedia avisa
y toda la _gente_ representa frente  su casa en la que actores,
directores, traspuntes y pblico de _categora_ cenan despus del
ensayo. La _cosa_ me pareci muy bien, y como yo compona _categora_
particip en las noches sucesivas de las doraditas lonchas de lechn
asado, vctima irreemplazable en toda reunin india.

Veinticinco de aquellos, que generalmente con perdn se nombran,
haban sido inmolados, lo que quiere decir que veinticinco noches
_habamos_ tenido ensayo, y digo _habamos_, porque poco  poco me
haba ido identificando con toda aquella _familia real_, hasta el punto
de creerme muchas veces ciudadano pacfico del reino de _Sansuea_.

Al llegar al lechn nmero veintisis se anunci que el teatro estaba
concludo y por lo tanto que los ensayos se haran sobre el tablado.

El teatro en efecto estaba terminado.

Vemoslo por dentro y por fuera.

Un espacioso tablado cubierto de caas y nipas y cerrado por tres
lados de nipas y caas, formaban el edificio. El tablado se hallaba
dividido en dos partes, por medio de un enverjado fabricado con los
susodichos materiales, y paralelo  lo que deba ser teln de boca,
destinndose la parte posterior, para _foyer_, como dira mi amigo
Lus, de pblico, actrices y actores. En aquel movible saln me
dijeron se colocaran biombos para vestirse y desnudarse tras ellos
las _seoras,_ y como las funciones haban de ser de muchas horas,
tambin me aseguraron se estableceran all varias _carenderas._ Los
tres lados de lo que constitua el palco escnico tenan un corredor,
y por bajo de este y  derecha  izquierda de aquel se hallaban sus
correspondientes _palcos_ destinados  las personas de _distincin_
que convidase el Gobernadorcillo. En cuanto al corredor se utilizaba
para declamar desde l algunas escenas.

El palco escnico no tena ms entradas que dos agujeros que se haban
dejado en el fondo. Estos dos agujeros eran los nicos auxiliares de
la escena.

Lo anterior ralo visible, pues aun cuando el teatro de Legaspi no
tena bambalinas, ni tetares, ni bastidores, ni telones de boca,
ni de no boca, ni escapes laterales, ni gazapera para el apuntador,
no faltaban sus intriguillas interioras, que si bien no las tapaban
los lienzos de los telones ni las sombras de las bambalinas, las
ocultaban las paredes de las casas en que se vestan  las _seoras._
Un mercader chino, de esos que han nacido para el mostrador y que
est tan incrustado  l como la sonrisa  su cara, me puso al tanto
de cuanto ocurra. Por su conducto se haban hecho muchos pedidos
 Manila de cintas, lazos, plumas, abalorios y lentejuelas, y hasta
me dijo que uno de los _vestidores_ haba encargado medias de seda,
ligas azules, y botitas imperiales de raso grana.

El orgullo y la vanidad haban sacado la cabeza en el pueblo de
Legaspi, y cada cual quera que su _seora_ sobrepujase en lujo
y riqueza  las dems. Haba una de noticias, chismes y enredos,
que ni aun _Tintay_, con su consabido _Oss-Mara-seff,_ poda
contrarrestar. Desde que  las _seoras_ les probaron el primer traje
de raso, haba entre ellas una marimorena muy cerca del repeln. Ya
la cndida _Pupen_ no era la morena _dalaga_ de gustos sencillos, sino
la orgullosa _seora_ que presenta hasta la blancura de su cara ante
la brocha del colorete. Ni _Pupen_ se llamaba ya _Pupen,_ ni _Beten_
se la conoca por _Beten,_ y s por la reina Eurica la primera y por la
reina Galiana la segunda, identificndose de tal manera en sus papeles,
que tenemos la seguridad de que suponan que no otro tanto que ellas
eran las reinas moras y cristianas. Este desvanecimiento tiene su
lado malsimo, lado que no podemos menos de tratar muy en serio,
hablando con la experiencia en la memoria. La mayor parte de las
comediantas son muchachas muy jvenes, tan bonitas como pobres. No
conocen del mundo ms que las 200 brazas de tierra que siembran, 
el azul del cielo bajo el cual tienden las redes  peinan el abac. A
inteligencias tan dormidas se las despierta bruscamente, lanzndolas
en un mundo completamente desconocido para ellas. Durante dos meses
estn siendo objeto de toda clase de atenciones, y como son bonitas,
sus odos oyen de continuo frases que, si al principio no comprenden,
luego concluyen por envenenarles la existencia. Durante aquellos dos
meses, no es solo el halago lo que las rodea, sino que tambin un
lujo que no han visto ni soado jams. Su corto y spero _patadin_
se transforma en la crujiente falda de gr, sus pis los aprisionan
diminutas botitas de raso, sus piernas se recubren de finas mallas,
y en sus hombros,  y entre las negrsimas hebras de su cabellera,
descansan perlas y brillantes. El despertar de este hermoso sueo
de la juventud debe ser horrible: despus de haber llevado tantas
galas, volver  la triste realidad de los harapos y la miseria, es de
funestsimas consecuencias. Los espectculos que describimos, en la
forma con que se hacen, dan un gran contingente  la prostitucin y
 la crcel. Antes de que una joven de quince aos, de la clase que
nos ocupa, lleve encajes y brillantes, es muy difcil la seduccin:
una vez que ha sido duea de ellos, lo difcil es fcil. Conocemos una
causa clebre, cuyo sangriento drama es muy de recordar tratndose
de este asunto. Su extracto es muy corto: Una fra madrugada de
invierno salan varios jvenes calaveras de una casa en que imperaba
la crpula y el desenfreno: al abrir la puerta, cay al suelo un pobre
barrendero que, hambriento y aterido, se haba refugiado al hueco de
su quicio para librarse de la nieve que caa con gran abundancia. Uno
de aquellos calaveras cogi al muchacho del brazo y lo hizo subir
al saln que acababan de dejar, en el que quedaban todas las ltimas
heces del desenfreno y la borrachera. La crpula volvi  empalmarse,
haciendo participar al muchacho de todos los goces, recorriendo en
dos horas cuantas pginas escribe el delirio inspirado por todas las
pasiones. Cuando nada restaba por gozar, volvi el pobre barrendero 
ser conducido  la calle.  La nieve caa en anchos copos, y el fro
era intenssimo. La escoba, que an estaba arrimada  la puerta,
la puso en las manos del muchacho el joven que lo sac de la calle,
y al entregarle la escoba, le di dos fuertes bofetadas, volvindole 
la triste realidad de la vida, al par que le deca:--Imbcil, cuanto
acabas de dejar solo se adquiere con dinero!--An no se haba perdido
el ruido de las carcajadas de los libertinos, cuando ya germinaba en
la mente del muchacho la idea del robo.

A los dos meses el barrendero estaba en presidio....

Sirva el saludable consejo que envuelve el anterior recuerdo, y
volvamos  nuestro teatro de Legaspi.

Los ensayos sobre el tablado se completaron, y como todo llega
en la vida, tambin lleg la alborada del da del _pintacasi_ del
pueblo. Nuestra misin no es describir en esta ocasin tales fiestas,
de modo que solo lo haremos en cuanto se refieren  los comediantes.

A las ocho de la maana se reunieron en casa del Gobernadorcillo,
cmicas, cmicos y comparsas, vistiendo los trajes de ms lujo
que haban de lucir en la comedia. _Tintay_ y _Tenten_ con todo el
acompaamiento de _moras y cristianas_, de _reyes y emperadores_,
y de ejrcitos fieles  infieles, asisten con todo el municipio 
la funcin de iglesia, de aqu se dirigen al teatro y empieza la
comedia. Los das siguientes contina, pero solo por la noche. En la
del da  que me refiero, y siendo las diez de ella, me constitu
en uno de los palcos. Frente al teatro estaba todo el pueblo, y el
que faltaba se hallaba dentro de aquel, repartido en los corredores,
en los palcos y hasta en la misma escena, en la que solo quedaba el
espacio suficiente para el accionado. El teatro estaba perfectamente
iluminado  con toda clase de aparatos. All haba desde la elegante
araa de seis bombas de tulipn, alimentada con petrleo,  la modesta
lamparilla que chisporrotea en la _chireta_ de coco.

Las reinas y princesas estaban irreprochables en cuanto 
riqueza. Sobre aquellas cinco muchachas podra asegurarse estaban todas
las alhajas ms valiosas del pueblo, y tanto es as, que se solicit
del Alcalde un guardia civil para vigilar y custodiar  cada una de
aquellas _nias;_ el Alcalde que es algo de broma, dijo bastaba con
un _fusil de chispa,_ y en vez de guardias, di cuadrilleros.

Los trajes de las _seoras,_ tanto moras como cristianas, eran de pura
fantasa teniendo de cinco  siete distintos cada una de ellas. V
una mora cubriendo su cabeza con pamela, y ms de un moro que lo
haca con sombrero de copa. Con esto creo baste, pues son dos buenos
botones para muestra. La nica distincin que pude encontrar entre
moras y cristianas, era en que las primeras vestan faldas cortas y
las segundas lo hacan de cola muy larga.

En cuanto  los actores no puedo resistir la tentacin de bosquejar 
_D. Bernardo Carpio._ Este era un escribiente muy conocido en Legaspi,
y su traje consista en zapato bajo de charol, pantaln negro con
ancha franja dorada, casaca azul con vueltas rojas en faldones y
solapas y kepis con insignias de coronel, completando su atavo
relucientes espolines, ancha espada de cazoleta, tricolor banda de
seda, descomunales condecoraciones de papel dorado, amplios guantes
de algodn y grueso palasn con puo de plata. Tal se present el
bueno de _Bernardo Carpio_ en el escenario de Legaspi.

Hasta las dos de la madrugada no termin la primera parte.

En las noches sucesivas continu el desempeo de la obra, cuyo
argumento me conformara con que tuviera _cuerpo_ siquiera fuese
_jorobado_, ya que era imposible encontrarle pis, cabeza ni manos. Las
escenas amorosas terminaban por lo regular con tan imprevistos
incidentes, como imprevistas eran las resoluciones de los consejos y
el xito de las miles de empresas. Excuso decir que en los combates
los descalabrados eran siempre los moros, por ms razn que tuviesen,
no amparndoles ni aun la poderossima de ser  veces _ms los malos
que los buenos_.

El autor de la obra no se haba andado con tafetanes, apelando muy
 menudo  recursos hericos. Tan luego como un dilogo se haca
difcil, un monlogo se agotaba,  una escena no tena fcil salida,
el autor la encontraba bien sencilla en el momento, y al efecto se
di un caso en que la reina mora no sabiendo qu decir, roba en pleno
consejo ante el mismsimo rey cristiano una princesa. Excuso decir 
ustedes que este robo levant ms polvo que el clebre de las sabinas.

Las representaciones se hacan muy largas, porque cada escena principia
y acaba por un paseo triunfal, y suele mediar con el indispensable
combate con espada y daga llamado el _moro-moro,_ baile que en honor
 la verdad llama la atencin la agilidad con que algunos y algunas
manejan la esgrima.

En una de las noches de representacin se hallaba  mi lado una
elegante y airosa mestiza, la misma que haba costeado los trajes de
la reina mora. Esta se encontraba en escena luciendo un primoroso
manto bordado de oro, y  su vista no pude menos de felicitar  la
duea por su exquisito gusto.--Yo lo creo, me contest, como que es el
manto de la Magdalena.--Pero, seora, le dije con cierta gravedad,
el manto de la Magdalena sobre los hombros de una mora!!--Ca, no seor,
si maana han de bautizarla.--La contestacin me pareci tan razonable,
y sobre todo fu dicha con tal naturalidad, que comprend sera perder
el tiempo aadir una palabra ms en el asunto.

A la noche siguiente, que era la ltima, asist al espectculo, como lo
haba hecho las nueve anteriores, y cansado y jadeante ante tanto paso
doble, tantos himnos guerreros, tanto _moro-moro_ y tanta monotona en
el declamando nasal, que por nada vara, o la loa final. Si llego 
denunciar al Alcalde que en una de las quintillas lo haban comparado
con el apstol Santiago, y si hubiese llegado  odos del cura, que en
otros cinco que se titulaban versos, lo llamaban hermossimo pastor,
de seguro va  la crcel el Directorcillo.

Y la magia? Y la derramita? dirn mis lectores.

La magia estaba reducida  un _feroz_ len, formado de caas
y revestido de abac y  una descomunal serpiente de bejucos y
papel. Estos monstruos eran movidos por chicuelos que sudaran
tinta dentro de las abrigadas entraas de aquellos animalejos, que
oportunamente se presentaban en escena para salvar  defender  las
princesas cristianas.

En cuanto  los 700 pesos de la derramita, me dijo la _digna_ Tintay
que los haba empleado Tenten en gastos ... reservados.

Este captulo tiene eplogo.

Desde que puse el ltimo punto suspensivo  la fecha en que aado
estas letras, han pasado dos aos. De paso he estado en el pueblo
de Legaspi. V  mis amigos Tintay y Tenten, y en el tiempo que mi
cochero enganchaba me hicieron tomar chocolate.

--Y qu tal, cmo vamos?--dije  Tintay.

--Mal seor: la _bandala_ muy poco vale; este ao no _parejo_ al de
mi marido; _siguro_ no tiene comedia.

Al recordarme la comedia, pregunt  Tenten:

--Y qu _cosa_, Capitn;--se casaron Pupen y Beten?

--Ca, no seor; Pupen est en la crcel y Beten ... lo que es en
cuanto  Beten, _malo seor;_ y al decir _malo_ hizo una pausa
dejndome adivinar lo dems.

Nuestros temores eran por desgracia bien fundados. Pupen rob, y Beten,
no teniendo qu vender, vendi su cuerpo.





CAPTULO XII.

La cueva de las calaveras.

Una vez que descansamos de las fatigas propias de jornadas teatrales
tan largas como las anteriormente descritas, nos propusimos visitar
las grutas de las calaveras de la isla de Cagraray, situada frente
por frente  Legaspi.

En la madrugada del siete de Abril de 1880 nos embarcamos en una fala,
habiendo puesto previamente en el bote que nos haba de acompaar,
escalas, cuerdas, picos, barretas y cuantos instrumentos cremos
haban de sernos necesarios para explorar las costas del clebre
Canal que divide las islas de Batan y Cagraray.

Un viento fresco terral hinch el foque de nuestro esquife, y una
ligera maniobra para amurar su blanca vela latina nos puso en rumbo,
teniendo  la banda de estribor, en primer trmino, el picacho de
Capuntucan, divisndose en la misma direccin, en lejanos horizontes,
las costas de Manito, cuya blanca torre se destaca sobre la colina de
verdura en que se asienta. A la mura de babor se alzaba el gigantesco
coloso del Estrecho de San Bernardino;  la proa tenamos la gran
bocana que abre el hemiciclo que forma la rada de Legaspi, y por la
que da entrada en las monzones del Noroeste  embravecidas mares que
no encuentran barrera alguna desde las costas americanas, quedando
tras la estela las arenas de Legaspi.

Navegando en popa llevbamos rumbo derecho en demanda de la bocana
del Canal de Cagraray.

La pantalla que nos cerraba los horizontes del Poniente, en la extensa
punta de _Calao-Calanan,_ fu desapareciendo  medida que bamos
ganando en altura, dibujndose primero una ligera nube, que poco 
poco fu aclarndose hasta mostrarse  nuestra vista el canastillo
de flores que forma el _Cabo del Diablo._ En las cartas martimas se
le da el nombre de _Lesno_, pero los naturales lo sealan  con la
denominacin del _Diablo_, efecto sin duda de lo arriesgado que es
el doblarlo en la monzn del Noroeste, en la que la navegacin del
Estrecho de San Bernardino es sumamente peligrosa; y tanto es as,
que en los meses que reina, las casas aseguradoras no aceptan riesgo
alguno para el puerto de Legaspi. La precisin de los instrumentos
que ayudan  la inteligencia del marino, y su constante alerta cuando
tienen ancladas sus naves en aquel puerto, hacen que los siniestros
martimos no sean muy frecuentes, pues contra los vientos y las
mares tiene la rada de Legaspi un consolador refugio en el abrigado
y resguardado puertecito de _Sula_.

La marinera de nuestra embarcacin era india pura, incluso su patrn,
quien varias veces vari el rumbo, atribuyndolo nosotros al principio
 descuido, pero ms tarde comprendimos que la caa del timn obedeca
ms bien al temor que le dominaba, tan luego supo que nuestro principal
objeto era visitar las _Cuevas de las Calaveras_; afortunadamente nos
acompaaba un amigo que conoca la situacin de las ms notables de
aquellas, y repetidas veces enmend la derrota con visible disgusto
del patrn, antiguo y marrullero hombre de mar, ya entrado en aos,
con ms cabellos blancos que negros, ms supersticiones que dientes,
ms consejas que verdades y ms escapularios que virtudes. La voz
apagada y gangosa, sin duda por las hmedas brisas de Levante,
modulaban una y otra vez voces de mando, que daban por resultado
quedar la escota en su cabilla  la mirada de nuestro prctico.

Los contornos de la bocana de Cagraray se hacan por momentos ms
perceptibles. Al entrar en las aguas de _Sula_, principiamos  admirar
las innumerables bellezas madrepricas del fondo del mar, cuyo lecho lo
tenamos bajo la quilla  tres pies. Los rayos solares, al quebrarse
en la masa de agua, esparcan sobre las dentadas y caprichosas
combinaciones madrepricas luminosos destellos, merced  los cuales
explorbamos aquel extenso bajo. Con la ayuda de los acerados dientes
de los aparatos automticos de Toselli, que  prevencin llevbamos,
arrancamos varias madrporas, cuyos brillantes colores desaparecan
tan luego dejaban de ser acariciadas por las revueltas madejas de
sus hermanas las marinas algas. Al doblar la pequea punta de _Sula_,
instintivamente todos nos fijamos en la extraa configuracin de dos
montecillos que se unan por medio de una roca, cuyo centro cortado 
pico mostraba una raya vertical, tanto ms perceptible, cuanto que se
dibujaba sobre el fondo pelado de la grantica pea. Nuestro prctico
puso proa  la acantilada masa.

La distancia fu estrechndose; la lnea se abri apareciendo una
grieta, cuya entrada estaba resguardada por dentados y caprichosos
bordes.

Media hora empleamos en llegar al pie de la roca. Media hora de brega,
que fu muy penosa por tener que salvar extensas cadenas madrepricas,
cuyas pintadas crestas salan  la superficie de las aguas  mostrar su
belleza al astro del da, cuyos candentes rayos vivifican los miles
de mundos de lo infinitamente pequeo que se agitan en los calizos
tubrculos madrepricos.

La voz del patrn de _alto los remos,_ y la dada por el que mandaba
el bote de _safa escalas_, indicaron la faena de atracar, difcil en
extremo por lo terso de la roca, cuyo perpendicular tajo descansaba en
un acantilado fondo sobre el que pesaban dos varas de agua. Estbamos
bajo la pea.

A ocho metros sobre el nivel del mar se hallaba la grieta, que segn
nuestro prctico, daba entrada  la _Cueva de las Calaveras_. Imposible
parece que la muerte pudiese buscar un sitio ms imponente, ms
agreste, ms inhospitalario y ms misterioso que aquel calcinado
monolito que se mantiene en pie por un prodigio de equilibrio,
evitando su desmoronamiento innumerables _baletes,_ cuyas retorcidas
y mltiples races constituyen otros tantos eslabones que encadenan
una por una las infinitas grietas que el tiempo y las aguas han ido
corroyendo en aquel fantstico sarcfago,  cuya entrada brama de
continuo la salvaje voz del gran Pacfico.

Lo agreste y bravo del panorama que tenamos  la vista nos haba
tenido  todos largo tiempo en suspenso, contemplando las obras de
Dios,  quien con nuestro silencio elevbamos un canto de admiracin,
viendo en aquellos momentos en la majestad divina, no al Dios que
premia y castiga, sino al Dios artista que crea y combina maravillas
elaboradas en los misterios impenetrables de las absolutas y supremas
bellezas.

Lo que en nosotros era admiracin, en los indios era un terror
visiblemente marcado en sus bronceados semblantes y en la estupefaccin
de sus miradas.

Las escalas se encontraban fuera del bote, pero ninguno de los indios
se atreva  fijarlas en la roca.

--Vamos, muchachos--dijimos por ltimo,--colocar las escalas y no
tengis miedo alguno.

--Dispense, seor--contest el patrn,--pero esta gente dice que
antes de tocar la cueva necesitan hacer ofrendas al espritu de la
muerte para que les libre de todo mal.

El permiso fu otorgado; la marinera encendi teas resinosas,
proveyndose antes unos de bombones de caa y otros de _chiretas_
de coco, colocando en aquellos y en estas aceite y _morisqueta_,
que haban de dejar como ofrenda dentro de la cueva, habiendo hecho
previamente una protesta  la luz de las teas, reducida  implorar al
_espritu de la muerte_ y hacer constar que si ellos llegaban hasta
su mansin, era contra su voluntad, obedeciendo los mandatos del
_Castila_. Nosotros asumimos toda la responsabilidad de la protesta,
dndoles aliento y explicndoles que ninguna cosa mala tratbamos de
hacer; y merced  nuestras ltimas exhortaciones, conseguimos que se
colocaran las dos escalas, por las que trepamos con la avidez del que
busca un tesoro. Tras el ltimo peldao se nos mostr el interior de
la caverna. Las paredes, las bvedas y el suelo constituan la realidad
del ms fantstico de los sueos de _Las mil y una noches._ La abertura
de la cueva daba entrada  luz bastante para que apreciramos todos
los detalles. Por efecto de una constante elaboracin de miles de
aos, haban formado las filtraciones en la masa calcrea extraos y
monstruosos grupos silceos, resguardados por las cortadas y dentadas
puntas de las estalactitas que amenazaban nuestras cabezas, y las de
las no menos irregulares estalacmitas, que unas veces alzaban sus
brazos para acariciar  sus hermanas y otras atormentaban nuestros
pis con sus tajadas crestas.

En todos los huecos de la pea haba depositados gran nmero
de restos humanos. Quin los haba colocado all? De qu raza
procedan? Preguntas son estas que cada uno de nosotros formulaba en
su interior, buscando una contestacin en las descarnadas cuencas de
los amarillos crneos.

El silencio y la muerte nos rodeaba en aquella misteriosa
Necrpolis. Nuestra misin al llegar hasta aquel lugar de eterno
descanso, lo alentaba el deseo de ser tiles  la ciencia, arrancando
algn secreto de informes restos de generaciones pasadas,  fin de
aadir una pgina ms  la gran obra de los estudios antropolgicos;
y sin embargo de tales aspiraciones, permanecimos por largo tiempo sin
que se alargaran nuestras manos  coger ninguno de aquellos restos,
pues al tocarlos creamos profanar la historia de una raza entera
sumida en el olvido de la eterna noche de los tiempos.

A la grandiosidad de la muerte se una la grandiosidad del
misterio. Nuestras manos al fin cogieron un crneo. Su extraa
configuracin nos hizo dudar si procedera de las humanas razas; ms
nuestra duda fu momentnea tan luego lo examinamos. El grandsimo
aplastamiento de aquellos nos corroboraron una vez ms procedan de
antiguas tribus malayas, en cuya raza haba algunos individuos que
 sus hijos recin nacidos les opriman el crneo con tablillas,
cuya presin les daba la extraa configuracin que tenamos  la vista.

Esta versin es tanto ms fundada, cuanto que los nicos ejemplares
de calaveras que se conocen de esta clase proceden de los sitios donde
sentaron sus aduares las razas amarillas. En Filipinas, ni la tradicin
ni la historia da el ms ligero rayo de luz que ilumine esa raza que
indudablemente vivi en sus bosques, guerre en sus praderas, y por
ltimo se extingui en su suelo, buscando antes retiradas guaridas
donde dormir el sueo eterno.

Tres horas largas haca que permanecamos en la gruta sin apercibirnos
del calor ni del cansancio. Cada uno de nosotros tena un pico 
una barreta, y solo nos ocupbamos de ir amontonando los objetos
que cada cual hallaba en los desmoronamientos que produca. Haba,
sin embargo, que descansar, pues nuestros brazos se negaban  los
deseos de nuestro espritu.

Dada la voz de descanso, registramos los hallazgos, encontrndonos con
una riqusima coleccin para el estudio de las ciencias antropolgicas
[7].

Sabido es, que entre la mayor parte de los pueblos del Oriente hay
la creencia de que la muerte es solo un viaje, para el que se hacen
distintas provisiones; esta creencia nos hizo adquirir antiguos
fragmentos de distintas ollas y platos rotos, sin duda alguna por
los desprendimientos de la roca. Una aljorca  brazalete hecho de la
medula del _Manat_, que compona parte de nuestro hallazgo, nos di
el ltimo dato para robustecer la creencia de hallarnos ante restos
malayos. Dicho brazalete constitua entre aquellas razas un alto
signo de distincin que solo poda usar el guerrero que daba cima 
una accin herica. El aro es de una sola pieza, y el introducirlo en
la mueca constitua muchas veces una dolorosa operacin. El expresado
brazalete, una vez ajustado, no poda sacarse, y el que haba logrado
tal distincin, lo llevaba  la tumba.

La presencia de aquel signo, vino asimismo  robustecer la creencia de
que el aplastamiento del crneo se permita solo  las familias nobles,
creencia que tiene un fuerte apoyo en las deformaciones chinas, en cuyo
pueblo solo es dable  la clase noble ostentar, no el pie pequeo,
como vulgarmente se cree, sino la especie de mun  que reducen el
pi por medio de compresas que concluyen por quitarle en absoluto su
forma  costa de grandes sufrimientos, que las aristocrticas chinas
conllevan con gran resignacin,  trueque de mostrar al mundo una
ejecutoria de nobleza adquirida  fuerza de apretones. El origen de
semejante distincin se cree fu causa la deformacin natural que tuvo
en los pis una antigua princesa china, quien al ver que ella con ser
hija del sol cojeaba, y sus damas siendo hijas de simples mortales,
no daban ms que algn que otro traspi, ide el medio de que en la
celeste corte femenina, ninguna anduviese derecha, introduciendo el
uso de la reduccin de los pis por medios artificiales.

Quin sabe si los causales de aplastarse el crneo tendran semejante
origen, pues aceptada la absoluta sumisin en que vivan las antiguas
razas con relacin  su jefe, todo es de creer. De modo que no sera
extrao que alguno de aquellos antiguos caballeros, que no por ir en
el traje de la inocencia dejaba de serlo, quedase chato de crneo,
merced  algn golpe de maza, y en tal estado, se levantase un da
con ms presin en el crneo que de ordinario, imitando  la celeste
princesa, si bien en opuestos extremos. La hija del sol dira  sus
damas: Seoritas, desde hoy ninguna me ha de andar derecha; el fosco
guerrero, por el contrario, les dira apoyndose en la _clava_, para
dar mayor fuerza  la dolorosa innovacin: Guay de vosotros si la
venidera luna no os encuentra dos veces chatos! Todo esto ser ms 
menos exacto, pero convengamos en que pudo ser, pues no todo lo antiguo
ha de tener su origen en la filosfica madurez de tal  cual necesidad.

Yo respeto--por ms que me sea doloroso--la teora de Darwin y
hasta sera capaz siguiendo su sistema, de decirle  un _gorilla_ de
Amrica--_vamos pariente pase V. y tome asiento_--por lo tanto quien
tales nimos tiene, bien puede abrigar la posibilidad de lo expuesto,
no cabiendo, como no cabe duda alguna de que los crneos encontrados
procedan de antiguas razas cuyas deformidades eran producto de
voluntarias y artificiosas operaciones,  qu mvil obedecera
la voluntad en tales casos? Al mandato,   la vanidad? Sera la
deformacin un signo de raza  de nobleza? Interrogaciones son estas
que solo con hiptesis contestan las generaciones presentes.

Jadeantes, rotos y hambrientos dirigimos la ltima mirada  la bveda
del calizo sarcfago, jams hollado hasta entonces por planta europea,
comprendiendo el placer de la libertad al divisar por la abertura
de la pea las azules ondas que no encuentran dique hasta besar las
arenas de las americanas playas.

Dimos un adis  aquella mansin, grabando antes en ella los nombres
de los Sres. Montano y Rey cuyos nombres quedaron unidos  los nuestros
en aquel inmenso sarcfago.

Al poner el pi en la escala roz nuestra cabeza una golondrina;
alzamos la vista y vimos colgaba su nido en uno de los ngulos de
la piedra.

La vida junto  la muerte; el crneo al lado del nido; la
cuna adherida al atad: una generacin que se desmorona en sus
ltimos restos y otra generacin que se incuba entre el polvo del
sudario!! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . .





CAPTULO XIII.

Partido de Tabaco.--Libog.--Su etimologa.--Situacin.--Fundacin.--Una
antigua iglesia.--Tifones  incendios.--Pirateras
moriscas.--Canal de Bujatan.--Acumulacin de arenas.--Datos
estadsticos.--Ros.--Productos.--Bacacay.--Su etimologa.--Vicisitudes
de este pueblo.--Estadstica.--Malilipot.--Significacin de
esta palabra.--Barrios y estadstica.--Productos.--De Malilipot
 Tabaco.--Situacin de este ltimo.--Su fundacin.--El Padre
Llorente.--Un reloj de buena marcha y un cementerio modelo.--Barrios
y visitas.--Estadstica.--Productos.--Edificios.--Ros y
puentes.--Puerto de Tabaco.--Malinao.--Su etimologa.--Su
administracin parroquial.--Rancheras de negritos.--Estadstica.

Tras una larga estancia en Legaspi, emprendimos nuevamente nuestros
viajes por la provincia de Albay, siguiendo el estudio del partido
de Tabaco, cuyo primer pueblo lo forma la cabecera, y el ltimo Tiui.

A once y medio kilmetros de Legaspi se encuentra el pueblo de Libog,
situado  la orilla del mar, y al ESE. del volcn, cuyas ondulaciones
por esta parte se extienden hasta la misma playa.

La palabra bicol _libog_, quiere decir turbio. y posible es que en la
falta de trasparencia de las aguas volcnicas que por all abundan,
se buscara nombre al pueblo. Admisible lo es tambin que por estar
separado de la carretera real se le llamara en lo antiguo _Libot_
que significa rodeo, habida consideracin  lo expuesto, y  que
para ir de Legaspi  Malinao, entre los que se encuentra _Libog_
hay que rodear el volcn.

Libog fu en el principio de su fundacin una visita de Albay, hasta
1749 que se separ de su matriz para formar un pueblecito de tres
cabeceras, habiendo sido su fundador, su primer Gobernadorcillo
D. Diego Castellano.

La antigua iglesia que est  la orilla del mar, y cuyos muros
parecen dispuestos  desafiar el poder destructor de los tiempos,
fu construida en los aos 1749  1751. En 1850 un incendio redujo 
cenizas su techo que era de _basag_  sean caas partidas, originando
esto el que se trasladara el culto  la actual iglesia que en aquella
fecha estaba prxima  terminarse bajo la direccin del Padre Martn
Martnez.

En 1811 sufri Libog como todos los dems pueblos del partido el
ms fuerte de los terremotos que recuerdan los anales de aquella
provincia. En la terrible erupcin del volcn Mayon en 1814, Libog
fu completamente arrasado, y como si estas desgracias no fuesen
bastante, en 1816, y cuando empezaba el pueblo  reedificarse
hubo un desembarque en sus playas de moros piratas, en nmero tan
considerable, que componan una flota de unos sesenta pancos, sin
contar las embarcaciones menores. De dicho desembarque conservar
eterna memoria aquel pueblo.

En el barrio de Bujatan se halla el canal de su nombre, abierto en
1868 bajo la direccin del celossimo Alcalde mayor D. Jos Fezed,
emplendose en los trabajos todos los polistas del partido de Tabaco
por espacio de tres meses. El 24 de Junio de aquel ao atraves  dicho
Alcalde mayor el canal en una fala. Desgraciadamente al poco tiempo
de inaugurado aquel canal, se cerr para la navegacin por la gran
masa de arena que en sus bocanas acumularon los efectos de un tifn,
encontrndose  la fecha este paso en tal situacin, esperando que
algn da se abra de nuevo ante las necesidades comerciales de la
provincia, recomendando para la fecha en que se verifique, la necesidad
de hacer un dique  rompe-olas  alguna distancia de sus bocanas, para
evitar la aglomeracin de arenas que all remueven las fuertes mareas.

De Libog dependen siete barrios, componiendo un total de poblacin
de 6.120 almas de las que tributan 2.964. Creemos haber dicho ya que
todos los datos estadsticos cuando no se les antepongan fecha se
refieren al ao 1878. En las cifras de tributos tambin es de llamar
la atencin que cuando se dice como aqu que tributan 2.964 almas,
hay que contar como tributos la mitad  sean 1482, en el hecho de
que en cada uno de aquellos entran dos contribuyentes. La reciente
creacin de la cdula personal, no ha sido obstculo  que por
aquellos naturales se siga denominando tributo  esa contribucin,
siendo esta la razn de conservar dicho nombre, mxime cuanto que
las cifras estadsticas, segn queda hecha mencin, se contraen al
ao 1878 en que an no se haba establecido la cdula personal.

En el ao citado se inscribieron en Libog 263 bautizos, 39 casamientos
y 107 defunciones. Radicados hay un europeo y 30 chinos. Asisten  las
escuelas por trmino medio unos 180 nios de ambos sexos, no habiendo
ninguno que hable el espaol. La criminalidad est representada por
2 individuos.

Entre los ros que baan la jurisdiccin de Libog, son de citar el
_Cagbahay_ que nace en el mismo crter del volcn, despendose por
la parte E. del mismo, cortando la carretera de Legaspi entre los
km. 10 y 11, yendo  desaguar  la baha  1,50 km. de la poblacin
y hacia el SSO. de la misma. El _Nag_ nace como el anterior en las
ltimas estribaciones del Mayon y corre paralelo con el _Cagbahay_
hasta su desage. Estos dos ros en tiempos normales se vadean con
gran facilidad, mas apenas cae algn fuerte aguacero en las alturas
del Mayon, se unen formando una gran masa de agua difcil de pasar,
incomunicando por lo tanto entre s  los pueblos del partido. En
el memorable tifn del 30 al 31 de Octubre de 1875, unidos estos
ros arrastraron en sus impetuosas corrientes ms de 50 personas
que habitaban en las faldas del volcn. Al N. del pueblo, y al otro
lado del montecillo nombrado _Mapagal_ nace el ro _Sfi_, que recorre
todas las sementeras de las visitas de la _Misericordia_ y _San Andrs_
yendo  desaguar por jurisdiccin de _Bacacay_.

Entre los productos que se cran en los campos de _Libog_ son de
citar los exquisitos pltanos, cuya fruta tierna y en sazn es ms
alimenticia que el camote, tanto que en tiempo de caresta de arroz,
lo sustituye perfectamente. El maz tambin se da con gran profusin,
siendo de citar muy especialmente el _cayo_  sea el algodn _boboy_
que se produce admirablemente por estacas, siendo deplorable que
aquellos naturales miren su cultivo con gran desdn.

A poco ms de 6 km. de Libog se asienta el pueblo de _Bacacay_,
nombre derivado de _bagacay_ que significa caa basta  ordinaria.

Las vicisitudes y quebrantos por que ha pasado este pueblo, son muy
semejantes  los que ya dejamos citados en el anterior. Su poblacin la
compone 9.219 almas, de las que tributan 4.026 en 41 cabeceras. Se
registraron 347 bautizos, 54 casamientos y 76 defunciones. Hay
radicados 2 europeos y 12 chinos, y asistieron  las escuelas por
trmino medio 150 nios de ambos sexos, sin hablar ninguno de aquellos
el espaol. En la criminalidad figuran 8 procesados.

De _Bacacay_  _Malilipot_ media una distancia de 9,50 km.

La palabra bicol _malilipot_ significa fro, y muy justificado est el
que el pueblo tomara ese nombre, porque en efecto la temperatura que
all se disfruta es muy fresca, y relativamente fra en las noches y
madrugadas. Est situado cerca de la playa, teniendo al E.  _Bacacay_
y  Tabaco al N.

Tiene 4 barrios llamados, San Jos, San Francisco, San Isidro y San
Antonio, componiendo entre estos y el pueblo un total de almas de
4.390, de las que tributan 2.070 en 22 cabeceras. Hay un europeo
y 3 chinos. Se inscribieron 172 bautizos, 40 casamientos y 74
defunciones. Asistieron  las escuelas, por trmino medio, 170 nios
de ambos sexos, habiendo solo 3 que hablen el espaol. Su criminalidad
esta representada por 3 procesados.

Ni este pueblo ni el anterior tienen nada notable que de contar sea.

Sus productos son como los de todo el partido, el arroz y el abac,
en primer trmino, cosechndose algo de caf y cacao. Sus rboles
madereros son muchos y de buenas clases.

El pueblo que da nombre al distrito que nos ocupa, se encuentra 
continuacin de _Malilipot_ de donde dista 4 km. El nombre de Tabaco
es originario de haberse criado en su jurisdiccin muchas plantas
de tabaco.

Tabaco linda al N. con Malinao, al S. con _Malilipot_, al O. con
el monte Masaraga y Ligao y al E. con la mar. Est situado en la
resguardada baha  que da nombre, cuya bocana se abre entre las
costas de Natunanan y las de San Miguel.

La fundacin de este pueblo se remonta al ao 1587, en que fu
barrio de Daraga hasta 1616. Fu administrado espiritualmente por los
PP. Franciscanos, y hoy lo es por el clero secular, siendo su prroco
en la poca  que se refieren estos viajes  sean los aos de 1878
 1882 el Padre Llorente, quien despus de hacer toda la campaa de
la primera guerra civil al frente de bravos gastadores isabelinos,
dej las armas dedicndose  espirituales ejercicios,  hasta llegar
 la administracin parroquial de Tabaco, el que le debe, gracias 
su actividad y aficiones artsticas, no pocas mejoras.

Una de las atenciones preferentes de este buen prroco consista en
la conservacin del reloj de la torre, y en que ningn pueblo de la
provincia tuviera un cementerio mejor que el suyo, y al efecto todas
las maanas haba de subir varias veces el centenar de escalones de
la torre, con el fin de inspeccionar la marcha y engranaje del reloj,
como todas las tardes invariablemente haba de darse el largo paseo que
media entre la casa parroquial y el cementerio pudiendo asegurar  que
si el regulador del tiempo marchaba bien, al lugar del eterno olvido,
no le faltaba ninguno de los detalles que constituye el lujo fnebre
de estos lugares.

La jurisdiccin de este pueblo la componen los barrios llamados
de Tags, Bombon, Mariroi, Pinagbobong, Matagbag, Baji y Bachao,
y las visitas denominadas San Lorenzo, San Vicente, San Carlos y
San Miguel, componiendo el total de vecindario del pueblo de Tabaco
con los caseros que le son anexos 15.960 almas, de las que tributan
7.715 en 63 cabeceras. Se registraron 705 bautizos, 112 casamientos
y 291 defunciones. Hay radicados 5 europeos y 28 chinos. Asisten,
por trmino medio,  las escuelas, 250 nios y 270 nias, hablando
el espaol 40 de los primeros y 27 de las segundas.

Los productos que constituyen la riqueza del pueblo de Tabaco, son
el abac, el palay, el cacao y el caf.

Tabaco tiene buenos edificios, siendo de citar la iglesia, el convento,
el tribunal, las escuelas y no pocas casas de particulares.

En la jurisdiccin de este pueblo se encuentran 14 puentes: el primero,
de mampostera en el sitio de San Lorenzo y sobre el ro llamado Mati,
fu reconstruido el ao 1854. El segundo, asimismo de mampostera,
se halla en el sitio _Alola_ sobre el ro Ligaligan construido en
el ao 1829. El tercero, de piedra como los anteriores, se alza sobre
el ro del mismo nombre en el sitio llamado _Ongl_, habiendo sido
construido en el ao 1847. El cuarto, asimismo de piedra se edific
el ao 1838 en el sitio de Tags en el ro del mismo nombre. El
quinto, cual los anteriores, est en el sitio de _Tayey_ en el ro
de su nombre, habiendo sido construido en el ao 1841. Los restantes
llamados _Bombon, Pana, Banquiliguan, Matagbag, Panal, San Pascual,
Quinali_ y el _San Juan_, son bastante buenos y facilitan el gran
trfico que mantiene este pueblo con todos los de la provincia.

El puerto ya hemos dicho es ms resguardado y seguro que el de Legaspi,
y por l se da salida  la mayor parte del abac que se cosecha en
aquellos contornos.

De Tabaco nos trasladamos  Malinao. haciendo  el trayecto de sus 3
km. en carruaje.

El nombre de Malinao se deriva de la palabra  bicol _linao_
con que se designa la _claridad_ del agua  de otro lquido
cualquiera. Metafricamente se aplica tambin aquella palabra,
diciendo, por ejemplo, _malinao na panahon,_ que quiere decir tiempo
bonancible, _malinao na dagat_, que se dice para significar que la
mar est serena, razn por la que tal vez se llamara as el pueblo,
buscando la etimologa bien en las aguas cristalinas que corren en
sus valles,  ya en razn  lo bonancibles de las resguardadas aguas
de aquellos mares.

Este pueblo fu visita de Albay, separndose de su matriz el
ao 1619. Estuvo, administrado en lo eclesistico por los Padres
Franciscanos hasta el ao 1696, en cuyo ao pas al cargo parroquial
del clero secular. Linda por Este con la mar, por Oeste con el pueblo
de Buj, de la provincia de Camarines Sur, por Norte con Tiui, y por
el Sur con Tabaco.

Tiene 4 visitas y 10 barrios, contando adems 3 rancheras de negritos
reducidos. Su poblacin total es de 9.841 almas de las que tributan
5.047 en 57 cabeceras de naturales y 2 de mestizos. Se inscribieron
en los libros parroquiales 470 bautizos, 108 casamientos y 185
defunciones. Asisten  las escuelas por trmino medio de 140  160
nios de ambos sexos, entendiendo y hablando medianamente el espaol
22. Su criminalidad est representada por 5 procesados, habiendo
radicados en el pueblo 2 europeos y 3 chinos.

El ltimo pueblo de este partido es Tiui.





CAPTULO XIV.

Tigbi  Tiui.--Etimologa de esta
palabra.--Situacin.--Estadstica.--Historia.--Rancheras
de monteses.--Sus usos y
costumbres.--Bautizos.--Casamientos.--Inhumaciones.--_Day canama
olang padagoson moan simong lacao._--El _magnaguram._--El
_dumago._--El _tolodan._--El monte _Putianay_.--Maravillas
geolgicas.--Sulfataras.--Manantiales incrustantes de
_Maglagbong._--Lago peligroso.--Formaciones silceas.--Mr. Jagor
ante los manantiales de _Maglagbong._--La solfatara Igab.--El
cono rojo y el cono blanco.--_Geysers de Islandia_ comparados
con los de _Maglagbong.--_La tierra de las maravillas.--Nombres y
apellidos.--Confusiones.--El libro de vitcora de Legaspi.--Caracteres
fsicos del agua de Tiui.

Tigbi  Tiui, quiere decir cosa torcida, y quizs por las muchas sendas
 veredas que hay en la jurisdiccin de dicho pueblo se le dara ese
nombre: creemos, sin embargo, es mas lgico buscar su etimologa en la
palabra bicol tigui, nombre con que se designa  un pescado parecido
 la sardina que abunda en aquellas aguas.

Tiui linda con los pueblos de Buj, Sagnai y Malinao, teniendo al
Este el mar Pacfico. Forman su jurisdiccin 4 barrios  igual nmero
de rancheras de monteses llamadas Capantagan, Entilan, Borabod y
Labnig. La poblacin de Tiui y sus barrios la forman un total de almas
de 8.421, de estas son tributantes 4.190, repartidas en 44 cabeceras.

De los datos estadsticos, resulta que en 1878 se verificaron 84
casamientos, 367 bautizos y 162 inhumaciones.

Hay 4 chinos radicados y 3 europeos, dos de raza blanca y uno de
amarilla nacido de padres indios en Madrid. La estadstica criminal
solo di un contingente de cuatro individuos.

A las escuelas asisten por trmino medio de 120  130 nios y de
140  150 nias, hablando el espaol 7 de los primeros y ninguna de
las segundas.

Tiui fu erigido como tal pueblo el ao 1863 bajo la advocacin de
San Lorenzo mrtir. Antes fu barrio de Malinao, siendo sus primeros
pobladores oriundos de Buj y Lagonoi.

Existen en Tiui curiosos restos de fortalezas construdas, en lo
antiguo para evitar las pirateras de los moros. Las tradiciones de
este pueblo conservarn eternamente en sus memorias los desembarcos
pirticos verificados en 1841 y 45. En esta ltima fecha los moros
redujeron  cenizas el primitivo pueblo de Tiui que se encontraba
asentado en la misma playa. De aquella escena de destruccin solo
quedan algunos restos de la iglesia. Tambin, son fechas memorables
en los fastos nefandos de Tiui las de 1857, 1808 y 1849. El clera
y las viruelas causaron en esos aos horribles estragos.

Ya hemos dicho que la jurisdiccin de Tiui se encuentran rancheras de
monteses, y habindolas visitado diferentes veces vamos  dar cuenta
 nuestros lectores de algunos usos y costumbres de aquellos. Estas
rancheras estn regidas por magalajes  sean capitanes que eligen
de entre los de su clase. Su forma administrativa con relacin al
Estado es nula, pues ni pagan contribucin ni rinden vasallaje.

Los bautizos entre estas razas son sumamente sencillos: tan luego
principia  llorar el recien nacido se va diciendo en voz alta por
un individuo de la familia todos los nombres de sus antepasados,
y el que se pronuncia en el momento de cesar el llanto, ese es el
nombre que llevar el recien nacido. Se dan casos en que el abolengo
conocido es corto y el llanto del nio demasiado largo, y en este
caso se barajan los nombres  gusto del oficiante.

En los casamientos por el contrario las frmulas ya son ms complicadas
y costosas. Se empieza por el _pamalaye,_ ceremonia que consiste en
pasar el pretendiente con sus padres y dems parientes  casa de la
novia, cuya casa la han cercado de caas entrelazadas, no dejando
ms que una entrada obstruida por un bejuco del que pende un bolo 
sea pual guarnecido de plata. De este bejuco hay que colgar por los
visitantes otro pual de igual riqueza. Con estas armas se corta el
bejuco quedando franqueada la entrada. Una vez la comitiva en la casa
hacen la pretensin, y si es admitida se concierta entre los padres
el _purung_  sea el dote que el novio debe pagar. Designado el da
de la boda se dirige el novio  la casa de su futura en donde esta se
encuentra escondida, procede  su busca, y un nuevo bejuco y un nuevo
pual le indica el sitio donde se encuentra, y una vez en su compaa
se presentan ante los convidados y se hace entrega de la dote; despus
viene la promesa de fidelidad so pena de pagar la mujer duplicadas
las cantidades dadas por el marido, y este el perder la mujer y las
cantidades entregadas, si es l el que falta. Las cantidades dotales
se pagan por el orden que sigue. 1. El _purung_  sea el precio en
que se tasa  la mujer; este precio es convencional. 2. El _sincat_
 sea el presente que debe llevar  favor de la dote todo convidado
 la boda: por el _itinaid_  sea por las ceremonias de la boda,
y por el _pagratas_  sea por la ceremonia de cortar el bejuco que
obstruye la habitacin donde se esconde la novia. A su vez la madre
recibe tambin cantidades por el _Idinara_  sea por los meses que
llev en su vientre  la novia, por el _pagpadodo_,  sea el perodo
de la lactancia, y por el _gmirod_  sea por sus desvelos y cuidados.

Si la novia no es primognita tiene tambin el novio que pagar derechos
llamados _ilinacad_. Concluidos los pagos empieza el _pagcaya_  sea
la fiesta, y en medio de esta el marido simula un rapto cogiendo 
su mujer en brazos y llevndola  su nueva casa.

Estas ceremonias se simplifican si los novios son pobres, en este
caso solo hay la peticin, el convite de boda, y el rapto.

En los entierros se observa el siguiente ceremonial. Tan luego
espira un individuo de aquellas razas se busca un tronco de la palma
llamada _Hagol_, se le deja solo la corteza resultando un atad
cilndrico dentro del que colocan el cadver, y despus cierran
los dos extremos de aquel tronco hueco con tablas que calafatean
con resina blanca. Hecha esta operacin colocan el fretro en el
centro de la mejor habitacin de la casa y principian las fiestas
que duran mientras tiene dinero que gastar la familia. Concludas
las fiestas se abre una fosa al pi de la misma casa, y el pariente
ms inmediato del difunto coge el _onlong_  sea un manojo encendido
de hojas secas, y con l sahuma el hoyo  la par que pronuncia estas
palabras sacramentales. _Day canama olang padagoson moan simong lacao_
que quiere decir, nadie ms te detenga, prosigue en paz tu camino;
palabras que se repiten mientras se llena la fosa de tierra y plantas
olorosas.

Sus creencias religiosas las basan en la aceptacin de un ser superior
 quien llaman _Magnagurang_. La msica y el fuego forman parte
de sus ceremonias religiosas. El _dumago,_  sea una invocacin
 los antepasados, de tonos tristes y melanclicos, se canta con
acompaamiento de guitarra; otras veces al canto acompaa el baile,
llevando las bailarinas sobre la cabeza el _tolodan,_  sea un plato
grande de barro conteniendo un gallo desplumado y sin intestinos:
este baile se verifica en medio de grandes fogatas que rodean 
los bailarines.

Cerca de Tiui se alza majestuoso el _Putianai,_  escabrossimo monte
 cuyas ltimas cresteras han llegado poqusimos.

Quizs, y sin quizs, no habr en toda la isla de Luzn una maravilla
geolgica como la que se admira en los renombrados manantiales que se
hallan  2 km. de Tiui. Estos manantiales se elevan en medio del ro,
formando caprichosos surtidores cuyas aguas en ebullicin caen entre
nubes de espeso humo en las ondas del ro.

Si bellas son las solfataras del ro, bellsimos lo son sus vecinos
manantiales incrustantes de _Maglagbong_. En el sitio as llamado
solo haba hasta 1827 pequeos pozos; hoy se admira en el centro de
una explanada exenta de toda vegetacin y en la que fatdicamente
resuenan los pasos del viajero, un pequeo lago de aguas tan pursimas
y trasparentes, que permiten examinar su fondo y paredes, tapizadas de
las ms vistosas y caprichosas formaciones silceas que puede forjar
la imaginacin. Aquella belleza en el fondo y quietud en la superficie
envuelve un horrible peligro, pues desgraciado el ser que fascinado
en aquellas calcinadas y movedizas arenas cayese al lago; su muerte
sera inevitable. Las aguas son tanto ms engaosas cuanto que ni
desprenden humo, ni forman el burbujeo que seala la ebullicin, y sin
embargo, fuegos invisibles alimentan constantemente aquella inmensa
caldera. Muchsimas pginas podramos consagrar  los manantiales
de _Maglagbong,_ pero nos vamos  limitar  transcribir lo que de
ellos dice el sabio naturalista alemn Mr. Jagor: No lejos de Tiui
(escribe aquel en sus _Viajes por Filipinas_), y exactamente al E. de
Malinao, hay una dbil sulfatara llamada Igab; en medio de una pradera
rodeada de rboles se abre un claro de forma oval, prximamente de
100 pies de largo por 70 de ancho. Todo el espacio est cubierto de
piedras del tamao de la cabeza y mayores redondeadas por la erosin;
rompindolas se ve su estructura concidea, pues se separan delgados
mantos concntricos, el ncleo es gris y lo forma la traquita. En
algunos puntos brota del suelo agua termal, que, reunindose, da
origen  un arroyo; algunas mujeres se ocupaban en cocer su comida
tomando agua del manantial con una red de trozos de caladium; el agua
est prxima al punto de ebullicin. En la cara inferior de ciertas
plantas se vea una tenue capa de azufre sublimado, los indicios de
alumbre apenas se notaban; en una hondonada se haba reunido caoln,
que se emplea para enlucidos.

De all pas  los manantiales incrustantes de _Naglegbeng_ (debe
ser _Maglagbong)_ que estn prximos. Cre hallar fuentes de aguas
calizas, y me encontr con bellsimas formaciones silceas, sumamente
caprichosas en todos los estadios de desarrollo: conos truncados con
apndices cilndricos, pirmides cortadas, con cavidades redondas,
con bordes estriados, estanques hirviendo. Un sitio raso de 200 
300 pasos de ancho por vez y media de largo, exceptuando algunos
claros encespedados, est recubierto por una costra de slice que 
veces forma unas grandes superficies continuas; pero generalmente se
presentan fraccionadas por fisuras verticales en delgadas placas. En
innumerables puntos penetra en ebullicin el agua cargada de slice:
saliendo de la tierra, se extiende sobre la superficie y deposita
por enfriamiento y evaporacin en seguida una capa, cuyo espesor
disminuye del centro  la periferia con gran regularidad; as se forma
en el transcurso del tiempo un cono muy plano con una cavidad de agua
hirviente en el centro. Aumentando los sedimentos disminuye el canal
de desage, corre poca agua que se evapora en inmediata proximidad
del borde, y cada gota deposita un pequeo grano de slice: as se
forma la parte superior del cono ms abrupta que su base, y tambin
 la vez resulta un apndice cilndrico, cuya superficie exterior,
como el agua no corre completamente por igual, queda acanalada
con estalactitas. Si se obstruye el canal hasta el punto de ser la
salida menor que la evaporacin, no fluye el lquido por el borde, el
depsito contina por el enfriamiento gradual del agua regularmente en
el borde interior de la cavidad: pero  medida que desciende el nivel
del agua, cesa la sedimentacin en su parte alta, disminuyendo as el
grueso de la capa en la pared interior, y cuando el canal se obstruye
por completo toda el agua se evapora y queda una oquedad lisa como
torneada  mano en forma de campana invertida. En el cono blanco
[8] se ve uno de estos, distinguindose alrededor del cono rojo
un borde de cavidad an ms perfecto. El agua busca entonces nueva
salida y rompe por el sitio en que encuentra menor resistencia sin
destruir el hermoso cono que antes form. Muchos ejemplares parecidos
se encuentran en la localidad. Sin embargo, en los grandes conos
originados en un pequeo estanque, los vapores alcanzan, cuando est
obstruido el desage una fuerza expansiva tal, que hacen saltar la
costra superficial dividindola en fragmentos radialconcntricos. El
agua brota en abundancia solo del centro, y se dirige  la altura casi
verticalmente, dejando las arenas sobrenadar debajo de los fragmentos
de la costra; as se forma una especie de gradera concntrica, cuyo
piso horizontal se va llenando de un modo gradual por nuevos depsitos
de las aguas que lo recubren. A veces rompe el agua, estando cerrado
el desage y despus de formada la gradera, por la vertiente del
mismo cono, y entonces se origina otro al pi del primero. En las
inmediaciones de los manantiales silceos hay depsitos de arcillas
blancas, amarillas, rojas y gris azuladas, alternando en capas poco
potentes como las margas irisadas: probablemente son producto de la
descomposicin de rocas volcnicas acarreadas all por las aguas y
coloreadas por xidos de hierro. Quiz proceden estos depsitos de
las mismas rocas, de cuya descomposicin proviene la slice siendo
los ltimos restos slidos de las mismas. Su cantidad es sin embargo
escasa, no se hallan en su primitiva posicin, y representa solo una
pequea parte de la masa primitiva. Los mismos fenmenos se observan
en Islandia y en Nueva Zelandia: pero _mucho ms variados, ms bellos
y ms puros son los productos de los manantiales de Tiui que los
de los Geisers de Islandia_. Hay depsitos de plantas incrustadas
con un bao tan tenue de slice que se transparentan  travs de
l los nervios de las hojas bien reconocibles: la galvanoplastia
no podra hacer un trabajo ms delicado. En otros sitios alternan
capas delgadas opacas, blancas  muy dbilmente rojizas de slice,
con fajas transparentes de palo amarillo y de _hialita_. A veces
cuando la slice queda largo tiempo en estado gelatinoso, han formado
los gases penetrando en la masa consistente, series de celdillas de
delgadas paredes, tan compactas y regulares como si fueran de origen
vegetal: las celdillas estn vacas  llenas de _hialita_ que suele
penetrar en rayos continuos por la masa silcea. En otros sitios se
ha depositado este mineral en capas concntricas delgadas, alrededor
de ncleos slidos formando _amigdalas._ De una belleza sorprendente,
verdaderamente monumental, es la rara forma del cono rojo de Tiui,
_quizs sin rival en todo el mundo_.

Escudados con las palabras del sabio alemn que dice, _que los
productos de los manantiales de Tiui son ms bellos_ y ms puros que
los de los _geysers de Islandia_, bien podremos asegurar que son los
ms sorprendentes del mundo, con perdn sea dicho del gelogo americano
Hayden y de los decantados geysers de _La tierra de las maravillas_.

No queremos dejar olvidada una particularidad que not en los
nombres y apellidos de la mayora de los vecinos del pueblo de
Tiui. Hasta no h muchos aos los indios daban invariablemente 
sus hijos en la pila bautismal, el nombre del santo del da en que
nacan, sirvindoles de apellidos el nombre del padre, viendo por lo
tanto en todas las escrituras antiguas figurar  Antonio de Lus,
Juan de Pedro, Victoriano de Andrs, etc. Esto originaba grandes
confusiones, y durante el gobierno del general Urbistondo--si no
estamos equivocados,--se dispuso que los indios adoptaran apellidos,
y al efecto se mandaron por provincias extensas relaciones de aquellos
para que escogiera cada cual el que ms le agradase. Recuerdo esto
porque en Tiui me encontr con un D. Pedro el Cruel y un D. Enrique
de Trastamara, fraternizando alegremente frente  un jarro de vino
de nipa. No creo se tuvo gran cuidado al redactarse en las relaciones
ciertos apellidos, que por su respetabilidad y personificacin deban
estar  nuestro juicio  salvo de todo ridculo, y ridculo, y no
poco es ver  un Guzman el Bueno jugando al gallo, y  una Isabel de
Marcilla en complaciente _bichara,_ con un Tirso de Molina  un Lope
de Rueda.

En Filipinas faltaban apellidos y hubo que crearlos; en cambio hasta
fecha no remota no existi en aquellos archipilagos quien se llamara
Silvestre, por la sencilla razn de que el rumbo de los primeros
navegantes borr un da del almanaque; as que en Filipinas el mes
de Diciembre no tena mas que treinta das, necesitndose que Madrid
y Roma intervinieran para enmendar ese _desaguisado_ que  la marcha
de los tiempos llev el libro de bitcora de Legaspi.

Para terminar vamos  dar  conocer el anlisis cuantitativo de las
aguas de Tiui, hecho por el aventajado farmacutico D.A. del Rosario.

Caracteres fsicos del agua.

Turbia, inodora, incolora, casi inspida; por el reposo deposita un
precipitado blanco ocrceo bastante abundante. Filtrado el lquido,
precipita igualmente por la ebullicin.

Peso especfico determinado por el mtodo de Klaproth 1,0041.

_Ensayos preliminares._


	Papel de tornasol azul		Nada.
					  rojo		Nada.
			 almidn			Nada.
	acetato triplmbico			Nada.
	Polvos de plata				Nada.


El lquido filtrado present las siguientes reacciones:


	Agua de cal						Nada
	Nitrato argntico				Precipitado blanco muy
									tenue soluble en el
									amoniaco.
	Cloruro brico					Precipitado blanco
									abundante insoluble en
									el cido ntrico.
	Sulfhidrato amnico				Coloracin pardusca.
	Ferrocianuro potsico			Nada al punto.
	Hidrato potsico				Enturbiamiento casi
									imperceptible.
	Amoniaco custico				Enturbiamiento casi
									imperceptible.
	Ferrocianuro potsico			Coloracin azulada.
	Ferrocianuro potsico			Coloracin azulada.
	y cido ntrico
	Oxalato amnico					Precipitado blanco.
	Fosfato sdico-amnico			Precipitado blanco.
	Cloruro platnico y alcohol		Precipitado amarillo
									tenusimo.
	Bimetantimoniato potsico.		Ligero precipitado
	(Sobre el lquido concentrado	granugiento.
	y filtrado).


El precipitado que qued en el filtro se presentaba blanco rosceo
soluble con residuo en el clrido hdrico hirviendo, precipitado la
solucin por los siguientes reactivos.


	Amoniaco						Precipitado rosceo que por
									la accin de la potasa
									disminuye de volumen aumentando
									de coloracin.
	Ferrocianuro potsico			Coloracin azul Prusia.
	Cloruro platnico				Precipitado amarillo tenue y
									cristalino.


De lo expuesto se deduce: 1. Que el agua que se estudia contiene los
siguientes cuerpos en disolucin. _Clrido hdrico, cido sulfrico,
xido ferroso, xido clcico, xido magnsico, xido potsico y
xido sdico:_ 2. Que el precipitado suspendido en dicho lquido, se
halla constituido por xido frrico, xido alumnico, xido potsico
y slice.

A pesar de la no muy notable cantidad de principios mineralizadores
existentes en el agua mineral ensayada, y teniendo en cuenta que en
ella predominan los sulfatos magnsico, sdico y ferroso y el cloruro
magnsico, podemos clasificarla como _agua mineral medicinal salino
ferruginosa sulfatada_, y atribuirla _ priori,_ como propiedades
teraputicas (separadas las materias en suspensin) la de diurtica
y reconstituyente.

No debe esto llamar la atencin, pues clasificndose como _aguas
minero-medicinales_ las de _Fitero (Pamplona), Hermida (Santander),
Sacedn (Guadalajara),_ etc., que contienen, la primera una cantidad
casi igual y las dos ltimas, proporciones mucho menores de sales
minerales que la que acabamos de analizar, igual  mayor motivo existe
para clasificar estas del modo indicado.

No se extrae tampoco la ausencia en ella de diversos gases que
generalmente existen en disolucin en las aguas minerales salinas, pues
siendo la temperatura del manantial casi igual  la de la ebullicin
segn datos proporcionados al digno catedrtico de farmacia D. Fernando
Bentez, se comprende que  dicha temperatura se hayan desprendido
los que pudiera haber contenido en disolucin.

En cuanto al origen de las sales que la mineralizan, aun cuando
no podamos partir de base slida por carecer de datos geolgicos y
topogrficos, podemos admitir que sean probablemente producto de la
disgregacin de rocas feldespticas y de la descomposicin de algunas
piritas que encontrara  su paso el agua auxiliada por su elevada
temperatura que reconocera por causa, ya la inmediata radiacin del
calor del volcn ya la notable profundidad de donde provendra el agua,
 las violentas reacciones qumicas que encontrara y provocara 
su paso. As se explica la notable proporcin de slice encontrada
en la materia suspendida en ella con relacin al xido alumnico
(0,102, 0,035).





CAPTULO XV.

Los chinos en Filipinas.

Segn los datos estadsticos que venimos consignando en estas pginas,
resulta haber radicados en la provincia de Albay gran nmero de chinos,
observacin que hace nos detengamos y nos ocupemos de esta raza.

La creciente inmigracin china en Filipinas, est siendo en la
actualidad objeto de grandes controversias, pues mientras hay
pesimistas que creen que todos los males que se desarrollan en
aquellas islas son de origen chnico, hay otros optimistas que
sostienen que todas las cargas y obligaciones de aquel tesoro, las
levanta el espritu mercantil del hijo del Celeste Imperio; y puesto
que estamos frente  este problema, vamos  decir algo por nuestra
cuenta. La primera cuestin que surge es la siguiente: Publicado el
Cdigo penal en Filipinas, y vigentes por lo tanto sus artculos 155 y
156 que previenen que para los efectos de dicho cdigo se entienda que,
al hablar de Espaa se comprende bajo tal denominacin, cualquiera
parte del territorio nacional: reputndose espaol toda persona que,
segn la Constitucin de la monarqua goce de tal consideracin,
se reputarn como espaoles y con derechos y deberes de tales,
 los hijos de padre y madre chinos nacidos en Filipinas, y  los
no nacidos en aquellas tierras, pero s radicados sern extranjeros
con el disfrute del fuero que aquellos tienen? No desconocemos que no
poca gravedad envuelve la contestacin  esta pregunta; sin embargo,
no titubeamos en contestar, que hoy por hoy el chino debe quedar sujeto
 su sistema de empadronamiento, mas no irritantes disposiciones que
le colocan en desairada situacin en aquellas sociedades, que ni le
toleran la presencia de sus mujeres, originando con ello sacrlegos
contubernios, como medio de llegar por la forma de un Sacramento
en que no creen,  la posesin de una mujer que abandonan tan luego
pueden volver en busca de la para ellos legtima, como asimismo no
les admiten protectores representantes de su raza, al no establecerse
la creacin de consulados chinos. La orfandad de autoridades propias,
el odio y desprecio de que son objeto por parte de los naturales, y los
gravmenes y recargos que sobre ellos pesan, la vengan con una perfecta
indiferencia envuelta en una permanente  indefinida sonrisa que no
abandonan hasta que al dejar el Corregidor en demanda de sus hogares,
lanzan sobre las cruces de nuestras torres y los colores de nuestra
ensea, la tan vulgar y repetida frase de _no ms Santa Mara castila y
seola._ Palabras que sintetizan las malas impresiones de la estancia
y el placer de la partida. A que esa indiferencia desaparezca, y  que
ese poderoso elemento de riqueza al par que de trabajo y sufrimiento,
que lleva en s la raza china se arraigue con carcter permanente, y no
de paso  de invernada, es  lo que yo entiendo se debe dirigir nuestra
poltica colonial. En Filipinas, el chino tiene una personalidad
jurdica propia y exclusiva distinta de todas las dems. Sus
tributaciones, sus empadronamientos, derechos y deberes, y hasta
los rituales civiles para llegar  efectuar casamientos catlicos,
se ajustan  procedimientos especiales. El chino que llega  Filipinas
es un nmero de orden y otro de chino. El cdigo de comercio de 1830,
que se hizo extensivo  Filipinas en la Real cdula de 26 de Julio
de 1832, deja en las novedades que introduce las divisiones de raza,
pues que da reglas para las inscripciones en la matrcula de comercio
de los mestizos  indios sangleyes, quedando desde aquella fecha  las
razas, jurdicamente hablando, perfectamente definidas y cada una
de ellas sujetas  leyes especiales; pero hoy que todo propende  la
unificacin en cuanto compatible sea con las civilizaciones de Asia,
y en que se ha dado el gran paso, en tal sentido, con la creacin de
la cdula y la abolicin del tributo, smbolo de raza; y hoy en que
se dice son espaoles todos los nacidos en territorios espaoles,
y extranjeros los que lo fueren en otras tierras, el chino sea
fiel  infiel,	nacido en territorio espaol  en suelo extranjero,
dentro de aquella legislacin, de aquella tributacin, de aquellas
patentes, de aquellas restricciones, no ser, si explcitamente
no se consigna, dentro de la vida mercantil de aquellos pueblos,
ni espaol ni extranjero; ser chino, mejor dicho, ser un nmero 
una patente; nmero que en sus quejas y reclamaciones no tiene ms
autoridad  quien acudir dentro de su raza que  su Gobernadorcillo,
ltimo remedo de los poderes gubernamentales, estando sujetos lo
mismo  las genialidades de los pedneos indios que  los rigores
del trabajo pblico  que le llevan la ms pequea demora en los pagos.

Ms de 70.000 chinos, mejor dicho, ms de 70.000 nmeros  _patentes
humanas_ hay empadronados en Filipinas. _Nmeros_ que podrn ser--yo
no lo dudo,--malos elementos de colonizacin, pero que afirmo son uno
de los primeros factores de los ingresos del Tesoro, alcanzndoles
todas las contribuciones y gabelas, ora directas, ora indirectas,
cobrndoseles lo mismo por la virtud del trabajo, signo caracterstico
de su raza, como por los extravos de sus vicios  necesidades. Los
fumadores de opio llevan  las cajas del Estado no pocos millones y
se comprende, pues estando estancado el opio, y contrabando fumarlo
fuera de los sitios, mejor dicho pocilgas destinadas al efecto, el
vicio sale muy recargado, y por lo tanto muy caro. El alcoholismo,
el tabaco, los goces sensuales, la gula, y cuanto constituye un
vicio  un placer se puede servir  domicilio en todas partes del
mundo, y solo el chino para proporcionarse el goce de aspirar el
humo del anfin necesita hacerlo en un sitio determinado, inmundo
y nauseabundo, llamado fumadero, so pena de ser reo de una causa
criminal por contrabandista, y de incurrir en la pena de 500 duros
de multa, mas las costas  destinrsele  trabajos pblicos por cada
medio peso que dejen de satisfacer, amn de estar presos mientras se
tramitan los all largos procesos, si no prestan cuantiosas fianzas
sujetas  arbitrarias apreciaciones.

Hoy existen en Filipinas, como ya hemos dicho, ms de 70.000 chinos;
todos ellos, salvo poqusimas excepciones, con el carcter de
transentes, y esa masa de poblacin que se renueva constantemente con
todos los perjuicios que trae en pos de s la accidentalidad, produce
solo en los fumadores de anfin y registro de capitacin ms de 15
millones de reales anuales. Si  esto se agrega que la mayor suma del
importe de patentes son chinas, que en la renta de lotera el primer
factor que la sostiene es el chino, y que tanto la industria como el
comercio filipino tienen en aquella raza un poderossimo auxiliar,
sobradamente demuestra que nuestras leyes no deben tener olvidado 
ese _numerario humano_ que constantemente llega  nuestras playas,
y que es preciso aumentarlo y ayudarlo. Y no se abriguen recelos
en este asunto, ni se busquen restricciones en temores que si en
algn tiempo pudieron ser legtimos por ms que los desmintieran las
derrotas de las potentes armadas de Limahon, y las fuerzas de Sioco;
hoy aquellos temores seran puramente imaginarios y el que los tuviera
demostrara desconocer en absoluto el espritu y aspiraciones de la
raza china en sus permanencias en otros territorios que no sean los
suyos. Y si como dice, y dice muy bien la exposicin que precede
 los actuales presupuestos de Filipinas, que all la produccin,
como la industria y comercio exigen proteccin grande para adquirir
la virilidad que necesitan para consolidarse y entrar en el concurso
general en condiciones de posible competencia, entiendo que para que
esa gran proteccin sea una verdad en cuanto  uno de los elementos
ms fuertes de la produccin, de la industria y del comercio,
se hace preciso en primer trmino hermanar en cuanto sea posible
los reglamentos especiales que se refieren  los chinos con todas
aquellas evoluciones que necesariamente ha de llevar  Filipinas la
sustancialidad del art. 1. de la Constitucin espaola.

En mi pobrsimo juicio, entiendo que en toda ley deben presidir
conceptos concretos  ineludibles, huyndose cuanto posible sea de
crear dudas y vacilaciones en los resultados de su aplicacin, que
originen arbitrarias resoluciones,  por ms que estn aquilatadas en
la prudencia que crean largas prcticas de concienzudos tribunales;
y digo esto, porque muchos de los artculos del Cdigo de comercio
vigente, son objeto en su aplicacin del prudencial arbitrio de
aquellos tribunales, pudiendo asegurar, sin temor de equivocarme,
que de los 70,000 chinos que viven en Filipinas, el 80 por 100 se
dedican  comprar y vender, ejerciendo por lo tanto el comercio, sin
que ninguno de esos miles de comerciantes est dentro del Cdigo de
comercio, y mucho sera encontrar casas espaolas  extranjeras que
puedan justificar estar libres de olvidos de algunas prevenciones del
Cdigo. Una de las mayores dificultades que se tocaron en la tristsima
memorable quiebra de la casa de Russell Sturgis, la ms antigua y
poderosa de cuantas hasta ahora han funcionado en Filipinas, fu la
forma de llevar los libros contraria  lo que manda el Cdigo. El
mismo Banco Espaol Filipino con toda su legtima preponderancia,
reconocida minuciosidad y puritana administracin, no juraramos est
exento de alguna infraccin ms  menos grande.

Para comprender las vicisitudes y restricciones que vienen sufriendo
los chinos en su vida mercantil en Filipinas, se aadir  lo
ya expuesto algunas indicaciones de los puntos ms salientes
de la legislacin de aquellas islas, en las que es de notar, ya
exista antes de la conquista, un vivsimo comercio con los chinos,
compartiendo con ellos las transacciones, japoneses y borneys,  los
que ms tarde se unieron moros y armenios, con sus cargamentos de
la India. En la historia filipina se consignan no pocos privilegios
mercantiles contrarios  los intereses chnicos.

Por real cdula de 11 de Enero de 1593 se otorg privilegio especial
 los vecinos de Manila para que pudieran despachar todos los aos al
puerto de Acapulco dos naves, repartindose entre aquellos por medio
de vales el tonelaje de carga, formndose de esta suerte la razn
social llamada _La nao de Acapulco._ Por reales cdulas de 8 de Enero
de 1718 y 27 de Octubre de 1720 se prohibi el que se admitieran en
las naos tejidos de seda de la China, prohibicin que subsisti hasta
la real cdula de 8 de Abril de 1734 que declar lcito dicho comercio.

Si trabas tuvo el comercio chino y sus productos con las _naos de
Acapulco_, no las tuvo menos con la clebre _Compaa de Filipinas_,
creada por real cdula de 6 de Mayo de 1781, en cuya compaa tom el
rey la octava parte de acciones; concediendo  la expresada compaa
entre otros monopolios, el exclusivo de hacer el comercio entre
las islas y la Pennsula, el que dur hasta la real cdula de 6 de
Setiembre de 1834.

Esto en cuanto al comercio de exportacin, pues respecto al interior,
los chinos como todos los extranjeros no podan vender al pormenor
ni internarse en las provincias, ni mandar agentes  apoderados para
adquirir frutos del pas. (Bandos de 4 de Febrero de 1828 y 11 de
Noviembre de 1840.)

Desde la creacin de la alcaicera de San Fernando,  sea desde que
 los chinos se les seal como domicilio esa casa de contratacin
mandada construir por Real cdula de 7 de Septiembre de 1758, no han
cesado nuestros legisladores de dictar disposiciones referentes al
comercio chino, siendo en verdad la mayora de ellas altamente odiosas,
y si bien el Cdigo de comercio fu promulgado en Filipinas, esto no
obstante fu introduciendo la prctica y disposiciones posteriores
grandes limitaciones, y al efecto, pueden verse la circular de 31
de Octubre de 1832 sobre capitaciones y empadronamientos de chinos,
el superior decreto de 31 de Agosto de 1839 estableciendo prisiones
indefinidas por falta de pagos de capitacin, y restricciones para
ejercer el comercio, y trabas para ausentarse del pas, hasta el punto
que no podan hacerlo, cual acontece hasta el da, sin licencia del
Gobernador general, expediente y fianza. Ese mismo superior decreto
dispone en su art. 22 que para ejercer los chinos el comercio necesitan
expresa autorizacin del Gobierno, exigindoseles pagos adelantados
por las licencias, como asimismo por invernadas para reparos en la
Alcaicera donde necesariamente deban pernoctar. Por bando de 13
de Diciembre de 1843 se prohibe  los chinos no radicados obtener
licencia para viajar fuera de la provincia de Tondo, de donde no
podan ausentarse segn el particular cuarto del decreto de 28 de
Junio de 1848 sin licencia del Gobierno general. Por decreto de
aquella autoridad de 20 de Diciembre de 1849, se ordena que  los
chinos no se les conceda ni residencia, ni ejercicio de sus oficios
en las Filipinas sin obtener la competente autorizacin. El decreto
de 5 de Agosto de 1850 previene en su particular sexto que los chinos
destinados al fomento de las haciendas no podrn dedicarse  otra
clase de trajn, comercio, ni oficios mecnicos. El Decreto de 15
de Septiembre de 1852 divide los chinos en tres clases, sealando
 cada uno de ellos un nmero que corresponder al del padrn y al
de la patente que se les expida, y segn el artculo 28 de dicho
decreto solo los chinos de primera clase ejercern la profesin,
industria  oficio que ms les acomode. Por el art. 31 se les impone
trabajos pblicos  los insolventes de pagos  la Hacienda,  razn
de un mes por cada dos pesos; el art. 40 previene que los chinos no
podrn ausentarse de la provincia si no prestaren la correspondiente
fianza; el art. 42 establece un impuesto sobre tiendas y talleres de
chinos, pagndolo el que est al frente de dichos establecimientos,
sin que pueda servirles la alegacin de pertenecer  sus mujeres
  otras personas; dividindose las tiendas en cuatro clases,
pagando las de primera 100 pesos, las de segunda 60, 30 las de
tercera y 12 las de cuarta; formndose con esta divisin un registro
por las subdelegaciones de Hacienda,  las que estn obligados los
cabecillas de los establecimientos chnicos  dar cuenta de lo que
venden y  cuantas noticias se refieran  abrir, cerrar, vender 
traspasar tiendas  talleres, llevndose nota de cualquier novedad al
registro. La falta de pago de este impuesto se castiga con trabajos
pblicos.

En el cuadro que precede, _y conste que no esta recargado_,
hay sombras desconsoladoras que es preciso desaparezcan. Ni somos
partidarios de las extremadas complacencias, ni de las sistemticas
prevenciones. Corrjase enhorabuena al chino, en lo que de corregir
sea, pero considresele y protjasele en todo aquello que lo merezca,
no olvidndose que las competencias no se vencen con declamaciones,
y s con el trabajo, la baratura y el perfeccionamiento.





CAPTULO XVI.

De Tabaco  Calolbon.--Isla de Catanduanes.--Su
situacin.--Clima, terreno y productos.--Los primeros
misioneros.--Calolbon.--Etimologa.--Estadstica.--Clero.--Medios para
que se aprendiera el espaol.--Birac.--Su extraa configuracin.--Censo
civil y eclesistico.--Formaciones aurferas.--La bandera y la
lengua patria.--Bato.--Situacin, etimologa y estadstica.--Puente y
balsa.--_Perecederas_ obras.--Viga.--Formas de locomocin.--El gran
Cantilamo.--_Expedicioncita de recreo_.--Los altos plenilunios.--El
lintianac bicol.--Etimologa.--Estadstica.--Payo.--Origen de
esta palabra.--Censo tributario--Bagamanot.--Etimologa,
situacin, estadstica y temperatura.--Ocupacin
de aquellos habitantes.--Pandan.--Origen de este
nombre.--Productos.--Estadstica.--Caramoran.--El por qu de este
nombre.--Estadstica.--Falta de una cifra.

_Catanduanes._

De Tiui regresamos al pueblo de Tabaco, en donde nos esperaba un buen
baroto en el que habamos de hacer las 16 millas de travesa que hay
de aquel pueblo al de _Calolbon_, situado en la isla de Catanduanes;
travesa que hicimos en seis horas.

La isla de Catanduanes pertenece, segn ya dejamos dicho,  la
provincia de Albay, derivndose su nombre de uno de los ros de
aquella isla llamado _Catandunga_. Segn el gegrafo, Padre Buceta, se
encuentra situada entre los 127 43' 30'' longitud, punta Siolah, y los
128 10' dem, punta Gimoto, y los 13 30' latitud, punta Taguntum,
y 14 7' 30'' dem, punta Yot: 2 1/2 leguas de la costa E. de la
provincia de Camarines Sur, al E. de esta provincia y al N. de la
de Albay. Su mayor longitud desde la punta Taguntum  la de Yot,
 sea de N.  S., es de unas 12 1/2 leguas, y de E.  O.,  sea su
mayor anchura, 7 2/3: de modo que conforme  su figura viene  tener
por un promedio unas 55 leguas cuadradas. El clima de esta isla es
bastante templado; pues  ms del mar que la rodea dulcifican tambin
los ardores del sol los muchos montes que en ella se encuentran,
sin embargo que ocurren muchas tempestades y que la combaten los
vientos del NE. contra los que no tiene ningn abrigo. Contiene
la isla 8 pueblos situados al N. y al S. llamados Calolbon, Vira,
Bato, Viga, Payo, Bagamanoc, Pandan y Caramoran. Por la costa del
E. hllanse primero pegadas  ella los islotes de Minigil y Panay,
la punta de Pandan en los 128 9' longitud, 13 48' latitud; la
ensenada y punta de Gimoto en los 128 10' longitud, 13 45' latitud;
el puerto de Bars en los 128 5' longitud, 13 38' 30'' latitud, y en
la costa del S. la punta Nagunbuaya  los 128 4' latitud, 13 31' 50''
longitud donde concluye la costa E. de la isla y que forma tambin por
la parte del S. una ensenada con la punta ms meridional de la isla,
que es la de Taguntum,  los 127,33' longitud, 13 50' latitud.

Hllanse tambin en la costa S. los puertos de Virac y Calolbon, y el
bajo Teresa donde se pierden con frecuencia las embarcaciones, y la
punta Agojo en los 127 45' longitud, 13 48' latitud. De esta punta
 la de Siolal presenta la isla esta parte de la costa hacia el SO.,
cambindose despus desde la referida punta Siolal, que est en los
127 43' longitud, 13 52' latitud, al O. En esta parte se encuentra
la punta Ilacaong en los 127 49' longitud, 13 55' latitud, y la
ensenada de Carag, desde donde empieza ya la costa  convertirse al N.,
encontrndose la punta Yot en los 127 56' longitud y 14 7' latitud.

El terreno de esta isla es muy frtil, y abundan los ros en cuyas
arenas se encuentra algn oro en polvo. Sus montaas parten del centro
de la isla, dirigindose en dos cordilleras, hacia el S. la una,
yendo  formar la punta Nagumbuaya, y la otra que se corre al N.,
 rematar en la punta Yot. Esta cordillera que se dirige de N. 
S., extiende sus ramificaciones por toda la isla. Las principales
producciones, son: el arroz, maz, abac, algodn, bur y cocos. En
sus montes se cran buenas maderas de construccin y ebanistera,
mucha caza mayor y menor, miel y cera [9] que depositan infinidad de
abejas que en todos aquellos sitios se encuentran.

Los primeros misioneros que llegaron  esta isla fueron vctimas de
la barbarie de sus naturales. Sus costumbres en aquel tiempo eran casi
iguales  las de los visayas; pintbanse el cuerpo como estos ltimos,
y sus usos eran semejantes  los de aquellos.

Ya hemos dicho que el puerto de desembarque que se elige en la
navegacin de Tabaco  Catanduanes, es el de Calolbong, palabra
bicol que quiere decir lugar oculto  escondido. Dada la situacin
de este pueblo, encerrado entre los montes y la mar, nada mas lgico
que se le conociera con aquella denominacin. Linda con Birac y
Caramoran. Tiene dos barrios llamados San Vicente y San Rafael, mas
la visita Todn, componiendo una masa de poblacin de 2.248 almas, de
las que tributan 1.081. Se inscribieron 141 bautizos, 30 casamientos
y 34 defunciones. Asisten 60 nios de ambos sexos  las escuelas,
desconocindose casi por completo la lengua espaola en toda la isla,
en donde no hay radicado ms que un europeo y 15 chinos.

El clero que administra la parroquia de este pueblo, como las de los
dems de todo el distrito, son clrigos indios, y tanto escasea en
aquella isla el conocimiento del castellano, que en las elecciones de
Gobernadorcillos, hay que prescindir de este requisito, indispensable
segn las disposiciones vigentes para ocupar aquel puesto.

Y ya que nos encontramos con esta infraccin legal, creemos procedente
manifestar que uno de los alicientes ms poderosos que podran llevarse
 Filipinas en pro de la lengua espaola, sera prohibir en absoluto
que hubiese Gobernadorcillos, tenientes y jueces mayores que no
entendiesen siquiera fuese medianamente el espaol, previnindose
que caso de no haber en algn pueblo indio que reuniese aquellas
condiciones, se le pudiera proveer de autoridades, con naturales de
otros pueblos. El amor propio y el espritu de localidad, seran
gran aguijn en el indio, que aspira siempre  la dignidad de
Gobernadorcillo,  una de las metas de sus ambiciones.

El casero de Calolbong es de caa, nipa y dems materiales ligeros, no
habiendo en todo el pueblo ms que ocho casas de alguna solidez. Riegan
sus campos los ros llamados Patorbe y Alibuag.

Pocas horas permanecimos en este lugar triste y solitario. De
Calolbong  Birac hay unas cuatro horas de camino en hamaca  caballo,
prefiriendo la primera, por cuanto  la mitad del camino se encuentran
pendientes muy pronunciadas.

No encuentro la razn etimolgica del nombre  de _Birac_,  menos que
no proceda de la extraa configuracin panormica del pueblo visto
desde las alturas de sus montes, configuracin que se asemeja  las
lneas que forman la concha llamada Venus, y en este caso, _Birac_
procedera de la palabra anticuada _birat_, que significa los rganos
genitales de la mujer.

Birac, contando con sus dos barrios denominados Santo Domingo y
Antipolo, tiene una densidad de poblacin de 5.066 almas, de las
que tributan 2.326. Su censo eclesistico est representado por 244
bautizos, 36 casamientos y 119 defunciones. A las escuelas asistan
unos 60 nios de ambos sexos.

Los campos de Birac producen arroz, maz, abac y bejucos. Corren
por aquellos 16 ros.

En los sitios llamados Boyo-Cayanipi y Mapoting-Bulauan, se encuentran
formaciones aurferas que los naturales explotan en pequesima
escala, empleando los medios ms rudimentarios que se usan en el
mundo para esta clase de trabajos. Bien es verdad, que para qu
han de explotar con gran afn los indios de Catanduanes ni el oro,
ni los diamantes, si los hubiera, si all, en aquellas costas que las
cierra  toda navegacin las bravas monzones del NE., viven aquellos
indios en perfecto _quietismo_ ignorando lo que pasa ms all de los
estrechsimos horizontes que limitan las altas y encadenadas montaas
que por todas partes cierran la isla? Sin necesidades ni aspiraciones,
nacen, viven y mueren aquellos seres, yendo muchos de ellos  dormir
el sueo eterno, sin conocer de la madre Espaa ms que los colores
de su bandera, _suponiendo_, y suponer es, que la tengan todos los
tribunales. En cuanto  entender el espaol en aquellos pueblos,
sera tanto como hablarles en caldeo  en hebreo. All se predica,
se confiesa y se administra justicia en bicol y nada ms que en bicol,
y dicho esto, huelgan todos los comentarios y las amargas reflexiones
que tales hechos surgen en la mente. Desconsuelo y no poco produce el
ver que al pi de una bandera se congregan miles y miles de seres, y
que estos no sepan saludarla en la lengua que personifica y encarna!...

       *       *       *       *       *

De Birac  Bato hay un regular camino, hacindose un pequeo trecho
embarcado. En esta jornada se emplean unas tres horas.

Bato quiere decir piedra, y no pocas, en verdad, abundan por all.

Bato est situado  la derecha del ro de su nombre, teniendo el
monte Sipi al O. y el de Cagbalayan al E. Dependen de l 2 visitas
y 14 barrios, siendo de citar entre estos los de _Gigmoto_, Obo y
Batalay. Este ltimo recuerda en una modesta cruz la visita del obispo
don Diego de Herrera. Bato contiene 5.848 almas, de los que tributan
2.657. Se verificaron 276 bautizos, 62 casamientos y 96 defunciones,
y asistieron  las escuelas por trmino medio unos 70 nios.

Mi cartera de viaje la tengo llena de los infinitos nombres con
que se conocen en la localidad los montes, ros y arroyos que por
all se encuentran. Frente al tribunal se alza un puente que pone en
comunicacin las dos mrgenes del ro  que da nombre el pueblo. Por
este puente solo se permite pasar peatones, y se comprende, teniendo
en cuenta que los materiales ligeros de que se compone, no podran
resistir grandes pesos. Tiene ms de 90 brazas, y su construccin,
que participa de puente y de balsa, se _remienda_ muy  menudo, y
digo se remienda, porque por all no se emplea en las obras ni un
solo clavo, _cosiendo_ y uniendo el bejuco, las caas, las palmas
bravas y el cogon, nicos agentes de aquellas _perecederas_ obras.

Antes de emprender el viaje de Bato  Viga recomiendo al que lo intente
haga testamento y se ponga bien con Dios. En cuanto  la forma de
locomocin entran todas las conocidas en el pas, llegando  algunos
puntos, en que el viajero tiene que ayudarse de bejucos tendidos
sobre los precipicios,  las casi verticales estribaciones del gran
Cantilamo. Sin la cooperacin de aquellos bejucos volantes, y sin la
prctica y esfuerzos de los guas indios no habra medio de hacer el
viaje de Bato  Viga por tierra. Contando con toda clase de elementos
se tarda en esta _expedicioncita de recreo_ diez y seis  veinte
horas. Las vertientes del Cantilamo dividen las jurisdicciones de Bato
y Viga. La altura del ltimo picacho de este clebre monte es tal,
que no hay ninguno de aquellos naturales que no afirme con la mayor
ingenuidad que desde all se oyen en las horas de los altos plenilunios
los dulces ecos de las harpas celestiales. Nosotros pasamos por all
en plenilunio bien alto, y aunque varias veces _vimos_ el cielo, y
no menos medimos con nuestro cuerpo el suelo, no omos ms _msica_
que la producida por el rodar de las piedras en los precipicios,
la originada por el despeo de las aguas, y la que arrancaba de
nuestros labios el _lintianac_ bicol al caer  tropezar. _Lintianac_
quiere decir rayo, y es la imprecacin ms fuerte que conoce el indio.

Viga se llama en bicol  una raz farincea de la familia de los
_gabes_ que abunda en Catanduanes.  Las hojas de esta farincea son
grandsimas sirviendo  los indios de paraguas.

El pueblo que nos ocupa tiene un barrio llamado Nap, contando con
el vecindario de este, un total de 2.960 almas de las que tributan
1.378. Se verificaron 118 bautizos, 84 casamientos y 46 defunciones:
nos aseguraron que asistan  las escuelas unos 40 nios de ambos
sexos. El casero es todo de materiales ligeros, probando el atraso
y pobreza de este pueblo el hecho de no haber chinos radicados.

De Viga  Payo hay un mediano camino, y seguramente como lo pas
bajo la impresin del que habamos dejado horas antes, me pareci tan
_superior_, que ni el caminito del cielo me lo figuro tan cmodo como
el de Viga  Payo. Tardamos en llegar  este pueblo cuatro horas,
_montando_ una descomunal calesa tirada por dos buenos jacos.

Payo quiere decir cabeza, y como de estas hay tantas y tan huecas
en aquel pueblo, no sabemos el punto facial de arranque de aquella
etimologa.

De Payo dependen nueve barrios componiendo un total de poblacin de
1.972 almas de las que tributan 891. Se registraron 61 bautizos, 26
casamientos y 22 defunciones: asegurndonos concurran  las escuelas
25 nios de ambos sexos.

En unas dos horas de camino en carromata hicimos la distancia de
Payo  Bagamanot, palabra cuyas races _baga y manot_ quieren decir
_cosa que tiene forma de gallo_. Este pueblo tiene por anexo  Payo,
y como ya hemos dicho, linda con l y con el de Pandan. Est situado 
la orilla del mar, siendo su ensenada, hasta no ha muchos aos, uno de
los puertos de refugio de las escuadrillas moras. Tiene 417 almas, que
con 1.972 que compone su anexo Payo, suman 2.389, de las que tributan
891. Se registraron 47 bautizos, 14 casamientos y 42 defunciones. A
las escuelas me dijeron concurren 30 nios de ambos sexos. Payo y
Bagamanot son independientes entre si en la administracin espiritual
y gubernamental, siendo solo anexo el primero del segundo en el orden
administrativo. La temperatura que se experimenta en este pueblecito en
los meses de Abril  Julio es insufrible,  por estar encerrado entre la
mar y la cordillera del Malaquio. Produce cera en bastante abundancia,
pala y abac. La ocupacin habitual de aquellos habitantes es la caza
de venados y puercos de monte, de cuyas carnes hacen la renombrada
_tapa,_ tasajo salado, que se conserva mucho tiempo sin perderse. La
tapa de venado bien condimentada es un exquisito manjar.

El viaje de Bagamanot  Pandan, para verificarlo con relativa
comodidad, debe hacerse embarcado hasta la visita de Tabobo, y
de aqu en hamaca hasta Pandan, no pudindose utilizar el caballo
por las quebradas y precipicios que tiene el monte Pulipusyan. En
esta expedicin se invierten de diez  doce horas. Pandan recibe su
nombre de un pequeo arbusto as llamado, prdigo en sus campos y
semejante en fruto y hojas  la pia. Barrios, propiamente dicho, no
tiene Pandan, si bien hay en su jurisdiccin diez  doce agrupaciones
de algunas viviendas. El abac, el arroz, la caza y la ganadera de
vacas y carabaos, constituyen la riqueza de este pueblo, que lo forman
2.238 almas, de las que tributan 1.045. Se inscribieron en los libros
parroquiales 113 bautizos, 26 casamientos y 32 defunciones. Asistieron
 las escuelas 50 nios de ambos sexos.

Caramoran es el ltimo pueblo de los ocho que componen el partido
de Catanduanes. Desdentado significa la palabra bicol _caramoran_,
y apropiada est al dar nombre  aquel pueblo asentado entre montes de
irregulares cresteras. Lo separa de Pandan cuatro horas de hamaca. El
pueblecito que nos ocupa tiene 838 almas, tributando 450. Los bautizos
alcanzaron el nmero de 37, 10 los casamientos y 17 las defunciones;
asistieron  las escuelas 20 nios de ambos sexos.

De Pandan, y tras un largusimo viaje, regresamos al puerto de llegada,
 sea Calolbon, en donde nos embarcamos para Legaspi, cansados de
cuerpo y abatidos de espritu al ver el atraso en que se encuentra
la isla de Catanduanes.

La falta de una cifra en sus estadsticas nos reconciliaba hasta cierto
punto con el estacionamiento de aquellos pueblos. Aquella falta est
en los cuadros de criminalidad en los que aparecen en blanco.





CAPTULO XVII.

La cdula y el tributo.

Ya dejamos dicho que en los datos estadsticos conservamos la
denominacin de tributo, y no el de cdula, porque el indio de Albay
sigue conociendo esa contribucin con el primitivo nombre con que
la ha sufragado  tantos aos. Y al hablar de esta reforma tributaria
veremos que en nada ha gravado el antiguo sistema, limitndose en el
indio  un cambio de palabra, y  borrar con ella en los presupuestos
el signo caracterstico de la divisin de razas.

Se ha dado en afirmar, generalizando la idea, por unos
inconscientemente, porque no se han detenido en fijarse en los
hechos, por otros con la intencin que es fcil de adivinar, que el
indio satisface en la actualidad, despus de las reformas econmicas
llevadas  cabo en el Archipilago, ms cargas contributivas, que
por el antiguo sistema. Nada menos exacto. Tngase en cuenta que nos
referimos  la mayora de los habitantes,  la masa de la poblacin,
 los que anteriormente  los decretos que rigen desde Julio de 1884,
se comprenda con la denominacin de tributantes; no  los que antes y
despus estn obligados por razn de su industria  comercio al pago
de la contribucin industrial. Puede decirse que actualmente, lejos
de pagarse ms, el beneficio que al indio resulta es evidente. Vamos
 demostrarlo en pocas palabras.

Antes de la reforma, la contribucin nica directa que al natural de
aquellas provincias se le exiga por el Estado, que hasta sagrada
era para aquel, puesto que su imposicin data casi de la poca de
la conquista, era la conocida por tributo, obligando su pago  todos
los comprendidos entre los 18 y 60 aos de edad; cumplidos los cuales
dbaseles de baja en el padrn tributario,  su instancia, pasando 
ser inscritos en el de reservados por edad. Y para justificar la
aseveracin que antes hemos apuntado de ser  los ojos del natural
hasta sagrado este impuesto, citaremos el hecho  nosotros ocurrido con
frecuencia de negarse muchos sexagenarios  dejar de tributar. El pago
era el de un peso al ao, satisfecho por servicios, se le recargaba
adems con un real fuerte para el sostenimiento del culto, recargo
que se le denominaba _sanctorum_, ms otro real en concepto de la
suprimida renta de los alcoholes.

La provincia y el municipio no contaban con ms recursos de
importancia fuera de los indirectos que con el servicio de la
prestacin personal. Consista este en el trabajo  que estaba
obligado el indgena durante cuarenta das al ao,  prestar en las
obras pblicas del pueblo de su vecindad  de la provincia, segn los
casos; siendo potestativo el redimirse de aquella obligacin mediante
el pago de tres pesos,  cuya exaccin se la distingua con el nombre
de _polos_, as como se entenda por _fallas_, la que se satisfaca,
digmoslo as, al detalle por el tributante no redimido y por el
da  das que dejaba de concurrir al trabajo que se le sealaba;
reducase este impuesto al pago de doce cuartos por da.

Tenemos, pues, que por tributo y polos satisfacase cuatro pesos
y dos reales fuertes, y de no hacer uso de la redencin  metlico,
exigasele un peso y dos reales fuertes y cuarenta das de trabajo. Es
nuevamente de advertir que nos referimos solo  los impuestos directos
que gravan  la masa de la poblacin,  la clase tributaria.

Veamos si con la reforma sale perjudicada aquella.

Suprmese el tributo y se sustituye la cdula personal de 9. clase. Es
de advertir que se crean diez clases de cdulas, desde la 1., que
importa veinticinco pesos, hasta la 9., en escala gradual descendente,
por la que se paga un peso y medio, pues la 10. es gratis, creada
para los pobres de solemnidad, as como existe otra de privilegiados,
igualmente gratis,  la que tienen derecho los Gobernadorcillos, sus
mujeres, los muncipes, cabezas de barangay, etc. Estn obligados 
proveerse de cdula personal todos los habitantes, sin distincin
de raza ni nacionalidad,  y con arreglo  la renta  sueldo que
perciben. Para nuestro objeto, sin embargo, nos fijamos solo en la
clase 9., que es, repetimos, la que realmente sustituye al antiguo
tributo, y la 6., pues que proveyndose de esta, previo el pago
de tres pesos, queda el contribuyente relevado de la obligacin
de trabajar los quince das al ao,  que ha quedado reducida la
prestacin de cuarenta. Estos quince das obligatorios para los que
satisfacen cdula de 9. clase, son irredimibles, concedindose la
redencin solo de hombre por hombre, y pagando una multa de medio peso,
en el papel al efecto creado, por da de inasistencia.

Adems de las cdulas, como recurso para la provincia se establece
el impuesto provincial, que consiste en el pago de un peso y medio,
satisfecho por trimestres, como la cdula de 9. clase; esta
contribucin, al igual que las cdulas, obliga  todos.

As, pues, tenemos que el tributante paga tres pesos por contribucin
directa al Estado y  la provincia, con la obligacin de trabajar
quince das al ao,  cuatro y medio pesos sin esta carga, proveyndose
de cdula de 6. clase. Vase  qu queda reducido el tan decantado
aumento, pues si bien aparece un pequeo gravamen, en cambio los
cuarenta das de prestacin personal redcense  quince.





CAPTULO XVIII.

ltimo rincn de la Yraya.--Manantial de Borogborocan.--Quipia.--Su
historia.--Estadstica.--Donsol.--Situacin.--Censo civil y
eclesistico.--Azcune y Melliza.--Un buen astillero.--Msica y
escuela.--De Donsol  Pilar.--Lmites.--Casero.--El remedio
cerca del mal.--Censo tributario.--El _Catalina_.--Partido
de Sosogon.--Castilla.--Su fundacin, etimologa.--Lmites y
estadstica.--Magallanes.--La _Mara Rosario.--_Restos de un
astillero.--Las armas de Castilla.--Estadstica.--Bulan.--Seno de
Sorsogon.--Lmites.--Productos y censo tributario.--Matnog.--Viaje
por tierra y por mar de Bulan  Matnog.--Etimologas y
estadstica.--Bulusan.--Derivacin de esta palabra.--Historia y cifras
comparativas.--Volcn de Bulusan.--Barrios y poblacin.--El indio y
las galleras.

Nos resta conocer del partido de la Yraya los pueblecitos de Quipia,
Donsol y Pilar, que segn dijimos los encontraramos al dirigirnos
al partido de Sorsogon.

El punto de partida que elegimos para esta ltima expedicin, por
la provincia de Albay, fu Guinobatan, en donde nos esperaban los
caballos que nos haban de llevar  Quipia.

A pesar de que emprendimos la marcha  las ocho de la maana, y
 esa hora el sol calienta en Filipinas, lo mismo que  las doce,
no pasamos gran calor, merced  las espesas tolderas de aquella
rica flora. Antes de llegar  la vista de Mauraro hicimos un pequeo
descanso en el manantial de Borogborocan. El agua que brota de la
misma pea es riqusima.

De Guinobatan  Quipia se invierten cuatro horas. Este pueblo est
situado entre aquel y los de Camalit y Donsol.

De las averiguaciones que hemos practicado  no hemos podido precisar
la etimologa de este pueblo.

Tres campanitas colgadas bajo un tinglado de nipa, un centenar de
casas tendidas en una colina, media docena de sucios y adormecidos
chinos descansando entre los diversos gneros de su especial comercio,
tal cual cara bronceada y desaseada asomada  los tapancos vindonos
pasar, con la indiferencia propia de aquella raza, nos indicaron
encontrarnos en Quipia. Este pueblo se form el ao 1649. Su
administracin parroquial corri  cargo de los franciscanos hasta
el ao 1696, en cuya poca pas al clero secular. En 1768 se encarg
nuevamente aquella orden de su administracin, siendo visita del
pueblo de Donsol. En 1794, y  virtud de rdenes superiores, volvi
al clero secular. Quipia, con sus barrios, tiene 2.386 almas, de las
que tributan 1.136. Los datos eclesisticos sumaron 128 nacimientos,
38 casamientos y 37 defunciones. Asisten  las escuelas unos 100
nios de ambos sexos, no hablando ninguno de ellos el espaol. Hay
radicados 4 europeos y 7 chinos. Su criminalidad registra 3 procesados.

De Quipia  Donsol puede irse  caballo  embarcado, preferible es
optar por lo ltimo, sobre todo si es poca de aguas. En un bote
de poco calado puede hacerse la travesa entre aquellos pueblos en
cinco horas.

Donsol lo divide el ro de su nombre, estando situado en la misma
bocana que da salida  las aguas de aquel. Desde las extensas playas
en que se asienta, se perciben las islas de Ticao y Burias, y las
puntas Colorada y Abuqui de la isla de Masbate.

La playa de Donsol corre por el Este hasta la punta Tomaquip. y por
Oeste llega  la visita de Quimagaam.

Donsol, con sus 25 barrios, compone un total de poblacin de 3.549
almas, de las que tributan 1.847. Se inscribieron 233 bautizos,
48 casamientos y 81 defunciones. Asisten  las escuelas 120 nios
de ambos sexos, de los que conocen el espaol 13. Hay radicados 5
europeos y 8 chinos.

El casero de Donsol lo divide, como ya hemos  dicho, el ro de su
nombre. En la margen oriental domina con su influencia comercial
el bondadoso Azcune, honrado vizcano perteneciente  la colonia de
Zoilo Aldecoa, rico banquero de Manila, honra del comercio nacional
y verdadero patriarca de todos los vizcanos que hay en aquellos
Archipilagos. Amigo era Azcune, y amigo lo era Melliza, laborioso
hijo del pas y dueo del magnfico y bien montado astillero que se
levanta  las riberas de Occidente, as que tuvimos que aceptar por
igual la hospitalidad de aquellos dos hijos del trabajo. Los barcos
que se construyen en el astillero de Donsol son bien conocidos, lo
mismo que las composiciones y carenas que all se llevan  cabo por
aquel pueblo de trabajadores, sujeto  una disciplina y reglamentacin
perfectsima. Dentro del astillero hay academia de msica y escuela:
y al dejar el carpintero el escoplo y el martillo el herrero, se oyen
los ecos de una nutrida y afinada msica.

Todos los obreros viven al pi de los extensos talleres, contentos y
satisfechos. En la escuela se habla el espaol, verdad es que Melliza
ordena y dispone en espaol. En cambio en las escuelas pblicas
de aquel pueblo, segn los datos oficiales que tenemos  la vista,
solo lo entendan 13 nios de los 60 que  ellos asistan, y ninguna
nia de las 50 que se calcula concurren  aquellos modestos _templos_
de la lengua ... bicol.

Los celosos misioneros de Quipia, fundaron una visita el ao 1655
con el nombre de Donsol, la que fu administrada como parte de aquel
pueblo hasta el ao 1688, en cuya poca separndose de su matriz
le fu asignado por primer ministro al Padre franciscano, Pedro
Perona. Su primera iglesia fu de caa y nipa. En 1696 se dej su
administracin. Por decreto del Vicepatrono, de 1768 volvieron los
franciscanos  encargarse de la direccin, contando en el citado
ao 198 tributos. En 1.794 por disposicin del patronato se hizo
nuevamente cargo el clero secular contando 360 tributos: hoy tiene
1.847 tributantes de sus 3.549 almas. Se registraron 233 bautizos,
48 casamientos y 81 defunciones. Hay radicados 5 europeos y 8 chinos.

Aceptada la galante invitacin del Sr. Melliza, hicimos en su vaporcito
_Catalina_ la travesa de Donsol  Pilar en hora y media. Este
pueblo se erigi por decreto del 6 de Agosto de 1861 con las visitas
denominadas Santo Nio, Putiao, Sapa y Cadanlagan, dependientes del
pueblo de Cagsaua, y las de Inang y Palatoan, anexas del de Albay.

Tiene iglesia y casa parroquial de madera y nipa, y todo el pueblo
se compone de unas 500 casitas de aquellos materiales distribudas en
siete barrios. En su trmino abundan buenas maderas de construccin,
cosechndose arroz, abac, cacao, caf y maz.

Pilar linda por Nicon Albay, por S. con Donsol, y por NO. con
Daraga. Est situado en una pequea ensenada dentro de la bocana
que forman las puntas de Cubcub y Tomaquip, en terreno muy quebrado
y desigual. El casero lo dividen en tres barrios, los montecillos
Pinacucan y Quniastiyogan. Cerca de la casa parroquial hay un buen
astillero que compite con el de Melliza. Si el remedio debe estar cerca
del mal, justificado est, se levanten astilleros en las playas del
Estrecho de San Bernardino en donde poder refugiarse, y componerse
las cientos de averas ms  menos gruesas que suman todos los aos
aquel peligroso paso. A esta necesidad presta una gran ayuda los
extensos bosques de aquella zona, que cuentan entre sus rboles con
ms de doscientas especies madereras.

Pilar con sus barrios suma 4.431 almas de las que tributan
2.025. Ascendieron  206 los bautizos, 22 los casamientos y 95 las
defunciones. Asisten unos 130 nios  las escuelas hablando el espaol
10. Hay radicados 5 europeos y 3 chinos. Su criminalidad representa
5 procesados.

Encendida la pequea caldera del _Catalina,_  hicimos las 17 millas
que separan  Pilar de Castilla en tres horas, principiando en este
pueblecito el partido de Sorsogon que como ya dejamos dicho lo componen
los pueblos de Castilla, Magallanes, Bulan, Matnog, Bulusan, Barcelona,
Gubat, Casiguran, Juban, Sorsogon, Bacon y Manito.

La fundacin de Castilla data de gran antigedad, conocindose con el
nombre de Capuy que significa desfallecimiento. Tal vez se dara este
nombre por lo penoso del camino desde la cabecera al antiguo sitio
de Castilla pasando por el Tolon-pul,  sean los treinta montes que
separan un lugar de otro. El cansancio  desfallecimiento que ha de
originar esta caminata justifica el nombre de Capuy.

Castilla confina con Pilar Sorsogon, Albay y Manito: tiene cuatro
barrios, formando una poblacin entre estos y el pueblo de 2.121 almas,
tributando 1.001. Ascendieron los bautizos  92, 23 los casamientos
y 30 las defunciones. Asisten  las escuelas 75 nios, no conociendo
ninguno el espaol. Hay 2 europeos y 4 chinos. Los productos de
Castilla son los mismos que ya dejamos relacionados. Ni en obras ni
en historia tiene aquel nada notable que de contar sea.

Poco ms de una hora de buena boga separa  Castilla de
Magallanes. Este pueblo tambin se llama Parin, nombre de un rbol muy
corpulento, recto y de mucha consistencia que abunda en aquel terreno.

Este pueblo situado  la entrada de la gran ensenada de Sorsogon, fu
antiguamente centro de vida y movimiento. En aquella playa existi un
magnfico astillero, en cuyos talleres se construyeron no pocos barcos
de altura, y entre ellos la _Mara Rosario_, de imperecedera memoria
para el autor de estas lneas. [10] En la poca en que visitamos
Magallanes no exista en aquel lugar de actividad ms que soledad y
compactas malezas que medio ocultaban los carcomidos pilotes que en
otros tiempos sostuvieron las quillas de cientos de barcos. Procedente
de alguna de las naves que dieron fondo en el astillero de Magallanes,
se conservaba en la semiderruda plataforma de un fuerte un curioso
escudo de armas de Castilla toscamente talladas y pintadas sobre
tabla. [11]

Magallanes con sus barrios cuenta 2.727 almas de las que tributan
1.278. Su censo parroquial anot 108 bautizos, 20 casamientos y
35 defunciones. De los 100 nios que van  las escuelas solo 14
conocen medianamente el espaol. Hay radicados 3 chinos, figurando
su criminalidad con 2 procesados.

Bulan se encuentra en el seno de Sorsogon, confinando con Magallanes,
en donde embarcamos, tardando en arribar al pantaln de Bulan poco
ms de tres horas.

Bulan est situado en la playa sobre la punta Saban, en terreno
desigual,  la orilla izquierda del ro de su nombre teniendo al E. 
Bulusan y Magallanes con Matnog al SE., con el mar por S. y por O. y
por N. con Juban y Casiguran. Tiene extensos montes por la parte O. y
en ellos se producen excelentes maderas de construccin. Tambin se
encuentra en ellos mucha miel y cera. El ro de Bulan nace en las
cercanas del llamado Gate y dirigindose de E.  O. desagua al N. de
la expresada punta de Saban. Los valles y caadas de este territorio
son sumamente frtiles y producen arroz, maz, caa dulce, abac,
cocos y legumbres.

La poblacin de Bulan con sus barrios la componen 7.855 almas,
tributando 3.744. Su censo eclesistico lo representa 258 bautizos,
34 casamientos y 62 defunciones. Concurren  las escuelas unos 220
nios d los que hablan muy medianamente el espaol 23. Hay radicados
9 europeos y 42 chinos. Su criminalidad la representa 3 procesados.

De Bulan  Matnog invertimos seis horas escasas, haciendo muy
cmodamente la travesa embarcados.

Preferimos el viaje por mar, porque ya en otra excursin tuvimos
ocasin de _apreciarlo_ por tierra, aconsejando  todo el que tenga
necesidad de trasladarse de Bulan  Matnog lo haga por agua aun
cuando haya temporal y corra el riesgo de ahogarse. Por tierra hay que
flanquear el monte Bulusan en donde se alza el volcn de su nombre,
y  ms de este _flanqueo_, que es un verdadero quebrantahuesos, no se
sale del bosque, cuando se sale, pues se dan casos, en menos de doce
horas. Ni existe camino, ni senda, ni vereda, ni nada que lo valga.

El bolo del indio para abrir trocha donde la maleza se estrecha,
y la prctica del maderero que constantemente vive entre aquella
exuberante y salvaje naturaleza, son los auxiliares  quienes hay
que entregarse en absoluto; y vamos, que repito, por lo que valga,
prefirase el viaje por mar, y si se hace por tierra aprovchese el
capricho que pudiera tener de verificar esa expedicin, algn Obispo
 Gobernador en cuya compaa se viaja siempre bien en Filipinas.

Matnog se deriva de _matanog_, que significa ruido, sonoridad. Sin
duda se le llam as por el montono y triste gemir que produce en
aquellos mares al romper en la playa.

Confina aquel pueblo por NE., con Bulusan, y por O. con Bulan:
distando del primero 29 kilmetros y 32 del segundo, la mayor parte de
bosque. Est situado en el Estrecho de San Bernardino, que lo separa
de las costas de Samar.

Matnog, con sus barrios, cuenta 3.435 almas, de las que tributan
1.511. Se inscribieron 147 bautizos, 35 casamientos y 54
defunciones. Ninguno de los 120 nios que asisten  las escuelas
hablan espaol. Hay radicados 3 chinos.

En nuestra corta estancia en Matnog nos hospedamos en casa de Ubaldo,
Gobernadorcillo irreemplazable en aquel pueblo, morada de gente
dscola y perezosa. Frente  la espaciosa y limpia casa de Ubaldo,
enclavada en la playa, se alza, cual un verdadero canastillo de flores,
la islita Ticlines.

De Matnog  Bulusan hay, por tierra, 29 kilmetros, hacindose el viaje
en hamaca. A la mitad del camino encuntrase la visita de Busainga,
en donde puede descansarse.

Bulusan significa el sitio por donde corre el agua, y su raz, _bulus_,
el acto de correr  despearse.

Este pueblo fu visita de Casiguran hasta el ao 1630, en cuya
poca fu separado de su matriz. Est situado en el Estrecho de San
Bernardino, frente  la isla de Samar. Linda al N. con Barcelona,
al S. con Matnog, al O. con Bulan y al E. con las aguas del estrecho.

La primera iglesia que se erigi, bajo la advocacin de Santiago
Apstol, fu construida de caa y nipa, dejando los franciscanos la
administracin espiritual el ao 1696. Por decreto del Vicepatrono se
encargaron nuevamente de ella en el ao 1768, en cuya poca contaba
con 410 tributos y una pobre iglesia.

Los franciscanos construyeron en el siguiente ao un hermoso templo de
piedra, bajo la direccin de Frey Pedro de Villamediana. Este edificio
lo destruy un temblor, quedando de l solo los cimientos. El clero
secular es el encargado de la parroquia de este pueblo desde el
ao 1794.

En la jurisdiccin de Bulusan se encuentra el volcn de su nombre,
situado en los 127 42' 30'' longitud, y los 12 46' 40'' latitud en
la cumbre de una elevada montaa, cuyo pico parece contesta en altura
al que en la misma cordillera presenta al NO. el Mayon. El volcn
de Bulusan est casi apagado, habiendo en otro tiempo contribuido 
las violentas convulsiones que han agitado esta parte de la isla. Del
monte  pico de Bulusan se desprenden: al S., los ros Caman, Rampas y
Dinaraso, cuyas aguas se convierten, reunidas al NO., y van al puerto
de Sorsogon.

El volcn Bulusan pareca extinguido haca mucho tiempo, sin embargo
de que en 1852 empez  dar seales de alimentarse el fuego en sus
entraas. Segn Mr. Jagor, este volcn se asemeja de un modo admirable
al Vesubio; como este, tiene dos picos: al O., una cima redondeada
en forma de campana; al E., como resto de una cumbre anular, una alta
cresta dentellada, parecida al monte Somma: en sus vertientes se nota
bien la estratificacin paralela. Como en aquel, el cono de erupcin
est en medio del antiguo muro del crter; el espacio que les separa
de la valla montaosa situada enfrente,  sea el piso del antiguo
crter, es considerablemente mayor y mucho ms desigual que el _Atrio
del Caballo_, en el Vesubio. Desgraciado del barrio de San Miguel si
_despierta_ el coloso! Dependen del pueblo de Bulusan los barrios de
Talaonga, San Roque, Buhang, Malabago, Mombon y San Miguel. Este ltimo
dista de su matriz 16 km. y tiene mas de 2.000 almas, cifra que, unida
al dems vecindario que compone el pueblo, suman un total de 6.592,
de las que tributan 3.231. Se verificaron 372 bautizos, 87 casamientos
y 128 defunciones. Solo 15 nios entienden algo el espaol de los 245
de ambos sexos que concurren  las escuelas. Hay radicados 2 europeos
y 45 chinos. La estadstica criminal solo registra un procesado.

En Bulusan, como en la mayor parte de los pueblos playeros del estrecho
hay no aficin, sino fanatismo por el gallo y sus peleas, de las que
dice un notable escritor. En Filipinas la pasin por los juegos de
gallos es un verdadero delirio, y ninguna ley puede hacer variar el
nmero y duracin de las rias que producen tal carnicera en los
combatientes que bien puede drsele el calificativo de inhumana. En
otros puntos suelen afilar los espolones de los gallos, pero en
Filipinas se les arma de navajas, [12] y la casualidad ms bien que la
destreza, decide la cuestin. Mueren todos los das una infinidad de
gallos, pero no por eso se disminuye su nmero, pues difcilmente se
encontrar un pueblo que no cuente con ms gallos que habitantes. En
el puente grande de Manila, y entre cuatro y cinco de la maana se
oyen por todas partes,  todas distancias, y en todas direcciones,
miles de _penetrantes trompetas_, parecindose  un cordn de seales
que pasa de boca en boca, desde el pueblo de Bangui en Ilocos Norte,
hasta el de Matnog, situado en la punta Sur de Albay. Hay gallos en
cada casa, en cada rincn, al pi de cada rbol,  lo largo de los
muelles y playas, en la proa de cualquier barco de cabotaje, y como
si todo esto no fuera bastante, se encuentran adems esculpidos y
pintados con carbn en las paredes.

Es considerada por el indio como una falta de cortesa el tocar
 un gallo de pelea, y siempre se solicita permiso del dueo para
examinarlo. El gallo es objeto de muchsimos cuidados y caricias;
come, canta y duerme en los brazos de su amo; no se aparta de su
pensamiento,  y hasta lo he visto celebrado en verso en les trminos
ms afectuosos. Cuando ha salido victorioso repetidas veces en la
pelea, es sujeto  un minucioso examen con el fin de descubrir por
sus seales exteriores lo que puede caracterizar su mrito: se le
cuentan las escamas de los pies, se observa su figura y distribucin,
la tendencia  inclinacin de los crculos de los espolones, y si estos
se asemejan uno  otro, la forma de los dedos y uas, y el nmero y
colores de las plumas de las alas, siendo once el favorito. Los ojos
blancos son preferibles en el gallo   los castaos, y son buscados
los de cresta corta. A cada gallo se le nombra con relacin al color
de su pluma: al blanco le llaman _puti_; al rojo _pula; talisain_
al blanco con pintas negras; al de cuerpo rojo, cola y alas negras
_bulic_  _taguiguin_; al negro, _casilien_  _maitin_; blanco y negro,
_bnabai_ al ceniciento _abuen_; al blanco y negro, con patas de este
ltimo color _tagaguin_, y as otros muchos. Al gallo silvestre le
llaman _labuyo_.

Muchos y buenos artculos, en broma y en serio, hay escritos sobre
los gallos filipinos y sus peleas, destacndose entre todos ellos,
segn mi pobre opinin, por el sabor local de sus apreciaciones, el
firmado por el Padre Buceta, no pudiendo resistir  la tentacin de
transcribir algunas lneas. El indio, dice aquel escritor, tiene una
pasin inveterada por este juego, que ocupa el primer lugar entre
sus diversiones. El gallo es el principal objeto de su cuidado,
su compaero asiduo y lo lleva hasta la puerta de la iglesia, en
donde lo deja atado  un palo de caa clavado en tierra, hasta que
termina la misa. Por ningn dinero se desprende de su gallo favorito,
y algunos poseen hasta media docena de estos inapreciables tesoros,
 cuyo servicio se les ve exclusivamente dedicados.

Para estas rias, cada pueblo tiene su gallera, que produce al Gobierno
una renta bastante considerable. Las galleras son grandes edificios
construidos de troncos de palmas, caa y nipa, y se reducen  un
gran saln  que dan luz varias ventanas abiertas en el techo. En
el centro se halla un tablado de unos 5 pies de elevacin y rodeado
de galeras de caa,  las que llegan los espectadores y pagan con
arreglo  la proximidad y conveniencia de los asientos. Las galleras,
por lo general, se encuentran llenas de concurrentes. El indio entra
con su gallo bajo el brazo, le acaricia y le coloca en el suelo,
le vuelve  coger, le acaricia con la mano, le dirige la palabra,
le echa el humo de su cigarro, le estrecha contra su pecho, y por fin
le dice que pelee con bravura. El gallo generalmente entonces canta
como con orgullo y desafiando al enemigo. Se presenta el rival: se
les ata  ambos un cuchillo  navaja de dos filos al espoln natural,
y despus de hacer que por algn tiempo se miren uno  otro, se da
la seal de principiar el combate, notndose entonces extraordinaria
agitacin en la concurrencia, hasta que un alguacil anuncia que est
terminada  cerrada la puesta:  cuyo anuncio se sigue un silencio
universal. Los dueos de los gallos se retiran  otra seal, y los
combatientes se contemplan con las plumas erizadas, mueven la cabeza y
se arrojan uno sobre otro, continuando la ria hasta que uno de ellos
cae mortalmente herido. El vencedor se echa sobre l y canta en seal
de victoria, no siendo extrao que el herido se levante y se vuelva
contra su enemigo, y si este huye, como sucede algunas veces, pierde y
es condenado  ignominiosa muerte, desplumndole y colgndole de esta
suerte fuera de la gallera. Las heridas del que sobrevive son lavadas
con infusin de hojas de tabaco en vino de coco, tenindose desde este
momento en gran estima para apostar en su favor: pero si queda intil
para nueva refriega, es cuidado cariosamente por su dueo, habiendo
mediquillos y casas  propsito donde se dedican  curar sus heridas.

Es de advertir, como ya se ha indicado que el juego  mejor dicho
la _matanza_ del gallo, constituye en Filipinas un vicio estancado,
cuyo desarrollo lo explota el Estado concediendo el monopolio de abrir
galleras en sitios, das y horas determinadas al mejor postor. Quizs,
y sin quizs uno de los ms fuertes alicientes de esa aficin est en
su misma restriccin, pues los indios y chinos que juegan al gallo,
humanos son, y como humanos experimentan la picazn que exacerba
toda privacin.

Tanto la organizacin de las galleras como las reglas y prescripciones
del juego, estn consignados en un reglamento  que se sujetan
sin comentarios los _tahres_ como all llaman  los ms asiduos y
empedernidos concurrentes  aquellos sangrientos _gallicidios._

Es tal la veneracin que tiene el indio por su gallo, que creera
cometer una profanacin si verificada la ria apelase  malas artes
para anular el fallo que da el sentenciador que en representacin de
la autoridad asiste  las galleras.





CAPTULO XIX.

De Bulusan  Barcelona.--Situacin y estadstica.--Gubat.--Censo
civil y parroquial.--Casiguran.--Su etimologa.--Campos
y productos.--Minas de azogue.--Estadstica.--Juban.--Sus
lmites y poblacin.--Sorsogon.--Puerto.--Iglesia y convento.--Su
poblacin.--Bacon.--Estadstica--Su prroco.--Isla de Bataan.--Minas
de carbn.--Laguna de las Lgrimas.--El canto del calao.--Manito.--Su
poblacin.--Resumen.--Retorno  la cabecera.--ltimos recuerdos.

De Bulusan  Barcelona hay 15 km. de regular camino. Este pueblo le
denominan no pocos indios con el nombre de Danlong, as llamado un
rbol cuya corteza hace fermentar la tuba del coco.

Barcelona linda por N. con Gubat; por O., con Casiguran; por S. con
Bulusan, y por E., con el Estrecho, en cuya playa se asienta. Estas
costas fueron muy castigadas por las pirateras, y efecto de esto el
ver por doquier restos de antiguos baluartes, de los que se encuentran
en los alrededores de Barcelona no pocos.

Cuenta aquel pueblo 3.685 almas, de las que tributan 1.507. A
195 ascendieron los bautizos,  62 los casamientos y  51 las
defunciones. Asisten 100 nios  las escuelas, no conociendo ninguno
el espaol. Hay radicados 16 chinos.

Gubat es el inmediato pueblo, encontrndose de Barcelona  7 km. de
buen camino. La doble significacin de aquella palabra ya se dej
consignada al hablar de Guinobatan. Linda al N. con Bacon, al S. con
Barcelona, al O. con Sorsogon y al E. con la mar.

Gubat con sus barrios contiene 8.530 almas, de las que tributan
4.409. Su censo parroquial registr 541 bautizos, 133 casamientos, y
160 inhumaciones. Asisten  las escuelas 160 nios, no hablando ninguno
el espaol. Hay radicados 2 europeos y 36 chinos. Su criminalidad la
define un procesado.

De Gubat  Casiguran hay 21 km. de mediano camino, encontrndose en
el comedio de aquel la visita de San Juan. Confina con Juban, Bulusan,
Gubat y el Estrecho.

Casiguran se deriva de _casugudan_, cuya raz es _sugud,_ que
significa esquina  canto, y tambin el punto ms saliente de la rada
 ensenada. Sugud anteponindole la partcula _ca_, y posponindole
la de _an_ resulta _casugudan_, que es pluralidad de cantos, esquinas,
 la parte ms avanzada de la ensenada.

En los campos de este pueblo, como en los de aquella provincia, se
ve por doquier el abac, pltano que lo mismo crece en el bosque,
que en la montaa, que en el llano, predominando en las ocupaciones
de aquellos habitantes el beneficio de dicha planta, base y fundamento
de la gran riqueza de la provincia.

En las cercanas de Casiguran y en su parte S. se hicieron en 1848
algunos infructuosos trabajos en busca del azogue, cuya presencia
denuncia no pocas vetas de cinabrio.

El vecindario de este pueblo ascenda  3.056 almas, de las que
tributaban 1.206. Se registraron 238 bautizos, 58 casamientos y 118
defunciones. Asistieron  las escuelas 90 nios, de los que solo 2
hablaban el espaol. Hay radicados 18 chinos y 2 europeos.

Juban est  un paseo de Casiguran, pues que solo lo separa 5
km. de buen camino. Confina con aquel pueblo y con los de Sorsogon,
Magallanes, Rulan y visita de San Miguel. Est situado  un cuarto
de hora de la mar en terreno llano, formando su casero 12 calles
regularmente trazadas. En su jurisdiccin se encuentran 5 barrios,
entre ellos, el de Santa Rosa, sito en la pintoresca islita de Sablaya.

Riegan su jurisdiccin no pocos ros, habiendo en las mrgenes del
Caducan manantiales termales.

El vecindario de Juban asciende  3.122 almas, de las que
tributan 1.666. Se registraron 150 bautizos, 42 casamientos y 39
defunciones. Asisten  las escuelas unos 100 nios, hablando 24
medianamente el espaol. Hay radicados 7 europeos y 14 chinos.

El pueblo que da nombre al partido se halla  continuacin de Juban,
separndole de este 5 millas.

Sorsogon se deriva de sogsogon, cuya raz, _sogsog_, significa vadear,
razn por la que al ro, laguna  canal vadeable se dice: _Salog,
danao  dagat na sagsogon._

Sorsogon linda con Bacon, Juban, Gubat y Casiguran. Se fund en 1626,
y fu cabecera de la provincia hasta 1767. Est situado entre dos
riachuelos que van  desaguar al puerto del mismo nombre que el
pueblo; ese se halla prximo  su playa, en terrero llano y clima
templado. Son frtiles sus tierras por las que corren numerosos ros;
al NO. del pueblo se eleva el pico de Sorsogon, que dista poco ms
de una legua. Produce arroz, maz, algodn, abac, legumbres y frutas.

El puerto de Sorsogon, comprendido entre los 127 27' longitud, 127
41' idem, 12 50' latitud, y 12 38' 50'' dem, es muy seguro y tiene
de bojeo unas 14 leguas y de largo 4 1/2. A la derecha de su entrada
se hallan las islas de Poro y Malacimbo.

Sorsogon tiene buen casero, siendo de notar la iglesia y convento,
habitado, en la poca que visitamos el pueblo, por un cura indgena
de notable ilustracin. Entre el convento y las opulentas casas de
los seores Granados y Santos, pasamos el tiempo que permanecimos en
aquel pueblo, de gran movimiento mercantil. Su puerto exporta todos
los aos muchos miles de fardos de abac, cuyo filamento es prensado
en los almacenes que all se encuentran.

Sorsogon comprende un total de 9.804 almas, de las que tributan
4.659. A 422 ascendieron el nmero de nacimientos, 57 los casamientos
y 223 las defunciones. Solo 10 nios de los 170 que asisten  las
escuelas conocen medianamente el espaol. Hay radicados 5 europeos
y 48 chinos.

De Sorsogon  Bacon fuimos en una magnfica carretela del
Sr. Santos. Este camino, en el que invertimos una hora, est muy
bien conservado.

Bacon es un rico pueblo situado en la contracosta de Sorsogon. Tiene
12.151 almas, de las que tributan 5.444. Ascendieron  403 sus
nacimientos, 113 los casamientos y 151 las defunciones. Asisten 
las escuelas 320 nios, de los que solo hablan el espaol 5. Hay
radicados 7 europeos y 30 chinos. Su criminalidad est representada
por 3 procesados.

En Bacon nos esperaba una espaciosa embarcacin, en la que habamos
de retornar  Legaspi. Antes de abandonar el pueblo, cumplamos con
el deber de consagrar un carioso recuerdo  su ilustrado prroco,
D. Santiago Ojeda, sacerdote indgena, de grandes virtudes y no
escasos conocimientos.

De Bacon depende la isla de Batan, en la que se han gastado grandes
caudales por una empresa particular, en la explotacin de unas minas
de carbn de piedra que hubo que abandonar por no tener el mineral
la densidad debida.

En la travesa de Bacon  Manito, nos llam la atencin una columna de
humo que perezosamente y cual si fuera una compacta bruma se elevaba
en la costa. Pregunt al patrn y me dijo que aquel humo proceda de
solfataras parecidas  las de Tiui: en vista de tal noticia, mand
poner proa al sitio donde sala el humo.

Atracamos  los pocos minutos, merced  los bicheros que hicieron
presa en aquellos fondos madrepricos y saltamos no sobre tierra,
y s sobre desdentadas masas acantiladas. A pocos pasos de la costa
principia el bosque en el que muy laboriosamente fuimos internndonos
gracias  los bolos de toda la gente de los botes. El humo era nuestro
gua. A las dos horas de no pocos trabajos entramos en un claro. Pocos
panoramas he presenciado en mi vida ms imponentes, que el que mostr
ante mi vista aquel anfiteatro cercado de colosales rboles,  cuyos
troncos se extenda un lago de aguas rojizas en ebullicin. Con
no pocas precauciones para evitar quemaduras tratamos de sondar
aquellas aguas, siendo nuestros ensayos infructuosos. El volcn
Mayn tiene no pocas vlvulas, y seguramente las ms importantes
son las de Tiui y Manito. El color de las aguas de esta ltima,
la producirn las materias colorantes del terreno, combinadas con
las descomposiciones que aquellas altas temperaturas producen en los
vegetales tintreos. El siniestro silencio de aquellas soledades, solo
interrumpido por el canto del _calao_, anunciando las horas del da,
con la regularidad de un cronmetro ingls, el aspecto fantstico
de aquellas rojas aguas, en las que reproducen sus contornos, los
seculares rboles que resguardan aquella maravilla, forman un todo
tan imponente y majestuoso, que parece cual si se animasen y tomasen
vida y contornos las vertiginosas descripciones que salieron de la
divina pluma del Dante. Al abandonar aquellas hirvientes aguas las
bautizamos gravando en el aoso tronco de un rbol con la punta del
bolo, _Laguna de las lgrimas._

De la Laguna de las lgrimas  Manito, solo hay 3 millas. Este
pueblecito es el ltimo de los que forman el partido de Sorsogon. Tiene
1.719 almas tributando 801. Se inscribieron en los libros cannicos
46 bautizos, 8 casamientos y 19 defunciones. Asisten 50 nios  las
escuelas habiendo solo 2 que entendieran el espaol. Hay radicados
4 chinos.

De Manito regresamos  Legaspi, y de all nos trasladamos  la
cabecera.

Resumiendo todos los datos estadsticos que hemos dado al detalle,
resulta que la provincia de Albay en 1878 tena 238.220 almas,
de  las que tributaban 113.813. En dicho ao segn las estadsticas
que galantemente me  facilitaron los prrocos, se inscribieron en sus
libros 11.094 nacimientos, 2.150 casamientos  y 5.416 defunciones. Como
se ve el nmero de nacidos supera al de difuntos en ms de un 50 por
100. Segn los datos minuciosamente recogidos en la inspeccin de
instruccin pblica de aquella provincia, asistieron  sus escuelas,
aquel ao, por trmino medio 5.416 nios de ambos sexos, de los que
solo hablaban medianamente el espaol 495. Europeos y americanos
radicados en aquellos pueblos sumaban 127 y 646 los chinos. La
criminalidad registra un total de 158 procesados, siendo 152 varones
y 6 hembras. De este total saban leer y escribir 40.

       *       *       *       *       *

Rstame solo decir que mi amigo Lus se retorn  Manila antes
de emprender el viaje por la provincia de Albay, asustado ante la
idea de llegar, no  dejar de comer pan francs y s  no comerlo
_castila_. La perspectiva de las _bolas_ de morisqueta, _sabroso_
pan del indio, se le atragantaron antes de probarlas, poniendo en
su vista proa  la mural ciudad. A Enriqueta, le cumplir mi palabra
mandndole el primer ejemplar que salga de la imprenta: el Reverendo
Padre  quien tuve ocasin de tratar sigue soltando nudos  su cordn,
gastando fsforos, y hablando por supuesto en ... bicol. En cuanto al
alegre capitn del _Sorsogon_, me lo encontr vegetando en Barcelona
con la nostalgia propia del que vive lejos de las Islas Filipinas,
despus de haber residido en ellas muchos aos. El _Sorsogon_ corri
la suerte de todos los barcos que navegan en el Archipilago. Lo
sepult la furia de un tifn.

FIN





NOTAS

[1] En la Exposicin de Filipinas figura un ejemplar caligrfico del
Quijote, hecho por indios de Albay que no hablan espaol.--_(N. del
A_.)

[2] En la Exposicin de productos filipinos figuran muchsimas muestras
que atestiguan nuestro aserto.--_(N. del A_.)

[3] En la Exposicin Filipina figura un ejemplar con notas manuscritas
de su autor.--_(N. del A_.)

[4] Con la creacin de la cdula personal se ha reducido  quince el
nmero de das.--(_N. del A_.)

[5] La _falla_ se ha sustitudo por la multa.--_(N. del A._)

[6] Este captulo fu escrito en Filipinas, antes de la reforma de la
prestacin personal, y la abolicin de la falla, mas como quiera que
el trabajo comunal aunque reducido, existe, y los vicios en la forma
de llevarse  cabo son los mismos, hemos credo conveniente dejarlo.

[7] En la Exposicin de Filipinas hay seis crneos de los encontrados
en estas cuevas. En uno de ellos hay una inscripcin puesta por los
clebres antroplogos franceses MM Montano y Rey.--(_N. del A_.)

[8] Este cono fu tallado por su base bajo la direccin del autor de
este libro, y hoy figura en la Exposicin de Filipinas.--(_N. del A_.)

[9] En la Exposicin filipina hay dos buenos ejemplares procedentes
de Catanduanes. El uno es de cera purificada, el otro lo es virgen,
y ambos fueron premiados en la Exposicin de Filadelfia.--_(N. del A_.)

[10] Vase el viaje de _Manila  Marianas_.

[11] Figura en la Exposicin Filipina.--_(N. del A_.)

[12] En la instalacin que tiene el autor de estas lneas en la
Exposicin filipina figura una coleccin completa de estas navajas.






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by Juan lvarez Guerra

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and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
https://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at https://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org

Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit https://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including including checks, online payments and credit card
donations.  To donate, please visit: https://pglaf.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.

Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
unless a copyright notice is included.  Thus, we do not necessarily
keep eBooks in compliance with any particular paper edition.

Each eBook is in a subdirectory of the same number as the eBook's
eBook number, often in several formats including plain vanilla ASCII,
compressed (zipped), HTML and others.

Corrected EDITIONS of our eBooks replace the old file and take over
the old filename and etext number.  The replaced older file is renamed.
VERSIONS based on separate sources are treated as new eBooks receiving
new filenames and etext numbers.

Most people start at our Web site which has the main PG search facility:

     https://www.gutenberg.org

This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.

EBooks posted prior to November 2003, with eBook numbers BELOW #10000,
are filed in directories based on their release date.  If you want to
download any of these eBooks directly, rather than using the regular
search system you may utilize the following addresses and just
download by the etext year. For example:

     https://www.gutenberg.org/etext06

    (Or /etext 05, 04, 03, 02, 01, 00, 99,
     98, 97, 96, 95, 94, 93, 92, 92, 91 or 90)

EBooks posted since November 2003, with etext numbers OVER #10000, are
filed in a different way.  The year of a release date is no longer part
of the directory path.  The path is based on the etext number (which is
identical to the filename).  The path to the file is made up of single
digits corresponding to all but the last digit in the filename.  For
example an eBook of filename 10234 would be found at:

     https://www.gutenberg.org/1/0/2/3/10234

or filename 24689 would be found at:
     https://www.gutenberg.org/2/4/6/8/24689

An alternative method of locating eBooks:
     https://www.gutenberg.org/GUTINDEX.ALL


